Carl Jung – El libro rojo
Carl Jung – El libro rojo

“¿Qué miras alrededor buscando ayuda? ¿Crees que vendrá ayuda de afuera? Lo venidero es creado en ti y a partir de ti. Por eso, mira en ti mismo. No compares, no midas. Ningún otro camino es parecido al tuyo”
“Ojalá todos los hombres y todos sus caminos pudieran volverse ajenos para ti! Entonces podrías volver a encontrarlos a partir de ti y reconocer sus caminos. ¡Quieres tener al menos un pie en el camino ajeno para que no te acometa la gran soledad! ¡Para que mamá consoladora esté cerca de ti! ¡Para que uno te reafirme, reconozca, confíe, consuele, anime!
Analizo y desgloso el Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Liber primus y Liber secundus.
Transcripción: Carl Jung – El libro rojo
Mi vida ha sido permeada y unida por una idea y un objetivo: especificamente, penetrar dentro del secreto de la personalidad. Todo puede ser explicado desde este punto central, y todo mi trabajo se relaciona con este tema.
Hola a todos, vuelvo con la segunda parte del Libro Rojo de Carl Jung, por lo que es absolutamente indispensable escuchar el episodio anterior, que es más de introducción a algunos conceptos, el contexto del autor y de la obra.
Y antes que entremos acá, el libro rojo es muy narrativo y abstracto, la palabra Dios, infierno, cielo, aparece mucho, pero no el sentido cristiano, sino en lo personal, Dios es nuestra psiquis, nuestros valores, nuestra personalidad, y aquí Jung se encuentra con muchas figuras, personas, criaturas mitológicas, pero esto ocurre en sueños y en visiones, conéctense desde ese lugar a lo que voy a narrar, como en los sueños, ahí por muy fantastico su contenido nos parece relevante y posee sentido.
Espero que disfruten el programa.
Jung empieza el libro Rojo, con su Liber primus, la primera parte. En que piensa a hablar del suprasentido, el cual es la fusión del sentido y el contrasentido que les hablaba en el episodio anterior. Gracias a esta unión tenemos pistas de lo venidero, lo que no muere. Jung se da cuenta por su falta de mito, que no ha vivido ni alimentado a su espíritu de la profundidad, del pasado y los ancestros.
Para eso Jung ve que tiene que ir al desierto, a buscar la soledad, a conectarse con los antepasados, tiene que huir de todo lo externo, los ruidos de la época, se debe preparar para la soledad. Como hacían los antiguos que iban al desierto en ayunos a buscar si alguna fuerza permeaba en ellos. Eso mismo lo describe Labatut en Un verdor terrible, en el capítulo de Heisenberg, en Helgoland, en la isla del mar del norte, este se pone a leer a Goethe, Diván de Oriente y Occidente. No es algo que Jung haya inventado, como todos los viajes y encuentros que le ocurren, son arquetípicos, o sea patrones universales y simbólicos que residen en el inconsciente colectivo, o sea en la parte de la psiquis que pertenece a todos los seres humanos.
El desierto es un símbolo del sacrificio, del aislamiento. El espíritu de la profundidad se debe preparar para la soledad. Ese camino es interno y personal, nadie te puede guiar, y a través de su complicidad, de abrazar esa soledad, se llega al amor mutuo y a la comunidad, no al revés. Suena un poco contraintuitivo, pero es lo que le ocurre al Zaratustra de Nietzsche, que vive diez años en las montañas, aislado, y solo ahí, es cuando puede volver con la gente, después de conocerse a sí mismo.
Y esta imagen es un desierto, porque Jung se ha evitado a sí mismo, por eso está desolada y no hay nada. Solo hay soledad cuando el sí-mismo es desierto, entonces, hay que plantarlo. Para encontrar el alma, los antiguos iban al desierto. Iban a la busqueda de imagenes de lo venidero. Cuando la fuerza creadora se vuelve hacia el lugar del alma, esta se pone verde y produce frutos. Las palabras que oscilan entre el sinsentido y el suprasentido son las más antiguas y verdaderas.
Reitero la fuerza de las imagenes son la sabiduría ancestral, son el inconsciente colectivo. La riqueza del alma son las imágenes y quien posee estas imágenes, posee la mitad del mundo, porque entra en contacto con el espíritu de la profundidad, ya que el espíritu del tiempo, de la época, te ha mentido, por lo que tienes que presentarte en esos sueños como un caminante cansado y humilde.
Es el momento de la sumisión al alma o psiquis y al camino que esta te dicta. Al caos, al desorden, eso es la mitad del mundo que hemos estado evitando por la sobre racionalidad. Hay que ir hacia lo carente de sentido. Eso da vida a lo opuesto, y ahí hay que ser determinado, ni sucumbir a ninguna tentación y seguir el caos, que alimenta el desorden y hacer caso a lo que este te pide. En el caso de Jung es quedarse en el desierto.
Y ahí va a empezar a asomar lo que llama Jung la locura divina, ya que el dominio del espíritu del tiempo por sobre el espíritu de la profundidad, es una locura enferma, ya que no permite mirar la profundidad, ya que tiene los ojos fijos en la superficie ¿O sea que más loco que entregarle toda tu vida a los valores de tu tiempo, a las necesidades materiales ? Entiendo que hay que sobrellevarlas, pero no puede ser al costo de no conectarse con ese espiritu de la profundidad que llama Jung, con el dialogo generacional y enjaulando nuestra profundidad. Pero en la profundidad de lo venidero, de lo que viene, yace el crimen. Hay que Matar al antiguo héroe por una nueva aurora, dice Jung. Hay que matar a ese yo neoliberal, hippie, religioso, o lo que sea que estes profesando en pos de una nueva verdad. Ahí está tu nuevo guía espiritual, y ten en cuenta que esto es doloroso, porque significa quebrar con tu pasado, con muchas amistades, con incluso tu familia. Porque la mayoría de la gente nunca se conecta con este lado de su psiquis.
