Episodio 41 – El tiempo está en ti

El tiempo está en ti

tiempo está en ti

El tiempo de los griegos , El instante y la eternidad, el ion, el cronos y el kairos. Además, de la entropía como gran motor del tiempo. Es que en un mundo sin entropía no existiría el tiempo ¿Cómo?
¿Y que pasaría si el Universo se continua agrandando como ocurre actualmente?

Son algunas de las preguntas de este último episodio de la trilogía del tiempo.

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Transcripción : El tiempo está en ti

El Universo no es más raro de lo que suponíamos, es más raro de lo que se puede suponer.

J.B.S. Haldane

 

Hola gente querida, soy Nico, y esto es En el camino, Podcast. Junto con saludarlos, y con ganas de ya empezar este último episodio de la trilogía del tiempo, quiero hacer un anuncio. Resulta que ahora tengo más tiempo y al menos en el corto plazo voy a dedicarme casi exclusivamente a estos proyectos personales, es ahora o nunca, cuando uno empieza a llegar a la mitad de la vida. Por lo mismo, quería anunciarles que voy a sacar mi club de lectura. Un par de personas me lo comentaron, y creo que los frutos están maduros para ello. 

 

La gran epidemia de nuestro tiempo es la pérdida del sentido. Y pareciera que los medicamentos y el psicoanálisis son estériles. Yo, simplemente vengo a ofrecerles un espacio de intimidad, un espacio de colectividad en que compartamos sobre libros, ficción e ideas, lo que nos importa y conmueve, pues.

 

La idea es leer y conversar un texto al mes vía Zoom. El primer modulo se va a llamar Libres, una temática que he trabajado en la serie de vagabundos en el Podcast, pero que aquí vamos a ampliar, a hacerla más diversa, en género, en países, autores, épocas e historias. Un concepto bien subjetivo, y campo de batalla en la política, y que ha ido cambiando y brotando de diversas formas.

Además, es el buen momento del año para empezar, ya que tengo menos diferencia horaria con Chile y Argentina, y todo el continente americano, donde tengo queridos auditores en California, DF, y Uruguay, entre otros. El detalle, las condiciones, y el programa está en el Instagram en www.instagram.com/enelcaminopod donde podrán ingresar al link de la bio e inscribirse, o bien directamente a la página enelcaminopodcast.com/clubdelectura . Así que los dejo invitados a que nos encontremos en ese espacio de literatura, arte y aventuras.

 

Y antes de entrar al contenido propio del programa, les recomiendo escuchar los primeros dos  episodio de esta trilogía de episodios. Está diseñado de esa forma, y por lo árido de los temas tratados, es mejor empezar desde el inicio, en beneficio a la experiencia global.

 

Sin alargarme más, vamos a los bifes, o al tofu como dicen los y las veguetas.  Espero que disfruten el programa.

 

Terminaba el último episodio hablando de que el paso del tiempo podría ser una ilusión según concepto del tiempo eternalista, el cual entiende el tiempo del Universo en que el pasado, presente y futuro son tan reales como el aquí, allá, o el norte y sur. Todo estas referencias, formar parte de  un gran bloque llamado espacio-tiempo.

 

Pero antes de entrar al terreno más árido, vamos a los griegos y a los romanos, aprovechando que vi una muestra hace un par de meses, llamada El instante y la eternidad

 

Los griegos tenían tres conceptos de tiempo: El aion, que es el tiempo del cosmos, el tiempo inmutable, es el tiempo cíclico de las estaciones, el tiempo que no discurre, que no inicia ni termina.

 

Luego tenemos el Cronos, que es el tiempo nuestro, el tiempo de los humanos, el tiempo que tiene un inicio y tiene un final. Y finalmente tenemos el kairos, que es el instante fugaz, el instante.

 

Estos tiempos se podían mezclar. Hay muchas interpretaciones artísticas, esculturas, pinturas, que lo representan.

 

Pero creo que el mejor ejemplo en la exposición era la catástrofe de Pompeya, a pocos kilometros de Nápoles, por la erupción del volcán vesubio que pillo en la hora más oscura de la noche a sus ciudadanos, que sin saber eran sacados del  cronos, el tiempo humano, para entrar en el mundo del aion, al mundo de lo inmutable. Lo fascinante y trágico, es el retrato de las figuras, de esas personas inmortalizadas en ese instante de  muerte, al no ser carbonizadas, lo que sumado a un trabajo de conservación ha podido rescatar sus posturas y gestos para la eternidad. O sea, un instante fugaz, el tiempo kairos, eternizado en el aion, el tiempo eterno. Es fuerte, porque no es un momento de épica guerrera, o santidad, como tantas veces hemos vistos en las estatuas de plazas e iglesias modernas. Sino, algo mucho más cotidiano, pero tremendamente poderoso, como es la muerte. El instante mortal.

