Episodio 17 – El poder de las historias

El poder de las historias.

En la búsqueda de la libertad , de empoderarnos de nuestra identidad y salir del rebaño, el poder de las historias son vitales. Nos revelan información de nuestro pasado y del futuro.
Del pasado porqué somos criaturas históricas,  y estimulan nuestra información genética, ayudándonos a descubrirnos. Y del futuro porqué es a través de las historias que nos enteramos de los temas morales de nuestra época, como la tecnología, calentamiento global, guerras, etc.
Me apoyo en historias personales con comunicadores como Bonvallet, y Alfredo Lewin, y con autores como Galeano, Borges y Jung.

(www.enelcaminopodcast.com) (@enelcaminopodcast)

Y si te quedas con ganas de más :

Derechos y agradecimientos de la música:

el poder de las historias

Transcripción: Episodio 17 – El poder de las historias

Hola gente, es bueno estar de vuelta acá. Primero

que todo, gracias a los seguidores. Muchos saludos a la gente de Christchurch,

de Asnieres sur Seine, de Chatillon, Auckland, San José CA todos polos de

seguidores de En el Camino.

En estos cuatro meses de pausa le he cambiado la imagen al programa con la

ilustración de mi hermana, lo que sumado a la música de mi hermano, resulta

en un programa 100% familiar.

Utilizando todos los recursos como verán, nobles y buenos recursos por lo

demás.

También, he creado yo mismo el sitio de enelcaminopodcast.com el cual será

el canal oficial del programa y donde tendrán acceso a todo el historial y

novedades de En el Camino. Además, de un espacio de Donaciones o Patron ,

que es donde pasó la gorra. Los dejo a todos invitados.

Bueno, entremos a esta segunda temporada. 

Si en la primera temporada ataqué por variados ángulos el tema del viaje.Mis experiencias con historias

Y lo que busco es seguir contando historias. Quiero contar más historias, es

todo lo que pretendo.

“Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mi un pajarito me

contó que estamos hechos de historias”

Eduardo Galeano.

Recuerdo que cuando trabajaba en Santiago. Tenía esta pequeña nota en un

papel mugroso en la esquina de mi escritorio, era mi único accesorio de oficina.

Ni fotos, ni diplomas, ni nada.

Este papel representaba un símbolo de resiliencia, una especie de “Dale, la

vida hoy no tiene mucho sentido, pero recuerda, estás a una historia de

inspiración, a una historia de encontrar un sentido a todo este absurdo, a una

historia de cambiarlo todo”

Nosotros somos historias, una red de antiguas historias, metahistorias todas

entrelazadas. Actualmente, hay más oferta de historias que nunca, libros,

pinturas, series, comics, cortometrajes, películas, documentales, etc. Y ni

hablar de canales para acceder a estos, la tele, cine, radio, museos, youtube,

redes sociales, etc.

El valor de las historias sigue vigente, es a través de series como Black Mirror que nos enteramos del lado oscuro de los avances tecnológicos. Fue a través del documental recién salido, The Social Dilemma, que se posicionó el problema de las redes sociales de manera oficial con sus actores. Y fue con el documental de Di Caprio, Before the flood que gran parte de la población asimilo la seriedad del calentamiento global, y podría seguir y seguir.
La gente no se entera en los papers de doctorados, ese mundo es demasiado reducido. Un mundo al que respeto, y un mundo al que voy a entrevistar en esta temporada. Ni tampoco a través de políticos,  que ya no poseen legitimidad de nada. Solo nos quedan las historias, las nobles historias.

Unos me diran “peroo es entregarse a lo subjetivo, no hay evidencia, cada persona puede interpretar la realidad como quiere”

Y va tener razón, pero eso no cambia. Neurológicamente, desde un punto de vista de los sentidos hasta donde nos damos cuenta de las cosas?  Por ejemplo cuando camino por la calle, yo que tengo una horrible orientación, porque voy pensando en cosas como estas, y no me fijo en el nombre de calles, la arquitectura, soy así. Hay un experimento psicológico muy famoso, en que un grupo de muchachos inician a jugar basquetbol y el objetivo del auditor es contar cuantas veces se lanzan la pelota entre ellos. Resulta que durante la secuencia entra un hombre disfrazado de gorila, y a los auditores luego de ver el ejercicio se les pregunta si vieron al gorila, una gran parte dice que no. Percibimos lo que nos interesa. Y eso es igual en las redes sociales. Estamos en el mundo de las percepciones más que los hechos, pero donde nos unimos? ¿Qué nos junta? Precisamente las historias.

