Episodio 38 – Paul Preciado – Dysphoria mundi

Paul Preciado – Dysphoria mundi.

Reviso el último libro del filosofo trans español, Paul Beatriz Preciado, Dysphoria mundi.

Preciado habla de covid, de las mutaciones, de cambios. Son tiempos de cambio, y algunos no se han dado por enterados. Cambios de acceso al conocimiento, cambios del deseo, cambios del amor. Es un período fascinante para observar y vivir.

Preciado mezclando estilos de ensayo filosófico, poesía y autobiografía/ficción nos habla de los regímenes de la verdad, de cuerpos oprimidos y de aprender a amar de manera distinta.

¿Seremos capaces de desear de otro modo?

Y si te quedas con ganas de más :

Transcripción: Episodio 38- Paul Preciado – Dysphoria Mundi

 

¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el nuestro resurgiendo.

Ejercito Zapatista de liberación.

 

Hola a todas a todos y todes,

 

Yo soy Nico Vergara, y esto es En el Camino Podcast. Lleno de cartones, cajas y de cambios, por una mudanza que se avecina, voy a hablarles de género, de filosofía, de covid, de biopolítica, de cuerpos racializados, de salir del binario y  de una alianza de subalternos, en fin, del último libro de Paul B Preciado,  Dysphoria mundi.

 

Espero que disfruten el programa. 

 

Paul B Preciado, es un filósofo y académico español trans, actualmente asociado al Centro Pompidou de París. 

 

Este es el primer libro  que leo de Paul, y me ha volado la cabeza. Y digo esto valorando lo que aporta a los cambios de paradigma de nuestra epoca. Es un libro revolucionario, lleno de cuestionamiento, tierno y mordaz. Un libro que Judith Butler, referencia de la cuestión de género ha catalogado de “monumental” y que académicos, como el español Ernesto Castro, ha dicho que es el mejor libro de filosofía en los últimos 10 años en español. Así que a los más suspicaces y escépticos, por esta selección de texto, les pido que se queden, porque este no es un guiño mío a las disidencias, sino una afirmación a la literatura, a la filosofía, y del presente y al futuro de nuestras sociedades. 

 

Ya el estilo que nos presenta Paul es algo que me agrada mucho, es un libro de casi 550 páginas, en el que se mezclan narraciones de autoficción, ensayos filosóficos y poesía. Dando un texto ágil y fresco, que sí, podría ser más corto, pero que perdería en ritmo y en elocuencia.

 

El titulo disforia viene del psicoanálisis, de la disforia de género, que le fue recetado  a Paul, cuando era Beatriz, una enfermedad mental. Un trastorno del ánimo que hace que la vida cotidiana se vuelva inviable, un llamado antagonismo entre alma y cuerpo, un cuerpo de un sexo y una alma/psiquis/espiritu/ conciencia o como quieras llamarlo que se interpreta como el sexo contrario.  Para Paul esta patología, el disforismo, es una más de las categorías arbitrarias del psicoanálisis que han servido como instrumentos clínicos para crear subjetividades. El ser disforia es una entidad inestable e impredecible, siempre en tensión. La disforia es un concepto amplio que se encuentra en las descripciones del “trastorno depresivo mayor” y del “trastorno bipolar , entre otros.

 

El concepto de disforia de género, vino progresivamente a desplazar a la noción de transexualidad. Actualmente el concepto oficial en la DMS (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) desde el 2013.

 

“Me tratasteis de enferma, de anomalía y de fruta podrida pero he sobrevivido para deciros que estáis del lado de los opresores y no de los oprimidos y que hemos venido a destruir vuestro mundo” 

Decía Preciado en una conferencia a psicoanalistas.