Hay que matar a ese héroe, y darle significado a las cosas ¿Pero que héroe te estarás preguntando tú? ¿Acaso nunca has soñado que vas de un lugar a otro y hay alguién que te acompaña? Cuando niño y hasta casi mis treinta años, no había nada que admirará más que un deportista, tenistas, futbolistas y basquetbolistas. Tantas veces se me han aparecido mostrándome caminos, he jugado en Roland Garros con ellos, pero creo que últimamente los maté, y se me apareció un escritor, hay que tomar atención, ten tu libretita de sueños ahí al lado de la cama, cuanto antes mejor empezar, así este libro críptico, que es El Libro rojo te va empezar a dar mucho más sentido. En fin, en la muerte del héroe, hay un vacío, inician los conflictos de aspiraciones entre el Espiritu del Tiempo y el Espiritu de la Profunidad, va haber un conflicto entre lo que puede y lo que no puede¿Puedo cerrarle la puerta a mis amigos fachos? Por ejemplo jaja hay que aprender a vivir con la impotencia, de no poder emular al héroe, y de no poder convertirse en héroe.
El héroe es un arquetipo importantísimo en Jung. En que salimos a lo desconocido y entramos al caos, pasamos retos, dificultades y crecemos, para eso tenemos que olvidar lo que sabíamos, para así poder cambiar de piel. Y solo así, poder retornar, como Ulises después de Troya a Ítaca.
En ese camino, hay que pasar por el infierno ¿Y qué es el infierno? Y no piensen en un lugar físico con el diablo debajo de la tierra, sino, en un estado psicológico. ¿Que es el infierno Sino es no alcanzar lo que podrías alcanzar. ? Y esto es lo que tiene Jung, y el Libro Rojo en particular, que con su escritura abstracta, y sin tanto método como la de Freud, te toca las hebras más fragiles del ser. Porque, que más terrible que vivir una vida mal vivida, de no haber podido ser lo que habría podido ser, de no haber dado lo mejor í, de no haber estrujado mis pocos talentos, de haber hecho caso omiso al llamado ? Creo que todos hemos sentido ese terror, ese infierno. Pero el infierno es también cuando todo lo serio que te propones es también irrisorio, cuando te das cuenta que todos tus esfuerzos son futiles, y que te das cuenta, que vas a morir, y que pasarás al olvido, pero bueno? Que puedes hacer, sino caminar ocupado y pleno hacia el despeñadero? Pero con una sonrisa de haber dado lo mejor. Jung.
Disculpen…Pero Jung lo complica todo, y nos dice que ell infierno más profundo es cuando el infierno no es un infierno, sino un cielo alegre ¿Como? ¿A que se refiere? Sino a la trampa de la felicidad superficial, al autoengaño de las apariencias que lleva al vacío existencial. La experiencia de este tipo de “cielo” puede ser aún más angustiante porque la persona no reconoce de inmediato el infierno que subyace, lo que lleva a una sensación de alienación y falsedad. Este tipo de infierno es más peligroso porque la ilusión de felicidad puede impedir que la persona enfrente y resuelva su verdadera angustia interna… Siempre la ambigüedad es el camino de la vida, la Dualidad entre Dios y héroe. Y El Dios nuevo, no quiere más emulación, no quiere más copias, quiere que mires a tu interior.
Es que cuando estamos en nosostros satisfacemos la necesidad del Si-mismo, que es el arquetipo de la totalidad de la psiquis, como había dicho en el episodio anterior. Estamos en lo particular y prosperamos, porque hemos integrado nuestros lados más oscuros, más femeninos si somos hombres, más masculinos si somos mujeres, somo un ser total, y vivimos en lo particular, porque vivimos de acuerdo a nosotros no a las expectativas externas, estamos en sintonía con nuestra verdadera naturaleza. Y eso trae una vida de sentido. Pero al mismo tiempo, y como Jung es toda dualidad, cuando abrazas el si mismo, te parece como si el mundo se hubiera vuelto frio y vacio, porque estamos desamparados y no nos entienden por no seguir los mandatos, ni las normas, tus amigos siguen hablando de ciertas cosas, que ahora a ti te son superfluas, estamos en el devenir, hacia una nueva identidad. Esta desconexión puede parecer que el mundo sea menos acogedor y al mismo tiempo relevante, ya no proyectamos nuestras necesidades hacia el exterior. Nuestra percepción cambia, lo que antes tenía un simbolismo, ahora ha transmutado, ya que estamos en la profundidad. Y sobre todo hay una soledad existencial presente, ya que nuestro camino es único y de nadie más, todo es pasajero y nos damos cuenta que faltarían años para poder comunicar razones y motivos para ser entendidos. Es en este vacío que ingresa el Dios venidero. Cerca y lejos de los seres humanos.
