La Generación Ansiosa el alarmante libro de Jonathan Haidt

Jonathan Haidt – La Generación Ansiosa

La Generación Ansiosa

Papi”
“Si hijo”
“Puedes quitarme el iPad? Estoy intentando de quitarle la vista de encima, pero no puedo”

Hola caminantes, soy Nico y esto es En el camino.

 

Y hoy es un episodio delicado.Es que voy a hablar del libro del psicólogo Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York, que se titula : La generación ansiosa: La gran reconfiguración de la infancia está causando una epidemia de problemas mentales.

 

El académicoo habla de la ansiedad generacional de la generación Z, que ha llevado a un aumento de casos de ansiedad, depresión, y que ha disparado el  suicidio infantil. Así que si eres de la generación Z, o eres padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía,  o estás meditando si traer a otra vida más en este mundo loco que vivimos, te invito a que te quedes por que te explicaré los peligros latentes para esta generación y como, también solucionar este problema.

 

Espero que disfrutes el programa.

 

Empezaba con esa anécdota real de un niño de 8 años que no podía soltar su iPad y le pide ayuda a sus padres, como cual adicto entra a rehabilitación, porque es un de los varios casos que ejemplifican la tesis de nuestro autor en el libro.

 

Pero Empecemos con lo elemental, ¿Quienes son la generación Z? En esta división sociológica que permite distinguir las diferencias socioculturales y tendencias entre grupos nacidos en diferentes periodos. La generación Z corresponde a aquellos que nacieron entre 1998 y 2012, aproximadamente. Esto no es tan rígido, hay literatura que indica que esto inicia en 1997 y otros que terminan el 2010, pero para efectos de este capítulo y del libro de Haidt, vamos a quedarnos con el periodo del 98’al 2012. Sus predecesores son, aquí presente uno, los millennials, que son aquellos que nacen entre el 81’ y el 96’. Y sus sucesores son la generación Alfa que continúa naciendo.

 

Obviamente, este encasillamiento no es algo global, ni una generalización, tiene matices, pero sí se define por el marco y los desafíos globales vividos como generación. Por ejemplo, los baby boomers, nacidos después de la segunda guerra mundial entre 1945 y 1964, crecieron en una época de prosperidad económica y en guerra fría. Se enfocaron en la estabilidad, para ellos era normal trabajar toda su vida en la misma empresa. Como no, si venían del miedo heredado por sus padres de la segunda guerra, y de la amenaza latente de un desastre nuclear.

Puede sonar a estereotipos, pero son patrones, así que no se vengan a ofender si no caen en ellos.

 

La generación Z también tiene su tipicidad, es mucho más inclusiva con respecto a las minorías, son más emprendedores y toman riesgos, pero también son la primera generación en crecer mayoritariamente en el mundo digital, y por ende prefieren lo inmediato. Crecen normalizando el internet y el computador en su casa, algo que para las generaciones anteriores fue una novedad, un evento.

 

Pero lo que ha producido hábiles usuarios de dispositivos electrónicos y grandes navegadores en el mundo digital,  a todas luces positivo, ha sido también su gran perdición. La mayoría de la generación Z, o bien estaban en la edad del pavo o les estaban cambiando pañales cuando aparecen las redes sociales.

Hagamos historia, mirando en retrospectiva, parece lejano cuando tan solo el 2010 Mark Zuckerberg, el creador de Facebook era portada y elegido hombre del año de la revista Times. Estamos en el paleolítico de las redes sociales y todos estábamos entusiasmados con esta plataforma donde conectamos con gente de nuestro pasado y no habían publicidades, ni nadie nos estaba intentando vender nada. Pero luego Facebook, intentando replicar a Tweeter y su opción de retweet da el primer golpe, y se inventa ese artefacto de masas que es el pulgar para arriba, el like, el me gusta. Y de golpe, pasamos de organizar cumpleaños y compartir fotos indecorosas en grupos privados o escribirnos en nuestros muros mensajes en códigos, por no decir cringe, que Facebook nos recuerda, se nos trajo el aplausometro, nos trajeron al chacal de la trompeta, haciendo un guiño a los boomers con Sábado Gigante. De golpe se jerarquiza el panorama a través de la cantidad de “Me gusta”, y luego termina de modificar la plataforma para siempre, cuando Aza Raskin, anfitrión de mi Podcast favorito de tecnología, Your Undivided attention, inventa el infinite scroll, o el desplazamiento infinito en la interfaz, tecnología que implementan todos los actores del tech. A esto se le suma la función en la cámara del teléfono para sacar fotos tipo selfies. Este fue el fin del paleolítico de las redes sociales, por ahí el 2012.

Pero paralelamente también en el mundo análogo, fueron la generación que creció durante o después del atentado de las torres gemelas, de la propagación del terrorismo y sobre todo de leyes de responsabilidad paternal rídiculas. Son niños y niñas que ya no juegan en la calle, que no se encontraban en la plaza o en el barrio para jugar fútbol, rayuela, a la escondida, a los países, o al juego que sea. Son la generación con padres y madres sobre proteccionistas y apegados. Y también con los parques infantiles o patios de juegos más aburridos y menos desafiantes. Sino, hagan el trabajo de ir a uno de estos parques con estos juegos, ningún niño de más de tres a cuatro años se va a sentir desafiado, exigido por estos juegos. No hay peligro, ni hay rodillas peladas ni emoción deslizándose en toboganes de un metro y medio. Son aburridos. ¿Dónde quedaron los parques infantiles con niños colgados e invertidos de cabeza de esas escaleras verticales? o¿Niños girando y gritando a toda velocidad en carruseles? Esos juegos ya no los hacen, es ahí donde se medían los niños y se hacían amistades.

 

O sea, resumiendo son la generación con más libertad digital, y con menor independencia análoga de la historia. Ese es su marco social, único en la historia y por ende han sido los conejillos de india.

 

Pero adentrémonos en la premisa del autor. Y retomemos la libertad digital. Y voy a ser gráfico. La mayoría de los niños, con la nula regulación de internet, en que basta hacer un click para admitir que se tiene sobre 13 años, ha visto antes de dar su primer beso escenas pornográficas de sexo anal, por decir algo bajo.

