Carl Jung – Influencias
Carl Jung – Influencias

“En los sueños comienza la responsabilidad”
Yeats
Sobre sueños premonitorios y la sincronización, termino una trilogía de episodios de Jung sobre sus influencias en el cine, en la pintura y en la sociedad en general. Me baso en Federico Fellini y Rene Magritte.
Narro dos sueños uno de un amigo de Jung y otro mío que revelan la importancia del psiquiatra suizo en mi vida.
Las Influencias culturales y personales de la obra de Carl Jung
Hola gente, espero que esten bien. Yo soy Nico y esto es En el camino Podcast.
Hoy voy a hablar de la influencia en Jung en la sociedad, en las artes, y sobre todo en mí. Así que si no están familiarizados con su obra, te recomendaría que escucharas los dos capitulos anteriores.
Espero que disfrutes el programa.
Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, y pasamos incluso más tiempo inconscientes si consideramos los primeros años de los que no tenemos recuerdos, y aún más si agregamos los últimos años de la vida donde no siempre se llega lúcido.
Entonces, cómo no va a ser importante una persona que le dedicó su vida a este misterio que es el inconsciente. Creo que todos hemos tenido situaciones inexplicables en nuestras vidas, eventos donde la ciencia no llega, o al menos la ciencia de hoy.
Y antes de que los positivistas me caigan, esos que piensan que todo conocimiento proviene de lo observable y todos los fenómenos pueden ser estudiados y explicados por la ciencia, son aquellos que los que no creen en nada metafísico, o sea lo inexplicable por la física, que estudia el comportamiento de desde las partículas elementales en escala subatomica hasta el movimiento de estructuras complejas como una estrella solar.
Para esta gente, Jung es un místico, tal como lo es la astrología, el psicoanálisis, la sofrología, pseudo ciencias pretenciosas que hacen daño desviando la mirada a las verdaderas búsquedas de la verdad, que claramente son a través del método científico.
Pero resulta que la propia ciencia tiene sus límites, tanto por ignorancia o ausencia de evidencia, pero también, porque la propia ciencia ha encontrado evidencia científica a estos límites.
Benjamín Labatut en Maniac y en Después de la luz habla acerca de Kurt Godel. Yo no soy matemático ni lógico, de hecho, no soy nada, pero el lógico matemático austriaco, famoso por su Teorema de la incompletitud, enuncia que en cualquier sistema formal, donde se pueda ingresar la aritmética, o sea los números, existen afirmaciones que no se pueden probar ni refutar. O sea, ningún sistema de axiomas que sea consistente puede ser completo. Eso porque siempre hay cosas que se quedan afuera dentro del sistema, y siempre habrá verdades matemáticas que no se pueden demostrar usando las reglas y axiomas del sistema porque siempre el sistema está incompleto. El sistema es el tablero de ajedrez en que jugamos, y ese tablero siempre está incompleto, por lo que decir que 1+1 igual no es posible de comprobar.
Es abstracto pero Godel le puso límites a lo que se puede probar con las matemáticas.
Está cosas de endiosar exclusivamente el lado racional, la ciencia, no hace bien, crea seres unidimensionales, planos. Estamos hechos de irracionalidad, de locura, de delirio, nuestros antepasados fueron chamanes, creían en los Totem, y toda vivencia que no entendían la animaban con espiritismo. Somos en parte eso también.
Eso no significa que hay que despreciar la ciencia, al contrario. Es la gran buscadora de la verdad, la que se cuestiona una y otra vez la realidad, sino fuera por ella, todavía estaríamos bailando para que llueva, o embalsamando a nuestros líderes. La ciencia duda, y eso es tal vez el gran mérito del método científico. Me parece que para que la vida se vuelva fascinante hay que abrir todas las puertas, hay que estudiar ciencia, física cuántica, funcionamiento de las plantas, neurociencia, aunque seamos de las letras. Por quedarnos enjaulado en nuestro reducto de las letras, hemos visto como se ha reducido todo el espectro incluso en posibilidades laborales. Tal vez por soberbia, o por desprecio a ese mundo menos sexy y abstracto que es la ciencia, pero insisto que hay que acercarse sin endiosarla.
Lo sé que es difícil porque estamos en una época en que es más vital entender un engranaje específico, al revés y al derecho, que tener una idea superficial, pero global del sistema. Eso es lo que te permite encontrar un trabajo. La realidad y los que vienen escuchando el podcast de hace tiempo, podrán entender que me abruma, y me emociona. Pero me rehuso a ser un engranaje, porque esos son los más indefensos ante la manipulación de la política, de los medios y de quien sea.
