La amoralidad de las Redes Sociales

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La amoralidad de las Redes Sociales
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La amoralidad de las Redes Sociales

amoralidad redes socialesGuillaume Chaslot,

Ex – diseñador de YouTube

Fundador de Algotransparency

Transcripción

Antes que todo, quiero decirle a los auditores  que piensan que me estoy desviando demasiado de los viajes, poesía, y literatura. Que puede ser, pero la consigna del Podcast ha sido seguir dando herramientas para conocernos mejor. Es fácil hablar desde la vereda luminosa de poesía, yo siempre quisiera caminar ligero por el camino poético, hacia la vida poética. Esa es la meta, al menos. Sin embargo, es importante, justamente por la seriedad que me tomo el desafío de conocerme mejor, y conocernos mejor. De saber que hay una gran bestia, con un millón de cabezas, robotizada, que es nuestra competencia. Ya vamos a retornar más al arte, que es lo que más me gusta y a leer a poetas, y conectarnos con lo que nos conmueve. Pero por ahora, vamos a la bestia.

 

El último episodio hable del mundo distópico de Harari, hoy será un episodio sobre el presente, sobre lo que podemos controlar.

Pero primero, quiero recalcar que no estoy haciendo una apología al hombre de la caverna, y que debemos asesinar a todos los científicos, quemar Silicon Valley y cubrirnos con tapabarros y salir a cazar mamuts. 

En lo absoluto, ya al poder hablar por estos medios y saber que me han escuchado personas de 46 países a lo largo del inicio del Podcast, es un triunfo. Pero la  tecnología es celebrada por todos y en todas partes. Estamos extasiados ante sus avances y rendidos ante sus promesas. Promesas de inmortalidad, de conquistar el espacio, de automatización, y liberar al hombre de lo banal y terrenal, pudiendo dominar y gobernar el mundo externo, el mundo de las cosas.

Pero la verdad, es que siempre he desconfiado de todo lo que se ve demasiado bueno a priori. Y si algo nos ha enseñado la historia, es que detrás de cada vencedor, hay una fila de cadáveres y precios pagados que la gente obvia y prefiere ignorar. El famoso adagio, la historia la escriben los vencedores, es una gran verdad. El problema, es que siempre estos grandes y pujantes vencedores, olvidan el precio pagado por cada estruendosa victoria.

Además, sin pensamiento crítico , que es lo que enseñan las humanidades, la tecnología sí que va a terminar por dominarnos, y no a la inversa, qué es lo que queremos. Es ese pensamiento crítico que pretendo agudizar sobre nuestros problemas como seres humanos en este episodio y en este Podcast.

Pero primero que todo, terminé el último episodio hablando mal de los videos de gatos, osos y perros en Youtube. Y me equivoqué, no fui preciso en mi discurso, en mi idea. Los videos de gatos metiéndose en cajas de zapatos, perros persiguiéndose la cola, u osos enternecedores rodando por la nieve, claramente tienen valor. El valor es subjetivo al final. Y en un mundo menos manipulador no hay nada negativo en sumergirse en esas experiencias ¡Hey! Está bien divertirse, y ver esos videos, yo claro que caigo en ellos, aunque tengo otro talón de aquiles y debilidades, que son videos de fútbol emotivos, tipo despedida de jugadores, y tambien programas de cocina. Y no saben como los disfruto, y me emocionan, y le dan sentido a mi vida en un dia malo.

El problema, es que por el modelo de negocio que tienen estas redes sociales, en que nosotros somos el producto, y las empresas que lanzan sus anuncios son sus clientes. No estamos protegidos, y su único interés es nuestra atención. Mientras más tiempo estamos delante de la pantalla, mejor.

 

No importa si son teorías conspirativas, contenido de sectas, iniciamos viendo gatitos y despedidas de fútbol. Pero una vez que pinchamos un video, por ejemplo en Youtube, una especie de avatar nuestro se despierta en su plataforma, apoyado por los computadores más sofisticados del mundo,   y el algoritmo inicia su tarea de como tenernos más tiempo en pantalla. 

Podemos iniciar viendo videos fitness, para hacer ejercicios, y el algoritmo dentro de su arsenal, podrá sugerirte videos de niñas menores. O sea, contenido para pedófilos, solo por la relación entre estos dos perfiles. No, no estoy elucubrando, esto pasó, y ha pasado. Y lo ha revelado Guillaume Chaslot, un ingeniero francés, que trabajó en Google, en Youtube específicamente donde perfeccionaba la sugerencia de videos en Youtube. Y también, CO Fundador de Algo transparency, una empresa que intenta informar a los ciudadanos como funcionan los algoritmos  y las consecuencias de Youtube en nuestra vida. 

