Fin del Crecimiento Económico

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Fin del Crecimiento Económico
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Fin del crecimiento económico

fin del crecimiento económico

Kate Raworth, la autora británica.
Más que crecer, necesitamos prosperar

Crecimiento Económico 

Con permiso todo poderoso indicador,

Yo sé que tu pulgar es la ley ,
cuentame de tus escondidos hijos

¿Crecimiento de emisiones de CO2?

No importa aumentó el PIB

¿Crecimiento de especies extintas?

No importa, hay entrada de capitales

¿Crecimiento de desigualdad?

No importa, creció la balanza comercial.

¿Crecimiento de deforestación?

No importa , aumentó el consumo

¿Crecimiento de deshielos?

No importa, aumentó la inversión

¿Ola de refugiados?

No importa , aún no veo un tsunami de plástico 

Crecimiento estás obsoleto,

Desde tu estrecha y lejana orilla no ves nada, y sobretodo no sientes nada

Crecimiento te olvidaste del equilibrio del planeta,

Pero ya nos olvidaremos de ti

Los ecos de tu noche se acercan ,

Y la tierra seguirá girando alrededor del sol ,

¿Y tú crecimiento, dónde irás cuando se acabe el camino?

Transcripción

Hola amigas y amigos, soy Nico Vergara y esto es en el camino. Sé que les dije que el último episodio era el capítulo final de una seguidilla de episodios más alarmistas, futuristas que tienen la intención de pensar fuera de la caja. Sin embargo, me equivoqué y aquí estoy emitiendo el que espero que sí va ser el último episodio de esta tetralogía de cambios de paradigmas. De hecho el próximo episodio ya está grabado.

 

Pero…me tropecé con una idea, con una persona en realidad en un Podcast, y luego quise leer su libro y aquí estoy. Estoy hablando de Kate Raworth, una economista, que ha escrito “La Economía de la rosquilla o  dona, y 7 maneras de pensar la economía del siglo 21”. Para los que han escuchado el Podcast desde el inicio sabrán que yo estudié economía y finanzas, siendo un estudiante del montón. Y si bien luego trabajé algunos años en eso, desde hace más de 8 años que estoy alejado de aquel mundo.

 

Sin embargo Kate me cautivó, e iniciaba con ese poema, Crecimiento que escribí hace un par de años, por la intuición y convencimiento de que el status quo actual va llevarnos al desastre. Y sobre todo porque la  madre de todos los males de nuestro tiempo. Llámense calentamiento global , las redes sociales y sus algoritmos y el uso perverso de la biotecnología que son los temas que he hablado en esta serie, todos ellos tienen una gran raíz en común: La adicción al crecimiento económico.

 

Y sin entender como desmoronar esto es poco lo que se puede hacer. ¿Queremos que Facebook cambie su modelo de negocios y deje de amplificar fake news y moldear la realidad ? ¿Queremos que los avances de la biotecnología no inciden en una nueva casta de superhombre amortales, con prótesis y sin degeneración de tejidos mientras que otros quedan reducidos a la irrelevancia por la automatización? ¿Queremos que empresas forestales de Indonesia o Sumatra dejen de deforestar sus bosques y plantar Palmas, destruyendo la biodiversidad?

 

Todos estos problemas enfrentan al mismo rival. Las finanzas y el crecimiento económico.

 

Kate Raworth, es una economista británica, académica, que estudió en la London Economics, y trabajando en la ONU y organizaciones de labores humanitarias como Oxfam que le permitieron ver la miseria en países como Bangladesh. Pero sobretodo, una mujer que tal vez pensó como tantos que estudiamos economía, que para poder incidir en el mundo era importante entender la lengua de las políticas públicas, y esa es la economía. Lamentablemente para Kate, y para muchos otros, rápidamente se dio cuenta que aquel sueño de moldear el mundo, era más bien una utopía. Y tras años y años de aprendizaje y un tambor persistente de que algo profundamente estaba errado en nuestra forma de vida. Sumado a la evidencia clara que compartí en el último episodio, de la destrucción de la biodiversidad, deshielos, acidificación del océano y un largo etcétera. Kate ha diseñado un modelo económico que cambia los paradigmas. Un modelo que ya ha empezado a implementarse en la capital holandesa de Amsterdam.