Les voy a contar un par, las marcas de las historias en mi vida.

Conté en la primera temporada que fue un por el mundial de 2014 en Brasil que salí de Chile, pero ya no soy tan apasionado por esto. Me faltan las historias, me falta Bonvallet, que para los no chilenos era un comunicador, que desde la disciplina que es el fútbol te llevaba a lo general, a lo universal. A una escuela de vida. A el lo descubri escuchando radio con mi abuelo cuando tenia 10 anos mas o menos, y su discurso me cambio para siempre.

Hay veces que me levanto triste, sin ganas de nada, pero todas las mañanas me levanto y me digo soy el mejor soy el mejor, aunque no lo sea! Y me empiezo a querer.

Contar Historia con Italo del inicio y la unión viendo videos de Bonvallet.

Y luego contar Alfredo Lewin

Vamos corriendo a lo nuevo, sin saber lo que hemos dejado atrás. Siento que

hemos perdido el valor de la tradición oral. Pero ya voy a volver a ese punto.

En mi caso, desde mi primera juventud siempre tuve curiosidad del valor de lo

antiguo, de los clásicos. Siempre he sentido ese deber de ir hacia ellos con el

anhelo de encontrar respuestas a los misterios.

Con los libros tuve la suerte de tener una mamá que nos obligaba después de

cada almuerzo leer 10 páginas de algo. Lo cual en el largo plazo ha sido

valiosísimo. Así nace una larga relación con la lectura, la cual sin embargo

quedo relegada por muchos años al mundo de las sombras, gracias o por culpa

del cine, la música y el ocio, mucho ocio.

Mi primer gran amor fue con la música. Tuve la suerte de nacer en una casa

donde habían discos de Pink Floyd, The Beatles, Queen, así como también de

Beethoven, o Silvio Rodriguez. Mis padres me dieron una buena fundación.

Pero fue en la radio donde comencé a descubrir YO música. Recuerdo haber

escuchado por primera vez “Rock y Guitarras” del gran Alfredo Lewin. El tipo

era el emisor de este mítico programa de rock radial de fines de los 90’ en

Chile. Alfredo lo conocía todo. Las bandas, las corrientes, las grabaciones, las

giras, los nuevos discos, los escándalos, el tras bambalina, divergencias entre

miembros, etc. Y todo cautivadoramente articulado y con un cariño entrañable

por el rock. El tipo podía contar una historia.

Recuerdo por muchas noches apagar las luces y escuchar en mi cama Rock y

Guitarras, sobre lo nuevo de Iron Maiden, Metallica, Deftones y mil bandas que

no conocía. Lewin era el hombre con todas las llaves, y por una o dos hora en

Rock y Guitarras me transportaba por distintos recovecos de mi joven

consciencia.

Recuerdo en particular, un programa donde a propósito de la salida del último

disco de Angra, una banda de metal brasilero, Lewin haciendo una antesala

puso Carolina IV, una canción de más de 10 minutos en plena radio! La

canción contaba la empresa de un grupo de conquistadores hacia el nuevo

mundo, pero con un funesto desenlace de naufragio. Me hizo pensar por

primera vez : “mierda, hasta en empresas como estas tuvo que haber gente

que lo intentó y no pudo” “ Y que más encima pagaron con su vida”. Entraba en

el terreno de las historias que no se cuentan, no por censurables, sino por no

ser dignas. Por no cumplir los estándares de la victoria y gloria. Sin embargo,

en ese fracaso sentia que estaba lo esencial, lo epico. Como si yo mismo hubiera naufragado y

muerto con la tripulacion. Al final un sudamericano es un indio y conquistador caminando de la mano.

Con respecto al cine. Ya a los 15 años más o menos intentaba de arrendar

películas en algún Blockbuster o tienda de barrio, negocios que ya no existen

por lo demás. En esa primera juventud vi el Padrino, y me voló la cabeza.

Quedé maravillado con Don Vito Corleone. La forma de entender el poder,

como mover todos los hilos, y entender los motivos y deseos de las personas.

Empatizaba con su criminalidad, y su amor por la familia. Comprendí que nada

era tan blanco o negro. El tipo salía del cuadro del bueno y el malo.

Desde ahí dije, “¿Qué carajo he estado haciendo viendo todo este tiempo?”

¿Pero como comienzo? Donde encuentro estas películas maravillosas que

revelan cosas de mi.