Y Dios es siempre una nueva imagen, una nueva imagen unificadora de estas tensiones, entre lo nuevo y lo viejo, entre la luz y la oscuridad, entre los opuestos. Un símbolo de aquello es la serpiente, por si se les aparece en sueños. Es un símbolo de la dualidad, del engaño y la astucia, como se ve en En el libro de la Selva, la película. Pero también en la transformación, ya que mudan de piel, y al enroscarse, siempre en vaiven, como el símbolo del Ying y el Yang, en que el blanco y el negro están delimitados curvamente, entrando una parte del blanco en el negro y viceversa. La serpiente es un principio separador y unificador. La serpiente y su vaivén, su enroscar es un símbolo del puente que sigue. La serpiente yace entre el pensante y el sentimental. Une los opuestos. A Jung se le aparecen como Salomé y Elias, ambas figuras bíblicas, que representan el Anima y Dios, el ánima es la parte femenina de la psiquis en un hombre, lo emotivo, érotico, en resumen, y Elías, es el viejo sabio, la conexión con el espíritu, un guía para navegar en las profundidades de su inconsciente, un puente entre lo humano y lo divino, pero un detalle, Elías está ciego. Salomé y Elías aparecen juntos, simbolizando la dualidad y la complementariedad de lo femenino y lo masculino, lo erótico y lo espiritual, lo instintivo y lo racional. Su interacción refleja la necesidad de integrar estos aspectos duales en la psique para alcanzar la totalidad, el sí mismo. Solo asi se llega al supra sentido que hablaba en el inicio Jung, que es un nivel más alto de comprensión y significado que surge cuando se reconcilian los opuestos extremos. Esta reconciliación no solo resuelve el conflicto interno, sino que también permite acceder a una conciencia más profunda y un sentido de totalidad que trasciende la dualidad.
En este camino van a haber tentaciones a desviarse, eso es lo que representa de un modo Salomé, en Jung, la cual puede ser una figura de otro género para otra persona. Jung habla de lo importante de la añoranza, como “el camino de la vida”, nos sugiere que este anhelo es lo que da dirección y propósito a nuestra existencia. Es el impulso que nos lleva a seguir adelante, a superar obstáculos y a buscar algo más allá de lo que conocemos, a meternos en lo desconocido, a un anhelo de conectarnos con algo más elevado de la vida, un impulso que nos lleva a buscar más allá de lo material con conectarnos con el misterio y lo que nos supera. No confundir el deseo freudiano con esta añoranza, ya que ésta va en busca de un proposito de la vida. Pero, ojo, demasiada añoranza traiciona, cuando es algo inalcanzable o imposible, trae un estado de constante insatisfacción. Como siempre en Jung, todo es dual.
A la izquierda es día, a la derecha es noche. Opuestos deben luchar, son serpientes. Necesidad de la totalidad
Debes seguirte ti mismo, y dejar de andar por caminos extraños trazados por otros. Y es dificil, por que Ser tarea de uno mismo, nunca será un placer, es un peso, Hay que Convertirse en propio creador. Sumergirse en mi símbolo, me transforma. Me impide conocer el más allá, seguir solo el orden, debo incorporar el caos.
El espíritu de este tiempo nos ha condenado a la prisa. No tenemos ni pasado, ni futuro así. Necesitamos la vida de la eternidad, de esos símbolos para la vida con sentido. En la profundidad albergamos pasado y futuro, que permiten así, a través de este misterio que el ser se redima a sí mismo. Hay que buscar y escarbar en esos símbolos, así se cae en el misterio. Quierete a ti mismo, eso conduce al camino.
El espíritu de la humanidad impone el autosacrificio. El amor es vidente, pero el placer es ciego. Ambos principios son uno en el símbolo de la llama. El misterio me mostró en la imagen lo que luego habría de vivir, pero no poseía nada de aquello. Tenía que adquirirlo
Así termina el Liber primus, o la primera parte del libro rojo, con su unión con los opuestos, con el alcance del suprasentido. Toda esta integración del inconsciente cambia finalmente la personalidad del ser al integrar el ánima en el hombre se convierte en un ser de voluntad y de sabiduría superiores. En el caso de la mujer se convierte en la gran Madre. Es un dominante del inconsciente colectivo, el arquetipo del ser poderoso, el héroe, el caudillo, el mago y el amigo de Dios.
Sin el contrario no hay progresión. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio. son necesarios a la existencia humana.
De esos contrarios nace lo que los religiosos llaman el bien y el mal. Bien es lo pasivo que obedece a la razón. Mal es lo activo que surge de la energía.
Bien es cielo. Mal es infierno.
William Blake – Matrimonio del cielo y el infierno
El Liber Secundus inicia con Jung siendo visitado por un jinete, en general en el Liber Secundus, Jung se encuentra con muchas figuras símbolicas, en este caso el jinete rojo es el diablo que lo intenta de chantajear con la alegría.
“Quien prueba esta alegría se olvida de si mismo. Y no hay nada más dulce que olvidarse de si mismo.” De olvidarse del peso y la responsabilidad a la cual hemos sido asignadas. Hay que aprender del misterio a tomar personal y seriamente los vagabundos desconocidos que habitan el mundo interior, lo diabólico de la alegría es que su fuego te arrastra fuera del camino, de tu propósito que te lleva a una alegría superior, a la plenitud.
Hay encuentros y dialogos, por que deben haber aventuras. Si no te sucede ninguna aventura externa, tampoco te suceden internas. En la aventura conozco mis límites, así puedo alimentar el opuesto.
Jung continua y se encuentra con una joven escondida en una casa por un señor distinguido, que aparentemente es un sabio. Esta niña pareciera que es prisionera por este sabio, que además es su padre. Mientras el anciano lo desprecia y no quiere comapartirle su trabajo, la joven le comparte su sufrimiento y su historia, que pareciera ser la de un cuento de hadas, a lo que Jung, empieza a dudar, es esceptico a este femineidad tan clásica.