 

Algo que me fascino, es que el tiempo cíclico, el aion, puede ser representado, ya sea por el viejo o un niño. Significa que lo joven puede devenir en viejo, y lo viejo en joven.  Y es aquello lo que hace rodar la rueda del tiempo.

 

Y dentro de este mismo aion, está el tiempo eterno donde encontramos el mito. El mito tan presente en la psicología analítica, específicamente en Carl Jung. Es que los mitos viven en nosotros, esa memoria arcaica, pasada de generación en generación a través del material genético vive en nosotros. Y se nos representa de manera inconsciente, por ejemplo, en sueños. Esos mitos eternos, como los mitos de Ulises, palpitan en nuestra existencia, aunque no lo creamos con nuestra razón. El tiempo aion, está presente en el cronos, en el tiempo humano. Lo eterno está presente en nosotros según los antiguos. 

 

Empezaba con los antiguos griegos y su legado, porque ellos ya daban pistas de las configuraciones del Universo y su relatividad.

 

El tiempo no está hecho de lo que parece , no discurre en una sola dirección, el futuro existe contemporáneamente con el pasado.

Albert Einstein

 

Aprovechemos a Einstein para salir de los antiguos, salir de ese tiempo, pero no de espacio, ya que nos quedamos en Italia con Carlo Rovelli, el físico italiano que nos ha estado ayudando en toda esta trilogía y autor de ¿Y si el tiempo no existiera?

 

Volvamos a la pregunta, entonces, ¿el pasaje del tiempo es una ilusión? 

 

El mundo para Rovelli es “cambio”. No es del acontecer, ni del ser , es del devenir.  El mundo es más preciso describirlo no como un conjunto de cosas, sino como un conjunto de eventos. La diferencia está en que las cosas restan en el tiempo, mientras que los eventos temporales, tienen una duración limitada. La piedra es una cosa, un beso es un evento. El mundo está hecho de redes de besos, no de piedras.

 

Así es como conviene mirar el mundo para entender el meollo del Universo, según el físico italiano.

 

Y si miramos las cosas, estas también son eventos, eventos prolongados, pero eventos al fin y al cabo. La piedra más sólida es un complejo vibrar de campos cuánticos, un interactuar momentáneo de fuerzas, un proceso que por un breve instante logra mantenerse en equilibrio, antes de disgregarse de nuevo en polvo, una huella de humanidad neolítica, un arma, etc.

 

¿EL ser humano? Tampoco es una cosa, es un proceso complejo, tanto como una nube, o una piedra. No podemos, pues, concebir el mundo físico como hecho de cosas, de entes, no funciona. En resumen, todo esto es para decir que entendemos el mundo estudiando el cambio, no e studiando las cosas.

 

Describimos el mundo como acontece, no como es. Entendemos la biología como evolucionan y viven los seres vivos. Entendemos la psicología (un poco, tampoco mucho) estudiando cómo interactuamos entre nosotros, como pensamos…Entendemos el mundo en su devenir, no en su ser.

 

La ausencia del tiempo no significa, pues, que todo esté congelado e inmovil: significa que el incesante acontecer en el que se afana el mundo no está ordenado por una línea temporal. Es una inmensa y desordenada red de eventos cuánticos. El mundo se parece más a Nápoles que a Singapur”

 

Remata el físico veronese, al que se le sale al final lo italiano del norte, haciendo la comparación del caos napolitano contra el orden de Singapur.

 

Lo que quiere decir Rovelli es que, si por tiempo entendemos únicamente el devenir, entonces todo es tiempo: solo existe lo que es en el tiempo. Recuerden del bloque espacio-tiempo en el Universo.

 

La distinción entre pasado, presente y futuro no es una ilusión, es la estructura temporal del mundo. Pero esa estructura no es la del presentismo, en que solo el presente es real. Tenemos que entender ese devir que habla Rovelli, entender las relaciones temporales entre eventos, que  son mucho más complejas de lo que creíamos antes, pero no por eso no existen. Estas relaciones temporales no establecen un orden global, pero no por eso son ilusorias. 