 

Pero partamos por lo básico, la economía viene del griego, combinando las palabras oikos que significa hogar, y nomos que significa reglas o normas. O sea la economía significa el arte del manejo del hogar. Y si lo extrapolamos en tamaño, vendría a ser el manejo del mundo, que es nuestro hogar.


Una noble disciplina, que con el transcurso de los años ha perdido en imagen y ganado en poder e influencia. De hecho, hay varios economistas mencionados en este libro, de distintas escuelas más pro Estado, como Keynes o pro mercado como Frederick Von Hayek o Milton Friedman. Sin embargo ambas escuelas coinciden: 

Las ideas de economistas y filósofos políticos, ambas cuando son correctas y cuando no, son más poderosas de lo que es comúnmente entendido. De hecho, el mundo es liderado por poco más que eso.
Los hombres prácticos, que se creen estar exentos a alguna influencia intelectual, son usualmente esclavos de algo difunto economista.
Keynes

Mientras que Von Hayek quien despreciaba la inoperancia del estado y creía basicamente en todo lo contrario a lo que creía Keynes, si estaba de acuerdo con esta última afirmación. El siguiente es un extracto suyo respecto a ganar el Nobel de Economía:

‘El premio Nobel le otorga a un individuo una autoridad que en economía ningún hombre debería poseer.”

Pero expliquemos nuestra dona, nuestra rosquilla. En principio suena hasta casi poco serio hablar de rosquillas en economía. Pero lo visual de la imagen es justamente la utilidad que busca su autora. Ella hace el paralelo con el impacto visual que tiene la curva de la oferta y la demanda, la cual es la primera imagen que todo estudiante de economía conoce. La cual se ubica en el centro de todo este modelo donde el eje es el precio y de ahi en adelante construimos todo alrededor. Esta curva, o imagen de oferta y demanda pretende ser una  “regla” lineal tipo física. Se queda en nuestro imaginario, en nuestra consciencia. Kate Raworth explica con evidencia y estudios duros de neurociencia de porque lo visual tiene más impacto. Si queremos contar una nueva historia debemos dibujar nuevas imágenes que dejen a las viejas teorías en las páginas del siglo pasado.

Pero antes de explicar las 7 maneras de cómo pensar la economía en el siglo XXI. Expliquenos la dona o rosquilla, y su misión:

La rosquilla es un compás para guiar a la humanidad en este siglo XXI. Apunta hacia un futuro que pueda proveer salvaguardando todas las necesidades humanas de las que todos dependemos. xº la fundación social de la rosquilla yace el déficit de bien estar humano, enfrentados por aquellos que carecen esenciales de la vida como alimento, educación y hogar. Pero al mismo tiempo hay un techo ecológico, más allá yace un exceso de presión al sistema que permite a nuestro planeta ser fértil  y dadivoso.
Entre ambos límites yace la seguridad ecológica y social, el espacio en que la humanidad puede prosperar. Podríamos decir que es la parte comestible de la rosquilla.

Y en los límites internos para la vida básica, encontramos 12 minimos: Alimentación, Salud, Educación, Ingresos, Agua, Energía, Redes, Hogar, Igualdad de género, Igualdad social, voz política, y paz y justicia. Pareciera superficial, pero realmente está muy explicado en el libro

Mientras que el techo ecológico está diseñado por 9 indicadores: Cambio climático, acidificación del océano, Contaminación química, nitrógeno y fósforo como fertilizadores, Conversión de la tierra, retirada del agua, pérdida de biodiversidad, contaminación del aire y la disminución de la capa de ozono.