Pero lo más masticado, lo más cliché, siempre es verdad. Hay que ahondarse en lo femenino como hombre, vivirlo en uno mismo, o sino, seremos esclavos de ello toda la vida, buscando el placer y estaremos persiguiendo mujeres como esos viejitos que lo hacen solo por costumbre y mandato. Jung se ha encontrado con el arquetipo del anima, simbolizado en esta joven prisionera del sabio. Conviertete en mujer, y quedaras liberado de la esclavitud de la mujer, y esto es lo mismo para el sexo opuesto. Integrar el otro sexo, esa es la completitud. El ser vive en dos mundos, el interno y el exterior. Ese es el Valor del caos.
Luego Jung se encuentra con un mendigo, un ser que le causa rechazo, es que hay que ocuparse de lo que provoca el desprecio, ira y repugnancia. Así le das un alma al desalmado, darle contenido y no caricaturizarlo. No se puede vivir en ambos lugares, en infierno y santuario, sino en el camino, ahí estoy en el vaivén. Es lo que hace Buda cuando huye de su palacio a descubrir el mundo. El que no puede descender de su altura está enfermo. Todos tenemos un indigente en nosotros, hay que aceptarlo. En las alturas eres un ser individual y vives tu vida más propia, pero es Importante descender a la vida común, vivo la vida común y me percato quien soy.
Somos un constante devenir, somos posibilidades. El ser que deviene percibe la vida, el ser que es, estático, no, ya que el primero está en medio de la vida.
Y así continua Jung hasta su siguiente encuentro en otro sendero, en el camino, en un valle son aire fresco y cielo azulado y se da cuenta que llega a unas dunas y percibe unas huellas, las inicia a seguir y da con un ermitaño. Importante repetir por lo extraño de la narración, que todos estos encuentros son con símbolos que habitan en el mismo, en sueños.
El solitario habita en el desierto infinito. Lo que está cercano a él tiene que ser simple y llano, pues la diversidad y lo complicado en la cercanía desgarra y destroza el resplandor. El solitario ama el desierto, y el sol, está eximido de toda preocupación, y por eso toda su vida se dirige a los jardines florecientes de su alma. Hay una expectativa desbordante y deliciosa en el ser solitario.
Pero el problema es que así se inicia un conformismo, es tiempo de continuar y no conformarse con el sol cegador. La falta de límites asusta, por eso se deben buscar límites para no perderte en lo vacilante en lo infinito. El solitario es un asesino, asesina al pueblo. Rompe los antiguos muros sagrados. Invita a entrar a los demonios de lo ilimitado, agranda el mundo en caos. Pero nadie ha de romper la palabra vieja, hasta que encuentre la nueva. El exceso de luz y fecundidad trae conformismo, y lo sabemos, quien no comprende la oscuridad, teme la noche. Y quien logra honrar a la madre oscuridad, e iluminarla, así puede dormir bajo el regazo de los milenios. Es que mediante la comprensión de lo oscuro, lo nocturno, lo abismal en ti te vuelve totalmente simple.
Siguiendo su camino, Jung tiene un contacto con su sombra, abajo en lo profundo y solitario, donde lo dado por muerto es animado. Ahí los opuestos se mezclan, lo cercano con lo lejano. Ve al solitario aún en el desierto, pero ve que es absorbido por este, finalmente se convirtió en el desierto mismo, es que la inconmensurable plenitud y el inconmensurable vacío son uno. Eso le ocurrió por abandonar el mundo, fue absorbido por él.
Nuevamente esto fue obra del diablo El diablo cautivó con el deseo al solitario. Es que él anhelaba encontrar en el exterior aquello que necesitaba, pero el sentido múltiple lo encuentras solo en ti, no en la cosa. La multiplicidad de sentido es una sucesión de significados.
Jung continua su sendero, comienza a tener frio, hay un aire helado, y también hielo, se aventura en tierras septentrionales. Es La muerte. Los seres necesitan un pedazo de muerte, pues demasiadas cosas incorrectas viven en ellos, y demasiadas cosas correctas murieron en ellos. Si acepto la muerte enverdece mi árbol, pues la muerte incrementa la vida. Se necesita de la muerte para cosechar frutos. Es que necesitamos el frio de la muerte, la finitud, para ver claramente. La vida siempre quiere morir y vivir, terminar y comenzar. Ese es el equilibrio, las pulsiones que sentimos, hay que hacer paz con esos opuestos. ¡Necesitamos de la muerte! Solo así acogeremos los nuevos frutos de la vida.
Es el momento del segundo nacimiento, Jung se encuentra con el mismo jinete rojo del inicio, ese que representaba al diablo y también al ermitaño, ambos están envejecidos, gordos, deformes. Lo bueno y lo malo deben unirse. Son los ideales antiguos que están muriendo. Es que el esclavo de ideales impuestos no vive, sino que es arrastrado. Pero surge el problema, porque al alejarme de los hombres. Ellos no me ven más y si me ven, entonces están asombrados y asustados. Al alejarme de la humanidad me quedo floreciendo como un árbol, pero estático. Estoy cansado de ser camaleón y adapartarme a todo, quiero ser desde mi propia fuerza, como el sol que da luz. No quiero seguir el canon, ni el bien ni el mal. Sigo por mi camino.
Mi camino propio, aquí nadie camina detrás de mí, y ya no cruzo el sendero de ningún otro ser. Estoy solo, sin embargo, colmo mi soledad con mi vida. Soy para mi mismo, hombre, ruido, entretenimiento, consuelo, ayuda suficientes. Y así camino hacia el lejano oriente. No es que sepa cuál es mi lejana meta. Adelante veo horizontes azules: me bastan como meta. Corro a Oriente hacia mi amanecer. Quiero mi amanecer.
