Episodio 36 – Simone de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I – Destino e historia

Simone de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I -Destino e historia

Todo lo que ha sido escrito y dicho por los hombres sobre las mujeres debe ser sospechado, ya que son juez y parte a la vez ”

Sobre la historia de la subyugación de la mujer.

Parte 1 de dos episodios descriptivos del clásico feminista de Simon de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I . Un episodio y extensión de la serie de Identidades. Un texto capital del feminismo.

Y si te quedas con ganas de más :

segundo sexo

Transcripción : Episodio 36 – Simone de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I – Destino e historia

Hola gente,

 

“En política como en la vida, yo siempre he amado a los perdedores, a los extraños. Ese olor de éxito no me gusta” 

 

Alice Neel

 

“Todo lo que ha sido escrito y dicho por los hombres sobre las mujeres debe ser sospechado, ya que son juez y parte a la vez”

Poulain de barre 

 

Primero que todo, disculpen por esta larga ausencia. Por trámites de nacionalización, cambio de casa, pero también creando un canal de Youtube, al que los invito a suscribirse y además de encontrar una adictiva plataforma de creación de arte a través de  inteligencia artificial, he estado alejado. Pero volvemos con todo.

 

Iba a empezar una nueva temporada, y ya por fin poder entrar a hablar más sobre el autoconocimiento. Pero antes voy a cerrar con una mini serie de minorías, siendo el punto final de una gran serie de identidad.

 

¿Por qué lo hago?

No por subirme a este tsunami identitario. Tal vez hace un par de años esto era más aceptado, pero en noviembre 2022 estamos en pleno contragolpe a la llamada cultura WOKE. En mi país, Chile, quedó claro en las últimas elecciones y se ve un destape reaccionario en todo el mundo.

 

Pero…

 

Como puedo hablar de autoconocimiento, de descubrirse, si hay una estructura tan grande en nuestra cultura y sociedad que nos moldea a cada momento.  Desde la familia, las instituciones hasta el consumo ¿Como decirle a una mujer afroamericana o a un joven trans que hagan un viaje  para descubrirse, como yo lo hice? ¿Cómo puedo dar un discurso coherente, sin considerar todas las barreras y los puntos de arranque de cada uno de nosotros? ¿Cómo puedo decirle a las chicas que tengan confianza en sí mismas, si hay una industria del bienestar que les enrostra con estándares irreales de belleza, que nunca es suficiente, menoscabando su autoestima?  No considerar estos factores, o es  ceguera o derecha hipocresía. Ojo, tampoco  es mi idea , que los privilegiados como yo, se sientan mal, no. Simplemente intento que tengamos conciencia social del lugar desde el que nos ubicamos, y que juzguemos un poco menos al otro. No todos hemos tenido la misma suerte. Y esto lo he aprendido a la mala, en filas, en días invernales y lluviosos,  esperando regularizar mi estado legal en Francia, donde mi colegio privado chileno y contactos no valen nada. Lo aprendí porque yo mismo he sido minoría como hombre moreno inmigrante en un país europeo. 

 

Hoy voy a hablar del ensayo  “El segundo sexo” tomo 1, “Hechos y mitos” de Simone de Beauvoir, publicado en 1949, espero que disfruten el programa.

 

Empiezo aclarando que no soy ni experto en feminismo, ni tampoco soy mujer. Lo que me impedirá hablar de este tema con propiedad.

 

“Hasta el hombre que tiene la mayor simpatía por la lucha femenina, no conoce jamás su situación concreta.” Decía SDB

 

Pero aquí divulgo literatura, ideas y visiones de mundo. Y en esa cosmología entra el feminismo, y el feminismo entendido como igualdad de género, es algo que suscribo. Y digo entendido, porqué se que hay varios sentires feministas.

 

Por todo lo recién dicho y el respeto que le tengo al tema, este episodio más que interpretativo del texto, será descriptivo, casi un resumen, de este texto tan popular, pero tan difícil de leer.