 

Según nuestro autor, pornografía, redes sociales, y los video juegos son las tres categorías de actividades más probables que causen problemas en adolescentes hombres, y cuando digo problemas me refiero a que les impiden dormir en edades de desarrollo cognitivo. Ya vamos a llegar a las niñas, que el asunto es incluso peor. La verdad es que nadie debería competir con todo internet por la atención de tus pares en el colegio, es una competencia injusta. Por eso se ha venido detectando que los recreos en los colegios, antes terreno de compartir, de jugar, de medirse, competir, observar y socializar, se ha transformado en islotes de individuos que se recluyen en sus teléfonos. Y no los culpo, ¿A quién no le ha pasado en una situación social en que por un tramo de tiempo te encuentras solo o sola y vuelcas al teléfono para evadir la soledad social? Dale la razón que quieras, vanidad, rabia, tristeza, orgullo, o genuino interés en tu publicación de noticias de Instagram o algún mensaje de Whatsapp. La competencia es ardua. Antes no nos quedaba otra que mascar la frustración y aceptar el desafío de interactuar con más gente, de acercarnos a un grupo, ya sea en el recreo, en la plaza, o donde sea. No había sustituto para aquello. Y bueno, con todas nuestras fallas, esos momentos parecían grandes aventuras, sobre todo en ambientes novedosos, todo niño que se cambió de barrio o de colegio, sabrá lo que es eso, más aún si fue tímido. El desafío de hacerse un espacio, de mostrar tu valía.

 

Pero ahora ese espacio está en internet, en las redes sociales, en comunidades en línea de otros gamers.

 

Aquí tal vez como padre o madre estarás pensando, ok, nada nuevo con aquello, pero nos encontramos con el gran problema del dilema del prisionero, con la teoría de juegos, que no se saca nada con privarle de un teléfono, si su grupo de amigos sí tiene uno. La comparación va crear una sensación de ilegitimidad de esa medida, de ser castigado y reprimido, cuando lo normal si es tener un teléfono.

 

Bueno, aquí nuestro autor es drástico y propone un par de ideas:

 

Primero, en los colegios prohibir los teléfonos inteligentes, así tal cual. Así como algunos colegios tienen casilleros para el gimnasio, se debería invertir en casilleros para teléfonos. ¿Urgencias? Siempre está el teléfono de recepción del colegio, las generaciones previas sobrevivieron sin esto.

 

Esto tiene consecuencias en el recreo como en la sala de clase. En el recreo devolvería el tan importante roce dentro de marcos sin distracciones y de no poder escapar fácilmente a aprender a hacer empático cuando hago una broma, o me hacen una que me molesta, aprender a regular las emociones, a desarrollar habilidades interpersonales, empoderando a los estudiantes ayudándoles a encontrar un lugar seguro en la comunidad de la escuela, permitiendo a que aprendan por su cuenta las habilidades más importantes de la vida como lo son la creatividad, la innovación, el pensamiento crítico, la colaboración, comunicación, determinación, perseverancia y habilidades sociales. Mientras que en la clase, permitiría que los profesores dejen de competir por la atención de los alumnos con influencers y notificaciones.


Esto no tiene porque ser una política pública, un grupo de apoderados puede perfectamente reunirse con el rector y ver la viabilidad de un proyecto así, seguro que entre pares van a encontrar apoyo. 

 

Lo que sí es una política pública es modificar esa ley del lejano oeste en que clicando en el sitio que sea declarando tener más de cierta edad puedo acceder a donde sea. Nuestro autor es de la idea que ningún niño menor de 16 años debería tener acceso a redes sociales en su teléfono. Eso debería estar bloqueado, así como no se puede comprar alcohol en un supermercado, hay que dejar que los niños entren bien en la pubertad antes de tener acceso a este mundo digital. Esto no es un capricho, es que a esta edad los niños son vulnerables y aún no han desarrollado todavía por completo su cerebro, específicamente la pre corteza frontal. Ya llegaremos ahí y a sus funciones.

 

Pero mientras los políticos pasan o no pasan estas leyes en el congreso, los padres y madres deberían dar el ejemplo. Tanto se les recrimina a los niños, pero más que liderar con discursos, castigos y palabras, los niños aprenden con el ejemplo, con la imitación.
En situaciones familiares, como en las comidas, los padres deben hacer lo máximo posible para evitar usar el teléfono.

 

Crecer en el mundo virtual promueve ansiedad, anomia y soledad. Es que para tener “éxito digitalmente” se tiene que dedicar tiempo. El maldito algoritmo promueve a quien comparte más contenido, a quien más interactúa en él. El promover una marca propia es desgastante y frustrante, sobre todo cuando no hay resultados ni tantos likes.
  

Como mandatorios Haid sugiere, no pantallas antes de los 18 a 24 meses, uso esporádico de tabletas o similares a los 5 a 6 años, pero sin internet,  prohibir los teléfonos inteligentes antes de la educación media o sea a los 14 años, y no tener acceso a redes sociales antes de los 16 años.

 

Pero este libro se titula la Generación Ansiosa, empecemos dando datos, estadísticas, que lo afirmen. Aunque en realidad, la tesis no creo que los deba sorprender, de alguna forma lo sospechabamos. Pero para que un académico pudiera publicar un libro así, necesitaba evidencia científica, estadística, y datos que no se acumulan de un día a otro.

El año 2012 empieza según la estadística recuperada por Haidt, lo que él llama el fenómeno de The Great Rewiring, o La Gran reconfiguración mental de la infancia, que es su tesis.

 

El autor explica que ya a partir de los 90’ en países como EE.UU, Canadá e Inglaterra, las familias comienzan a tener más aprensiones con respecto a dejar salir a jugar libres a sus hijos. El aumento en la percepción de crimen, raptos y casos de pedofilia, impacta en este halo de miedo. Un escenario de inseguridad que en países como el mío: Chile, se complementa con la desaparición de los espacios públicos en pos de inversiones privadas, como proyectos inmobiliarios,  o la apropiación de estos espacios por otros grupos. En general las ciudades han sido reconfiguradas para el automovilista, en vez que para el peatón. En la Francia urbana, cerca de París, donde vivo, no necesito un auto por ejemplo.

En fin, es en estas ciudades que no han pensado en los niños, ellos pasan menos tiempo jugando, hablando, tocando o haciendo contacto visual con pares, de ese modo reduciendo su participación en comportamientos sociales que son esenciales para el desarrollo humano.

La ansiedad recordemos como nos enseñaba es experimentada como miedo y preocupación por el futuro. Y a estos niños les preocupa el mundo exterior, el roce con los demás, porque no lo conocen.

 

Bueno, esto se complementa con la poca regulación de este mundo digital y el nulo permiso parental para acceder hasta todos los rincones de internet. Este problema de regulación no es nuevo, ya a principios del siglo XX, cuando los automóviles se hacen populares miles de jóvenes mueren en accidentes de tránsito hasta que se decide hacer obligatorio el uso de cinturones de seguridad.