Estos 9 críticos procesos siendo respetados es lo que podría permitir al planeta continuar en el Holoceno, que es como es conocida esta última época o era ecológica de aproximadamente 12.000 años que han permitido al ser humano dejar de vivir como nómadas a través de la agricultura y prosperar. Las equilibradas y dulces condiciones del Holoceno, en que la temperatura casi no ha oscilado, han permitido anticipar las lluvias y  desarrollar un equilibrio animal y de biodiversidad tan atípico que la última vez que la tierra vivió algo parecido fue hace más de 400 mil años. 

Científicos indican que de no haber sido alterado este equilibrio todavía tendríamos otros 50 mil años de paradiso Holocenistico, esto debido a la inusual órbita que la tierra viene haciendo al sol. Deberíamos estar locos para expulsarnos del Holoceno pero es precisamente eso lo que hemos hecho. No es oficial, pero para muchos ya estamos viviendo el Antropoceno, la primera era de tiempo modificada por la actividad humana.

Y son justamente esos nueve procesos antes mencionados en el techo ecológico de la rosquilla, las actividades humanas que han afectado a este cambio. 

El origen del antropoceno se dice que podría haberse iniciado luego de la Gran Aceleración, en la época post- segunda guerra mundial hasta la actualidad. Entre el año 1950 y el 2010 la población se triplicó, y el PIB creció siete veces.

Hay que replantear los conceptos que bueno sea crecer a pasar a un equilibrio”. Y esta idea del equilibrio no es nueva ni disparatada, en culturas como la griega, la maori o la china con su símbolo del ying y el yang,  se habla milenariamente de este concepto clave.


En el fondo lo que plantea Kate es olvidarnos de la persecución obsesiva de los últimos tiempos del crecimiento económico, por descubrir cómo prosperar en equilibrio. 

Y para aquello necesitamos cambios en la visión de la economía. Ella habla de siete grandes cambios explicados en siete capítulos. 

  1. Cambiar los objetivos. Por 70 años la economía ha tenido una fijación con el PIB, o el producto interno bruto como primera medida de progreso. Esa fijación ha sido utilizada para justificar desigualdades de ingresos y riqueza acompañadas por una destrucción sin precedentes de la vida. Nuestro objetivo debe ser más grande: Alcanzar los derechos humanos de cada personas dentro de los medios de nuestro fértil planeta. Siempre tenemos que preguntarnos: crecimiento de qué, por qué, y para quien, y quien paga el costo, y cuanto puede durar , y cual es el costo del planeta, y cuanto es suficiente. Hemos actualmente sobrepasado 4 de los 9 límites antes mencionados en la rosquilla: cambio climático, conversión de tierra, la carga de nitrógeno y fósforo, y la pérdida de biodiversidad.
    Gracias a la escala global de inequidad de ingresos, la responsabilidad del efecto invernadero es altamente sesgado: el 10% mayor de los emisores, genera alrededor del 45% total de las emisiones globales. Mientras que el 50% más bajo, contribuye con solo el 13%.
    En unas pocas décadas vamos a mirar y considerar lo bizarro que era intentar monitorear y manejar nuestro complejo hogar con métricas tan volubles, parciales y superficiales como el PIB.

 

  • Iniciar a ver la foto mayor. En el corazón económico del siglo XX sobresale un modelo: El hombre racional económico. El que Raworth lo describe como el Homo Economicus, y su evolución a través de textos de Adam Smith, John Start Mill, Milton Friedman, y varios otros economistas. El resultado es un hombre egoísta, aislado, calculador, y dominador de la naturaleza. Y su retrato ha moldeado quien nos hemos convertido. Pero la naturaleza humana es mucho más rica que ese bosquejo superficial. Somos seres colaborativos, interdependientes, y dependientes de la naturaleza.