 

Lo mismo ocurre con las teorías conspirativas. Resulta que hay un perfil de personas que no creen en los medios tradicionales, no leen el diario, no ven las noticias en la televisión, y no leen artículos en portales de periodismo verdadero. Esta tribu, es grande, más grande de lo que pensamos. Son los anti-establishment que ya ni siquiera le dan el beneficio de la duda a la prensa más tradicional. Todos mienten segun ellos.
He ahí un gran nicho. Alguién tiene que informarlos o no? Después de todo, siempre la gente tiene sed de información.

 

Las teorías conspirativas funcionan con mucha gente porque hay cierta parte de la población que prefiere simplificar la realidad.Y pensarse como especiales, los portadores de la verdad que nadie se atreve a creer, ustedes son el rebaño, yo no me compro que la vacuna covid-19 es para eliminar la pandemia. No se dan cuenta que justamente este escenario es lo que querían! ¡Ingenuos, ilusos!  nos vacunan para controlarnos! No, yo no jugaré este juego. Allá ustedes si quieren ser devorados por el sistema.

Bueno algo así, es lo que dicen.

 

Lo que ese amigo no sabe. Es que el ya viene controlado de antes. Repito, este perfil de los conspiradores, no es menor. Y Youtube lo conoce sumamente bien, y lo alimenta cada vez mejor. De hecho, la conspiración anti vacuna, viene de mucho antes del COVID – 19.

 

Hay ejemplos contra el autismo. Hay videos de niñas de tipo 5 años, felices, llenas de vida, jugando con sus pares y con su familia. !! Aprende a caminar riendo, luego esta dichosa andando en bicicleta en una pradera. Es todo felicidad, con una música conmovedora. Ese es el primer acto.
Hasta…. que se vacuna!! Y luego la misma niña es mostrada como apática, antisocial,  triste,  autista. Sin ninguna evidencia científica, te comunican que vacunarse da autismo. Con música emotiva, y una transformación terrible. Yo no soy padre, y soy un escéptico totalmente a este tipo de contenido, es mas, Youtube sabe que eso no funciona conmigo porque no me lo sugiere.

 

Pero puedo aproximarme a sentir la responsabilidad de ser padre, y la sola posibilidad, misera e ínfima que pueda haber, a que algo así pudiese ocurrirle a tu hijo, gatilla una angustia y miedo difícil de soportar. Es ahí cuando entramos a la esfera irracional.

 Empezamos a dudar, y ahí el algoritmo va lanzar un cebo aún más potente, más decidor, y si no funciona, tiene toda una batería de artículos o videos para hacernos dudar aun mas. Hasta que ¡boom! Caímos en el espiral, vemos, un segundo, un tercero, un cuarto video.  Y ya somos activistas de la antivacuna.

 

Lo mismo sucede con videos de niñas adolescentes que buscan videos para hacer dietas y estar mejor físicamente.  Y ahí mismo en las sugerencias, hay videos con contenido de bulimia y anorexia. A esa edad de susceptibilidad, e influenciabilidad, es terrible el peligro.

 

También está el ejemplo de los white helmets, o cascos blancos en Siria, que son una organización de voluntarios en Siria que protegen y socorren civiles víctimas de la guerra civil en este país. Y en Rusia, hace algunos años han iniciado videos complotistas diciendo que estos white helmets, no son más que terroristas disfrazados, criminalizandolos y que hay que tener cuidado de ellos.

 

Y termino con el ejemplo más clásico y ridículo , que decía que Obama en realidad había nacido en Kenia. Lo que lo inhabilitaba para ser presidente.

 

No hay quien se salve de esto, estamos llenos de fake news. Ahora, ¿cómo se frena esto sin caer en el autoritarismo de iniciar la caza de brujas de la libertad de expresión? No, no podemos retroceder y volver a callar voces, el siglo XX algo nos enseñó del autoritarismo. Sin embargo, es muy distinto el freedom of speech, que el freedom of reach. Lo digo en inglés porque así rima, en castellano: es distinta la libertad de expresión, a la libertad de alcance.