 

Mientras la parte del cerebro que busca la gratificación madura antes, la corteza frontal de las que les hablaba -esencial para el autocontrol, retrasar la gratificación y la resistencia a la tentación – no llega a su capacidad completa hasta mediado de los 20’. Por eso los adolescentes son particularmente vulnerables en este punto de desarrollo. La cual es la mayor razón del crecimiento de ansiedad en los jóvenes.

 

Lo voy a repetir para que se les quede grabado, la sobreprotección de los padres y la libertad en el mundo virtual han creado este fenómeno.

 

40% de niños Estadounidenses bajo 13 (!) años han creado cuentas de instagram, sin embargo, no hay cambios de la normativa desde el año 1998, o sea cuando nos conectamos a internet a través del teléfono. Si les llegó el olor a lobby de silicio de silicon valley, no se extrañen. Es increíble con la evidencia que existe hoy que con trece años no necesites consentimiento de ningún adulto para firmar contratos virtuales con una compañía y dar tus datos y tus derechos para abrir una cuenta. Legalmente hablando llegas a la adultez digitalmente a los 13 años.

 

Muchos padres se alegraron al ver cómo reemplazar una niñera con una tableta. Pero los costes de utilizar redes sociales son mayores para un adolescente que para un adulto por lo que mencionaba de su subdesarrollo cerebral.

 

El autor habla de otro factor, el paso de una infancia basada en juegos, a una infancia basada en el teléfono. Y si el primer gran desorden psicológico entre jóvenes es la ansiedad, el segundo es la depresión. Sobre todo en niñas. El declive de la salud mental es indicado por una empinada alza en tasas de ansiedad, depresión y autolesiones, empezando a principios del 2010. El cual golpeó a las chicas más fuerte.

 

Y antes de entrar aquí, el autor nos indica que un aspecto positivo dentro de lo preocupante del escenario es que la generación Z, no está en negación, acepta su problema. Pero el problema es que son adictos, como ejemplificaba con Kevin el niño de 8 años que no puede soltar el iPad.

 

Pero ese no es el único caso de adicción, el autor menciona el caso de un niño que amenaza con suicidarse si le volvían a instalar programas de monitoreo del uso de redes sociales.  Si el 2016 80% de los adolescentes, o sea entre 13 a 19 años, eran propietarios de teléfonos inteligentes, 28% también lo eran entre niños de 8 a 12 años.

 

Pero esos son datos explicativos, en el caso de los suicidios son los niños los que historicamente han tenido mayores tasas de suicidio, en parte atribuido al uso de armas más letales, como el niño que hace un mes se suicido para unirse con el bot de IA que replicaba ser Daenerys Targaryen de GOT,  mientras que  las niñas tienen más tendencia a deprimirse son y quienes más se infringen lesiones.

 

Como hablaba en principio, cada generación también se enfrenta a desafíos de época, y el desafío de época de esta generación es el calentamiento global, el cual afecta a estos jóvenes, que ven amenazado su futuro y una falta de sentido en replicar los modelos anteriores de formar una familia y tener hijos en un mundo que avistan como peor, de estudiar, trabajar duro y comprar una vivienda, la cual es inaccesible financieramente. Surge un gran miedo, un gran para qué, todo. Pero el autor no cree que sea el calentamiento global que explique esta ansiedad, y depresión que llega a suicidios, es que ante la adversidad la gente crea comunidad, crea resistencia y sentido. En las guerras afloran las banderas, una afirmación de identidad, Haidt nos indica que en periodos de guerra,  de resistencia cómo puede asemejarse el calentamiento global, la gente no se suicida. La gente no se deprime cuando enfrenta amenazas colectivas, sino cuando se siente sola, inutil.

 

El 2011 77% de los adolescentes tenía un teléfono, pero solo el 23% tenía un smartphone, las redes sociales se revisaban en el computador de la casa. Pero pese a eso, ya se veían tendencias en alza de desórdenes psicológicos entre adolescentes a principios del 2010. Sobre la depresión, la gente se vuelve menos interesada en buscar conexiones sociales y como con la ansiedad es un círculo vicioso.

Es que es beneficioso estar en alerta sobre una amenaza futura, pero si esa campanita está siempre sonando se vuelve contraproducente, y se transforma en un desorden de ansiedad, activando un constante estado de estrés, como de una presa. Y aquí volvemos a la sobreprotección, solo con libertad e independencia, jugando, probandonos a nosotros mismos, podemos pasar de ese estado de conejito o liebre indefensa, en que todo es una amenaza y preocupación, a un estado de descubrimiento, en que conociendo al otro, a los demás niños, jugando, desafiandose, tocando, cayendo, en aventuras, así se logra superar la ansiedad y ganando en fuerza interior, en confianza de uno mismo. 

 

La depresión aumentó 2,5 veces más desde el 2012 para las niñas. Especialistas dicen que los rasgos de edad para caer en estas espirales de ansiedad y depresión es entre 11 y 13 años para ellas y entre 14 a 15 años para ellos. Para las niñas la depresión pega más fuerte por los valores y lo que se espera de ellas. Donde la belleza es una prioridad y un fuerte elemento de identidad.  Y las influencers, llenas de filtros y viviendo vidas absurdas, crean estándares irreales de belleza. Un poco lo que se muestra en La sustancia, la película, que salió hace poco y que se las recomiendo.

 

El cerebro humano a los 5 años ya ha crecido hasta su 90%, pero luego su crecimiento es lento y necesita una serie de condiciones para terminar de desarrollarse como sueño. Y la infancia basada en  teléfonos perturba de cuatro formas : alteración de sueño, alteración social, atención fragmentada y adicción.

 

Y los gráficos claros, ya sea con relación a la  depresión, al daño autoinfligido, o al sentimiento de soledad, no visualizan mayores cambios hasta el 2010, pero en el 2015 si se detecta gran alza en cada uno de estos desórdenes mencionados.

 

También la correlación negativa entre el uso de redes sociales y la satisfacción con la vida fue mayor para aquellos entre 10 a 15 años que para aquellos entre 16 a 21. O sea, vemos como patrón que a los preadolescentes les pega más fuerte.

 

Es que un saludable adolescente debe cambiar de ese modo de pánico a uno de descubrimiento, en que es curioso por su entorno, con el exterior, pero ese cambio se logra con independencia, con juegos sin supervisión ni los papás mirando.