En ese sendero de los opuestos Jung prosigue su camino, está en una montaña desertica, sus pies descalzos se lastiman. Escucha un poderoso estruendo, que va increscendo, es un hombre gigantesco. Es Izdubar, el hombre toro, figura mitológica griega. Es un ser poderoso, vigoroso, todo instinto y fuerza, pero que no conoce la ciencia. Izdubar está enfermo, ha bebido por primera vez de la vertiente de la ciencia y está envenenado. Jung intenta calmar su desesperación, él representa su opuesto, o representa lo contrario al ser humano moderno.
Díalogo.
Izdubar: Pero está ciencia es la magia despiadada que me ha paralizado. ¿Cómo es posible que continuen con vida, si beben diariamente de este veneno? Pregunta Izdubar.
Jung: Con el tiempo uno se acostumbra. Por cierto, el hombre se acostumbra a todo. Pero ya estamos un poco debilitados. Por otra parte, esta ciencia otorga muchas ventajas, como has visto. Lo que hemos perdido en fuerza lo volvemos a adquirir multiplicadamente mediante el dominio de las fuerzas de la naturaleza.
Tuvimos que tragar el veneno de la ciencia. De lo contrario nos hubiese ido como a ti: estaríamos completamente debilitados si lo encontraramos sin sospecharlo y sin estar preparados. Este veneno es tan insuperablemente fuerte que todos, incluso el más fuerte y hasta los dioses eternos, perecen a causa de él. Si queremos nuestra vida, entonces es mejor que sacrifiquemos una parte de nuestra fuerza vital antes de exponernos a la muerte segura.
Es ahora Jung el que asiste en su camino al otro. El Sendero de los opuestos. Aquello que me repugna , sin saberlo lo acojo en mi, y aquello que acepto va a la parte de mi alma que conozco. Lo que acepto lo hago yo mismo, lo que repudio me es hecho a mi, es que el opuesto externo es una imagen de mi opuesto interno, lo que repudio. Es super criptico, pero Jung en su autobiografía dice lo mismo pero más simple: “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos” .
Es la proyección de lo que nos repugna. Jung se refiere a cómo las personas tienden a proyectar en los demás, aspectos de su propia psique, que no han reconocido o aceptado en sí mismos. Esto significa que las cualidades, actitudes o comportamientos que más nos molestan en otras personas a menudo reflejan partes de nuestra propia personalidad que hemos reprimido o negado
Es el caso del homofobico que en realidad es gay, o el inmigrante anti inmigración. En fin, es algo muy típico, José Donoso, lo muestra en Un lugar sin límites, Sam Mendes, también lo muestra en Una belleza Americana, la película.
Izdubar es su opuesto, el cual le bloquea el camino, debe hacer las paces con él, y encontrar ese camino estrecho en que puedan continuar. Uno tiene su razón en el pensar, Jung, y otro en el sentir, Izdubar, pero ambos son servidores del logos, de la razón cada uno a su forma, y en secreto se han convertido en adoradores de serpientes o sea del conocimiento, en sus convicciones antiguas. Asi quedas ciego, y el logos(razón) en que vives se te impone, no es creado por tí mismo.
Jung intenta ayudar a su moribundo opuesto, cada vez más debil, ya ha pasado un día, Izdubar no se puede ni mover, pero Jung entiende que en su sueño en el inconsciente puede haber fantasía, así que lo imagina al hombre toro como una fantasía, lo modifica, y comienza a cargarlo, y se dirigen hacia occidente. Izdubar representa oriente, el vigor, anti progreso cientifico y la sin razón. En el camino divisan a los antiguos Dioses, al diablo y al sabio, deformes, como viejas reliquias desproveídas de todo poder.
Finalmente llegan ligeros ante una pequeña casa, demasiada pequeña para que pueda entrar Izdubar, y Jung siguiendo el poder de la fantasía lo comprime al tamaño de un huevo y entra.
Todo esto es una gran ilusión, pues justamente el Dios, su opuesto así es salvado. No murió, sino que se convirtió en una fantasía viviente, cuyo efecto Jung experimenta en su propio ser. Al cargar con el DIos se sintió liviano, no podemos cargar a Dios porque es insoportable, sino que debemos ser Dios, así nuestra carga es liviana. Es que seguir a rajatabla el mandato externo es pesado, es difícil, está lleno de contradicciones. Dios afuera de nosotros es pesado, pero dentro de nosotros aliviana todo lo pesado.
Cuida y ama a tu Dios. No dejes que lo vean enfermo los humanos, que no dudaran en despedazarlo.
Aquí repito lo que dije en el inicio del episodio. Jung se refiere a Dios como a la psiquis tuya, a la gran brujula de la vida.
Dios está entonces en el huevo en su bolsillo, parece blasfemia, pero debe ser así, es por amor que así lo salvamos. Luego vienen unos encantamientos por unas voces.
Página 260 poesía de opuesto.
Izduba renace. Pero ese parto le ha quitado todas las fuerzas a Jung quien se encuentra sin fuerzas ni voluntad. Lo más difícil es el post parto, hay un tremendo vacío post-parto, es que la ignorancia sobre el mal proviene de la inocencia de tu vida hasta ahora de la tranquilidad del correr del tiempo y de la ausencia de Dios.
El ser está entre la plenitud y el vacío, y cuando crees que te has vuelto rico, te has vuelto pobre. Es entonces cuando el ser encandilado por múltiples anhelos de la configuración es capturado. Es en este instante en que se necesitar el mal, porque no puedes disolver lo bueno con lo bueno. Al mal hay que aceptarlo, es parte de nosotros, no significa ir por la vida matando gente o robandole a los pobres, como hacen algunos que se hacen llamar buenos, en nombre del progreso o libertad, para unos pocos. Sino, reconocerlo que está ahí y que debe tener su participación en la vida, para de esta forma abandonar esta dualidad moral rígida.
Hemos parido a un nuevo Dios, nos sentimos sin fuerzas, es normal. El camino correcto es que aceptemos el vacío, que destruyamos la imagen de la configuración de nosotros.
La naturaleza lúdica y espantosa. Unos ven lo lúdico y juguetean con eso y lo dejan centellear. Los otros ven el horror y cubren su cabeza y están más muertos que vivos. El camino no está entre ambos, sino que comprende en sí a ambos. Es un juego alegre y un horror frío.
Lo sé, es muy abstracto esto, pero al final Jung se repite con su idea de unir opuestos, el momento de parir un nuevo Dios, es el alcance de una nueva comprensión de mundo, es el arquetipo Del sí-mismo, de la totalidad de la psiquis, tenemos nuevos valores. Y luego de parir a este Dios interno, queda la placenta, vacía. Y el vacío lo rellena el mal, que es el arquetipo de la sombra, lo que nos reprimimos a manifestar en esta sociedad, porque sino no se podría vivir. Son las ganas de matar a tu jefe, o de pegarle al tipo que no recoge la caca de su mascota, no lo haces, pero en tus pensamientos más oscuros si lo piensas. Y esta sombra creadora debe manifestarse.
Nadie debe asombrarse de que los hombres estén tan lejos unos de los otros, de que no se entiendan, de que combatan y se maten entre sí. Nos debemos asombrar más bien de que los hombres crean estar cerca unos de otros, entenderse entre sí y amarse. Dos cosas quedan por descubrir, el abismo que separa a los hombres y el puente que podría unirlos.
Lo único que no sabe hacer el mal es sacrificarse.
Jung ahora se encuentra en un valle de serpientes, se encuentra con una muñeca despedazada, una niña muerta y salvajemente herida y una mujer tranquila. Comienza un diálogo de espanto entre Jung y esta mujer, ésta última le dice que se calme que cosas similares suceden todos los días, que de ser así debería enfurecerse todos los días. Luego le dice que se coma el hígado de la niña, ya que si quiere expiar el crimen, él debe hacerlo, porque es culpa de todos, a lo que después termina asintiendo.
El hombre no puede llevar a cabo este acto solo por sí mismo, en eso le ayuda el mal. Tiene que reconocer la culpa compartida, mediante esta acción reconoce que es un ser que reconoce el bien y el mal en él mismo. Asumirse como portador del mal, mezquino y egoista.
¿Como quieren disfrutar el pan y el vino dignamente, si no han tocado el fondo negro de la esencia humana?
Jung reconoce el mal en sí mismo, luego aparece en una gran biblioteca y se encuentra con un señor pequeño y obeso. Es el encuentro con el símbolo de la persona que olvidó la vida animal, por ejemplo, Cristo, o sea no vive en su totalidad. El animal vive decente y fielmente la vida de su especie, con nada por encima ni nada por debajo. Hay que rebajarse al instinto animal para poder ser justos con nuestros pares, sino, nos creemos superiores o inferiores por cosas materiales, o circunstanciales como el mérito, que muchas veces es solo herencia o color de piel.
Necesitamos redimir a los antepasados, a los muertos, hay que tener respeto por el gran escalón, del que somos solo un peldaño. Solo así ganaremos su respeto y la aceptación de los muertos. Una nueva redención es siempre una restauración de lo antiguamente perdido.
Y quienes más sufren los influjos de los muertos son aquellos vivos extraviados en la superficie, los que no los han escuchado, y ellos piden redención, piden ser escuchados, ellos están en los sueños, en los símbolos, debemos seguirlos.
En eso estaba Jung cuando susurró su alma por la noche.
¿No prefieres reconocer tu locura y darle amablemente la bienvenida? Tu quisiste aceptar todo, entonces acepta también la locura. Permite que la luz de tu locura brille y ha de surgir para ti una gran luz. La locura no debe ser despreciada ni temida, sino que has de darle la vida”
Darle la bienvenida a la locura, porque para encontrar el camino, ella es importante y parte de ti. Es irracional, y adhiere a lo cotidiano, porque la vida misma está llena de locura y es esencialmente irracional. ¿Pero qué es racional? Sino aspirar a la razón para poder darse reglas, ya que la vida misma no tiene ninguna regla. Ese es su misterio y lo que llamas “conocimiento” es un intento de imponer a la vida algo comprensible.
Jung habla de la locura divina, que es una forma elevada de irracionalidad que no se puede incorporar a la sociedad actual por las normas que delimita tu camino. Pero no hay camino determinado, todo es desvío e incertidumbre. Y quien conoce el caos, sabe de lo poco estable, vió el orden y el desorden de lo infinito, entiende de las leyes ilegítimas. Debemos conocer e integrar caos en nuestra vida porque es parte de nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida misma.
Hay que escuchar ese susurro, esa voz en las horas más oscuras de la noche que te habla. Eso es lo infimo de la vida, es lo que escondemos, pero se conecta con lo superior. El germen es invisiblemente pequeño pero de él crece el árbol de la vida. Entre los fuegos insoportables crece tu vida. Al aceptar lo ínfimo caigo en el caos, ya que muchas veces se contradice con los mandatos externos, y sale en tii el sol superior y lo sabes porque te ilumina y te baña de calor, del fuego sagrado y su sentido que te desborda de emoción. Por eso quien aspira a lo más alto encuentra lo más profundo.