 

Nadie está diciendo de callar a voces por muy disonantes y llenas de motivos e intereses desleales. Pero, ¿Por qué amplificar contenido no verdadero, destructivo, y nefasto como todos los ejemplos recién mencionados? Ahí está el verdadero problema, y por el modelo de negocios en el que lo único que importa es la cantidad del contenido visto, y no la calidad, estamos solos.

 

¿Ayuda de los gobiernos?  Primero, están atrincherados en sus feudos más que nunca, mirándose el ombligo y resolviendo problemas domésticos cada vez mayores, entonces, ?medir el impacto de Redes Sociales ? es una nimiedad casi, está en el sótano de la lista de prioridades. Y segundo, las Redes Sociales no son soberanía de ningún país. Tal como no lo es el calentamiento global. 

 

Tenemos economías, ecológicas, y tecnologías globales. Pero estamos empantanados en estas peleas locales. Difícilmente vamos a poder resolver problemas de tamaño global con una mentalidad feudal de somos nosotros contra ellos.

 

Cuidado amigos, con todos esos que se hacen llamar patriotas. No tengo nada en contra del nacionalismo, de hecho es un buen relato que nos ha permitido unirnos, y protegernos. Pero también su lado más oscuro nos ha hecho derramar caudales de sangre innecesaria, por culpa de un patriotismo barato y exacerbado. Tú no eres solo chileno, estadounidense, mexicano, argentino. Eres muchísimo más. Generalmente los que se definen sólo por su nacionalidad tipo, “ Soy chileno poo” es porque no tienen mucho más que decir de sí mismos. Pero no confundamos a estos personajes, con el nacionalismo que nos hace preocuparnos de nuestros compatriotas y celebrar nuestras tradiciones.

 

El asimilar estos dos relatos, el de volver a lo tradicional, a las costumbres, donde nos sentimos parte de algo, y no solo un número, con sentirnos partícipes del planeta, y ser sensibles por los problemas mundiales, como el calentamiento global, y las dictaduras digitales van a salvarnos.  No hay contradicción entre esta globalización y el patriotismo. Porque el patriotismo no tiene que ver con odiar a los extranjeros, sino con cuidar a nuestros compatriotas. De modo que los buenos nacionalistas, ahora tienen que ser ahora globalistas.  ¿O acaso queremos que sean manipulados por redes sociales y que nuestros compatriotas isleños sean inundados por la subida del océano?

 

Pensamos que el mayor de los males fue en las elecciones de EE.UU donde el ex presidente Trump fue beneficiado por la empresa Cambridge Analytica que le otorgó una herramienta decisiva para captar votantes. La promesa era desarrollar un detallado perfil psicológico de cada votante americano, para así personalizar el discurso, persona por persona. Esto no es ninguna novedad, manipular a las masas, la novedad es que ahora es personalizado, y si que da resultado.

 

Pero ni nos imaginamos el daño que en países con Instituciones mucho menos fuertes como Filipinas, o países africanos, donde no existe un New York Times, un Washington Post, un Le Monde, o un The Guardian. En esos países, la dictadura digital es una realidad, y quien domina esas redes sociales, domina la esfera pública.

 

Se dice que estas empresas que almacenan enormes bases de datos, que son clientes de Facebook, con conocer 100 likes de un perfil, pueden ya tener un detalle y un perfil psicológico acertado de la persona. Con 150 likes pueden saber más de la persona que su esposa o esposo. Y ya con 300 likes saben más que la propia persona.

 

¿Entonces qué podemos hacer?

 

Valorar más la información. Valorar más el saber. No podemos seguir confiando en el gran bazar que es Facebook, que posee casi 3 billones de personas todas pululando y vociferando y pensar que vamos a ser escuchados. Tal vez si,  la promesa de Facebook de conectarnos y acercarnos, fue verdad, pero hoy no lo es. Cada vez te ponen una nueva trampa, notificaciones cada vez más irrelevantes, el scroll down o desplazarte hacia abajo infinito. Todo lo que te hace estar más tiempo en línea.

 

Con todos los recursos que Facebook posee, sus ingenieros si pueden saber cuando entramos en esa zona gris, en que vagamos por la interfaz sin rumbo, sin interacciones, solo esperando que algo suceda o aparezca para sentirnos un poco conectados. En ese momento, Facebook SI posee las herramientas para saber que entramos en un estado de soledad ¿Por qué no notificarnos que otro contacto vecino también entró en ese estado?

 

La complicidad es la base de toda relación. Así se podrían crear conversaciones más orgánicas, y porqué no salir del chat y tomarte una cerveza o un café con ese vecino también deprimido y solitario. Tal vez lo que digo es una mala idea, quien va querer que sepan que estoy solo, sobre todo con los valores basura y superficiales que se pregonan en nuestra sociedad actualmente. Donde todo es selfie, burbujas, arcoíris, y falsa felicidad.

Pero al menos intentar algo así, una prueba o marcha blanca con segmentos etarios tal vez más maduro. No sé, divago, porque ellos tienen información suficiente para hacer cosas bellas, y realmente conectarnos. No online, sino offline, sacarnos de las pantallas.

Pero claro, ese no es su modelo de negocios, no tienen ningún incentivo. Es como con las empresas forestales, un árbol vale más tallado, que en el bosque, una persona vale más polarizada, narcisista, encerrada en sí misma, que en el bosque, o donde sea haciendo vida offline.

 

Y estos valores basura de los que hablo, de la guerra por la atención, donde el pavoneo y el like inmediato es rey, se ha escurrido rápidamente en nuestros cimientos más profundos. No es solo que los algoritmos compiten por nuestra atención, sino que también nosotros lo hacemos. Escuchaba en otro Podcast sobre este mismo tema, que tras publicar una foto en Facebook o Instagram, uno puede saber luego de 30 segundo o 1 minuto si este post va ser un hit o no. Y que actualmente, sobretodo la gente más joven tienden a borrar esos posts que no son hits de manera inmediata. 30 likes? ¡Qué vergüenza! ¡ Que perdedor! Estos son los valores basuras de los que hablo.

 

Por eso, no digo que este Podcast sea la solución, pero si este formato. Las pequeñas comunidades, donde el contenido es rey, y no el título sensacionalista o la polémica del momento. En mi caso propio de este Podcast, perfectamente y lógicamente de hecho, debería volver a hablar de viajes idílicos y paisajes como en la primera temporada, sobretodo al ver que ese tipo de contenido es más escuchado que este. Sin embargo, para mi esto es más importante, tiene más peso y no voy a hacerle caso a las estadísticas, porque aunque sean menos que los viajeros, yo busco intimidad, y sentido de pertenencia. Eso es mil veces más importante que cualquier otra cosa.

 

Psicológicamente tenemos necesidades. Autonomía, intimidad, pertenencia, y sentirnos buenos en algo. En estas redes sociales no oxigenamos ninguna de ellas. Debemos tener un cable a tierra, para algunos es salir a caminar al parque cercano luego de una jornada de trabajo, para otros es un deporte, para otros es cocinar, para otros llamar a un amigo, sacarse las armaduras y tener una conversación de verdad. Sentirnos conectados a alguna cosa.

 

En el capítulo Soledad, del Podcast hablaba de esto, podemos sentir soledad estando rodeado de gente, que para mi es la soledad más devastadora, ya que no hay nada relevante ahí para nosotros.

En cambio, podemos sentirnos totalmente acompañados con una sola persona, o dos. Incluso solo. La  soledad más absoluta es el sentimiento de compartir nada con significado con otras personas. No tiene que ver con estar rodeado de gente.

 

Y mientras más estamos guiados por motivos externos, tipo, likes, suscriptores, visitas, comentarios, cumplidos, más altas probabilidades tenemos de deprimirnos. 

Mi consejo es hacer caso omiso a todo el bazar de las redes sociales, y experimentar y buscar lo que es significativo. Hemos preferido cantidad a calidad. Es el momento de cambiar ese paradigma.

 

Otro consejo es construir un escenario o un marco importante en nuestra vida. Hubo un experimento, en los años 80’ para luchar contra la adicción a las drogas, en que a una rata encerrada en su celda, recibe dos vasijas con agua, una con agua pura y otra con agua mezclada con heroína. La rata elegía siempre la vasija con agua y drogas, y al cabo de algunos días tuvo una sobredosis y murió. !Ajaaa, decían los científicos. Las drogas son algo intrínseco a animales y mamíferos como nosotros.

 

Pero salió otro científico, con un contra argumento. Ok, vamos a darle a elegir a otra misma rata, las mismas dos vasijas con agua pura y con heroína. Pero vamos a cambiar absolutamente todo el marco de ella. Vamos a hacer un parque de diversiones para rata, vamos a darle más espacio, le vamos a poner queso, cintas para que puedan correr, de vez en cuando otras ratas masculinas o femeninas para interactuar y tener relaciones sexuales. En resumen, el cielo ratuno.