 

¿Pero por qué es tan importante que los niños salgan? Independiente de si es en el campo digital o análogamente, en esta edad sensible en que se empieza a crear identidad, hay una estrategia de aprendizaje inconsciente, que es detectar prestigio y luego copiar al prestigioso o prestigiosa. A los niños les ocurre con jugadores de fútbol, o deportistas en general, mientras que las niñas, que han heredado los mandatos del patriarcado, intentan imitar esos estándares de belleza. Pero sobre todo nos formamos o creamos esa identidad con gente con la que jugábamos en nuestra vida real, toma tiempo detectar e imitar los comportamientos, quién es cool, divertido, valiente, tenaz, espontánea, o lo que sea que está en el tope de tus valores, se necesitan múltiples grupos y mucha observación. Bueno, eso con un teléfono es inmediato, ya que desde ahí tengo acceso a todo el mundo en mi bolsillo, pero el problema es que la mayoría de las veces no puedo replicar lo aprendido en un reel de tik tok en la sala de clases. Se necesitan roles modelos de la vida real.

 

 Otro dato: Del 2010 al 2021 los suicidios incrementaron 167%. También el sentimiento de alienación ha subido.

Estas estadísticas muestran que miembros de la generación Z, incluso cuando están sentados en una sala de clases, comiendo una comida o hablando contigo, están monitoreando o preocupándose de algún evento digital. La atención total casi no existe. Incluso para niños que no postean nada, la constante exploración y comparación en las redes puede ser negativa. como avizoramos con los estándares irreales de belleza.

 

También hay mucha ignorancia y mientras padres y madres tienen legítimo miedo a que sus hijos e hijas sean víctimas de abusos sexuales, les dan tabletas o permiten que abran cuentas de redes sociales donde merodean la mayor cantidad de depredadores sexuales, que pueden verificar en el momento las ubicaciones de sus víctimas, y donde también hay menos barreras para hablar con niños. Nunca ha sido más fácil para los depredadores sexuales, los cuales tienen vía libre, buscar una chica ya que los seguidores y los likes son signos de estatus. Entonces aunque sea un asesino serial, tal vez vayan a aceptar la solicitud de amistad o el seguirse, e incluso hablar para no perder esa moneda que es un seguidor.

 

Pero volvamos con los modelos a seguir, mientras los padres pueden tomar años en hacer que los niños se sienten derecho en la mesa, el algoritmo de las redes sociales a esa edad puede modificar la identidad de un niño de manera inmediata y para siempre. Son los años “impresionables”. Los mamíferos necesitan jugar, quieren jugar si no se deprimen, es lo que nos ocurre.

 

Los mamíferos aprenden las habilidades que he mencionado, colaboración, empatía, resiliencia, adaptación a través de la repetición, así se crean y fortalecen las redes neuronales. Con el hábito y la retroalimentación de falla y error en ambientes relajados, donde no hay nada en juego. Nadie quiere llegar a adultos con pánico para hablar por teléfono, o hablar en público,  por ejemplo.

 

La edad de 13 años para abrir una cuenta de red social es demasiado baja. No es ir en contra y vivir negación de que hay un mundo digital, que pedimos taxis en línea, que pedimos comida en línea, que compramos pasajes en línea y libros, eso es así. Sino, que a esa edad desarrollar una identidad es peligroso con modelos virtuales es peligroso. Los niños necesitan jugar, necesitan conectarse, sincronizarse y entender cuando las cagan y cuando actúan bien, en el momento, no después de imitar copiar una broma de un influencer en la sala de clase y ver que no era la audiencia y el momento. Se necesitan  ajustes, constantemente. Así se aprende.

 

Es también hasta los 12 a 13 años que la primera identidad de pertenencia se afirma. Por ejemplo el autor menciona el caso de unos niños japoneses que vivieron entre los 9 a 14 años  en EE.UU, y al volver a Japón se consideraban estadounidenses. Es también hasta los doce años más o menos que un niño inmerso en una sociedad puede aprender un idioma sin acento, a diferencia de un niño que si vive lo mismo pero a los 15 años le preguntarán toda la vida de donde viene. Es una edad vital.

Experimentar, esa es la clave del desarrollo emocional, y no supervisado,  los niños deben guiar el juego, así toleran más los moretones, manejan sus emociones, y empatizan con las emociones de sus camaradas, hacen turnos, resuelven conflictos, se hacen responsables.

 

En este mundo de infancia basada en teléfonos. Estos ajustes no son sincronizados, se aprenden como uno lee o  escucha este Podcast, pero no se vive, un influencer elegido por un algoritmo va a ser el mentor. Es en esta etapa crítica en que somos más esponjas y podemos aprender más fácil, como quedaba explicado con el ejemplo de aprender idiomas. 

 

Muchos estudios que cita Haidt, arrojan una correlación entre padres y madres mimadores con posteriores desórdenes de ansiedad y baja autoeficacia de sus hijos e hijas. Los niños pueden aprender cómo no hacerse daño SOLO en situaciones en que efectivamente pueden hacer daños como forcejeando con amigos, o en actividades físicas. Niños que se han caído de un árbol, por lo general van a tener miedo a subirse a un árbol.

 

Están hambrientos de aventura y deben obtenerlas para activar el modo de descubrimiento, en vez de modo miedo.

 

La gente, que va por la vida en modo de descubrimiento, son más felices, más sociables y más entusiastas y abiertos a las aventuras y a la vida.
En cambio la vida en plataformas te hace siempre pensar en las consecuencias, en que se te escapo un like, en que si comparto esto, en que si publico esto otro. Te hace pensar como una marca.

Este modo de descubrimiento los hace alejarse del orden de mamá y desarrollar habilidades. La infancia humana evolucionó en el mundo físico esperando desafíos ahí, los cuales son en persona, sincronizados, y uno con uno, no uno con todo el internet.

 

Y como dice el autor: Es preferible ver moretones que cortes.

 

Ya basta de llenar el calendario y el día con actividades, de curso de inglés, de clases de matemáticas, preparando a los niños para una carrera. Los niños necesitan inventar sus propios mundos, aburrirse y crear desde ahí, crearse a sí mismo, pero cómo lo van a hacer si son enviados sin razonar de un lugar a otro. Deben aprender a hacer amistades, tocando, peleando, jugando, donde repito, los errores tienen bajo costo y uno puede entender que las caga y aprender a pedir perdón con una expresión facial, cosa que es crucial.

 

El mayor ejemplo es tu sistema inmunológico, que necesita de tierra, bacterias, virus, para estabilizarse y protegerse.

La adolescencia no es sinónimo de estrés, pero si de vulnerabilidad.. Ya como lo hemos mencionado por el subdesarrollo del córtex frontal que es más vulnerable a estos desórdenes psicológicos como la ansiedad.