 

El feminismo de Simone de Beauvoir, mujer blanca y aristócrata, es de una perspectiva existencialista. Y aquí aguantenme un poquito, que voy hablar un minuto de esta visión y luego entramos de lleno. Esa perspectiva existencialista implica la noción de que cada persona se arroja a proyectos vitales en busca de la trascendencia. En la que ejerciendo su libertad de superarse a sí misma, la persona, puede acceder a otras libertades. Para SDB no hay otra justificación de la existencia más que la expansión de su devenir, de aumentar infinitamente sus posibilidades. O sea entre más me desafío, más me supero, y así acceder a más libertades, y así continúa el círculo virtuoso.

 

Tal vez no es tu caso. Pero si hay personas que nos vemos atormentados a justificar la existencia, personas que se ven afectadas por la necesidad de vencerse a sí mismo, he ahí lo existencialista. La superación es simplemente el remedio a ese tormento. Lo que le interesa a De Beauvoir son las chances y oportunidades de cada individuo, siendo esas chances medidas no en términos de  felicidad, sino en términos de libertad. 

 

Pero bajo esta filosofía, el drama de la mujer es el conflicto entre su reivindicación fundamental, que es de afirmarse como esencial, pero que choca con una estructura social e histórica que afirma todo lo contrario. Ella es secundaria, ella es la otredad, ella es el otro. Este es el marco de su obra y también su tesis.

 

El libro está dividido en tres partes: La primera, Destino, la segunda, Historia, y la última, Mitos.

 

En la parte Destino, abarca el tema de la igualdad de géneros primero desde un punto de vista biológico. Comparando estudios de masas encefálicas entre hombre y mujer, y distintas especies. Pero no hay evidencias de superioridad, o grandes diferencias de ningún sexo versus el otro. Salvo por diferencias marginales, pero que no son biológicas. “La diferencia fundamental entre hembra y macho mamífero es que en el rápido  instante en que el espermatozoide del hombre se trasciende en un otro ser, el hombre se convierte en un extranjero y se desliga de ese cuerpo, así el macho que ha superado su invidualidad, se encierra de nuevo en sí.

 

En cambio la mujer todo el tiempo de la gestación es ella misma, y un otro. En general ella es mucho más esclava de la especie que el macho, pero esto  en mamíferos. En los peces no ocurre lo mismo. Por todo esto, SDB concluye que la biología no es suficiente para explicar porqué la mujer es el otro.

 

Luego SDB analiza el caso del psicoanálisis. Pero la verdad es que Freud nunca se preocupó del destino de la mujer. Y nunca desarrolló un analísis tan sofisticado de la psiquis femenina, el cual basicamente establecía que la niña sufre un complejo de castración por no tener nada. Y ese nada lo vemos en el típico eufemismo, Pedrito tiene un cosito, una pirulita , y Violetita no tiene nada. De esa escasez proviene un complejo de inferioridad, por la ausencia del falo fecundador.

 

Podría seguir detallando las teorías de Adler y Freud que trata SDB, pero vemos que tampoco hay evidencia real para explicar por qué la mujer es el otro. Simplemente ideas casi ridículas a esta altura.

 

Luego SDB analiza el materialismo. Y aquí sí hay más carne, contenido. Originalmente nuestra especie, el homo sapiens cazador y recolector, no diferenciaba brutalmente los roles de género. Hay evidencia arqueológica, de que las mujeres también cazaban y recolectaban frutos.

 

Pero todo cambia con el sedentarismo. El fenómeno del ser humano sedentario cambia para siempre  los valores y jerarquías de los clanes. Los clanes nómadas que eran pequeños e igualitarios, pasaron a ser mucho más numerosos y jerárquicos ¿El gran motivo? La propiedad privada.

 

Con el sedentarismo nace la esclavitud, al someter a otros clanes y obligarlos a trabajar las tierras. Tierras que pertenecen al macho.