Esa semilla, es lo ínfimo, que crece si te mantienes calmo en la gran duda, como un árbol ¿En el florecerá o no florecerá? El árbol ha de desprenderse de su bien y de su mal, porque regando solo lo bueno, el árbol se seca, solo arriba y abajo ahora serán las coordenadas, solo te es dado percibir la dirección del crecimiento, que va de abajo hacia arriba, solo en el crecimiento bien y mal están unidos. Y quien no soporta la duda, no se soporta.
Mi discurso no es claro, ni tampoco oscuro, pues es el discurso de alguien que crece.
Jung en la siguiente noche se encuentra con una cocinera gorda que lo despierta, es el inconsciente colectivo. Le habla del riesgo de la vida unilateral, de la búsqueda de la seguridad sobre la verdad y el error. Es que la vida unilateral hace padecer la necesidad y el hambre. Debemos estar dispuestos a reconocer la demanda de lo otro en nosotros, entonces podemos pasar a lo otro para satisfacerlo. Quien tiene la fortuna y la mala suerte de tener un don, o sea un talento, cae en el engaño de creer que él es ese don, y eso es ridículo. Debe aceptar su otro, él sin don. Así puede aceptar el don sin perjuicio. Sino, si vive solo en el don, vive en la desmesura y se hipertrofia.
Debo aceptarlo con placer, a ese ínfimo. El ínfimo es un sueño semejante a la muerte y necesita del calor de la vida que contiene, lo malo y lo bueno. Es el gran sabio que tiene conocimientos sobrehumanos, que crea orden de lo confuso. Es hombre y mujer a la vez. Si no pienso en el ínfimo, entonces te persigue como una sombra. Por eso te tienen por egoísta, pues no saben que andas con tu amigo y que a él le consagras muchos días.
Hay que volver a lo pequeño y real, pues ese es el gran camino, el camino de lo venidero. Vuelvo a mi pequeña realidad y tomo un cuchillo y juzgo sobre todo eso que creció sin medida ni meta, y empiezo a podar. Todo es tan bueno, como nada, toca podar, porque si se retiene un poco y ya se tiene algo, debo conocer y saber mi ambición, mi codicia, reunir. Tu puedes conocerte a ti mismo, con eso ya es suficiente. Pero no puedes conocer al otro y todo lo otro. Un conocedor quiere conocerse a sí mismo. Ese es su limite.
A continuación Jung se encuentra con un mago, es su alma que le incita a someterse a los enigmas y a lo absolutamente inconcebible. Hay puentes vertiginosos sobre abismos eternamente profundos. Pero sigue los enigmas. Protegelos , llevalos en tu corazon, calientalos, embarazate de ellos. Así llevas futuro, abrazo el misterio.
“¿Qué miras alrededor buscando ayuda? ¿Crees que vendrá ayuda de afuera? Lo venidero es creado en ti y a partir de ti. Por eso, mira en ti mismo. No compares, no midas. Ningún otro camino es parecido al tuyo”
“Ojalá todos los hombres y todos sus caminos pudieran volverse ajenos para ti! Entonces podrías volver a encontrarlos a partir de ti y reconocer sus caminos. ¡Quieres tener al menos un pie en el camino ajeno para que no te acometa la gran soledad! ¡Para que mamá consoladora esté cerca de ti! ¡Para que uno te reafirme, reconozca, confíe, consuele, anime!
¿Quien ha de cargar tus virtudes y tus vicios? El camino es tuyo, debes llevar tu vida al final. Así llevas el futuro.
Tener precaución de los vociferantes. Nadie habla en voz más alta de su poder que aquel al que se le desvanece el suelo bajo sus pies. Su alma murió antes que su cuerpo, sé esceptico de los pastores.
Tu debes aprender a vivir contigo mismo, no a costa de tu vecino. El animal de rebaño no es el parásito ni el pegote de su hermano, hay que aprender a esperar nada de nadie.
La libertad es interna, no está afuera de nosotros se crea mediante un símbolo. Los portales son los símbolos. El símbolo no puede ser pensado, ni encontrado, deviene. Ese es el camino medio.
El medio es el comienzo de la larga vía. El comienzo es un estado de quietud de entendimiento y de la voluntad. ¿Donde coloco la meta? En algo futuro? Pero si es así limito el futuro, asi excluyo el progreso de la vida. Lo futuro deviene a partir de mi, yo no lo creo, aunque si lo creo, pero no desde la voluntad y la intención, sino más bien contra la intención y la voluntad, a través del símbolo, y para forzar el destino los antiguos crearon la magia, lo inentendible.
Jung en ese momento se encuentra con un viejo mago, retirado del negocio parece que es Filemón. La Magia es todo lo que no se entiende y con la edad se va obteniendo ¿Cuando has visto magos jovenes, sino? La juventud cree tener toda razón y Si quieres abandonar por un rato tu razón, abandona tu consistencia, tus ventajas son las que no ves, son las que el mago llama magia.
La practia de la magia consiste en que lo incomprendido se haga comprensible de una manera y un modo no comprensibles. Cuando se abre el caos, también surge la magia, que es lo carente de leyes, lo no anticipable.
Jung sigue por su camino, está rodeado de serpientes, pero las cuales se han ganado su aprecio, el les toca la flauta, sabe cogerlas asutemante y cruelemente. Se ha convertido en su amigo. Es un símbolo de que los opuestos se abrazan. Su corazón está lleno de alborotada lucha.