 

¿El resultado? Sí, de vez en cuando, aunque muy rara vez esta rata  bebía del agua con heroína e iba al parque ratuno a hacer payasadas y reírse, pero casi siempre optaba por el agua pura. Esta rata feliz, no tuvo el mismo destino que su predecesora, y no cayó en sobredosis.

 

Al final todo depende de nuestro entorno. Del valor y significado que podemos crear alrededor de nosotros. Ciertamente no necesitamos los 500 amigos de Facebook, pero sí un puñado con los que nos sintamos en sintonía fraterna, podamos divertirnos y al mismo tiempo compartir lo que nos importa.

 

¿Y porque hablo de ratas en un episodio de la no moral de la tecnología?

 

Porque el opuesto a la adicción, no es la sobriedad. No amigos míos, es la conexión. 

Por eso es qué leemos los mensajes de vídeos de Youtube que nos emocionan, y cuando encontramos un comentario hermoso sobre esa cosa que nos importa, es como que el cielo se abriera y las galaxias se alinearon, y nos salieran alas para salir  volando a encontrar y  a abrazar a ese desconocido o desconocida. No subestimemos la sed de conexión.


Y esa rata al sentirse conectada, tal vez de vez en cuando se drogaba para ir al parque con otras ratas y reírse de estupideces. Pero nunca para evadirse completamente y dejarse dominar, hasta perderse completamente el sentido y terminar con una sobredosis.

 

Debemos crear un marco con significado para nosotros, inventarnos un relato, que le de peso a nuestra vida, y en ese relato lo que hagamos debe ser importante para nosotros, nuestro papel debe tener significado ¿AH pero no me pagan por hacer diseños de caricaturas? No importa, el relato es subjetivo, si para ti tiene valor es suficiente. Ahora si te pagaran y pudieras hacer una profesión de una pasión, tanto mejor, pero eso toma tiempo y sacrificio. Eso es otro tema.

 

Cito nuevamente a Nietzsche, si tenemos un porque, podemos soportar casi cualquier cómo.

 

Y ese porqué, no tenemos que salir a buscarlos en las redes sociales, sino rápidamente somos cazados por el algoritmo. Tal vez me digas, baaa, eso nunca me ha pasado, no pierdo el tiempo en Youtube, ni Facebook, ni ninguna red social. Ok, eso es por ahora, pero mañana, o pasado, el algoritmo, que siempre está mejorando y perfeccionándose podría aprender cómo captar tu debilidad, y atraparte. No seamos soberbios.

La tecnología y las redes sociales intrínsecamente son una gran invención. Y claro, que hay contenido basura, con todo tipo de gente intentando ganar tu atención. Yo lamentablemente, debo estar haciendo promoción y spam en Instagram y algunas veces en Facebook para ojalá captar más seguidores. Así que les pido que si hacen boca a boca y hablan del Podcast, me ayudan muchísimo, y me evitan entrar a sentirme como un charlatán a gritar al gran bazar.

 

Pero fuera de bromas, vuelvo y recalco las necesidades psicológicas que anhelamos todos. Autonomía, intimidad, sentido de pertenencia y ser bueno en algo. Si podemos cubrir aunque sea algunas de estas necesidades, y sobre todo determinar en qué queremos ser buenos, podemos hacer que las redes sociales sean una herramienta, y nos jueguen a favor. Pero si las vamos a utilizar para buscar intimidad y sentido de pertenencia, creo que terminamos por caer en la trampa, y es más fácil caer en el espiral de la manipulación.

 

Me gustaría decirte que no estás solo, que el gobierno nos protege. Que estos gigantes de la tecnología van a cambiar, pero eso es improbable. Por eso la responsabilidad recae en nosotros, en ponerse a la altura de la circunstancia y experimentar, conocerte mejor. ¡En serio! Intentar cosas, fracasar, caerte, levantarte, sufrir. 

El sufrimiento es lo que nos hace conscientes y lo que nos enseña. Lamentablemente no son campos en los que tengamos muchas herramientas.

 

Por cada dólar y cada minuto invertido en mejorar la inteligencia artificial, sería sabio invertir un dólar y un minuto en mejorar la consciencia humana.

 

Pero como no hay intereses, esa lucha te toca a ti.

¡Hasta la vuelta! ¡Chauuu!

 

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