Pero así como hay que adoptar el método científico, a lo inexplicable hay que darle sentido. Y ahí es donde entra Jung, que le dedicó su vida a esto.
Jung ya establecido en el mundo académico y con muchos pacientes, un día se encuentra a un colega psiquiatra que era mayor que él en la calle después de mucho tiempo, de esos que les mencionaba al prinicpio, de los escépticos de su interés por la interpretación de los sueños. Este tipo era alpinista, después de todo, es suizo, y como acostumbraba empieza a molestar a Jung si seguía con su excentricidad de los sueños. Y le dice, que había tenido un sueño tonto que se lo quería contar.
“El sueño era que el estaba subiendo una montaña altísima y muy empinada, las laderas están cubiertas de nieve y hay un clima esplendido. Entre más alto subía mejor se sentía. Y piensa el soñador:”Si solo pudiera seguir subiendo así por siempre! Cuando llego a la cima, mi felicidad y euforia son tan fuertes que puedo sentir que podría seguir subiendo más alto que la montaña hasta el espacio. Y descubro que en realidad, si lo puedo hacer! Sibo subiendo casi sin aire. Y despierto extasiado”
Cuando termina la narración Jung le dice “ Querido colega, sé que no puedes renunciar al alpinismo, pero te imploro que no lo hagas solo de ahora en adelante. Cuando vayas, toma dos guías mínimo, debes prometerme en tu palabra de honor que seguiras las direcciones”
El colega de Jung responde “Incorregible” riéndose y diciendo adios. Nunca más lo vió.
Dos meses después vino el primer presagio. Subiendo solo quedó enterrado en una avalancha pero fue liberado justo a tiempo por una patrulla militar que pasaba por ahí. Pero tres meses después vino su final. Fue a hacer montañismo con amigos más jóvenes, pero sin guías. Un alpinista que estaba debajo de él lo vio salir caerse de una roca. Cayó en la cabeza de un amigo suyo que estaba más abajo esperandolo y los dos se hicieron pedazos.
Ese era el éxtasis del cual hablaba el colega.
El viejo inconsciente muchas veces compensa nuestros delirios de grandeza mostrándonos cayendo o volando, o recordándonos un examen importante que nos llena de angustia antes de una fecha importante. Pero también nos informa según Jung, y no da sueños premonitorios ¿Y por qué no? Si el tiempo presente como lo veíamos en la saga de los episodios del tiempo , según físicos como Carlo Rovelli no existen, el tiempo no es absoluto. Si alguien se preguntará ¿Qué estaría pasando ahora en Júpiter? La respuesta es que la pregunta está mal formulada. No hay un mismo “ahora” para esos dos lugares Es como preguntar en París, qué pasa “aquí”, en Viña del Mar. El espacio – tiempo es un bloque.
El tiempo no tiene orientación: la diferencia entre pasado y futuro no existen en las ecuaciones elementales del mundo, es un aspecto contingente que aparece cuando observamos las cosas descuidando los detalles desde este desenfoque el pasado del Universo se hallaba en un estado curiosamente “peculiar”. La noción del presente no funciona: en el vasto Universo no hay nada que podamos denominar razonablemente “presente”.
Dice Carletto Rovelli en su libro “El orden del tiempo”.
Sabiendo esto, porque no puede el inconsciente darnos mensajes, no digo que tenga la bola de cristal o sea el oráculo que nos dice lo que pasará con nuestras vidas, no, esto sabemos que no es así gracias al principio de incertidumbre de Heisenberg que sigue vigente después de casi cien años. Pero si el tiempo es solo una variable que aparece en el Universo, como aparece el hidrogeno o los planetas, en este caso debido al aumento de entropía, ¿por qué no pueden haber señales o símbolos que recibo en la noche sobre mi devenir? Jung no lo explica, pero mejor aún, lo exhibe con este tipo de casos.
Ese es uno de los méritos de Jung, por eso llega a trabajar con un premio nobel de física, como Wolfgang Pauli con quien desarrollan el fascinante principio de sincronicidad . Pauli de esa camada de físicos genios de inicio del siglo XX se decía que era el más inteligente, y también el más pendenciero y borracho.
Pero no quiero hacer un episodio tan cargado de conceptos así que mejor voy a lo personal. Puedo seguir contando más sueños de Jung y sus pacientes, pero voy a contar el mío.