 

Para Preciado estas instituciones y todo el sistema capitalista actual,  en general,  ayuda a una adecuación política, estética de creación de subjetivación, o sea la concepción de mundo, con respecto  al régimen normativo de la diferencia sexual y de género.Algo que es completamente arbitrario, cuando se excluye el género trans,d onde uno de cada 600 a 2000 recién nacidos son intersexuales. Esta posición de las instituciones ha engendrado negacionistas de género, que consideran estas prácticas como enfermedades mentales.  Algo conveniente, cuando hay una gran industria del dolor que recetan y curan al mismo tiempo, como el psicoanálisis, la psiquiatría y la farmacéutica que lucran con este “desencaje social”. Es que al mutante hay que inhibirlo, hay que aturdirlo. Siempre. Siempre debe estar en tratamiento.

 

Pero pareciera que los relojes se han sincronizado, los relojes queer, los del calentamiento global, los relojes antiracista, los relojes feministas y todos indican cambio. Es la hora del cambio.

 

Para Paul, una lucha ecologista sin considerar el género, está condenada al fracaso. Y viceversa. Hay que pasar del concepto del individuo al simbionte político. El individuo todopoderoso, puede llegar y conquistar las estrellas, pero no puede salvar al mundo.  Es un esfuerzo colectivo.

 

El simbionte político, viene de la simbiosis, un concepto de la biología , de la interconectividad. 

 

Es cuando un organismo está conectado con otro, y esa asociación puede ser en beneficio mutuo(mutualismo), o en beneficio de solo uno(comensalismo), o en perjuicio de uno(parasitismo). Hay que apuntar al beneficio mutuo. Esto parece utópico, pero no es ni socialismo, ni matar el capitalismo, sino buscar asociaciones y dejar de mirar al otro como rival. Para lograr esto hay que evitar el choque entre disidencias, y de la nefasta política de identidades. Políticas que han traído alianzas tan inverosímiles como entre feminismo radical y extrema derecha, hablo del feminismo que rechaza a lo trans, y que da más valor a la que nace mujer que a la que se hace. El simbionte político no es una identidad, son relacionales mutantes, siempre cambiantes.

 

Estas relaciones se tienen que buscar entre los subalternos. Entre los LGBT con los ecologistas, entre los Black Live matters con las feministas, y así ¿Que tienen en común? Todos están fuera de la institución monogámica blanca de familia y sobre todo están fuera de los códigos de poder del capitalismo.

 

¿Y los demás ? Aquí Preciado saca al autor beat, William Burroughs, al viejo pervertido adicto al peyote y a la heroína. Para Burroughs, luego de 50 años de drogadicción, dice:

 

“No entramos en una relación de sumisión y opresión con el poder, sino en una de adicción.”

 

Originalmente, en el derecho romano el addictus era el deudor insolvente que por falta de pago era entregado como esclavo a su acreedor, el que podia venderlo o hacer lo que quisiera, incluso matarlo. El addictus pagaba sus deudas a través de la adicción al acreedor, el amo, y paradójicamente conservaba su estatus de ciudadano, pero perdía su libertad. Burroughs nos dice que deuda y adicción, en lugar de necesidad y deseo, son las dos fuerzas que constituyen la subjetividad hoy. A partir de ahí nos construímos, en el crédito hipotecario, deuda, en el consumo que es poder, y adicción. 

 

Disculpen por la vuelta larga, pero es para decir, con palabras del autor, que estamos en una relación de adicción con el poder y el capital. Somos cuerpos perpetuamente endeudados y adictos a las formas de consumo y distribución de energía específicas del capitalismo colonial. 

 

Y los que estan ya jugando este juego, los que ya empiezan a tener éxito económico en esta sociedad, son los que más se niegan al calentamiento global, y a las disidencias. Así como se les critica a los comunistas, que quieren todo gratis, porque son flojos. Los que están cómodos disfrutando su capital, heredado o ganado, niegan estos cambios del juego. No por miedo a la competencia, o porque sean malos, sino porque ya están adictos a esta dinámica, y no en la fase de adicción  a la marihuana, sino adictos a la heroína al nivel de robarle a la mamá. Como adictos al crack.