    Raworth explica que el mercado olvida factores importantes como la economía de los hogares que preparan a sus futuros actores.
    Adam Smith escribió en su Opus Magna La riqueza de las Naciones “No es por la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que esperamos nuestra cena, sino porla estima de su propio interés” Pero Adam se olvido mencionar de la benevolencia de su madre,  Margaret Douglas, quien lo crió sola desde su nacimiento. Smith nunca se casó y tampoco tuvo hijos. A la edad de 43 escribió este influyente libro, y volvió a vivir con su querida madre, de quien él esperaba su comida a diario. Si solo hubiera podido darse cuenta de los bienes vitales proveídos por su madre, no habría dejado afuera a la economía de los hogares. Y tal vez dices;  “baa eso es puro feminismo, eso se llama familia” Pero sí Importan porque cuando en nombre de la austeridad y la billetera del Estado – Gobiernos recortan presupuestos en centros de guardería de niños, o comunidades de servicios, esos mismos servicios no desaparecen; solo son empujadas hacia la casa.
    Raworth también menciona la desaparición de la tierra en los factores de producción. Mientras que los primeros liberales si la incluyen junto a la fuerza laboral y el capital. Pero luego con el colonialismo inglés, la tierra fue dejada de ver como un bien finito. Esto ha provocado entre otras cosas impuestos a la renta, pero no a la tierra, lo cual apoya Raworth.

 

 

  • El tercer cambio es nutrir la naturaleza humana. Es resetear la narrativa neoliberal de la eficiencia del mercado, de la incompetencia del estado, y del olvido de lo doméstico y hogares, y de la tragedia de lo público. Es incrustar la economía dentro de la sociedad, y dentro de la naturaleza. Pareciera obvio, pero en los años 80’, Margaret Thatcher, primer ministro del Reino Unido por 11 años  decía que la sociedad no existía. Solo individuos y familias. Aquí Raworth es punzante con datos duros como que en Alemania estudiantes de economía tenderían a ser más corruptibles. En Israel alumnos de tercer año de economía indicaron que valores como altruismo, amabilidad, lealtad y honestidad son menos importantes que para los alumnos de primer año. Así mismo, alumnos de economía en EE.UU luego del revelador ramo de teoría de juegos se han comportado más egoístamente, y esperado que los demás también lo hagan.
    Pero la verdad es que el Homo Sapiens ha llegado a esta posición no por su egoísmo sino por su cooperativismo. Es más castigamos al egoísmo, de hecho estamos dispuestos a penalizar el egoísmo, incluso costándonos a nosotros mismos. Una decisión completamente irracional con respecto a la máxima económica de maximizar nuestros beneficios. Como lo demuestra el juego de ultimátum, en que a un sujeto A se le concede un monto, el cual debe compartir o no con un sujeto B. El sujeto B puede aceptar o no. Pero si rechaza el monto ninguno obtiene algo.
    En este experimento en EE.UU el sujeto “A” tiende a ofrecer 45% del total, y si da menos de 20% el sujeto B rechaza el trato, obteniendo nada, por  hallarlo injusto.. Pero el capitalismo nos quiere explicar que el sujeto A debería ofrecer un 5% al sujeto B, ya que obtiene asi; este ya obtiene una ganancia. No funciona de esa forma.
    Tenemos valores, una moral relacionados con la justicia muy profundos, que compartimos incluso  con los chimpancés. Así de antiguos son. En un experimento en un zoológico a dos chimpancés se les inició a dar pepinos los cuales fueron recibidos con novedad y entusiasmo por los dos animales, sin embargo después de una semana a solo un chimpancé se les cambió a uvas, mucho más sabrosas para ellos, y al otro se le repite el hasta entonces deseado pepino. Resultado, el chimpancé ha lanzado el pepino, como protesta. 