 

Pero la sociedad también tiene el problema, no son solo los padres, hemos perdido confianza entre ciudadanos, y a quien se le endosa o castiga esa falta de confianza es a los niños, que están como bestias enjauladas. Les hicimos un flaco favor, y esto lo veo fuerte en mi país Chile, centrando las ciudades para los vehículos, los genios diseñadores de las ciudades, los encargados de los planes reguladores urbanos permitieron esta dependencia de autos, y propagación de edificios por todas partes matando los espacios comunes.

¿Dónde puede salir a jugar un niño? ¿En esos parques infantiles con toboganes de un metro? Para que nadie se rasmille y demande al Estado.

 

Otro punto de este cambio a partir de los 90’ fue el aumento del telecable y el acceso a las historias y morbo de crímenes verdaderos que han alimentado este halo de miedo y desconfianza. Obvio que han existido casos de violencia, crímenes, pero siempre han habido.

 

El autor sugiere empoderar a los niños, dejarlos ir a comprar pan, que vayan al supermercado, que se sientan útiles, que ayuden en la casa, que si es posible vayan al colegio caminando o en bicicleta.

 

El mundo virtual es despiadado, ahí el menor error puede tener consecuencia y críticas hirientes de personas que ni siquiera te conocen. El costo de propagar odio al no ser sincronizado, o sea al mismo tiempo, es nula. El combo en el hocico o el insulto de vuelta, no es posible. Esta nueva escala de vitalidad, animosidad, odio y vergüenza es algo nuevo en nuestra evolución.

Haidt dice que necesitamos ritos de la transición de la infancia a la adolescencia. Eso se ha perdido, sin aquello nos sentimos perdidos, desorientados. Y no hablo de que mis padres celebren un sweet 16, o que se maten a palos como algunos scouts o rugbistas en ritos de iniciación, sino en cambios de folio creados y organizados por los propios niños como un viaje, o ir a acampar por una cantidad de tiempo. 

 

Pero a pesar de lo violento que incluso pueden ser algunos de estos rituales, los niños están dispuestos a pasar por ellos por la sed de pertenecer y ser validados por sus pares. Sé que no son los más populares en este momento, pero el rito de Bar Mitzvah, entre el pueblo hebreo permite la instrucción de un pupilo y un Rabino, logrando el rito de pasaje de niñez a adolescencia, de pertenecer a una comunidad fuera de la familia y de tener acceso a más que un solo  rol modelo de vida, como lo es el padre.

 

Pero sobretodo, recalca nuestro autor, de sacar del pedestal el valor de la seguridad, al menos para los niños, esa endiosación en el tope de valores que es la seguridad xº es un gran inhibidor que no los permitirá tomar riesgos y así los bloqueamos y dejamos mancos para que superen la ansiedad.

 

A los 10 años, el autor sugiere que los niños tengan libertad para deambular en la calle, pero también en computadores y en tabletas para leer, tampoco el autor es un extremo, sino que la aproximación con internet y las redes sociales y las pantallas debe ser gradual. A esto se refiere con los rituales. Porque mientras más tiempo una chica pase en Redes sociales, es más probable que sea deprimida. No podemos esperar que los niños tengan habilidades sociales como los adultos si la mayoría de sus interacciones ocurren en el mundo virtual.

 

A los 6 años, Haidt sugiere que sea la edad en que comienza la responsabilidad, de ir a comprar el pan a la panadería. De que pongan la mesa, ayuden a lavar los platos, y así.

 

¿Que es arriesgado, obvio? Pero el costo es tremendo,  cuando un niño sufre de abstención por su Ipad por ejemplo, tiene  síntomas de insomnio, ansiedad, disforia, irritabilidad.

 

Entre 1998 y 2017 se detectó un descenso del bullying o acoso escolar entre niños, pero no en niñas, especialmente en adolescentes. Tal vez se explica por el elemento que hablábamos antes de los estándares de belleza imposibles, y la búsqueda de la validación de ese valor tan importante que sigue siendo para las niñas que es la belleza.


Parte de la definición del individuo es integrarse a grupos y mostrar su valía ante ellos. 

 

Y les doy un número: 192, la cantidad de notificaciones que recibe en promedio un joven de las redes sociales y en distintas aplicaciones pidiendo su atención.

 

Los niños como he mencionado aún no han desarrollado la corteza frontal del cerebro, la cual es la parte del cerebro responsable de funciones como el control de impulsos, la toma de decisiones, la autorregulación emocional y el pensamiento crítico, es por eso que son más propensos a reacciones emocionales impulsivas, a tener dificultad para manejar críticas o rechazos, a una mayor susceptibilidad a la presión social y a las comparaciones. Por eso para un niño es más difícil resistir a esas alertas de notificaciones, al FOMO, o al miedo de perderse algo y quedar fuera. Por ese subdesarrollo en la corteza frontal  los niños son más indefensos ante esa promesa de dopamina, de emoción, y son más adictos a las notificaciones y también son más indefensos ante las comparaciones en las redes sociales.

 

Es que las redes sociales han devenido en una búsqueda de validación, pero ya no solo de amigos, sino de extraños.
“Pincha aquí y sabrás que le paso a fulano, que pensó melgano de ti” Es la jeringa contemporánea.

Es por ese subdesarrollo cerebral que las decisiones y comportamientos de los niños son más instintivas, son dirigidas por emociones, por la intriga de la novedad, y recompensa. El hecho de que la corteza frontal no esté desarrollada provoca que los niños dependan de su lóbulo temporal, que es donde las emociones, la memoria, el aprendizaje y el sistema de recompensa reinan.

 

Y aquí me meto en minorías porque son quienes reciben más abusos en línea, por ejemplo en EE.UU son las comunidades LGBT y niñas negras que son más víctimas de odio y abuso. La tecnología no es neutral.

 

Y aquí viene algo diabólico que bien saben los ingenieros y desarrolladores de redes sociales: Es mejor no premiar un comportamiento cada vez que un animal hace lo que quieres. Si tu lo premias en un ratio digamos de 1 cada 10, creas un más fuerte y persistente comportamiento. Por eso Facebook por ejemplo manda tantas notificaciones basura, es parte del plan, porque saben que vas a estar alerta para la próxima que si gatillara la emoción. Por eso también revisas más el teléfono cuando a un post le va mal, o cuando no te han escrito para tu cumpleaños. Porque esperas que la próxima vez que revises haya cambiado la situación, es la ilusión.

 

Pero he hablado de la corteza frontal, y su ausencia en los niños y adolescentes, la cual es la última parte del cerebro que se desarrolla a los 25 años. Este es el reino de las habilidades ejecutivas, como dice Haidt, que incluyen el autocontrol, estar focalizado, y la habilidad para resistir salidas o distracciones.