 

De hecho, la economista Jeanette Von Wolfersdorff, en su libro Capitalismo, nos dice a través de estudios de neurocientistas, que en las grandes empresas, quienes llegan a los altos mandos son los perfiles más narcisistas. Son ellos quienes toman más riesgos, los que se muestran más, si. Pero sobre todo son ellos, los que son más adictos a la recompensa, a ese shoot o jeringazo de dopamina. Que los vitaliza y les da sentido a sus vidas ¿Hasta ahí , nada mal no? El problema es que este perfil es el que tiende también más a mentir, al ganar a toda cuesta, a la recompensa como sea. Lo que importa es el jale de dopamina. Y por lo mismo, son perfiles que pese a tomar riesgos en la tactica, en la estrategia son más bien conservadores. No van a abrirse cualquier nueva idea como así ¿Para que? Si ya estan obteniendo su dosis de droga.

 

Para cambiar esto, debemos cambiar el deseo. El deseo es lo que crea realidades. Piensenlo en lo micro, me gusta esa chica o chico, y sé que le gusta el punk, voy a intentar de escuchar Punk, de tocar el bajo, de hacerme un mohawk, de vestirme con jeans apretados rotos y una chaqueta negra, de vestirme con una polera de The Clash o Ramones ¿ Es esa mi identidad? ¿Es esa mi esencia? No, al menos, en ese momento. Es que siempre estamos deviniendo, el ser no es algo estático, dependemos del otro, estamos interconectados, ahí entra lo que llama Preciado el simbionte político. Sigamos, con el mismo ejemplo, pero movamonos un año adelante, el mismo tipo, ahora tiene una banda y toca el bajo, se viste punketa, pese a que la chica o chico que le gustaba nunca le dio bola, y el ya ni se acuerda de ese se que gatilló todo ¿Hay ahí una esencia de punk? ¿Una identidad punk? Pareciera que sí. Pero esto siempre va mutando. Es irrelevante. Las identidades sólo han traído un fortalecimiento de la contrarrevolución, una agrupación y reacción de lo establecido. Preciado nos dice que hemos perdido demasiado tiempo con ello, y que por ahí no va la cosa.

 

Un autor que Preciado cita mucho es Foucault, autor del cual hable en el episodio autodidacta, por si acaso jaja, Michel Foucault introduce el concepto de biopolítica. Para Foucault  el cuerpo es el objeto central de toda política. Y la tarea de la biopolitica es fabricar cuerpos, moldearlos, ponerlos a trabajar, definir sus modos de reproducción, prefigurar sus modalidades del discurso a través de las que ese cuerpo se ficcionaliza hasta ser capaz de decir : “YO”, un yo que es ficticio. 

 

La biopolítica nos construye, nos construye con el lenguaje que en los libros de historia dice  gobierno militar en vez de dictadura. La misma que desprecia el lenguaje inclusivo, y que ha plagado el espacio público con símbolos como estatuas, todas de hombres blancos, etc. Tu piensas que eres algo, que tienes una voluntad, una subjetividad. Pero sobre esa ficción de Yo, de libre albedrio, hay capas de lenguaje, de religión, que moldean y construyen subjetividades. Y ahora, estamos agregando una capa  que amenaza con comerse todas las anteriores, la digital. Hablo de ese monstruo que te sugiere videos en Youtube, y te organiza tu feed en Facebook y te sugiere amistades . El algoritmo es el curador por excelencia de tu realidad, a nivel de conocimiento y afectos. Y después de todo eso, me vas a decir que existe un Yo, una identidad?

 

Tanto Preciado como Foucault vienen de la tradición del querido Nietzsche, ese que en el Crepúsculo de los ídolos nos dice lo siguiente:

 

“Que ingenuidad decir que el hombre debe ser de este o aquel modo”…El individuo es, de arriba a abajo, un fragmento de fatum, una ley más, una necesidad más para todo lo que viene y será. Decirle modificate, significa demandar que se modifiquen todas las cosas, incluso las pasadas”

Prosigo:

“Nosotros hemos inventado el concepto finalidad, en la “realidad” falta la finalidad…Sé es necesario, se es un fragmento de fatalidad, se forma parte del todo, se es en el todo,- no hay nada que pueda juzgar, medir, condenar nuestro ser, pues esto significa juzgar, medir, comparar, condenar el todo…Pero no hay nada fuera del todo!”

