Angustia – Kierkegaard

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Angustia – Kierkegaard

angustia

“La angustia es el mareo de la libertad”

Soren Kierkegaard

Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra

a la luz de la luna y al sueño, en la carretera desierta,

solitario conduzco, conduzco casi despacio, y un poco

me parece, o me esfuerzo un poco para que me parezca,

que sigo por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,

que sigo sin que haya Lisboa detrás o Sintra por ver

que sigo, ¿y qué más hay en seguir sino no parar, sino seguir?

voy a pasar la noche a Sintra por no poder pasarla en Lisboa,

pero cuando llegue a Sintra tendré pena 

       de no haberme quedado en Lisboa.

Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,

siempre, siempre, siempre,

esta angustia excesiva del espíritu por cosa alguna,

en la carretera de Sintra, o en la carretera del sueño, 

       o en la carretera de la vida…

A la izquierda, allá atrás, la casucha modesta, más que modesta.

La vida ahí debe ser feliz, solo porque no es la mía.

Si alguien me vio desde la ventana de la casucha, soñará: 

       aquél es el que es feliz.

En la carretera de Sintra, cerca de la medianoche, 

       a la luz de la luna, al volante,

en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación,

en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra,

en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí…

 Hola a todas, a todos y a los amigues no binarios que escuchan este Podcast. Soy Nico Vergara, y esto es En el Camino.

Primero que todo, disculpen por lo irregular en la emisión de episodios. Pero tengo un par de excusas, como haber vuelto a visitar Chile después de casi tres años por casi un mes. Además de haber dado positivo de COVID en mi vuelta a Francia, del cual ya estoy felizmente recuperado.

Sin más reflexiones, y con ánimo de recuperar el tiempo perdido. Espero que disfruten el programa.

Empezaba con Pessoa, el escritor portugués, y su poema al Volante, porque hoy voy hablar de Angustia, si vuelvo después de meses para hablarles de Angustia.

voy a pasar la noche a Sintra por no poder pasarla en Lisboa,

pero cuando llegue a Sintra tendré pena 

       de no haberme quedado en Lisboa.

Pessoa es EL portugués melancólico, ese que sus vecinos del mediterraneo miran como bicho raro. “Que raros son los portugueses, tan callados y tan para adentro” A diferencia de sus ruidosos coterráneos españoles e italianos por ejemplo. Yo suscribo completamente esa melancolía, tal vez por eso es que Portugal es el país que más me agrada.

Esa angustia de vivir. Voy a pasar la noche a Sintra, pero cuando llegue a Sintra tendré pena, de no haberme quedado en Lisboa. La vida debe ser feliz, porque no es la mía. 

En esos versos se entiende esa forma de vivir que siempre ve en la otredad algo superior, o menos malo. Pizarnik también nos decía lo mismo en su poema  El Olvido.

En la otra orilla de la noche

El amor es posible

Llevame

Pensar hace bien y hace mal. Ordena y prioriza nuestras ideas. Pensar significa libertad, pienso luego existo decía Descartes, y la libertad es peligrosa. ¿ Pero cómo ? Hemos luchado tanto por la libertad, por hacernos responsables de nuestros actos, por no deberle nada a nadie, y crear nuestro propio camino, uno impulsado por nuestros propios sueños y miedos. 

Pero a veces la libertad fatiga. Ya quisieras volver a esos tiempos pretéritos, como cuando me quedaba dormido sabiendo que aparecería en mi cama cobijado. Ah, qué sensación de seguridad y tranquilidad. La libertad damela. Pero cambiaría muchas cosas por esa sensación de arrope, y certidumbres …si, todo va a estar bien Nico. 

….

Pero ya no soy un niño biológicamente. Y pese a mi condición de aventurero y de querer romper con lo que se me establece, muchas veces quisiera volver a desparramarse donde sea y saber el resultado exacto de mis acciones.  Por eso a tanta gente les gustan los regímenes totalitarios, o de caciques dictadores que reciben en sus hombros todo el destino de un pueblo. Si la vida está bien, perfecto, y si no, es verdad es frustrante, pero al menos no tienes que vérselas con la temida angustia. Esa que nos carcome y hace fantasear.

“La angustia es el mareo de la libertad”

Decía el padre del existencialismo en su texto – El concepto de la angustia, el filósofo danés, Soren Kierkegaard.

Pero empecemos por ¿Que es la angustia? 

Angustia es un miedo presente a un futuro latente, es una amenaza, que nos produce un estado de intraquilidad, un miedo a que pase algo que nos paraliza. Que puede ir de lo más nimio como ¿Comparto o no esta foto en redes sociales? Sabiendo que la última tuvo 0 interacciones, o ¿Voy a la casa de fulano? Aunque no conozca a nadie allá, o cosas importantes cómo: ¿Renunció a mi trabajo?, o ¿Debo comenzar este nuevo proyecto? o la ya antes mencionada ¿Qué hago con mi libertad? Los posibles resultados nos angustian. 

Los trastornos de angustia son de los padecimientos psicológicos más comunes de hoy en día, aun para aquellos que no lo padecen, sentimientos moderados de angustia persisten a menudo durante su diario vivir, lo que podríamos llamar como ansiedad.

Pareciera que la clave de nuestras grandes decisiones se esconde en las raíces de la angustia. Pero para comprenderla es útil compararla con el miedo, que también son  respuestas emocionales a las amenazas percibidas.

Pero  a diferencia del miedo, que subyace en alguna figura o símbolo externo y podemos identificar su proveniencia. La angustia es interna y no sabemos de donde proviene, es más nos ataca por todas partes y al mismo tiempo.