El que deviene pertenece al desierto o a una prisión, pues está en lo extrahumano. Cuando los hombres quieren devenir se convierten como animales, donde se une la incertidumbre con la sabiduría y las serpientes son símbolo de sabiduría. La unión de opuestos trajo quietud y absolutos la vida de la divinidad ¿Y que ocurre luego de eso? No sucede precisamente nada, todo fue apacible e inmobil. Pero esto es enemigo de lo viviente.
Ahí aparece Satanás o el diablo, que le quiere inculcar ambiciones, tentaciones, codicia, fama. Porque lo absoluto es aburrido y vegetativo, según él. Jung ya está lo suficientemente sabio al haber unido los opuestos y no hace caso, la quietud, lo absoluto es la vida divina.
Luego aparece más tentaciones, con criaturas mitad humanas mitad animales, quieren ser aniquilados. Hay que cortar las propias raices para poder conquistar.
Quien quiere conquistar nueva tierra, rompe los puentes tras él.
Pero Jung no hace caso, es el señor de sí mismo. No sirve a nadie, y nadie se sirve de él. Se sirve de sí mismo y se sirve a él mismo. Por eso tiene lo que necesita, dentro de él, su sombra, fuerza destructiva, que necesita ser reconocida.
Los embustes de las tentaciones ya no sirven tampoco, porque Jung se ha unido con la serpiente, la cual es maga, así ha alcanzado el mismo la estabilidad y duración. Al acoger la serpiente, que es sabia y extrahumana, se acoge también a la muerte, la cual es estable y duradera, finalmente abandono lo personal y mi antigua ambición personal y el mundo me considera como un muerto.
Siente como un veneno ha paralizado la vitalidad de sus relaciones personales. Es que quien siempre quiere la felicidad de los otros es feo, ya que se mutila a sí mismo. Un asesino es aquel que quiere forzar a otros a la felicidad, aquel puede matar su propio crecimiento.
Jung ahora es tentado por el anima, por la bella salomé, pero la rechaza por amor, pero no el amor de pareja, sino por el amor al arquetipo del sí-mismo, a la individuación, la cual debe integrar todos los aspectos de la psiquis. En lugar de fusionarse con ella, que es el arquetipo del anima, con lo femenino, de manera inconsciente, quiero hacerlo de manera consciente. Su amor no puede ser posesivo, que es lo que le ofrece Salomé, sino transformador. El rechazo de Salomé es una expresión de la importancia del amor espiritual y la necesidad de un equilibrio interno. Jung reconoce que para amar verdaderamente, primero debe entender y reconciliar los aspectos femeninos y masculinos dentro de sí mismo.
Jung continua su viaje de autoconocimiento, la serpiente se ha transformado en pájaro, que simboliza una elevación espiritual. Sin embargo, ahora Jung se encuentra colgado, suspendido, es que está colgado entre lo celestial y lo terrenal, que simboliza su conciliación de los opuestos, de manera pasiva, porque está inmobil.
El estar colgado representa un sacrificio, el estar invertido con la representación del mundo, con sus valores. Este es un símbolo que se encuentra en mitos, religiones, en el Tarot, por ejemplo, el “Colgado” es una carta que representa el sacrificio, la suspensión, la entrega, y una perspectiva invertida o diferente del mundo. Es un símbolo de la paradoja, donde la inversión de la posición (estar cabeza abajo) refleja un cambio radical de perspectiva y un proceso de renuncia a las viejas formas de ser y pensar.
Si amas la tierra estás colgado; si amas el cielo, entonces estás suspendido.
Está suspendido en sí mismo, se ha convertido en una torre sobre rocas inaccesibles, en sí mismo se apresa y se condena a sí mismo.
Esa torre se encuentra en el desierto en la soledad, ese es el sacrificio. Y la vida está por encima del amor, la vida nunca ha de ser obligada al amor, sino el amor a la vida, de esta forma logro ir más allá. El amor busca poseer pero la vida quiere ir más allá y Jung quiere ir más allá. Por eso hay que separarse de la madre dice Jung, hasta que uno haya devenido, entonces se separará de ellos. El comienzo de todas las cosas es el amor, pero el ser de las cosas es la vida.
Hay que parir a un nuevo creador, El hijo es la nueva creación, la nueva alma. Debo someterme a él, y para eso no hay que oponerse a ser niño, sino te opones contra el hijo, que ha estado engendrado magicamente.
El hijo simboliza la transformación, los nuevos valores, un nuevo estado de conciencia. Después de este viaje tan profundo en su inconsciente, encuentros con arquetipos y símbolos, algo nuevo se ha creado en su interior cambiando su psiquis para siempre. El hijo representa la unión de todos los opuestos, femenino y masculino, consciente e inconsciente, es el logro de la individuación, la integración total de los arquetipos y el descubrimiento de uno mismo, y el encuentro con el sí-mismo. Es un hijo porque hay un nuevo potencial, y es un niño porque solo puede crecer y expandirse.
Es el nuevo Dios, que te despedaza y te crea.
La piedra angular es estar solo con uno mismo. Ese es el camino.
Este es el final del Liber Secundus de Carl Jung del libro Rojo, las partes más narrativas y simbolicas del libro.
A continuación viene una última sección de Escrutinios, más reflexivos y analíticos, en que Jung reflexiona a posteriori de los sueños y visiones que tiene, sin embargo, es básicamente lo mismo, que he intentado explicar en estos episodios, pero menos críptico.
Si quieren que haga un último capítulo sobre los escrutinios escribanme en los próximos días, pero creo que en realidad me repetiría un poco, sino, pasaré a lo siguiente.
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¡Hasta la vuelta, chau!