Solo esto es la gran liberacion; solo con esto queda restablecida otra vez la inocencia del devenir..

“Nosotros que somos distintos, nosotros los inmoralistas, hemos abierto, por el contrario, nuestro corazón a toda especie de intelección, comprensión, aprobación”

 

La filosofía de Nietzsche es afirmar, no negar. Y el control y negación es lo que sagazmente Foucault percibe con su concepto de biopolítica. Toda Biopolítica es inmunológica dice Preciado. Preciado dice que en toda comunidad se establecen jerarquías entre aquellos cuerpos exentos de tributos(los inmunes) y aquellos que la comunidad percibe potencialmente peligrosos(los demunidos). Hay un ideal de individuo moderno, que es blanco, heterosexual, masculino, que no es solo un agente economico libre, sino tambien un cuerpo inmune, radicalmente separado, que no debe nada a la comunidad. El puede caminar mucho más tranquilo por la noche en comparación a una mujer trans, un marica, un negro o un imigrante. Estos últimos son sospechosos, y por su otredad son agredidos o detenidos. Estos son cuerpos exentos de tributos que percibimos peligrosos.

 

El covid es otro tema que Preciado desarrolla mucho en el libro. El virus en sí, no es malo. De hecho el virus tiene que habitar en una otra célula u organismo, para actuar o no. En el lenguaje de la biología, los virus son la frontera misma de la vida. Y como frontera no están estrictamente ni dentro ni fuera. Ni son ni están. No están vivos. Y por ello mismo no están muertos. El virus es un ejemplo de la negativa a dejarse reducir o absorber por una sola categoría de una oposición binaria.  Este tipo de ontología, que es la rama que estudia los modos esenciales de las cosas y la existencia del ser,  no piensa al virus o al ente como esencia o identidad, sino como sugieren Galloway y Thacker, que cita Preciado, que definen el ser-virus por una parte, como muchos devenires, y por otra, intrínsecamente mutante y, por tanto, negación de la identidad: o “no ser nunca lo mismo”

 

“Las funciones del virus son todavía objeto de mucha controversia.  Pero lo que sí parece claro es que los virus son agentes importantes  de lo que se denomina transferencia horizontal, o lateral de genes, es decir, de transmisión de información genética no por vía de reproducción sexual de padres a hijos, la transferencia vertical, sino de partícula a célula o de célula a célula y que, de este modo, habrían jugado y seguirán jugando un importante papel en la evolución de las especies.”

 

Extrapolando este concepto , Preciado dice que el capitalismo y la sociedad actual, a la que el llama capitalismo petrosexorracial,  impone una transferencia vertical del nombre y de la soberanía. En cambio las nuevas políticas transicionistas,(las trans, queer, antirracistas, ecologistas, animalistas, etc), a través por ejemplo de internet, funcionan como una verdadera red descentralizada, proponiendo transferencias horizontales. Preciado nos dice que tenemos que salir de la exclusividad de las transferencias verticales.

 

Pero Preciado, también le pone freno a sus metaforas.

 

Lo que sitúa al virus al borde la vida es, según su ontología binaria moderna, su incapacidad para autorreproducirse. Por ejemplo, el virus debe colonizar, “engañar” a una celula anfitriona y obligarla a sintetizar sus acidos nucleicos y sus proteinas; se conjetura que el virus se aprovecha de su célula anfitriona. Que se adhiere a su membrana, para luego penetrarla y explotarla.

 

¿No sienten un tufillo a lenguaje militar ? De fronteras, de inmigracion. En realidad, es eso lo que debemos extrapolar. Que los seres subalternos, no binarios, vienen a engañar, y a penetrar y explotar al ingenuo anfitrión, el hombre blanco heterosexual.