 

La supuesta eficiencia del mercado no es tal, ya lo veía Richard Titmuss en 1970, contrastando el servicio de donación de sangre en EE;UU , donde es pagado para los contribuidores, con el mas exitoso servicio britanico, donde los voluntarios daban mas sangre gratuitamente. La pregunta es obvia Los incentivos monetarios sirven para reforzar
motivaciones intrínsecas o no?
Un ejemplo similar ocurre en Israel en los años 90’. Donde 10 guarderías de niños introducen una multa para los padres que lleguen más de 10 minutos tarde a recoger a sus hijos. La respuesta? En vez de llegar más a la hora, el doble de padres iniciaron a llegar tarde. Introducir una multa monetaria efectivamente eliminó el sentimiento de culpa, y fue interpretado como un precio de mercado por tiempo extra de cuidado. Tres meses después el experimento termina y las multas son removidas. Pero el número de retardos aumenta, el precio se ha ido, pero la culpa no ha vuelto. El temporal efecto de mercado, en esencia, borró el contrato social.

 

  1. El cuarto cambio es hacernos entendidos en sistemas. El icónico cruce de las curvas de demanda y proveedores del mercado es el primer diagrama que todo estudiante de economía conoce. Pero está enraizado en inapropiadas metáforas del siglo XIX del equilibrio mecánico. Para Raworth, los economistas ansiando la autoridad de la ciencia copiaron las leyes de movimiento de Newton  en sus teorías, describiendo la economía como si fuera algo estable, un sistema mecánico. Pero ahora sabemos que la economía es mucho mejor comprendida como un complejo sistema adaptativo, inventado por interdependientes seres humanos en un mundo dinámico. Y gracias a esa interdependencia de mercados dentro de la economía es imposible agregar todas las curvas de demanda de cada individuo para obtener en una sola curva fiable de la economía como un todo. Y de esta manera no es posible la promesa de un equilibrio, como el resto de las teorías mecánicas, lineales y predecibles. Al final la economía no es ninguna ciencia exacta como la física.
    En estas teorías de hecho no están contabilizadas para las externalidades, que son esos efectos secundarios que no están involucrados en las transacciones que estas producen. Hay algo profundamente errado en tener la tierra destruida por estas externalidades.

Es por eso que Raworth habla de sistemas más bien dinámicos. En el corazón del sistema yacen tres conceptos: suministros y flujos, los bucles de retroalimentación y los retardos.
La economía actual es divisoria y degenerativa por defecto. La economía del mañana debe ser distributiva y regenerativa por diseño. Los sistemas efectivos tienen tres propiedades, sanas jerarquías, auto organizadas y resilientes.

 

  1. El quinto cambio es Diseñar para distribuir. La desigualdad no es una necesidad económica sino un fracaso por diseño. Economistas del siglo XXI van a tener que reconocer que hay muchas formas de diseñar economías que sean mucho más distributivas de las riquezas generadas.
    Se ha dicho que las naciones tienen que hacer caso omiso al dolor social de altas desigualdades si es que aspiran a crear una sociedad más rica y justa. Han pasado muchas teorías defendiendo estas como la de Pareto, que establece que el 20% más rico de la población acumula el 80% de los recursos, y a la inversa, el restante 80% posee el 20%. Pero hay ejemplos que no se alinean con esta teoría de sufrir para luego cosechar. Por ejemplo, el milagro asiatico entre los 60’ y 90’ que permitieron  a países como Sur Corea, Japón y Malasia, crecer con bajas tasas de desigualdad y de pobreza.
    En un estudio mencionado en el libro, de países con altos ingresos. Los países más desiguales arrojaron mayores índices de embarazo juvenil, problemas mentales, abuso de drogas, obesidad, menor confianza y menor expectativas de vida que países de su mismo rango de riqueza. La democracia está en peligro por esta inequidad. Las sociedades ya sea más ricas o pobres son más sanas. La inequidad mata el capital social, que se construye en conexiones de comunidades, confianza y normas.
    Precisamente, es ese capital social que permite ejemplos de cooperación fuera del mercado como el siguiente. En St Gallen, una rica ciudad Suiza, se introdujo el 2012 un “banco de tiempo” para proveer cuidados a gente de tercera edad. El plan es invitar a todos los ciudadanos sobre 60 años de ganar créditos de cuidado o asistencia, ayudando a otros  residentes también de tercera de edad con sus quehaceres diarios como: las compras y la cocina; así como también la simple compañía. Esto crea un pacto ideal para ciudadanos mayores para construir una “pensión de tiempo” que cubra sus propios intereses futuros de cuidados y compañía. .