 

Piensa nuevamente en los eventos apiñados sobreponiéndose, unos a otros, como un gran bazar del medio oriente, el señor que te vende la baratija, la verdulera anunciando con gracia sus verduras frescas. Esa es la imagen. No la fila primermundista, ni carcelaria, de causa efecto directa. Por ponerlo en un ejemplo: No es, tengo hambre, me cocino una hamburguesa. Es más bien, tengo hambre, hice ejercicios toda la semana, tengo cervezas en el refrigerador, fui el fin de semana a la feria y tengo tomate y lechuga fresca que debe utilizarse, y mi vecina me vendió su pan recién amasado que es un elisir, ergo, me cocino una hamburguesita compaareeee, porque me la merezco y porque puedo. Bueno, esa sería mi relación de eventos. Para ti obviamente cambia, y puede ser aún más complejas.

 

Cuando Rovelli dice que las relaciones son temporales, es que son más complejas de lo que creíamos, se refiere a que ni siquiera nuestra gramática, nuestro lenguaje alcanza para describir lo que es real y lo que no. No tenemos una gramática adecuada para decir que un evento “ha sido” respecto a mi, pero es respecto a ti. 

 

El hecho que pasado y futuro no tienen un significado universal, sino que dicho significado cambia entre aquí y allí.

 

El tiempo no es una ilusión.

 

Lo que se necesita no es entender cómo cambian las variables con respecto al tiempo, sino, cómo lo hacen respecto unas a otras. Es decir, cómo cambia cada una de ellas cuando cambian las demás. Pero para  eso no se necesita la variable tiempo.

 

El tiempo surge. No es un ingrediente elemental del Universo, tal cual como surge una hamburguesa en mi cocina, o dos equipos de fútbol en un parque, o como surgen los gatos, o cómo surge el abajo y el arriba, o como vemos girar el cielo a nuestro alrededor, cuando somos nosotros los que giramos ¿Acaso el espectáculo diario del Universo es ilusorio? No, no lo es, pero no atañe solo al cosmos, sino que a nuestra relación con el sol y las estrellas. 

 

En todos estos ejemplos, la hamburguesa en mi cocina, el gato, los equipos de fútbol, el abajo y arriba, su proveniencia viene de mundos más simples o precedentes, en que no existía nada de aquello, en mundos con menos configuraciones, y así, hasta llegar al momento 0, al big bang, o inflación, o con la teoría que nos queramos casar. Así mismo, el tiempo surge de un mundo sin tiempo, por lo tanto no hay tiempo antes del inicio del tiempo.

 

Debemos entender que nuestra visión del mundo está desenfocada, puesto que las interacciones físicas entre nosotros y la parte del mundo a la que accedemos y pertenecemos están ciegas a numerosas variables. Ese es el concepto de desenfoque, siempre hay puntos ciegos, zonas borrosas a las cuales no accedemos. Estamos ciego al mundo de moléculas , átomos, electrones, y claro que al mundo elemental, y a un sinfín de variables como lo que pasa en otros planetas y galaxias. Piensa en nuestro bloque de espacio-tiempo en el Universo, sólo  nosotros estamos en este punto. El mundo visto desde afuera es imposible. Porque no hay nada fuera de él, hasta donde sabemos al menos. Hay que convivir con el desenfoque entonces.

 

Nuestra ubicación y visión desenfocada es esencial para entender nuestra experiencia del tiempo. No hay que confundir las estructuras temporales que hay en el mundo visto desde afuera con los aspectos del mundo que nosotros observamos. El tiempo no basta verlo desde fuera: hemos de entenderlo como nosotros, en cada instante de nuestra experiencia,  estamos ubicados en el mar del tiempo. 

 

En este continuo devenir, en este constante cambio, solo hay una constante, la energía total que hay en un sistema aislado. Esto es el primer principio de la termodinámica, de la conservación de la energía. Rovelli dice que existe un estrecho vínculo entre energía y tiempo. Están correlacionados. Saber cual es la energía de un sistema es lo mismo que saber cómo fluye el tiempo. La energía se conserva en el tiempo, y en consecuencia, no puede variar, aunque todo el resto varíe.

 

Rovelli dice que toda diferencia entre pasado y futuro se puede reducir al hecho que en el pasado la entropía del mundo era baja. Y cuando más fue baja, fue en el inicio del Universo.