 

Me vas a decir, pero Preciado se ha contradecido con esta metáfora, se ha tirado un tiro a los pies catalogando de virus a si mismo y a la comunidad trans. Pero no, ese es el término de virus que conocemos. Biológicamente, y lo que a él le interesa del virus es su condición de ente que no puede ser posicionado en el binario , vida y muerte, además, de su capacidad de transferencia horizontal de transmisión genética. Ambos conceptos son un mazazo a lo establecido.

 

Más que conocido- desconocido, hay que pasar al clivaje amable y peligroso. Me vas a decir que eso es lo que haces, pero estás con otra configuración, he visto como señoras latinas, que casi nunca han visto gente africana, se llegan a asustar y poner alertas al estar en un metro o en una calle llena de gente de raza negra. Cuando los que más roban son otros, al menos en París.  Tenemos que desracializarnos.

Volvamos a Foucault a la biopolítica, al control y subjetivizacion de los cuerpos.  Según Preciado, el capitalismo colonial ha podido ser erigido gracias a dos funciones sensoriales: la visión y el tacto. La visión estructura la vida pública, regula el reconocimiento social y el acceso a los sistemas de verdad. En esta época colonial la función visual está codificada como productiva, masculina y blanca. El supuesto ojo central, el panóptico del que habla Foucault, ese que tiene acceso a todo y controla a todos en la sociedad, reside en el Estado, en ciudades, o en Dios, en teocracias. Hoy se ha movido hacia las grandes empresas de Tech. Google, Facebook, Twitter, Amazon, etc. No es por ningún modo como decía Foucault una función abstracta y sin cuerpo. Al contrario, se trata de una función corpórea, jerarquizada en términos de clase, género, sexualidad, raza y discapacidad.

 

Tiene una mirada normativa. Mirar en la modernidad es adoptar esa posición binaria, patriarcal, colonial. Por lo mismo, el objetivo es inventar otro marco de comprensión que exceda esa mirada normativa.

 

Ser marcado como mujer o ser racializado en este régimen capitalista colonial era ser mirado y no mirar, estar obligado a tocar al otro y dejarse tocar por el otro para acceder a la producción o a la reproducción de valor y de significado. De esto vemos consecuencias centenarias que vemos todavía, donde indígenas ni siquiera se atreven a hacer contacto visual con sus patrones. Esto debe mutar.

 

La clave de este capitalismo es la fabricación de una subjetividad adicta cuyos deseos se amoldan al proceso de producción de capital y de consumo, así como de reproducción sexual y colonial. 

 

Como decía antes citando a la economista alemana, Von Wolfersdorff, lo dice también Preciado, pero desde la filosofía. Lo primero que el poder extrae, modifica y destruye en nuestra capacidad de desear el cambio. 

 

¿Seremos capaces de desear de otro modo?

 

Para empezar, Preciado nos sugiere rehacer el régimen de verdad, el cual nunca está escrito en piedra, ni es un sistema empírico, sino, la articulación de una multiplicidad de discursos a través de una serie de aparatos de verificación(como textos, enunciados, rituales,instituciones, etc). Estos son mecanismo sociales ritualizados que permiten establecer la diferencia entre los enunciados verdaderos y falsos. O sea, en un cambio de paradigma no se pasa de discurso A a discurso B como verdad, es más bien una lucha de ficciones y visiones que pugnan entre sí para presentarse como nuevas verdades.

 

Por eso equiparar la cancha es tan importante. Los saberes menores, históricamente oprimidos, por fin pueden luchar  para adquirir un nuevo estatuto de verdad. Por ejemplo, un grupo de la palabras antiguamente impronunciables, como : incesto, pedofilia, racismo, dictadura militar, violación, etc. Esas palabras al hacerse públicas transforman y construyen al sujeto que los enuncia : indigena, negro, marica, lesbiana, trans, abusado.