Por suerte mía, nos llegaban a casa todos los viernes un diario, donde había

una revista con secciones de espectáculos, música, cine, viajes! Todo lo que

valía la pena por vivir estaba ahí. Todos los viernes con gran entusiasmo leía

las críticas de los estrenos de cine. Gracias a esta revista conocí a Kubrick por

ejemplo, y supe de la emisión de Breaking Bad años después, durante su

primera temporada. Una joya.

Me puse en campaña a ver películas aclamadas, o galardonadas por los

Oscar. Esa era mi referencia, vi el ciudadano Kane con 15 años y no lo

entendí, vi Patton ganadora del oscar de los 70, y no me gustó. Por otro lado vi

The Deer Hunter o Franco tirador en Hispanoamerica o El cazador en España,

ambas malas traducciones. Y me hizo explotar los sesos. El descubrimiento de

la ruleta rusa me parecía delirante, como el ser humano podía llegar a esos

confines para rellenar la mediocridad existencial. La locura y demencia se me

presentaba lúcida, como una posibilidad.

En todas estas tres obras, El padrino, The deer Hunter y Carolina IV, que he

mencionado. Pareciera que algo se me revelaba de mi mismo, que esas

historias formaban ya parte de mi, y solo habían tocado la tecla correcta. La

tecla correcta para despertar algo en mi información genética, revelando algo

de mi pasado. No hay que olvidar que somos criaturas históricas, y eso se

manifiesta no solo en lo físico, sino en la consciencia y en el inconsciente.

No creo ser el unico en sentir la recepcion de informacion de lugares desconocidos,

y decirme “pero como? Y esto como lo sé, de donde vino?”

También, entendí que no necesariamente películas con buenas críticas eran

hechas para mi. Hasta el día de hoy para buscar libros también ocupo el mismo

método de sostenerme en una referencia o crítica. Pero más que revistas o

blogs, son los propios autores mis referentes. Son ellos los que me abren

portales, porque un libro es un portal. El nuevo testamento abre un camino, El

Quijote abre un camino, La Divina comedia abre otro, Homero te abre un

camino, Las mil y una noches abre otro.

Tradición Oral

Y aquí aprovecho de haber mencionado Las Mil y una noches para vincularlo

con la tradición oral, ya que este libro no tiene autor, es una creación de la

cultura oral del oriente. Es decir de los viejos sabios, bardos, que narraban

historias en las ciudades. Una de las más antiguas profesiones en la

humanidad.

En el siglo XV en Alejandria después de muchísimo tiempo se agrupan una

serie de fábulas. Se dice que el conjunto de estas fabulas procede, en sus

inicios, de India, luego estas viajan a Persia, y tras su paso por Asia menor, se

arabizan y se escriben en esta lengua. Ese es el libro de las mil y una noches.

Un libro de cuentos, donde se encuentran las aventuras de Aladino, y Simbad

el marino entre otros. El libro infinito, que nunca termina de narrarse, y que

tiene más de quince ediciones con distintas noches.

Volviendo a los hombres que contaban cuentos, ya para la época de Alejandro

Magno, este se percató de ver en las calles del Cairo hombres de la noche que

salían a narrar historias.

Y si retrocedemos unos cinco siglos antes, encontramos en Grecia a Homero,

no al de los Simpsons, sino al autor de las épicas Iliada y Odisea. Épica

proviene del griego epos, que significa palabra, por consiguiente épica es lo

que se narra con la palabra. Todo lo digno y relevante de ser contado.

Un bardo o aedo, es quien recorría los pueblos y se instalaba en las ágoras o

plazas y con una guitarra eléctrica, no mentira con una cítara, cumplía el

cometido de contar historias y/o mitologías del pasado, a cambio de una

hogaza de pan, aceitunas o vino tinto. Sus historias eran basadas en este caso

de Troya, pero también de lo divino.

Hablar de Homero es de mitos. Se piensa que vivió durante el S.IX A.C, pero lo

que si se sabía es que era ciego. Lo cual no es de extrañar, ya que esta

discapacidad era vista como sinónimo poseer un gran mundo interior, ideal

para su oficio. Estos narradores poseían el calificativo de divinos o de

inspirados por los Dioses, porque se consideraban tocados por las divinidades,

y por eso su discurso era poco menos que palabra divina. Y cada visita de

estos contadores de historia era un gran evento en las ágoras o plazas. Por

eso recae en ellos el peso de pasar la tradición y eternizar las peripecias y

aventuras de los héroes pretéritos.