 

Por eso es tan importante prevenir, porque curar es dificilísimo y doloroso. Una persona en estado de abstinencia va a dejar de sentir los síntomas de irritabilidad, desorden de sueño, ansiedad entre otros, solo cuando su cerebro vuelva a su estado de defecto. Los niños que sufren insomnio por ejemplo, van a tener más problemas de concentración y de memoria que un par que tiene 8 horas de sueño. Es que las pantallas emiten una luz azul que le dice al cerebro “Es de día. Para de crear melatonina” Que es la hormona que regula el ciclo diurno/nocturno, ayuda a dormir. Y a menos melatonina, hay menos serotonina, que es la hormona de la felicidad. O sea, un círculo vicioso.

Es doloroso ya ser ignorado a la edad que sea. Pero imagina intentar dar  sentido a quien eres, a tu identidad y pertenencia, mientras toda la gente que conoces te dice indirectamente: No eres tan importante como la gente de mi teléfono.

 

Otro gran problema es la atención fragmentada y la falta de concentración, los niños les cuesta ya leer o tener atención por más de un cierto tiempo. No conocen lo que es aburrirse, que es fuente de creatividad y de imaginación.

 

Es tal el daño global, que ya empiezan a especializarse dice Haidt terapeutas que tratan específicamente a pacientes con adicciones a redes, como si fuera cocaína o heroína. “Ya Nada se siente bien” confiesa un ejemplo de niño en estado de abstinencia. O recordemos la conversación con la que comenzaba el Podcast.

 

Papi”
“Si hijo”
“Puedes quitarme el iPad? Estoy intentando de quitarle la vista de encima, pero no puedo”

En ese estado estamos.


Con el botón like, con las notificaciones con sonido, y el botón retweet, la cámara para selfies, todos estas innovaciones entre el 2009 y el 2012, se cambió para siempre la mecánica de las redes sociales.

 

Hablemos de las niñas.

Las chicas dice Haidt tienen un enfoque más de comunión, la forma de hacerle daño a una chica es dañar sus relaciones, expandir un rumor hacer que sus amigas se enfrenten y bajar sus valor ante las demás chicas.

Por otro lado, las aplicaciones de filtros alimentándose de su sed de validación por belleza, hacen que tengan cinturas más delgadas, labios más carnosos, piel más lisa, ojos más grandes, y todo esto mostrando una vida irreal. No tiene sentido compararse en esas condiciones, pero así ocurre, y ellas sufren y se deprimen. Cosa que no les ocurre a los niños.
Muchos de los suicidios adolescentes entre niñas han sido provocados por la deshonra y abuso en redes sociales. Desde la cancelación o grupos de Whatsapp como “Todos los del curso menos Karen”.

 

Otra razón de porque afecta esto más a las chicas es porque ellas comparten más sus emociones y desórdenes. Y en este negocio de las redes sociales que es la economía de la atención, lo malo es mejor que lo bueno. Nos enganchan más los videos de inmigrantes malvados golpeando a hombres blancos nativos sin razón, que si ocurre, que esos mismos inmigrantes limpiando voluntariamente las inundaciones en Valencia ayudando a la comunidad, que también ocurre. Es así y las redes sociales le dan más alcance a lo primero.

 

Por el lado de los chicos, ellos eligen más actividades agenciadas como la música, o los deportes. Las chicas no es que no lo hagan, pero eligen actividades más en comunión, por lo que dañarle las amistades si les va a afectar pero no al punto de llegar al suicidio. Un chica que siente que su valor se hunde con sus pares va experimentar ansiedad y si esto es dramático, puede pensar en el suicidio. Como refleja la evidencia. Mientras 1 de cada 10 chicos son víctimas de cyberbullying en la educación media en EE.UU, una de cada cinco es víctima del mismo acoso, o sea el doble. En parte por el chantaje virtual. Hay una desigualdad fuerte que se hereda del patriarcado que sufren las chicas al día de hoy.

 

Son ellas como dice Cassy que reciben mensajes de chicos de este tipo “Tengo fotos comprometedoras tuyas, sino me envías nudos, voy a compartirlas en las redes”

Y reitero que esto no es neutral. Una chica que envía una foto nuda es una puta, mientras que un chico que hace lo mismo es divertido.

 

Pero la principal razón de porque las chicas son más vulnerables que los chicos a la depresión por las redes sociales es porque ellas son más afectadas por la comparación visual y la perfección.

Las chicas usan redes sociales más que los chicos en general y usan las que son orientadas a lo visual, como Instagram y tiktok.

Ocurre algo extraño también, que al ser más abiertas y hablar de sus emociones, tienden a contagiar más que curar con depresión a sus pares, lo que se llama rumiación colectiva, que al hablar tanto de estos eventos negativos, uno termina absorbiendo inconscientemente esa misma emoción. Y es a partir del 2010 que las alzas de depresión, angustia y soledad aparecen en las chicas y de manera abrupta. Para los chicos esto viene de antes, pero de manera paulatina, no tan violenta, pero sí continua desde el inicio de los 2000. Pero es solo cuando los chicos empiezan a ocupar redes sociales por más de dos horas que esta curva inicia a subir, bajo esta cantidad de uso no hay mayores síntomas. Recuerden dos horas.

 

Pero no solo hay que culpar a la estructura, a los lobbistas del tech y a los incentivos capitalistas. En un sondeo de la revista Highlight ,por allá en el medioevo del 2014, se detectó que el 62% de niños entre 6 y 12 años dijeron que sus padres estaban a menudo distraídos cuando los niños intentaban hablar con ellos. Vuelvo a lo de liderar y modelar con el ejemplo.

 

Por otro lado, esta tendencia a hacer un sacramento la seguridad desde los años 90 en adelante ha afectado más a los chicos que siempre se han involucrado en actividades más bruscas y arriesgadas de juego.

Su baja en el involucramiento con el mundo exterior empieza desde antes con los videojuegos sobre todo, y sus problemas de salud mental son más variados, por lo que el autor no apunta a una precisa tecnología como causa primaria de estos desórdenes psicológicos. Los chicos por otro lado gravitan más en Youtube y en redes sociales más de escribir, desde los queridos foros de antaño hasta Reddit y twitter actualmente. Obviamente todo en general. Y especialmente a jugar videojuegos en línea.

 

Por otro lado, como la generación Z no se involucra tanto en el mundo externo, tiene menos problemas con alcohol, accidentes de tránsito por ejemplo, dentro de los aspectos positivos.