 

Esto es lo que está pasando. Pero no es la primera vez, Preciado mira la ruptura epistemológica del siglo XVII , en el que se pasó de aparatos de verificación religiosos como la biblia a otros de carácter científico, avalados por Universidades, laboratorios. Al final, no se trata de elegir la verdad empírica o la ficción mentirosa, sino de elegir el mundo en el que algo se convierte en verdad y algo es declarado mentira. Por ejemplo, la superioridad racial, superioridad sexual o superioridad de la especie humana como nociones cientificas y por tanto verdaderas a partir del siglo XVII sirvieron para crear el mundo del capitalismo colonial, y legitimar la explotación ecologica, esclavitud, y el orden sexual y racial durante los siglos posteriores.

 

Un régimen de verdad no es una ideología o una entidad abstracta, sino una articulación específica entre cuerpos, saberes y poderes. Un régimen de verdad es una forma de vida.

 

Hoy hay una insurrección de saberes sometidos, que se alzan y se ponen a la par de lo establecido. Esos saberes que hasta entonces habían sido calificados de incompetentes, menores o jerárquicamente subalternos se opusieron abiertamente a los antiguos bloques saberes científicos – técnicos. Una revolución epistemológica es, inevitablemente, un cambio de jerarquías de poder, una mutación del mundo compartido. Con el desplazamiento del marco epistémico, la relación entre saber subalterno y hegemónico ha dejado de ser vertical.

 

Y esto abre nuevas relaciones entre cuerpos, saber y poder. Nuevas posiciones de enunciación, nuevas técnicas de verificación de la verdad, como las redes sociales y ahora último las inteligencias artificiales como el chatGP. Los nombres de todas las cosas están cambiando. ¿Qué es ser hombre y ser mujer? ¿ Que significa afirmar que es ser de genero no binario? ¿Que es una tradición nacional? ¿Qué sustancias deberian considerarse como drogas? ¿Cómo se mide el calentamiento global? ¿Puede un argumento económico imponerse como ley por encima de la supervivencia de distintas formas de vida y ecosistemas?

 

La nuevas luchas trans, feministas y antirracistas son batallas epistemicas, esfuerzos por modificar las relaciones historicas entre cuerpo(masculino, femenino, no binario, blanco, negro, migrante, infaltil, adulto) entre saber (religoso, cientifico, oral, digital, etc) entre poder(parlamentario, legal, economico, territorial, etc). Lo complejo de la situacion reside en que el cambio de paradigma que está teniendo lugar implica también una rearticulación de los saberes hegemónicos, con múltiples e inesperados desplazamientos y reapropiaciones.

 

Todo está fragmentado. Ya no hay grandes narrativas que cohesionan, solo enunciados cercenados, y relatos hechos pedazos.

 

Todo esto bajo un modelo capitalista, que como ya nos anunciaba Hannah Arendt, otra amiga del Podcast, que negando la esfera pública y solo darle preponderancia al individuo liberal, brotarían un conjunto de emociones políticas negativas, como la tristeza, la apatía, el desapego, el el descontento, el miedo, la frialdad, y la desesperanza. 

 

Y es aquí que aparecen con los dientes afilados: la industria farmacéutica y ahora las redes sociales, que son las dos técnicas sociales que comercializan y gestionan los afectos tristes que el capitalismo produce, estableciendo asi un feedback económico-político entre disforia, dolor, adicción y capitalismo financiero. Tenemos que salir de esta democracia de la adicción, en que la política se reduce al tráfico de los afectos tristes y los jeringazos de ficciones de soberanía de RR.SS y drogas legales. 

 

Nos encontraremos contra la muralla de la llamada liberad, la querida y ficticia libertad individual , que hoy es solo un emblema del levantamiento neofascista, según Preciado. Pero hay dos libertades, la de los que nacen libres y protegen esos privilegios, y los que quieren libertad para liberarse de sus sistemas de opresión. Ahí está la tensión.

 

Pero no todo es así tan estructural, deben haber gestos micro políticos, esos que todos podemos hacer, como cambiar algunos clivajes, como decía antes de : Amigable y peligroso, a no conocido y otro. Se debe sobre todo mover el eje de la acumulación de poder. Hay que volver a diferenciar entre matar para comer y matar para acumular. La pulsión de acumulación debe pasar a muerte, como un veneno que amenaza al equilibrio de la vida. Antiguamente esta acumulación de poder en el colonialismo, por ejemplo, permitía dejar los cadáveres y daños colaterales alejados de casa, pero, ahora, la basura llega a las playas de todos, el virus está en nuestros platos.  