 

Pero no solo eso, también aparece la sucesión de la herencia y se traspasa todo al primogénito. De hombre a hijo. El inicio de una estructura de asimetrías de poderes, de linajes. Por consecuencia la  opresión social de la mujer es en realidad una opresión económica. Solo miles de años después, en la modernidad,  gracias a  la tecnología, se retomaría la extraviada senda de la paridad en el mundo.

 

Hay que agregar que en temas de religión, existían los tótem, esas grandes figuras de madera y con forma de animales, construidas hacia arriba, como pilares.  De estos tótem emanaba el maná esa energía sagrada y divina. 

 

El maná se individualiza en primera instancia en el primer jefe o líder historico y funador, representado en un animal simbólico, que era tabú comer, porqué significaba comerse al jefe, o sea era cometer casi canibalismo. El respetar este  Totem permitia hacer fluir el maná proveia la lluvia, evitaba catastrofes naturales, y aseguraba la abundancia, o sea en resumen, aseguraba las condiciones materiales del clan. 

 

Luego es la riqueza material la que  reemplazaría el maná y los totem.

 

El materialismo entonces, encierra a la mujer en su única labor de maternidad. De recolectora y cazadora libre y pujante pasa a llevar una vida alienada.

 

A continuación SDB habla sobre la historia, y este capítulo es largo y desolador.

 

Pareciera que muchas mujeres antes de la agricultura hacían trabajos de fuerza e incluso participaban en las guerras. Se dice que las Amazonas mutilaban sus senos, lo que las hacía al menos en periodo de guerra anular su maternidad.

 

Pero con el sedentarismo, la mujer queda reducida a la fecundación, tanto de las tierras como de ellas mismas. Es el ser que da la vida, motivo suficiente para estar arriba en la jerarquía. Sin embargo, en aquellos tiempos , la vida era tan despreciable, que tenía mayor valor el matar. El doblegar al clan más débil, y los que iban a la guerra en esta nueva era, eran los hombres. Matar es superar a la  vida, en cambio, la vida es la repetición. Esa es la escala de valores.

 

Vemos así cómo empieza el mito del héroe, el de la vida peligrosa que abre nuevos caminos. La mujer es la naturaleza, la fecundación, también es la magia, cualidades importantes. Pero no mayores que la de superar la realidad, y sobre todo cualidades que siempre eran otorgadas por el hombre. Se piensa que en esa época el hombre le temía a la mujer, a la diosa fecundadora, que sangraba. Pero luego cuando empieza a crear instrumentos de guerra, a dominar el fierro y el bronze, empieza la esclavitud; incluso entre miembros de su propio clan. El hombre no solo deja de ser un igual, sino que se convierte en un soberano, capaz de someter todo. Su miedo a la Diosa madre continúa pero se empieza a disipar poco a poco. 

 

La naturaleza toda en su conjunto era vista como lo femenino. Misteriosa e impredecible, capaz de lo mejor y de lo peor. A causa de sus poderes sobrenaturales, de dar vida y menstruar, ella es vista como una hechicera. Pero pese a sus poderes ella siempre está bajo la tutela de un hombre. La unión entre miembros del clan por tabúes de incesto era prohibida, y en un principio era el hombre que iba a vivir al clan de la mujer, sin embargo esta costumbre  transmuta con el tiempo, y la mujer es la que termina siendo la alienada en el clan de su compañero.

 

Es más, la mujer era una mercancía cambiada por ganado o frutos que el marido  le tenía  que pagar al hermano o al padre de su compañera o mejor dicho oprimida. Hasta el día de hoy existe esa broma en culturas musulmanes, “de cambiar una muchacha por un par de camellos” el problema es que no era broma. La mujer también era muchas veces raptada, como vemos que hace París con Elena, que gatilla la guerra de Troya. Esas prácticas ocurrían.

 

Es la propiedad privada que la hace sumisa al hombre. La tierra era la fuente de todas las riquezas, y como vemos, la mujer misma era parte del patrimonio del soberano. Esta jerarquía causa costumbres de infanticidio en culturas arabes a recién nacidas. La practica de la poligamia por otro lado,  es solo una barrera económica.

 

Solo cuando la mujer lograba participar o ser la unión entre dos clanes, paternal y del esposo, ella lograba algún grado de influencia, al hacer de intermediaria, pero solo por aquello. Ahí empieza el mito de la mujer manipuladora.

 

Pero como dice John Stuart Mill, en su ensayo de The subjection of Women/La esclavitud de la mujer, es más un método de defensa, en una época en que primaba la ley del más fuerte.

 

Había culturas en que la situación no era tan terrible como las mencionadas, por ejemplo, en la cultura egipcia, donde las mujeres podían poseer bienes y heredarlos. Es que no había propiedad privada, las tierras pertenecían al rey/faraón y a las castas superiores.  La mujer podía estar más tranquila y libre.

También en los espartanos, que eran igualitarios y comunitarios. Todo era de todos, y las mujeres por supuesto, también combatián.

 

En los romanos, había menos libertad abstracta, pero más poder concreto. Eran ellas quienes manejaban a los esclavos, por ejemplo. Pero estaban plagadas de tutelajes maritales, paternales e incluso intelectuales.

 

SDB casi no habla de las sociedad medievales, pero el liberal John Stuart Mill, en su ensayo la esclavitud de la mujer, menciona que los pueblos bárbaros se convierten al cristianismo, muy influenciados por las mujeres de mayor rango, las quienes viende que esta religión, así y todo jerarquica y patriarcal, era menos nociva que las costumbres bárbaras del Nordeuropa, donde privaba basicamente la ley del más fuerte.

 

Llegado el feudalismo se restablece la propiedad privada, pero esta vez la mujer puede ser heredera, sin embargo con un montón de letra chica. Ella es incapaz de defender este derecho, puede heredar pero no hacer uso, es más bien una portadora, que instantáneamente cede su herencia a manos de su marido, el que obviamente puede hacer uso de esta a destajo.

 

No es extraño que el amor verdadero brote fuera del matrimonio en estos tiempos. No hay amor posible con esos grados de sometimiento.

 

Su contracara burguesa es esclava de la maternidad y es siempre tutelada por su marido que tiene derecho a sus bienes. La mujer burguesa tiene  una existencia parasitaria.

 

SDB hace una excepción en las reinas y santas que se salvan de esta condición. Pero primero que mujeres, ellas son soberanas y santas.

 

Con la aparición cada vez mayor del mercantilismo y la migración de siervos y campesinos a las ciudades. Surgen los barrios rojos, y se hace más explicita la prostitución. Se podría alegar que estas mujeres si son libres, que son independientes financieramente. Pero su emancipación es solo por el vicio. Ellas se ven obligadas a vivir en espacios hacinados, fuera de los espacios de intramuros donde no hay protección, atrapadas en la cloaca de la sociedad.

 

Al llegar la Revolución francesa , o revolución burguesa, como dice SDB, solo son las mujeres pobres que tienen igual libertad que sus maridos. Clubes femeninos que aparecían para discutir temas de mujeres, son absorbidos por clubes masculinos.

 

Por otro lado, las mujeres con un buen pasar estaban demasiado integradas a las familias y también al status quo. Esta integración las aleja de cualquier lucha por sus camaradas menos privilegiadas económicamente. Su condición parasitaria y tradición de sumisión les evita sublevarse. Ellas no participan en los movimientos ni en la lucha.

 

Pero una vez que el fin de la revuelta anarquista termina, las mujeres son nuevamente sometidas.

La ley de divorcio que se había promulgado en 1792, es revocada en 1826. Y las mujeres de clases acomodadas casadas y viviendo en familia se encuentran mucho más subyugadas que las solteras. Un argumento en contra del divorcio, era que la mujer al ser dependiente de su marido, un amo, podría pasarse como de liana en liana a un amo cada vez más poderoso. Una razón que esgrime la inseguridad en el afecto real, y las frágiles bases de esta institución. Como vemos el matrimonio excluye al amor, y empuja fuertemente a la infidelidad.

 

“Una mujer casada, es una esclava que hay que saber poner en un trono” Decía Balzac.