    Un punto claro para empezar a regenerar la distribución es virar de una tasación a los trabajadores hacia el uso de energías no renovables. Esto ayudaría a erradicar las disparejas ventajas de impuestos actuales dadas a las firmas en invertir en máquinas(que son gastos deducibles de impuestos) en vez de humanos, que forman parte de una planilla de gastos por impuestos. Es más, Raworth habla de la propiedad de la tecnología de estos robots. Y de incluso, dividendos de robots, inspirado en Alaska donde sus ciudadanos reciben a través de una enmienda constitucional una parte de los ingresos por la explotación del territorio de Petróleo y Gas. En 2015 este dividendo excede los 2.000 USD por cada ciudadano.
    Más que esperar en vano, que el crecimiento entregue una calidad de vida mayor. Los economistas del siglo 21 diseñarán un flujo distributivo dentro de la propia estructura de interacción económica. En vez de focalizarse sólo en distribuir solo los ingresos, ellos también buscarán redistribuir la riqueza – que es muy distinta y se logra  a través del poder de control de la tierra,  la creación de divisas, empresas, tecnología y el conocimiento.

 

  • El sexto cambio es crear para regenerar. Hay que erradicar la idea de que la contaminación tiene que empeorar para que pueda mejorar, y que el crecimiento eventualmente limpiará todo. Esa ley no existe: la degradación ecológica es simplemente el resultado de un diseño industrial degenerativo. En este siglo la necesidad económica debe dar rienda suelta a un diseño regenerativo que cree una economía circular, no lineal, y restaurar a los humanos como participantes en los procesos cíclicos de la tierra. La atención de la degradación económica no es un lujo de países ricos, porque al final todos estamos interconectados.
    Ha habido una tendencia que dice que pasando de economías extractivas a una de servicios, se eliminaría la contaminación en los suelos y la deforestación, entre otros. Es más, la evidencia lo respalda, y en países con altos ingresos con economías de servicio hay menos contaminación.. Sin embargo, lo único que han hecho es empujar y tercerizar estas economías extractivas a otros países. Es por eso que la huella de carbono es tan decisiva como indicador de contaminación, ya que permite trazabilizar y contabilizar toda la biomasa, combustibles fósiles, construcciones minerales, usados para la creación del producto importado. Bajo ese escenario, desde 1990 ningún país de los ricos ha disminuido su huella de carbono ecológica, siendo los dos mejores casos Alemania y Japón con un aumento de 9% y 14% respectivamente, ni que hablar de los demás países de la OCDE donde todos superan largamente el 30%.
    También se ha mencionado como alternativa esperar que todos los países lleguen a un valle de consumo, como se ha evidenciado en el Reino Unido, sin embargo de esperar a todos los países que lleguen a los índices de consumo britanico estaríamos consumiendo tres planetas tierra en recursos. Tampoco es viable.
    Raworth propone salir de esta tendencia, y abrirnos a economías regenerativas y circulares. Además de regularizar más como lo ha hecho Alemania con impuestos a las energías no renovables, o impulsar precios escalonados en bienes escasos y fundamentales como el agua. Cada hogar tendría un precio base por una cantidad estimada de agua, pero sobrepasando este techo el precio sube enormemente para desincentivar su uso. Esto ya se ha iniciado en lugares con problemas de sequía como Santa Fe, California. Pero al final ella reconoce que estas medidas solo apalean los incentivos, pero no cambian los paradigmas de entrar a una economía regenerativa. Raworth toma industrias como la del café en que solo 1% de los granos es utilizado y el resto termina en compost o en la basura, o en la industria de los teléfonos en que increíblemente casi no hay opciones de restaurar los teléfonos móviles. Es siempre más fácil y barato desechar e ir a por lo nuevo.
    Newlight Technologies está capturando emisiones de metano de vacas lecheras , transformándolos en plástico y haciendo productos como botellas y sillas de oficinas – que han sido verificados como carbón negativos, revisando gases causantes del efecto invernadero a través de su vida cíclica.