 

Los jóvenes son los que están teniendo más problemas, también, para dejar la casa de los padres. El 27% hombres y 17% las mujeres el el 2018 en EE.UU de jóvenes entre 27 y 29 años todavía vivían con los papás. Es que ni los videojuegos ni las redes sociales enseñan a los chicos a juzgar y manejar los riesgos en el mundo real. Cuando los videojuegos reemplazan la exploración y aventuras con sus amigos, los jóvenes sienten que se están perdiendo algo.

El año 2000, 28% de los jóvenes del último año de educación media, o sea 17 a 18 años, declaraba sentirse solo, el 2019, esto ha aumentado a 35%, así como las tasas de depresión, ansiedad, daño infligido y suicidios.

 

Otro aspecto es el abuso del porno, que el uso abusivo de ello hace que se encuentren menos atractivas las chicas de la vida real, el estándar de belleza también afecta para ambos lados. Ese mismo grupo de chicos experimenta menos satisfacción sexual.

 

La comunión surge de la lucha de integrar al individuo en una escala social a través de preocuparse los otros e implica cualidades como la benevolencia, cooperación, y empatía. Sin ello, es difícil crear una vida significativa, y ese es el resultado de todos estos desórdenes psicológicos: el sin sentido.

 

Las consecuencias es la dificultad para focalizarse en una actividad, sin mirar el teléfono con tentación y esa promesa de gatillar dopamina y excitación.

 

¿Y desde cuando se volvió qué cantidad es más que calidad? Entre amigos esto debería ser una regla dorada, de cultivar fuertes y cooperativos lazos en vez de muchos de mentira.  JULIO CORTAZAR LO DECÍA MEJOR QUE NADIE HACE 50 AÑOS, y eso no ha cambiado.

 

El autor apela a que hay abundante evidencia de que reunirse y continuar ciertas prácticas espirituales mejora el bienestar. El mecanismo a menudo involucra reducir el ensimismamiento y el egoísmo, el cual prepara a la persona a mezclarse o abrirse con algo más allá de sí mismo.

 

Y no hay que necesariamente ir a rezar, sino ir a una marcha o a un partido de fútbol o a un concierto para experimentar esa comunión y efervescencia colectiva.

 

Debemos encontrar actividades espirituales nos dice el autor, que pueden incluir la meditación que ha demostrado tener buenos resultados, rezar, actividades de conciencia plena o mindfulness, como un club de lectura, y para algunas personas las drogas psicodélicas que han mejorado en bajar la ansiedad y depresión. Pero como diría Jung:

 

“Ten cuidado con la sabiduría que no te mereces” No es para todos.

 

Tenemos que primero aceptar el problema. Estas niñas han sido comparadas visualmente más de cien veces más que toda la evolución humana. Son expuestas a más crueldad y a más bullying social porque las plataformas de redes incentivan la atención y facilitan la agresión. Los padres si se ponen de acuerdo en la comunidad de un curso por ejemplo, pueden evitar que los niños tengan acceso a los teléfonos hasta una cierta edad.

 

Y tengo la impresión que con la Inteligencia Artificial estamos solo en la prehistoria, cuando existen tecnologías para hacer Deep Fake, y derechamente inventar situaciones, como ocurrió en un Colegio en Santiago en Chile que se usó para mostrar imágenes de siete compañeras desnudas.

 

Hay que volver a apreciar el exterior, salir. Una simple caminata puede ser trascendente. La experiencia de la belleza y el asombro o sobrecogimiento pueden salvarnos y hacernos más generosos y más anclados en el presente. Así el pasado se nos hace más insignificante y menos asfixiante, como las preocupaciones del futuro las cuales se  hacen innecesarias, en comparación a ese estado de asombro.

Estudios de neurociencia en monjes budistas muestran que la meditación regular ha moldeado sus circuitos neuronales, decreciendo alteraciones en su cerebro relacionadas con el miedo y emociones negativas.

 

Pero tampoco es que nos volvamos monjes, sino que al volver a la vida profana o real para resolver los problemas y necesidades materiales de la vida, que se haga teniendo más confianza y afección por los demás como resultado de esa meditación o espacio en que uno se rinde al recogimiento, a la inmensidad y misterio de la vida. A lo sacro.

 

Pero como decía esto se puede experimentar incluso gratis, en una caminata en la naturaleza. Recordemos al amigo del Podcast EMERSON en su ensayo Nature:

La grandeza de la naturaleza está entre las cosas más universales y fáciles de acceder para experimentar el asombro, una emoción que está vinculada a las prácticas espirituales y al progreso.
Y si se puede hacer en conjunto, es igual de poderoso, Haidt dice que cuando la gente practica el silencio en compañía de también compañeros silenciosos, se promueve una reflexión callada y trabajo interno, que confiere beneficios de salud mental. Focalizando la atención y la meditación se reduce la depresión y la ansiedad.

 

El asombro es gatillado por dos simultáneas percepciones: primero, que lo que estás mirando es vasto de alguna forma, y segundo que no cabes en ello con tu actual estructura mental. Es una conmoción.

 

Una red social es casi por definición un lugar donde todo es acerca de ti, de cómo te perciben, de lo que puedes postear y lo que hacen tus seguidores y así. Los desarrolladores tecnológicos entendieron que reduciendo la fricción y el esfuerzo en las redes, más tiempo tendrían sus usuarios en ellas, y más datos podrían recolectar, como con las características: infinite scroll o autoplay. Mientras alguien más se recluye del mundo más ansiedades tiene del mundo exterior.

 

Ahora es verdad que para los padres era fácil enviar a los chicos a jugar afuera cuando todos lo hacían. Ahora la posición de defecto es supervisarlos adonde vayan, y todos lo hacen. Pero el autor habla que una escuela en Colorado ha baneado los teléfonos, eso no es política pública. Fue acción propia.

 

Las plataformas de redes sociales deben ser transparentes explicando las políticas de privacidad y confidencialidad de una forma entendible, sin esos contratos larguísimos que nadie lee. No puede ser que todo quien tenga 13 años sea tratado como un adulto con respecto a la apropiación de sus datos y así poder ser manipulados de vuelta. Son demasiado vulnerables. Esto, lamentablemente si se arregla con política, que como vemos tan repetidamente se entrelaza con los intereses de las empresas.En este caso de las empresas del tech, miren sino, ahora a Elon Musk en el gobierno de Trump. Todo quien esgrima que la libertad es más importante que la democracia, es un peligro en este sentido. Porque cuando las plataformas de información ofrecen servicios gratis es porque tu usuario, eres el producto. Y luego esas bases de datos son vendidas para moldear la conciencia de los mismos usuarios y crear identidades, para hacerlos votar por tal o tal candidato. 