 

La entropía es un coeficiente entre el calor cedido y su temperatura absoluta. O sea, la magnitud de energía utilizada para realizar un trabajo. En castellano, es la tendencia natural a la pérdida de un sistema, la tendencia al desorden. Nada es permanente.

 

El desenfoque de nuestro punto de vista, implica que la dinámica del Universo con la que interactuamos está gobernada por la entropía. Esto ya que cada parte del mundo interactúa con una pequeña porción de todas las variables. Y cada parte del mundo que podemos ser tu y yo, no somos más que un punto determinado por un sinfín de variables que desconocemos y no controlamos. Una huelga de transporte, aumenta la entropía, el deshielo del polo norte y sus consecuencias de migraciones climática también causa un aumento de entropía, un meteorito que impacta la luna o la tierra causa un aumento de entropía, incluso mi amigo Zambri regalandome el libro  El futuro de la humanidad  de Michio Kaku aumentó la entropía desordenando mis lecturas, el Podcast, y así.

 

La entropía es una magnitud relativa como la velocidad. La velocidad de un niño corriendo en un tren, tiene un valor con respecto al tren, y otro con la tierra. A eso se refiere la velocidad relativa, por ejemplo, cuando la mamá le dice que se quede quieto, es que se quede quieto con respecto al tren, no que se lance de la ventana y esté quieto con respecto a la tierra. Eso es una magnitud relativa. Bueno, en la entropía es lo mismo.

 

Para nuestro tópico del tiempo solo piensen, en el inicio del Universo, había una bajísima entropía, no habían libros de amigos, ni huelgas, ni cambios climáticos, la configuración del Universo estaba sujeta pareciera a la simetría de las cuatro fuerzas, y no mucho más. Casi no había interacción entre las variables hasta que la bolita de la creación se echa a rodar y empiezan a aparecer los primeros gases, las galaxias, estrellas, planetas y así. El calor del Universo, insoportable al inicio, comienza a bajar lentamente, pero sin parar.  El mundo no necesita energía, sino que baja entropía. Esas fuentes de baja entropía son las que hacen girar el mundo. Sin la baja entropía el calor se diluiría en un solo calor uniforme y el mundo llegaría a un estado de equilibrio térmico, donde ya no hay distinción entre pasado, presente y futuro.

 

Consideren la visión ahora sostenida por la mayoría de los físicos, específicamente que el sol con todos sus planetas va en un momento enfriarse para la vida, al menos que algún gran cuerpo estalle contra el sol y así de nueva vida- creyendo como yo que el ser humano en un futuro distante será una criatura mucho más perfecta de lo que es ahora, es un intolerable pensamiento que él y otros seres sintientes están condenados a la aniquilación después de tan continuado lento progreso.

Charles Darwin

 

Eso es lo más probable que pase, de hecho. Actualmente el Universo es sabido que se expande, y se expande a una velocidad cada vez mayor. Esto es sabido gracias a la longitud de ondas al observar otros planetas, estas, comparando con el planeta que sea siempre está más roja, o sea las ondas están cada vez más espaciadas, por ende más más lejanas.  El Universo se está expandiendo. Esto es porque pareciera que hay un jaleo entre la fuerza de gravedad que atrae a los cuerpos, y una energía negativa, que es la que los repele. Todo tiene su fin, y así como el Sol de nuestra galaxia va ocupar todo su combustible, lo que lo hara ceder a su fuerza de gravedad, achicándose y congelandose. Nuestro Universo va a seguir un futuro similar. Llegará un momento en que está expansión del Universo por el jaleo de la energía negativa, sumada a la muerte de las estrellas, eliminará casi toda fuente de calor y nos acercaremos al cero absoluto. En este punto los mismísimos átomos están por detenerse.Y el tiempo tendría otro sentido, por la escasez de fuente de calor, un pensamiento para un ser inteligente podría durar millones de años.  Hasta llegar a lo que es conocido como Big-Freeze, el fin del Universo, pero ojo, no forzosamente de la vida inteligente.

 

Según dice Michio Kaku, en Universos Paralelos.

 

Como vemos, esta teoría del Big freeze, es contraria al Big crunch, en el que hablamos en el primer episodio de la serie cuando nos referíamos al libro Tau Zero, donde el Universo se empieza a encoger.