 

 

  • El séptimo cambio es ser agnósticos sobre el crecimiento. La economía que nos rige hoy mira el crecimiento económico infinito como un deber, pero nada en la naturaleza crece para siempre. Podrá no ser difícil abandonarlo teniendo el crecimiento PIB como único objetivo, pero va a ser mucho más difícil superar nuestra adicción a él.
    Pero la verdad es que desde los cimientos esta idea de crecimiento infinito no estaba en el modelo. Adam Smith creía que toda economía debería eventualmente alcanzar a lo que él llamaba un “estado inmovil” donde un “complemento total de las riquezas” sería finalmente determinado por “la naturaleza de su tierra, clima y circunstancias”.
    El incremento de riqueza no es ilimitado escribió el otro liberal John Stuart Mill el 1848. Una condición inmovil del capital y de la población no implica un estado estático de mejoría humana. Es más, habría tanto más alcance como nunca para todos los tipos de cultura mental moral y progreso social; así como espacios para mejorar el arte de vivir, y mucho mayor probabilidad de este ser mejorado, cuando la mente cesa de ser absorto por el arte de triunfar.
    !Lo decían ya Adam Smith y John Stuart Mill,que no son ningunos marxistas castristas chavistas maoístas  leninistas. No, son padres del liberalismo económico.
    Claramente los textos e ideas liberales fueron ajustadas a la conveniencia de otros intereses. Claro, hay contra argumentos validos que indican  que a través de los países con bajo a medianos ingresos (donde el Pib per cápita es menos de 12.500 USD al año) un más alto PIB tendería a ir mano a mano con una alza en las expectativas de vida, mucho menor mortalidad infantil antes de los 5 años, y mayor asistencia escolar. Y dado que el 80% de la población vive en esos países, y que la vasta mayoría de esos habitantes tienen menos de 25 años, un significativo crecimiento del PIB es necesario

    Estudios del economista Richard Easterling encontraron que entre el año 1946 y el 1974 el PIB per cápita creció significativamente en EE.UU sin embargo no fue el caso del índice de felicidad que permanece estancado e incluso cayó en los 60’.

    Al menos 18.5 trillones de USD  son escondidos por ricos en paraísos fiscales , representando una pérdida de más o menos 156 billones de USD en impuestos en ingreso  a la renta. , una suma que podría terminar con la pobreza extrema dos veces.
    Keynes anticipó que así como la tecnología incrementará su productividad, la semana típica de trabajo se acortaría. El famosamente predijo que 15 horas semanales serían suficiente en el siglo 21; y la sociedad lucharía para hacer que el trabajo que haya sea lo más esparcido y compartido posible.
    ?Al final para qué sirve el tan manoseado progreso? Si nos ahogamos en actividades superfluas. Yo creo y aquí hablo yo que el gran desprecio de todas las disciplinas hacia los economistas es su unidimensionalidad que intenta explicar la realidad con sus teorías.
    Pero Keynes el derrotado por los neoliberales anunciaba que el maestro economista debe poseer una rara combinación de atributos. Debe ser matemático, historiador, estadista, filósofo…Debe estudiar el presente a la luz del pasado para los propósitos del futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o sus instituciones deben estar fuera de consideración”

    Hoy tenemos economías que necesitan crecer, nos hagan o nos hagan prosperar: pero lo que necesitamos son economías que nos hagan prosperar, nos hagan o no nos hagan crecer.

 

Y así finalizo este capítulo y esta tetralogía de episodios de cambios de paradigma. Y para los que quieran aventurarse en este tema, como siempre, los invito a ir directo a los textos, y como todo libro del que hablo lo pueden encontrar en el sitio de enelcamino . Si les gusto o no este tipo de series de capítulos por favor haganmelo saber para que dirijamos juntos el avenir del Podcast.

Hasta la vuelta, chau!

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