Actualmente esta tradición oral está en peligro. En Sudamérica, siguen vivas

en los pueblos originarios. Pareciera que hubiese otro halo alrededor de estas

comunidades, donde el respeto por los mayores es casi sagrado.

Es verdad, también el tiempo pareciera que no se moviera en estas culturas, y

que toda innovación es imposible. Por eso no hay casi progreso material. Las

tradiciones son tan firmes y enraizadas que la flexibilidad es imposible. Sin

embargo, instintivamente siento que tienen mayor paz interna.

Recuerdo en una vendimia cerca de Nimes en el sur de Francia, éramos, yo

otra chilena, los jefes suizos, y un par de franceses más, alrededor de 20

marroquíes. Y con un sol lacerante, estas mujeres de diferentes edades,

algunas con velos, otra no, algunas marroquíes, otras primera generación

francesa, cantaban por largas horas canciones en árabe. No entendía ninguna

palabra, pero las melodías y la música apaciguaban el esfuerzo físico y era

transportado a este mundo árabe, a un mundo femenino que sentía de una

manera lejana propio.

Un mundo más básico donde los hombres eran los cazadores, y las mujeres

descubrieron la agricultura, lo que las hacía propietarias de los cultivos. El inicio

del truncado matriarcado, pero esa es otra historia.

Carl Jung, el psicólogo y psiquiatra suizo, hablaba del anima y el animus, o

alma, como una personificación femenina en el inconsciente del hombre, el

anima. Y una personificación masculina en las mujeres, como animus. Esta

bisexualidad psicológica es una especie de reflejo o imagen del hecho

biológico de la carga genética mayoritaria que determina nuestro sexo. Es una

manifestación de la carga genética menor de nuestro género, que queda en el

inconsciente. Y se manifiestan mayormente en los sueños y fantasías. Siendo

un puente o ventana que te conduce a imágenes del inconsciente colectivo.

Llamada a la acción

Si hay algo que puedo rescatar de la primera temporada de la serie con los

invitados. Es que todos coincidían en lo primordial que es aprender a

conocerse. Ja, pequeño problema, no? Que fácil.

Por eso es vital la labor de cada uno adueñarse de ese patrimonio cultural y

ancestral que nos pertenecen a todos. En mi caso las historias me continúan

ayudando a conocerme. Iniciar leer a Jung ha sido revelador, darme cuenta

que soy parte de algo más grande.

“Cuanto más incierto me siento de mi mismo, es cuando más ha crecido en mi

un sentimiento de parentesco con todas las cosas”

Por eso hay que saber elegir las historias. Pero con tanta oferta de series,

plataformas, uno se pierde.

Tampoco pretendo que solo vayan disparados a los clásicos, y que desprecien

todo lo nuevo. Sin embargo, en vez de verse la 7ma Spider man o Batman,

tengan la curiosidad de desempolvar un clásico en la casa de tus papás o de

quien sea. Y si después de diez páginas no tienes ganas de seguir, para. No te

sientas con la responsabilidad que te guste, no todos los libros o historias son

para ti. Lo único que sé, es que si una historia ha sobrevivido más de 3.000

años, es porque en ella hay elementos que tienen raíces tan profundas, que no

importa la evolución, las guerras ni el progreso humano. Esa historia gracias a

sus arquetipos va revelar más cosas de ti que el noveno Iron Man.

Por primera vez en la humanidad, la palabra tiene un alcance y una duración

como la lectura. Esto gracias a los audiolibros, y a los Podcast. Es realmente

una revolución, como la imprenta. Cualquier persona que quiera aprender,

reflexionar, o informarse de algo lo puede hacer en camino al trabajo, haciendo

deporte o cocinando. En estos últimos meses he comenzado a acercarme a la

filosofía, y a la psicología. Todo esto en mis trayectos al trabajo. La parte de la

población que sepa utilizar estas herramientas, no solo va conocerse mejor,

sino que va ganar habilidades. Es una oportunidad enorme de hacer algo

valioso en el tiempo libre.

Porque entiendo, leer por placer siempre ha sido un interés de las minorías. No

digo elite, ni intelectuales, sino minoría. No podemos pretender que la gente

aprenda el idioma alemán para leer a Schopenhauer como Borges. Pero por

eso Borges fue Borges. Y me despido con Jorge Luis, y un extracto de una

entrevista suya.

“No estoy seguro de que yo exista, en realidad. Soy todos los autores que he

leído, toda la gente que he conocido, todas las mujeres que he amado. Todas

las ciudades que he visitado, todos mis antepasados”

 

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