En Octubre de 2011 de sábado a domingo estaba soñando y veo que hay un lago, como podría ser cualquier lago del sur de Chile, en su interior, prístino y solitario. En ese lago hay un pez, es un pez gordo y cansado, es un pez viejo, lo sigo como en una pelicula, y veo que ha mordido un anzuelo, el pez inicia a batallar por su libertad, la lucha es feroz y empiezo a angustiarme por este pececito, y siento una gran tristeza por él o tal vez es ella? El pez, salta, se mueve, pero inicia a perder de a poco sus fuerzas, e inicia a ser arrastrado de poco por la caña, ya a esa altura estoy en lágrimas, mi desolación es total y mi angustia es aún mayor, el pez no sé lo que es, pero representa algo importante para mi, simplemente lo sé. El mar está cada vez más turbio, más oscuro, no logro entender ni ver que pasa, pero siento una calma, no puedo evitar seguir llorando, la oscuridad del mar es total, ese pez ya ha partido. No logro entender si se ha liberado de la caña o no, pero poco importa, ya sé que ha desaparecido y lo siento con todo mi ser, y me embarga una tristeza y plenitud tan desoladora como luminosa. Me despierto, mejor dicho, mamá me despierta y me alzo y quedo sentado en la cama esperando sus palabras:
“La abuela acaba de fallecer” Me dice
“Lo sé” Le respondo y caigo a la cama a sopesar lo que venía de ocurrir.
El pez era mi abuela.
Mi abuela estaba enferma de Alzheimer hace años, y vivía con mi mamá, puedo decir con orgullo -de los pocos que tengo en mi vida- que siempre recordó mi nombre hasta sus últimos momentos, nos queríamos mucho, era de esas personas que hacían reír sin querer queriendo, además de ser una mujer guerrera que enviudó joven, en resumen la quería y admiraba mucho. La semana previa a su muerte yo ya me había ido a despedir de ella al hospital, no se pensaba que iba a durar mucho más, pero siguió luchando por una semana más.
Pasaron ocho o nueve años, yo ya estaba viviendo en Francia, en París y trabajaba como jefe de local en una tienda especializada de vinos. El símil de una botillería pero más elegante. Por lo general trabajaba solo, por lo que aprovechaba sobre todo las mañanas para leer, en eso estaba cuando en una mañana de otoño en plena lectura de la Autobiografía de Jung “Recuerdos, sueños y reflexiones” , me encuentro con el siguiente párrafo:
“Los atributos de formas animales de los Dioses muestran que los Dioses alcanzan no solo las regiones superhumanas, sino que también el reino subhumano. Los animales son nuestra sombra, como si lo fuera, cual naturaleza asociándose con la imagen divina. El “pisciculus o pez christianorum” muestra que esos que imitan a Cristo son peces – eso es, almas inconscientes que requieren la cura de almas. Tanto como el que hiere se hiere a sí mismo, así el curador se cura a sí mismo. Significativamente en el sueño la actividad decisiva es llevada a cabo por el muerto en la muerte, en el mundo más allá de la conciencia eso en el inconsciente”
Leí eso. Y me dirigi rápidamente a cerrar la puerta de la tienda, y me fui a llorar a la bodega, al fin entendía.
Mi abuela cargo su cruz, fue la primera en emigrar de Iquique a Valparaíso, el pez era su sombra, esa parte de la personalidad que escondemos, y que el mandato social nos evita mostrar en sociedad. Mi abuela estuvo días inconsciente antes de morir atormentada requiriendo una cura de su alma, necesitaba transformarse en ese pez y navegar por esas aguas turbulentas y curarse.
Aquí repito algo que he dicho ya antes en los episodios de Jung, Cristo y Dios, hay que pensarlos no como figuras en las que se cree o no se cree, sino como en símbolos y que forman parte de nuestra psiquis, lo quieras o no, por ser parte de nuestra historia y viven en el inconsciente colectivo. Mientras que alma, no es un halo fantasmagórico, sino que es una palabra que Jung la utiliza para mencionar la parte de la psiquis que se asocia con lo subjetivo, lo espiritual y la búsqueda de sentido.
Y me escucho y noto que puedo sonar ridículo, pero luego sentí a mi abuela en la tienda por unos minuto. Escuche como botellas de vino sonaban, como cuando apiladas y por alguna inercia, viento o motivo externo, una termina cayendo a una fila más abajo. Esto es raro, pero pasa, pero no con la intensidad que ocurrió, ni con la frecuencia que ocurrió. Luego sentí su olor, sobretodo su olor en sus días finales, un olor muy intenso que solo ella expelía y que me embriagó, y finalmente, escuche un sonido clásico que hacía, un clclclc cuando estaba contenta, por lo general en la mesa o en la cocina bromeando y riendo. Mi abuela estaba ahí, le intenté hablar, pero no logré tener más señales de ella. Me fui a lavar la cara al baño y cuando salí con una sonrisa era otra persona, una más enamorada de la vida, una que entendía que la vida era poderosa y misteriosa.