 

Pero ya es demasiado tarde para las generaciones antiguas, a las que en Chile, nos pedían nuestro rut, o número de seguridad social para comprar en el supermercado. Esa es la libertad que profesan. Pero yo ya soy adulto, por eso urge proteger y regular estas amenazas para los niños de hoy y mañana.

 

Lo que sí se puede hacer es corregir la sobreprotección de los padres, los estados, las leyes deben ser más permisivas con respecto a la responsabilidad y “negligencia” paternal. Y darles confianza para que puedan dejar libres a sus hijos que descubran el mundo sin ser acusados de irresponsables o negligentes. En estados como en Connecticut en EE.UU un niño menor de 12 años nunca puede ser dejado solo en el espacio público, o sea no puede pasear a su perro, no puede jugar con un amigo, ni ir a comprar el pan sin una niñera. Que locura.

 

Las ciudades pensadas para los autos tienen que volverse más amigables, habilitar ciclo vías, peatonales y hacerse más seguras para el transeúnte.

 

Por eso el autor suscribe que la edad adulta para internet sea 16 años, que a esa edad se puedan crear cuentas en redes sociales, no antes.
“Estoy luchando contra la IA y no puedo ganarle. No puedo ganarle a una computadora que es más inteligente que yo”  Dice un madre, no podemos poner toda la carga de la normativa de la edad mínima en los padres, como tampoco se hace con la venta de alcohol. Es un trabajo colectivo.

 

Y esto no es neutral como tanto se dice, fueron los estudiantes del cuartil más bajo de ingresos que sus notas cayeron más entre 2012 y 2020. Esto por la falta de roles modelos, sobre todo de hombres, debido a la constitución de familias monoparentales. Es por eso que se necesitan más profesores hombres, si los niños les está costando más que a las niñas en general en el colegio, y se están graduando menos, es porque entre otras variables, hay un desbalance de género que al final replican inconscientemente y que les cancela caminos como en la psicología, psiquiatría, psicopedagogía, y así. Si el trabajo físico también se ha diluído y seguimos con estereotipos de profesiones de género, el campo de trabajo para los jóvenes se ha ido reduciendo.

 

Muchos niños tienen ganas de probar algo nuevo, pero sus padres no tienen confianza en ellos ni en el entorno, creando más sobreprotección y mayor ansiedad. 

 

Entonces ya iniciando a recapitular según el autor, quedan prohibidas las pantallas entre 18 a 24 meses, y permitir su uso esporádico y sin internet a partir de los 5 a 6 años.

 

Es verdad que internet es parte del alfabetismo del siglo XXI, pero no hay mayor evidencia de incremento en los resultados de aprendizaje al ingresar tabletas en las salas de clase, solo la división de la atención. Los niños pueden hacer mucho más de lo que se les permite, son como caballos de carrera atrapados en el establo. No hay porqué sacrificar el tiempo de juego, de música, y deporte para más matemáticas, más ciencias. Sino devolverles el anhelo de vivir y estar sanos mentalmente.

 

Eliminar y reducir los recreos como se ha venido haciendo alargando las jornadas no ha dado resultados, ha demostrado ser contraproducente para objetivos académicos, nos dice Haidt. Además, con más recreo los niños se sienten menos enjaulados y pueden descargar las necesidades de su cuerpo y locuras en una pelota, en un juego, y no abusando a compañeros ni a un profesor.

 

Renormalizar la independencia en la infancia requiere una acción colectiva y la colectiva acción es más fácilmente permitida por escuelas locales. La responsabilidad da sentido de utilidad, y por favor, no es negligencia cuando le quitas la vista a tus hijos.

 

Sus cortezas frontales todavía se están desarrollando, todavía son vulnerables. Las redes sociales, los videojuegos, el porno y otras actividades adictivas van a dañar a muchos de ellos de variadas formas.

 

El rol del padre y madre no es moldear con la mano un tipo de niño o niña, sino que proveer un espacio de amor, seguridad y estabilidad en la cual un niño o niña de variadas características pueda florecer. El autor aconseja ir acampar donde se sale del confort y el rango de actividades aumenta. Los niños van a hacerse responsables de sí mismos, cuando en realidad se encuentren en situaciones que deban y no tengan un perro guardián que los esté vigilando.

 

¿Te da miedo que tu niño vaya a la escuela caminando solo? Incentiva el camino en grupos, que experimenten el mundo.

Y siguiendo las restricciones: De 6 a 12 años, no más de 2 horas de pantalla como regla general, es que lo importante es lo que se deja de hacer por esas horas de pantalla. Y sobre todo prohibirlo en la noche para permitir una buena calidad de sueño.

 

En resumen es más libertad en la vida real y menos sobreprotección, y más restricción en el mundo virtual. ¿Qué es difícil? Bueno, son tus hijos, nietos, sobrinos. Y eres tú mismo si estás escuchando y eres de la generación Z.

 

Y me despido precisando que no soy papá, y que solo divulgó las ideas de este psicólogo y académico Jonathan Haidt que creo que es urgente que se conozcan, y que en el fondo sí sabíamos. Esta idea de que no hay que regular nada, muy en boga hoy en día, sobre todo en los jóvenes, es unidimensional, solo se preocupa de lo económico, y ni siquiera hay absoluta evidencia de que funcione. Estamos en pañales enfrentando esta tecnología de dioses con estos cerebros de chimpancés, tenemos que respirar, entender con qué nos estamos enfrentando, si llegamos a esta instancia de la evolución, lo que en sí es un mérito dado nuestra frágil contextura, fue por nuestra habilidad de cooperación y de adaptación, no por ser más rápidos. Este libro se enfoca a las redes sociales, que su negocio es la atención, llegamos tarde y le dificultan la vida a toda una generación, ahora estamos entrando al mundo de los bots de la inteligencia artificial, que es el negocio de la intimidad. No sigamos cagandola más y dejemos. Y dejen de usar ese término de “Generación de cristal”, cuando fuimos todos nosotros los que elegimos a líderes que han utilizado el miedo al otro como su gran arma electoral. Cuando hemos votado y nos ha importado bastante poco que transformarán nuestras ciudades solo pensando en automóviles. La cuenta se la endosamos a la generación Z, así que no los llamemos más así, con ese desparpajo ignorante con tufillo patriarcal, autosuficiente y homofóbico. Sobre todo si pudiste jugar en la calle, andar en bici tranquilo en tu barrio e ir a comprar el pan a la esquina, y luego pudiste comprar una casa en menos de 15 años de trabajo, todas cosas que son un lujo para esta generación que tú llamas de cristal.

 

Hasta la vuelta, chau!



Spread the love

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *