Episodio 37 – Simone de Beauvoir – El segundo sexo – Tomo I – Historia y mitos

Simone de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I – Historia y mitos

“Una mujer casada, es una esclava que hay que saber poner en un trono”
Balzac

La mujer es el otro, y esto se ha creado con historias y mitos. Si las historias están en nuestra consciencia dictándonos nuestra realidad, los mitos entran hasta el inconsciente más doblegado por la materialidad.

Parte 2 de dos episodios descriptivos del clásico feminista de Simon de Beauvoir – El segundo sexo Tomo I . Un episodio y extensión de la serie de Identidades. Un texto capital del feminismo.

Y si te quedas con ganas de más :

simone de Beauvoir

Transcripción: Episodio 37 – Simone de Beauvoir – El segundo sexo  – Historia y mitos

Con la mujer ya participando en el mercado laboral y encontrando barreras legales al acceso a las Universidades, y también a la elección de su cuerpo. Es normal que se apunte al sufragio como PRÓXIMA gran lucha.

 

SDB nos habla de la Alianza socialista feminista. Ya que las mujeres no son solidarias en tanto sexo, sino primero a su clase. Esta falta de solidaridad hace que broten movimientos de todo tipo, marxistas como el Saint Simoniens.

 

Las negociaciones encuentran puntos muertos al proponer limitar el sufragio a las mujeres no casadas. Y hay una resistencia inverosímil y ridícula con argumentos como 

1)Si las prostitutas votaran ? 2)Ellas son menos inteligentes, menos educadas. 3)Votarán como el marido

 

Todos argumentos que van más efecto que a las causas.

 

El primer país que otorga el voto es NZ en 1893, luego viene Australia en 1908. En Europa y América es más difícil y hay huelgas de hambre de parte de sus activistas. Finalmente en 1928 en Inglaterra. En EE.UU el querido Emerson, de quien hablo en el episodio 19 jaja y Lincoln, apoyan el movimiento. Solo en algunos estados se logra, como en Colorado en 1893, luego IDAHO en 1896. Económicamente en EE.UU ellas están mejor integradas al mercado laboral que las europeas.

 

Hay un gran brote de  clubes femeninos, en 1900 hay casi 2 millones de miembros.

Otra historia son los países latinos y oriente, donde las costumbres oprimen aún más que las leyes.

 

Como resumen podemos decir que toda su historia ha sido escrita por hombres. Sus problemas son problemas de hombres, sus Dioses son de hombres. Ha sido el régimen social fundado sobre la propiedad privada que ha arrastrado la tutela de la mujer casada. Y luego la técnica que las ha ido liberando poco a poco, pero con resignación como un gran freno, que solo en el último siglo empieza a disiparse.

 

Las reinas no eran mujeres, eran soberanas. Las heroínas femeninas son una especie barroca: aventureras, originales menos por la importancia de sus acciones que por su destino, como Juana de Arco o en Chile Inés de Suarez.

 

El gran hombre brota de la masa y es llevado por las circunstancias. En cambio la masa de las mujeres está al margen de la historia, y las circunstancias son un obstáculo y nunca un trampolín. Es solamente que luego que ellas se empiezan a sentir en su casa que empiezan a salir las mujeres de genio como  Mme. Curie,  Nobel de Química y física,  por ejemplo.

 

Estar al margen del mundo ha impedido que sean grandes artistas, cosa que ha ido cambiando en los últimos siglos. Es que se les ha vedado estar comprometidas en la acción, y sobretodo se han encontrado en un mundo sin mentoras, sin modelos, los hombros de gigantes que las sostienen son masculinos, hombros que no les permiten ver esos mundos femeninos que ellas realmente buscan. La imitación.

 

La mujer además, nunca tiene derecho al ocio, a juntarse con los amigotes como los hombres. Sus deberes y la cultura se lo impiden. Es verdad que la mujer casada en este espacio, tiene más libertades que la soltera, por vías legales y de costumbres. Pobre la que fuera a una taberna sola, quedaba marcada para siempre.

 

Otro aspecto ya más psicológico, es que tanto hombres y mujeres les repugna estar bajo las órdenes de una mujer. Es que cómo son dos castas diferentes, es más provechoso tener un jefe varón, mejor conectado y con mayor influencia que  le permita a su subdita “hacerla”/llegar/realizarse económicamente.

 

Todavía algunas esperan al príncipe encantado que las hará acceder a su fortuna, pero tener esas esperanzas es nefasto porque divide sus fuerzas e intereses. Esta división es tal vez su mayor limitante. Porque sus beneficios son en realidad servidumbre. Su rol de mujer incubadora, le hace más difícil lograr acceder a ese camino de independencia, se necesita un esfuerzo moral mucho más fuerte en comparación al varón. Esto todavía es así.

 

Pero una vez que la mujer toma conciencia de sí misma y que se puede independizar por sus medios económicos del matrimonio, ella no acepta tan fácilmente la dependencia.

 

El privilegio económico retenido por los hombres, su valor social, el prestigio de su matrimonio, la utilidad de un apoyo masculino, todo compromete a las mujeres a querer ardientemente de querer ser atractivas a los hombres.

 

Y llegamos a la última parte de este primer tomo, que es la parte de los mitos. Y si hay una tesis de este libro, es que la mujer es el otro absoluto. Pero ahondemos en este concepto de alteridad. Para Simone apenas el sujeto toma conciencia de su particularidad, este busca afirmarse y reconocerse. El otro es lo que lo limita y le niega, sin embargo es necesario: Porque la persona solo se alcanza a sí misma a través de esta realidad. Es por eso que la vida del ser humano nunca es plenitud y reposo, ella es escasez y movimiento. La vida es lucha.

 

Es la idea de superación. Cada conciencia intenta establecerse como sujeto soberano

Y la mujer es el otro absoluto. El hombre alcanza una altura moral cuando renuncia a ser, para asumir su existencia. Pero él no ama la dificultad y tiene miedo del peligro.

El otro es el mal, que impide afirmarme y reconocerme como individuo soberano, pero es necesario al bien. Ya que es a través de él, y su reconocimiento que se accede a todo.

 

Gracias a la mujer él puede escapar de su inquietud espiritual y de la dialéctica de amo y esclavo de la naturaleza. De esa tensión, escasez, y sufrimiento, surgen todos los mitos, pero esos mitos son masculinos.

 

Las mujeres no tienen ni mitos, ni religión, ni poesía que les pertenezca propiamente, es a través de los sueños de los hombres que ellas sueñan. Son los dioses creados por los hombres que ellas adoran. En todos los destinos de sus héroes, ellas tienen solo un rol secundario.

 

La representación del mundo es una operación de hombres. El otro es el mal, pero necesario al bien, es a través de él que uno accede a la totalidad. Es la puerta del infinito a la finitud.

 

¿Los símbolos femeninos ? Su fecundidad no es vista como una virtud pasiva. Ella es la tierra, él es la semilla, ella es el agua, él es el fuego. 

La muerte es femenina también, por eso a ella le toca llorar su obra. La mujer madre tiene cara  de tinieblas, ella es el caos, el hombre en cambio es el orden, las reglas. Son los sacerdotes.

 

Es la mujer que condena al hombre a su finitud, a través de la muerte, es la parca,  pero así le permite también  superar sus propios límites: esa es la fuente de su magia equívoca; de la cual ella está revestida.

 

¿Sobre la menstruación ? Es una extensión de esta magia, pero no solo eso, sino que viene cargado de mala suerte, malos augurios. Por ejemplo, se le impedía en la campiña francesa a una mujer con su regla  entrar a la bodega si no la sidra no podía dejar de fermentar.

 

Se piensa que durante este periodo ella está poseída por un espíritu. Se sospecha de la sincronización con la luna. Ella es presa de fuerzas cósmicas que arreglan el destino de las estrellas. 


Ignorando la existencia del ovario y de la ovulación, la sangre se ve como la germinación de la vida, un símil del esperma. Por eso es un mandamiento nunca tener sexo con una mujer menstruando.

 

Ella está cargada de esa condición divina, es ella la te saca las cartas, es la vidente, la inspirada, la que lee el destino en las manos, la profeta, etc.

 

La Virginidad es otro gran tema y un claro ejemplo de la transmutación de valores. En un inicio al penetrar a una mujer el hombre hacía suya la tierra que el trabaja. También, por ejemplo en el Tibet era conveniente que para la noche de bodas, ella haya sido ya desflorada. 

 

Ya que se pensaba “Si valieras alguna cosa, ya otros te habría amado y no serías virgen.”

Siguiendo esta lógica, algunos indígenas exigían que ya tuviera hijos; como prueba aún mayor de su valía. También las vírgenes son deliberadas a extranjeros que vienen de paso, o caciques iniciadores a cambio de una recompensa económica. Son estos líderes totémicos y chamanes que pueden domar las fuerzas maléficas y proteger al esposo. En Samoa el esposo primero desfloraba a su prometida cubriéndose un dedo con un trapo.

 

La virginidad es recién exigida cuando el hombre considera a su esposa como propiedad. La mayor prueba de afirmar la propiedad de un bien es impedir que otro lo utilice.

 

Si pensamos, las tierras vírgenes fascinan a los exploradores, las cimas no pisadas.  De ahí viene también justamente el mito de tomar una flor, del caballero que se mete en caminos espinosos y peligrosos para buscar ese objeto nunca antes alcanzado. Ergo, y solo luego la desfloración.

 

Por otro lado, las virgenes viejas son vistas como matronas agrias y sospechosas.

 

Tal vez el mayor símbolo y que se encuentra en todas las culturas, es el de la metamorfosis de la mujer con la naturaleza. En ella se encuentran las estrellas brillantes, la luna soñadora, las ninfas, sirenas, hadas que pueblan los bosques, lagos, y mares. 

 

Para el marino la mujer es un ser pérfido difícil de conquistar, peligroso. El hombre espera por la posesión de la mujer obtener aquel precioso objeto que es esclavizar la naturaleza. El otro se puede encarnar perfectamente en la montaña, en el mar, como en la mujer.

Su cuerpo es toda imanecencia y todo es decoro, inclusive haciendo con estos su vida menos práctica, con tacos, con pies vendados en las mujeres chinas, que le dificultan caminar, el corset, etc. Ella se asimila a la naturaleza con flores, pelajes, piedras preciosas, coquillages y plumas. 

 

Son modeladas por el deseo del hombre, que es poseer la naturaleza.

 

Y cuando pierde sus encantos enferma, o envejeciendo, decimos de ella que se ha marchitado, que se ha deslavado, como una planta. La mujer vieja y fea no solo no es atractiva, sino que suscita un odio mezclado de miedo. Al contrario, el hombre no sufre el mismo destino.

 

Pero al ser poseída la mujer y toda la carga simbólica de ella, no es suficiente. La unión con la mujer debilita la masculinidad del hombre, de cazador y hombre independiente que va a la guerra y que dispone de tiempo ilimitado a sus deseos. De ahí viene la frase:

POST COITUM ANIMAL TRISTE—–> El apaciguamiento no dura nada.

 

Con respecto a su carga misteriosa y mágica hay que hacer una diferencia entre la  maga y la sacerdotisa: La segunda dirige las fuerzas que domina en acuerdo con las leyes y los dioses por el bien de la comunidad, en cambio la primera ópera alejada de la sociedad contra los poderes fácticos.

 

Y el pobre hombre es solo una piel esclava de sus deseos esperando a Circé. A la femme fatale, que lo esclavizará.

 

La cosa no mejora mucho con la llegada del Cristianismo. El Cristianismo reviste a la mujer de un prestigio de horror, su piel es una de las fuentes de la destrucción de la conciencia masculina. El pecado original  hace del cuerpo un enemigo del alma. Todo lo carnal es malo.

 

En la cultura Egipcia la mujer está ligada al hombre por ritos complicados colaborando con él, ella le asegura la dominación de todas las fuerzas femeninas de la naturaleza. Lo que está detallado en el mito de Isis, que  perdiendo su poder de diosa madre, se anexa a OSiris como esposa y también madre.

 

Vemos como que cuanto más el macho se individualiza y reivindica su individualidad, más ella se reconocerá como su compañera, y un individuo libre. 

En el cristianismo la mujer se anexa al hombre, y sólo haciéndose dócil y servil ella también será una santa bendecida.

 

Antes, la mujer era temida por sus poderes misteriosos, era la Madre terrible, sangrienta, implacable, la que ordenaba los sacrificios y castraba a sus amantes. El cristianismo solo quiere conocer a la madre amable y dócil. Mete debajo de la alfombra esta parte de su dualidad.

 

La mujer también aparece como una mediatriz del cosmos. El héroe integra a la maternidad, como en el mito de Aquiles, que integra a  la tierra a la vida, al pasado. Aquiles, el semi Dios, tiene ambivalencia al partir a la aventura dejando los brazos de su madre, es que sería menos emotivo que no hubiera nadie que lo quisiera detener. Sería menos heroico. Y cerca de ella él olvida su orgullo, él conoce la dulzura de se poder abandonar y reconvertirse en niño.

 

Así vemos como la mujer es también la medida de su hombre.

 

Lo que conocemos actualmente como la esposa trofeo. El se enorgullece de su mujer como de su ganado, tierras Es a través de ella que él proyecta su poder, ella es su verdadera medida. Para los musulmanes y en oriente, es una cosa de cantidad, pueden tener muchas mujeres. El burgues, vedada la poligamia, las cubrirá de adornos y joyas. El más pobre, en cambio alardeará de sus cualidades morales “Es tan buena” Ninguno se salva.

 

El marido forma intelectualmente a su esposa, como una mascota. Ella es la masa que va moldeandose a su manera, tomando distintas formas.

 

Luego durante el  cristianismo la mujer se espiritualiza. Ella es el alma del hogar, la madre patria, el origen.

 

Y esta condición de trofeo también se cumple para los viajeros. Cuando alguien se encama con alguna persona de otra nacionalidad, digamos una australiana,  danesa. En sus brazos, esta le proyecta de facto todo su país.

 

El dios cristiano da el rigor de la justicia, ella el dulzor de la caridad. Ella es mediatriz entre dios y el hombre

 

Revisemos el concepto de musa: Ella es la guía hacia el abismo de la fecundidad. Es la mediatriz para el creativo, en ella residen las fuentes originales de la creatividad. Es junto con la amante una formadora. Tanto como la naturaleza ella encarna la sociedad. Junto a la mujer el joven se educa e inicia en el mundo, de forma individualista y aventurera. Salvar a la musa es el camino del héroe, desde Ulises retornando a Penélope hasta Mario bros y la princesa. 

 

A través de ella él conoce su yo más profundo, tendrá su educación sentimental. Como nos explica Flaubert, en aquel libro.

 

Tesoro, presa; mediatriz, espejo, la mujer es el otro en el que el sujeto se supera sin negarse a sí mismo.

 

Sigamos. Adulterio: Integrada a la familia y a la sociedad su magia se disipa, ella no es más la presa indomable. Demasiado despreciada, respetada y cotidiana deja de ser un objeto erotico. El matrimonio mata el amor y empuja a ambos al amor cortesano. Todo lo que poseemos nos posee.

 

El hombre se inmuniza de su esposa, pero solo de ella. El resto de las mujeres seguirán teniendo sus rasgos eróticos, y hacia ellas se volcará. Ella en cambio, libre pero cautiva en el matrimonio, probara su libertad con el adulterio, probara que no pertenece a nadie.

 

El problema es que el hombre la quiere sirviente y extraña, que sea suya y extranjera.

La mujer adúltera es sobre todo castigada por sus pares, es común que quienes han sufrido las infidelidades de la adúltera,  la desproveean de su ropa en algún lugar público, golpeándola, zamarreando, como hacen en esa pelicula italiana, Malena, que protagoniza Monica Bellucci, quien queda desnuda golpeada por todas las mujeres del pueblo.

 

El arquetipo literario mayor es Circé, la mujer fatal, que hechiza a Ulises y lo hace cautivo. De ella, no tengo ninguna duda que sale Cersei en Games of Thrones, ¿malo el final, o no?

 

En fin,  se ve con malos ojos a las bohemias.

 

Del momento que la mujer se libera e inicia su destino de crearse libremente, ahí viene la  lucha de sexos.

 

De la hormiga obrera, a la abeja trabajólica se pasa a la araña que se come al marido, ella encarna las formas del mal. Un maniqueísmo, no hay medias tintas. 

 

Acentuamos su otredad con sus vestidos, faldas, tacones, para señalar lo que el hombre se quiere apropiar. Una mujer debe tener caprichos, no debe ser razonable e impredecible.

 

Las prostitutas son aquellas más sumisas al hombre, pero que tb se escapan más de ellos.

 

Es a través de la mujer que el hombre hace su aprendizaje sentimental; lo mejor y lo peor. Felicidad, sufrimiento, vicio, virtud, deseo y renuncia. Hay todo un mundo que tiene significado a través de la mujer.

 

Por eso la mujer tiene una doble cara, ella es todo lo que el hombre ama y todo lo que no alcanza. Ella es la sabia mediatriz entre la naturaleza y el hombre. Ella es la sirviente y compañera, él espera que sea su público y su juez, que ella lo confirme en su ser, pero ella le contesta con su indiferencia, bromas y risas. 

 

El hombre se busca entero en ella y que ella es todo.

 

Poseer la mujer es poseer al otro absoluto. Y cuando no se le proponen metas a la mujer o se le impide alcanzar alguna, se le frustra de su victoria, su trascendencia y cae vanamente en su pasado, o sea en su inmanencia. En un ser sin horizontes.

 

Llegando casi al final, y antes de que todos piensen que estoy hablando de cosas abstractas, y disparatadas. Hay que diferenciar entre los mitos e ideas. Mientras las Ideas son conscientes, o sea están en nuestra conciencia, los mitos habitan en el inconsciente, son ideas trascendentes que escapan de la conciencia y aparecen en sueños y se manifiestan de las formas más inverosímiles. Por eso, y esto se los digo a los más racionales, que creen que todo lo empírico y explicado por la razón y la ciencia forman su ser. Los mitos si son importantes. Si nos constituyen, aunque no lo sepamos.

 

Y ya voy terminando con el Misterio femenino: Es más fácil y perezoso llamar misterio a lo que se ignora. En vez de conocer, y volcarse hacia afuera, el hombre prefiere quedar ensimismado, solo. Solo con sus sueños, solo con sus esperanzas, solo con sus miedos, solo con su amor, solo con su vanidad, solo con sus estereotipos y solo con su ignorancia.

 

El otro por eso es siempre un misterio. Es un puente que no queremos atravesar.

 

El hombre también en un sentido es misterio para la mujer, pero el punto de vista de él es el absoluto, ella es el misterio y no él. Ella es sobre todo ambigüedad, dualidad.

 

Pero la verdad es que no nos podemos definir, somos lo que hacemos. No hay verdad, por eso no podemos decir nada de la mujer genérica. El ser humano no es nada, es la nada.

 

¿El intercambio entre hombre y mujer en el contexto económico es por amor o por interés? ¿por amor o por piedad?

 

Y no pienso solo en la nobleza que busca perpetuar sus poderes con esas alianzas de sangre, esto todavía ocurre, también entre inmigrantes que se casan con personas solo por una visa. El amor de su visa, como les he escuchado a algunos. Digo esto para reforzar el punto.

 

Me desvío y ya voy terminando. El misterio está anclado en el otro absoluto. El misterio nunca es más que un espejo que intentamos cernir, tamizar, modificar.

 

De hecho, el mito de la mujer misteriosa es un lujo. Ese mito para el hombre de la clase obrera no tiene sentido. Ella si es su par, con quien trabajan codo a codo.

 

Pero es a través de los mitos, y su repetición en la religión, en tradiciones, en el lenguaje, en la cultura, en las canciones, cuentos que estos penetran hasta en las existencias más doblegadas por la materialidad.

 

Rechazar los mitos no es destruir la relación dramatical entre sexos, sino demandar conductas y sentimientos que sean fundados en la verdad.

 

La mujer se ha hipertrofiado al ser dejada en la esclavitud, perezosa, sin ocupacion ni más armas que su sexo…pero todo eso es temporal ! ¡Es falso !

 

La mujer no deja de ser erótica por trabajar o por no usar falda. Otro erotismo tiene que nacer. 

 

El que seguramente engendrera otros mitos. El de la mujer AUTÓNOMA, con mayuscula.

 

Hasta la vuelta chao.

 

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