Esa es la importancia de Jung para mí, una fuente que siempre visito y revisito. Y me ayuda a entender más mi sueños, y me corrige cuando he actuado mal, cuando he tratado mal a mi pareja que la adoro, y he necesitado de los sueños para entender cuando he sido injusto y pedir perdón, o de volver a escuchar canciones que no escuchaba hace años y que podrían ser importantes en un determinado momento, como me pasó con una de Rush – Entre nous, específicamente que no visitaba hace años y que me conmovió profundamente y me dejó un mensaje.
Me da un poco de vergüenza, pero llegué a Jung por Jordan Peterson, alguien que se alinea con la extrema derecha, conservador, negacionista del calentamiento global hasta hace unos años -quiero pensar que ya no es así pero quien sabe-, y que desprecia el enfoque de género, o sea está en mis antípodas . Pero en los temas de psicología analítica me cautivo hablando de Jung.
Pero el legado de Jung no es Peterson, es entender más las imágenes, los símbolos, es ver una película y darse cuenta que Gandalf del señor de los anillos es el mismo personaje que Dumbledore, ambos son el guía espiritual, un gran cineasta muy lector de Jung, fue Federico Fellini, tal vez uno de mis directores favoritos por justamente meterse en los sueños. Ahí hay dos películas que les recomendaría, pese a que tiene varias buenísimas. 8 ½ y Amarcord. Ambas películas son de su segunda etapa cuando ya es lector de Jung y se aleja del neorrealismo italiano que hereda de Roberto Rossellini, con quien hizo sus primeras armas en el cine. 8 ½ es de esas películas que sale siempre en los listados de la mejores películas de la historia por directores de la talla de Scorsese, Woody Allen, Almodovar o David Lynch. Si ya la han visto, sabrán que desde la primera escena, sentimos la angustia y la prolongación del sueño en la vida, y a medida que avanza la película la línea divisoria entre la realidad y sueño se va esfumando de a poco y se termina sin saber con precisión cuando Marcello Mastroianni, el protagonista está soñando o cuando está despierto, hay una escena mítica en un harem, en fin, uno termina con la sensación de decir: qué acabo de ver? El tipo tiene ese enfoque surrealista, mágico y fantasioso, pero real que solo los grandes artistas logran plasmar. Fellini siempre miraba hacia adentro, buscaba esas imagenes para adentro, no sé si es verdad o no, pero alguna vez le escuché declarar que casi no veía cine. El tipo no copiaba, inventaba.
La otra película es Amarcord, mi preferida, Amarcord en dialecto de su región Emilia Romagna, significa mi ricordo, me recuerdo, es su película más personal, es sobre su adolescencia, sobre el crecer en las posguerra, sobre la deformación de la memoria. Y es justamente por esa deformación que es lo más fidedigno que he encontrado al recuerdo de la adolescencia, tal vez solo Tarkovsky lo supera, pero en una nota más existencialista y realista, es sobre el despertar sexual, el absurdo de la familia, y el anhelo del amor. Hay escenas preciosas como el baile en la niebla, y también hilarantes como la del tío en el árbol, imágenes eternas que solo un genio con un pie en los sueños podría haber concebido. Más que un genio un mago. Hay evidentes representaciones de arquetipos del ánima y del loco, y todo esto acompañado por la música del maravilloso Nino Rota, una de las cumbres del cine, no sé si puede llegar más alto.
Siguiendo con las artes. Hace un año pude ir a Bruselas por primera vez y visitar el museo de Magritte, había visto una exposición itinerante suya en el museo Pompidou apenas en mi primera semana en París por allá el 2016, me impresionó su surrealismo, pero no logré penetrar en los símbolos, pero sabía que me gustaba. Por lo mismo, entre con gran entusiasmo y con ese grado pretensión que se tiene al entrar a los museos.
Es el misterio que ilumina el conocimiento.