Si el miedo nos hace apretar los puños, y nos hace correr. La angustia nos paraliza,  nos desorienta. Muchos intentan aliviar sus sentimientos de ansiedad mediante la rutina o con distracciones en exceso como la fiesta y las drogas.

O como decía el psicólogo Viktor Frankl en su bellísimo texto El hombre en busca del sentido:

Cuando una persona no puede encontrar un sentido a la vida, se distrae con placeres

Esta tal vez sea la demostración mayor de angustia que he podido observar en cercanos, y en mí mismo como veinteañero al no tener más refugio que el trago y el fin de semana.  Es por eso la angustia de los domingos, como ese final de botella que nos indica que la realidad se viene. Es tal la angustia de los domingos, que tengo un amigo cof cof Bruno, especialista en combatirla con excesos específicamente los domingos. Se puede perder un viernes o una noche de sábado, pero el domingo tempranito ya empieza a llamar, y siempre encuentra algún compañero de batalla. Es algo sumamente presente en nuestra sociedad.

Ahora tal vez me refutes.

“No, yo no tengo angustia, no me emborracho, yo vivo en el momento, total todos nos vamos a morir. “

Y te creo. Pero todo ser posee un conflicto interno, una batalla personal, o desarmonía, una angustia sobre algo que desconocemos de nosotros, y peor aún, que no estamos dispuestos a querer descubrir.

“Todo hombre abriga deseos que no quisiera comunicar a los demás, y otros que ni aún quisiera confesarse a sí mismo”

Sigmund Freud – La interpretación de los sueños

Lo que muchas veces no podemos combatir está latente en el subconsciente. Ahí los sueños nos pueden dar pistas.

Según Kierkegaard, que era cristiano, todos somos bestias y ángeles. La angustia nace con nuestra noción de conciencia de que somos únicos e irrepetibles, y llevándolo a los mitos, en Adan y Eva, nace cuando somos conscientes de elegir, del libre albedrío, de  libertad. Ese es el momento en que nos separamos de las otras especies. Para Kierkegaard a mayor angustia mayor el ser humano.

Pero es ¿Solo la angustia negativa?

Las innumerables posibilidades y puertas que se nos presentan traen angustia. Kierkegaard hace una comparación con el hombre en la orilla del abismo, que es libre para saltar. Nos gusta ese poder de definir nuestro destino, pero nos molesta la incertidumbre y confusiones que nos genera, y que nos termina alejando de la libertad. Vivimos como si el mundo y nuestra situación en él estuvieran vinculados e inmunes al cambio. Esto puede aliviar la angustia, pero a costa de nuestro crecimiento. 

Para avanzar en la vida hay que estar dispuesto a los cambios, a aceptar el mareo de la libertad. Sin ese vértigo un riesgo no sería un riesgo, ni la exploración sería exploración, y no nos podríamos medir a nosotros mismos en las tierras encantadas de lo desconocido. Ese es el encanto y la tragedia de la finitud de la vida humana. Hay que aprender a conocer la angustia. Pero si huímos de la libertad, evitando las posibilidades que nos esperan, sucumbimos ante la desesperación. Hay que aprender a vivir con la angustia, huir de ella es fácil pero es un error, ya que vivir una vida sin esa angustia es esteril, genera estancamiento y nos libra de la esperanza de una vida mejor.  Y de proyectos. Mejor dejo a gente con más talento que me ayude.

Dostoievski El Idiota – Colón

Colón lo sabía, como nos dice Dostoievski. Lo importante es el camino, esa es la recompensa.

Pero, no todos tenemos las convicciones de Colón. Lo importante es estar angustiado de la buena forma, como el Colón de Dostoievski. Y si aún tienes dudas, ¿qué prefieres?  ¿Angustia o depresión?

Si somos fieles con nuestros deseos y vamos hacia adelante por lo que queremos vamos a  inundarnos de angustia al tener depositadas tantas esperanzas en el futuro. Pero si no lo hacemos, sentiremos una especie de tristeza o depresión por ignorar nuestros anhelos, una auto traición. En una elección así de difícil, uno debe elegir la angustia, porque al menos nos ingresa al camino del crecimiento personal. En cambio la depresión es el estancamiento y la derrota de la vida.

La angustia nos dice que el camino está bien. Nos indica la intensidad de vivir.

Me recuerdo siempre, de Bonvallet, el gran comentarista y filósofo del fútbol chileno que decía: Yo si fuese entrenador de la selección de fútbol de chile , le preguntaría a mis dirigidos:
“¿Murci como dormiste?

Bien profe.

“Fuera”

A mi me gustan lo que piensan, los que no se pueden quedar dormidos en la noche. Los obsesivos.

Bonvallet sabía, inconscientemente y por empirismo e inteligencia emocional, que ese tipo de personalidades eran las que él necesitaba para “ser campeón del mundo” como él soñaba. 

 

Y ya me voy despidiendo en este difícil capítulo de  Angustia.  “A el nadie me va a escuchar, al sin sentido de embarcarme en cualquier cosa, en el absurdo de la vida.” 

Sí, porque no solo fueron viajes y covid lo que me aisló del Podcast. Fue porque estuve mucho tiempo paralizado, pensando en el sentido de sacar un episodio de Podcast, de esta aproximación a algo que deseo , pero que ni yo entiendo bien. 

Pero saben: Elijo la angustia a sentirme paralizado sintiendo pena de mi.

Y me despido con el viejo Sabato, de su última novela Abaddón el Exterminador. 

Es que quizás todos los balances vitales y respuestas a las preguntas existenciales nunca son certeras. Salvo en la antesala de la muerte, el único momento válido para evaluaciones definitivas.

Hasta la vuelta, Chau.

Pueden seguir y apoyar el programa en Spotify.

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