 

Pero no es solo en las mujeres acomodadas, esta falta de sororidad, es trasversal. La mujer es mucho más cercana a su marido que a sus compañeras del trabajo textil. Lo que en cierto sentido es obvio, pero que no sé da entre hombres.

 

El status quo viendo la arremetida de privilegios y libertades de la mujer soltera, empieza a atacar esos derechos civiles, impidiendoles ejercer profesiones como la abogacía, por ejemplo. Y cuando pueden, son aceptadas, bajo condiciones aberrantes. Por ejemplo, las primeras mujeres chilenas que pudieron ingresar a estudiar medicina en 1881, Eloisa Diaz y Ernestina Perez, que también fueron las primeras médicos de todo el continente, tenían que ser apartadas vía biombos en la sala de clase. Con la excusa de que podía desmayarse por la sangre, o de ver hombres muertos desnudos. Ernestina Perez, luego partiría a hacer una especialización a Alemania, y también se la ubicaría en biombos. En realidad el biombo era para no molestar a los hombres.

 

Vuelvo a SDB. Otro tema, es el caso del adulterio. Donde la ley es claramente desigual, en caso de adulterio de ella, el puede obtener el divorcio, e incluso matar a la esposa en algunos casos, en el caso de adulterio del varón, no pasa de una amonestación. La ley no es pareja.

 

Luego con la revolución industrial la mujer puede entrar definitivamente al mercado laboral. La tecnología o técnica(como dicen los pretenciosos) lenta pero inexorablemente mata la ley del más fuerte(o al menos la transforma) dando espacio a puestos textiles donde no se necesita ser bestia de carga para trabajar, cumpliendo un papel la máquina de coser que da trabajo remunerado a millones de amas de hogar. Sin embargo, las condiciones son de esclavitud, con horarios de hasta 17 horas de trabajo al día en Francia y con salarios de hambre.

 

La mujer trabajadora y su alienación encuentra un aliado en los movimientos sociales. Finalmente, pueden volver, luego de miles de años a posiciones de poder. Sin embargo, hay una tradición de resignación y sumisión, además de poca solidaridad  y de conciencia colectiva que impide que los cambios sean más veloces. 

 

Sin embargo hay pequeños triunfos como en 1900 cuando se derogan solo 10 horas de trabajo diario en Francia. Y en 1905 finalmente el día de reposo es obligatorio.

 

En una sociedad conyugal la mujer se contenta con poco, simplemente con aportar a la familia, ella está contenta con esos salarios bajos, pese a hacer el mismo trabajo que sus pares varones y recibir un menor sueldo. No es su culpa, es la costumbre.  Hasta 1893 las obreras ganaban la mitad que los hombres.

 

Si a los patrones les gusta esta competencia entre hombres y mujeres, esto le molesta a sus pares hombres. Efecto, que termina por aplanar los sueldos ya en la inclusión masiva en los años 80 del siglo XX.

 

Uno de los mayores problemas es conciliar su rol de reproductora con su rol de trabajadora con el reproductor.

 

Son las clases más privilegiadas que empiezan a tomar prácticas anticonceptivas, y la idea del “coitus interruptus ” se expande entre ellas  y luego en la clase obrera.

 

En Francia la propaganda anticonceptiva está prohibida. 

 

Sobre el aborto hay que recordar que se decía que el feto poseía alma en la época de Santo Tomás de Aquino. La idea del aborto como homicidio desaparece en el siglo XIX , y se traslada hacia un crimen contra el Estado. Hay que agregar un matiz entre la mujer pobre que destruye su feto por lo difícil que es alimentarlo y aquella que tiene la finalidad de esconder el crimen de fornicación. De una u otra forma, el resultado es el mismo. Entre salvar a la mujer o al hijo, hay que salvar la primera, que al menos está bautizada y puede ganar el cielo.

 

Podríamos concluir que es gracias a la convergencia de 1)su participación en la producción económica y 2) su emancipación de único rol de incubadora; que se explica la evolución de la mujer.

 

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