René Magritte
De entrada ya me gustaba. Y me voló la cabeza, de los primeros cuadros veo una palomas en forma de hoja carcomida y triste, ¿Por qué me causaba tanta tristeza? Me dolían como si fuera una persona, y luego veía el titulo “El sabor de las lágrimas”, me tuvé que detener y sentir esa imagen, luego avanzó y veo otro cuadro más pequeño con otro pájaro en pleno vuelo portando un zapato de gala negro, de taco y el título “Dios es ningún santo” Ja, Magritte tipo era divertido pienso, y luego el que más me conmovío casi al final cuando veo gran cuadro con un forado de arboles en plena noche, y uno que sobresalía con un cielo color indigo, “Grandes expectativas” se titulaba, Magritte usaba elementos arquetípicos y te golpeaba en el lugar correcto en cada cuadro, me veía reflejado en todos ellos. Jung me había dado las armas para acceder a ese mundo de las imágenes, y ese mundo es irracional, sensible y ancestral.
Las imagenes y símbolos me interesan mucho más.
“Las personas no tienen ideas, las ideas tienen personas.”
Carl Jung – Hombre moderno en busca de un alma
Está idea también me gusta mucho de Jung, es que tantas veces somos arrogantes y nos pensamos portadores de ideas, embajadores de tal o tal causa, como si nosotros las eligieramos, cuando es todo lo contrario. Que hay patrones que hacen que uno porte una idea, no sé si lo han intentado, pero yo con mis amigos de derecha he intentado compartirles libros, o documentales que creo importantes como si esta variable que vengo a entregarles los pudiera remecer. Y nunca es así. Me acuerdo que estaba en Brasil, y un amigo brasilero, Dani, que había conocido en Cordoba, y con quien me encuentro meses después en Itacaré y me regala un libro de Galeano “El fútbol a sol y a sombra”, justo era el año de la copa del mundo en Brasil, y yo estaba trabajando en Rio y esperaba a mis amigos chilenos con entusiasmo para ver el mundial 2014. Me leí el libro fascinado, Galeano denunciaba todas las mafias de la FIFA, le metía un tinte político social y amor folklorico a la pelotita. Hipnotizado por el relato, se lo presté al primer amigo chileno que encontré en Brasil, a las semanas y después de varias vueltas, le pregunto si le había gustado. Y me dice que no, super serio. Pero como? No sé, no me gusto.
Bueno, ahí quedo. El libro representaba otra cosa, estaba en las antípodas de su pensamiento y creencias, no le interesaba ese amateurismo y romanticismo del fútbol. Y no lo culpo tal vez si me entregaba una biografía de Elon Musk, me pasaba lo mismo, por mucho que a él le haya fascinado, que se yo.
“Las personas no tienen ideas, las ideas tienen personas.”
Mejor a esa gente que queremos y con la cual tenemos historias, no intentar de convertirlos, es más yo ya estoy medio decepcionado, y prefiero ni compartir, siendo que sé que no está bien, que así el abismo crece y crece y crece. Pero qué voy a hacer si la evidencia es tan grande ? ¿Para qué?
Otro aspecto importante es entender que tenemos un ser arcaico dentro de nosotros y que aún busca redención, ese ser no se alimenta de modernidad ni de tecnología, eso es nutriente para el espíritu de nuestro tiempo. Por eso me vuelco a los antiguos, al arte antiguo con gran placer, sabiendo incluso que el costo es la alienación con los pares, pero guau que recompensa es tener a ese ser arcaico saciado y en forma. Saber que somos animales y a veces necesitamos hacer cosas de animales, vagabundear en la naturaleza, jugar, y concentrarnos en una tarea no productiva, pero significativa.
En fin, Jung hace más significativa mi vida, le da más sentido y me obliga a estar atento a los símbolos, a llevar un cuaderno de sueños que es lo primero que relleno al despertarme. Ayuda para la memoria, pero también ayuda para entender quienes son nuestros Filemon, como lo eran para Jung, quienes son tus guías espirituales que te acompañan en una travesía, o quienes son tu sombra, que te muestran como actuar en situaciones donde habría que abrazar más el todo de la personalidad, y darnos cuenta que también tenemos dientes que pueden morder. Tal vez no haya una gran explicación científica, seguramente llegará en los años venideros con la neurociencia con un mapeo preciso del cerebro y su funcionamiento, o tal vez no. Yo no sé, pero sé que muchas veces observadores empíricos como Jung encuentran respuestas que luego solo el método científico las valida. Creo pensar que algo de eso hay con la obra de Jung.
Y ya me voy despidiendo. Como siempre, unanse al club de lectura, compartan y suscribanse al podcast si les gusto.
Y comentenme si han tenido una experiencia de sueños premonitorios, o han tenido visiones de muertos.
Gracias por escucharme.
Hasta la vuelta, Chau.