 

Lo que sí es seguro es que la entropía seguirá su camino.

 

El único origen de la diferencia entre pasado y futuro es la baja entropía pasada.

Lo que hace acontecer los eventos del mundo, lo que escribe la historia del mundo, es el irresistible mezclarse de todas las cosas. La existencia de causas comunes en el pasado no es más que una manifestación de baja entropía pasada. La baja entropía pasada hace eficaz la noción de la causa.

 

Al final, el tiempo está en nosotros mismos.  En el presente vemos las huellas del pasado y nos anticipamos al futuro. La realidad se forma tan solo en la memoria. Percibimos el fluir del tiempo. Yo soy esa larga novela que es mi vida. Comprender el tiempo significa reflexionar sobre nosotros mismos.

 

Pareciera una conclusión super pobre, pero en lugar de tantos tiempos posibles, debemos hablar de un solo tiempo, el tiempo de nuestra experiencia: uniforme, universal y ordenado. El tiempo somos nosotros.

 

El poeta solo pide meter la cabeza en el cielo. Es el lógico que busca meter el cielo en su cabeza. Y es su cabeza la que se parte.

G.K.Chesterton

 

Y cito a Chesterton, al querido escritor inglés, que Borges tanto veneraba para hacer un puente entre las ciencias y las humanidades.

 

En la academia de Platón, estaba escrito en la entrada lo siguiente  “está prohibida la entrada a quien no sepa de geometría”. Para Platón, la precisión de las matemáticas era la aristocracia del pensamiento, y lo que permitía una formación en filosofía. 

 

Yo no estoy de acuerdo del todo, porque dejamos afuera la intuición, la fantasía, que son el primer ladrillo de cualquier idea. Pero es verdad que la ciencia se ha vuelto arrogante, y utilitaria a fines, muchas veces dudosos, por no decir despreciables. A mi me disgusta que la ciencia no esté creando cultura, y que se le pase solo vendiendo productos y servicios. Pero no tenemos que cancelarla, no. Ese costo es demasiado alto, como ya decía en el inicio de esta trilogía. Negación al calentamiento global, vetos a la teoría de la evolución de las especies, entre otros. Estamos entrando en una etapa de oscurantismo y dogmas.

 

La verdad es que el pensamiento físico es la base de la modernidad, por eso no deberíamos alejarnos de aquello, sobretodo si vienes de las humanidades.

 

 Si un individuo siente un amor intenso hacia las artes plásticas y hacia la música, y al mismo tiempo se ve arrebatado por el espíritu de la ciencia, y comprende la imposibilidad de superar esa contradicción aniquilando una de estas poderosas tendencias y potenciando libre y plenamente la otra, no le quedará otro remedio que hacer de él un edificio cultural lo suficientemente amplio para que esas dos potencias puedan habitar en él, aunque lo hagan en alas opuestas, y alojar entre ellas a otras potencias mediadoras y conciliadoras”

Decía Nietzsche en Humano, demasiado humano.

 

Cuando el mundo está tan polarizado, no podemos ser hipócritas y hacer como si estuviéramos afuera, no, estamos dentro de él. Nosotros somos parte del problema, somos una configuración más dentro del Universo. Y nuestro mundo interior también es otra configuración más. Es peligroso regar solo una planta de nuestros intereses, y sobretodo si es solo por razones materiales. El sentido a la larga te pasa la cuenta. Integralidad en vez de especialidad.

 

Además, puedo mirar el cielo en una noche estrellada, y emocionarme con una estrella fugaz tanto con ojos de poeta, como con lentes de astrónomo. Ambas miradas son válidas. Ambas abrazan el misterio.

 

Lo importante es la duda y la fascinación. 

 

Y ya me empiezo a despedir. Gracias de corazón a los que hayan llegado hasta acá, y hayan escuchado la totalidad de estos tres episodios. Los más difíciles y desafiantes que haya hecho.

 

La serie del tiempo acaba, pero seguimos con el misterio, específicamente con la memoria.

 

Y antes de despedirme, los dejo con el gran inspirador de esta serie, Albert Einstein.

Hasta la vuelta, chau !

 

La más bella experiencia que podemos tener es el misterio. Es la emoción fundamental la cual se ubica en la cuna del arte verdadero y de la ciencia verdadera. Quienquiera que no lo conozca ya no se puede asombrar, ni se puede maravillar, está poco menos que  muerto y sus ojos están apagados.

 

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