 

Y como ya he repetido, las luchas han sido fragmentadas y estructuradas binariamente. La interseccionalidad es clave, pero esta no puede ser la suma de identidades subalternas. La interseccionalidad es un proyecto de emancipación post identitario.

 

Ninguno de estos cambios estructurales serán posibles sin entender que somos parte del problema que queremos resolver, que estamos implicados en las relaciones de poder a las que nos oponemos. Y por tanto, aceptar que no habrá cambio posible sin una mutación de nuestros propios procesos de subjetivación política, de nuestros modos de producción, de consumo, de reproducción, de nominación, de relación, de nuestras maneras de representar, de desear, de amar.

 

El deseo y el placer está mutando, y con ello nuestra capacidad de salir de la adicción capitalista.

 

Atreverse a deserotizar la opresión y la violencia sexual. Estamos desracializando la piel.

 

La tarea política será la de articular estas diferencias sin utilizarlas, ni unificarlas falsamente bajo una supuesta identidad o una ideología.

 

Y ya me voy despidiendo con el últimpo capitulo que Preciado, les a todos los cuerpos vivientes del siglo XXI.

 

June Jordan – Estais equivocado.

 

Preciado va increcendo en la emotividad, y le empieza a hablar a todas las disidencias,  directo al corazón.

 

Belleza de ustedes.

 

A los nuevos revolucionarios:Ustedes son sobrevivientes. No será con el cuerpo heroico de la modernidad, sino con el cuerpo herido por la violencia y la destrucción ecológica como tendremos que hacer la próxima revolución. Son supervivientes. Han sobrevivido al abuso, a la violación, al deseo que tienen los padres coloniales de acabar con los hijes. Pero lo más importante es que por primera vez han encontrado palabras para nombrar ese dolor.

 

Esto no es por izquierda, recuerda Preciado. Incluso la izquierda dijo que primero había que hacer la revolución de clase, y que las luchas sexuales y raciales vendrían después. ¿cuándo?

 

Vuestra herencia revolucionaria no viene de vuestros padres genéticos, sino de una transmisión subterránea y lateral de afectos y de saberes, un contrabando cultural y bastardo que desafía los clanes, los genes, las fronteras, los nombres. 

 

Ya no tienes que ocultar haber sido violades, ya no tienes que disculparte por tu lesvianismo, por tu exceso de deseo sexual, porque sabes que ese deseo es también el que alimenta la transformación que viene.

 

Perdimos demasiado tiempo con las políticas de identidad y con el feminismo conservador.

 

Pag 542 leer.

 

Son todos los orificios habidos y por haber. Eres el ano y la vagina universales. Y nada de eso necesita ser probado o defendido. Simplemente es. Por eso, amigues mies, estoy llene de alegría.

 

Pienso en ustedes chiques afeminados que vivís en lugares donde el alarde de la conquista heterosexial, la fuerza y la violencia son obligatorias para aquellos cuerpos que han sido marcados como masculinos en el nacimiento.

En ustedes que compran pildoras del dia despues por internet sin saber lo que vas a tomar es realmente un abortivo o una dosis de veneno.

 

Los dejo a vosotros como mis únicos ancestros, al mismo tiempo como herencia y legado, como mi única genealogía y como único futuro.

 

Casi no hay un solo día en que los santos queer no se manifiesten en nuestras vidas. Esa catedral de santos malditos es más fuerte que la cultura nacional, más acogedora que la familia biológica, más protectora que la iglesia, más hospitalaria que la ciudad en que nacisteis.

 

Por vuestra disforia os reconoceré. Nunca me molestareis. No tengo nada más que hacer. Así que puedo, a partir de ahora mismo, seguiros a donde queráis ir. Podeis arrastrarme con vosotros en el torbellino. Si venís a buscarme. Os reconoceré.

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