Carl Jung – Libro Rojo introducción
Carl Jung – Libro Rojo introducción

Carl Jung – Libro rojo intro
“Los años en los que seguí mis imágenes internas fueron la época más importante de mi vida y en la que se decidió todo lo esencial. Comenzó en aquel entonces y los detalles posteriores fueron solo agregados y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en elaborar lo que había irrumpido en aquellos años desde lo inconsciente y que en un primer momento me desbordó. Era la materia originaria para una obra de vida. Todo lo que vino posteriormente fue la mera clasificación externa, la elaboración científica, su integración en la vida. Pero el comienzo numinoso, que todo lo contenía ya estaba allí”
Revisamos el misterioso Libro rojo del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, el libro póstumo en que se sumerge en la búsqueda de las imágenes de su inconsciente para integrarlo a su personalidad. Un libro del que todos y todas podemos aprender para entender nuestros sueños y personalidad.
Primera parte introductoria.
Transcripción :Libro Rojo introducción
Miró su propia alma con un telescopio.
Lo que parecía irregular,
se mostró que eran hermosas constelaciones,
y añadió a los mundos ocultos,
dentro de esos mundos,
consciencia
Samuel Taylor Coleridge
Hola gente del camino, espero que esten bien. Hoy vengo con la continuación del último episodio que fue, La interpretación de los sueños de Freud. Así que si no lo han escuchado, les recomiendo que lo hagan, ya que hablaré de alguién que toma el relevo de sus ideas, pero que les da un giro, alguién que fue en algún momento su protegido, pero luego de una disputa intelectual, se distanciaron, estoy hablando del psiquiatra suizo, Carl Gustav Jung.
Hoy hablaré específicamente de su teoría de los sueños y de su obra, El libro Rojo. Espero que disfruten el camino.
Partamos desde donde terminamos. Con la publicación de La interpretación de los sueños de Freud, el siglo XX abría un nuevo campo, el del psicoanálisis. Freud durante todos esos años gozó de mucha popularidad, era invitado a seminarios, charlas, era una eminencia con respecto a tratar traumas. Recordemos que antes de él, estos eventos traumaticos se trataban con la hipnosis para llegar a la catarsis, por lo que la aparición de Freud y su teoría de la represión de los deseos como traumas entregaba un anhelado método “científico”, una calma y base que prometía la cura para las “psicopatologías” de su tiempo, como la neurosis, histeria, entre las más importantes.
Por lo que sumarse a Freud o irse en su contra, era inevitable a principios del siglo XX para quien sea que estuviera interesado en la salud del alma o el autoconocimiento o la psiquis, o como quieran llamarlo en realidad. Ese fue el caso de Jung, un joven de la Suiza rural que entra a estudiar medicina y se especializa en la psiquiatría. Ya que mezclaba la biología, la naturaleza y el comportamiento de la mente humana. Pero la verdad es que Jung decide sus estudios para equilibrar los dos seres que sentía que habitaba.
De alguna manera en el fondo de mi siempre supe que era dos personas. Una era el hijo de mis padres, quien quería ir a la escuela y que era menos inteligente, atento, trabajador y limpio que muchos otros chicos. El otro era un adulto- viejo, de hecho- esceptico, desconfiado, lejano al mundo de los hombres, pero cercano a la naturaleza, la tierra, el sol, la luna, el clima, todas las criaturas vivas, y sobretodo a la noche, a los sueños a lo que fuera que “Dios” operará en él.”
Y escribe Dios entre comillas. Ya volveremos a esta dualidad.
Jung que fue un gran alumno en la Universidad, y rápidamente inicia a trabajar en un hospital y luego a dictar cátedras en la Universidad de Zurich, donde aparte de ser profesor de planta inicia una carrera como investigador.
Es en este período en que escribe un libro, La psicología de una mente precoz, lo cual llama la atención de Freud, al alistarse con su teoría de la asociación libre y la represión. Es tanta la admiración del trabajo de Jung por Freud, que éste invita a Jung a su casa a Vienna. Todo esto que estoy contando lo cuenta Jung en su recomendadisima autobiografía: Recuerdos, Sueños y reflexiones. Libro ideal para iniciarse en este coloso. Es tanto el entusiasmo y el match intelectual entre ambos, que tienen una conversación de trece horas jaja.
La verdad es que Jung como dice en su autobiografía, le parecía pretencioso de su parte,no nombrar a Freud en sus publicaciones, pese a que no estaba completamente seguro de alinearse con su teoría de la represión, el origen de un evento sexual traumático. Esto último le causaba una gran sospecha, sospecha que se guardó para él mismo. Rápidamente Freud acoge a Jung como su discípulo, hacen charlas, viajan juntos, incluso. Atraviesan todo el atlántico yendo a Estados Unidos para acudir a seminarios, viajes en los cuales ambos se contaban y analizaban sus mutuos sueños…que imagen esa, no sé como no hay una pintura surrealista de eso, Chagalliana, Kandinskiana o Magrittiana.
En fin, resulta que si bien Jung compartía la importancia simbólica en los sueños, en los vestigios arcaicos del ser que se manifestaban en el inconsciente, también en Jung crecía el escepticismo de esta unidimensionalidad sexual de Freud, él no podía compartir que toda esta teoría de represión se simplificase a deseos sexuales reprimidos. Para Jung había mucho más que esto. Mejor dejo a Jung narrar el sueño que dividió las aguas para siempre:
Jung se encontraba en una casa de dos pisos. El piso superior estaba decorado con un estilo moderno, luminoso y agradable. Mientras exploraba, decidió bajar al piso inferior. Este piso tenía una decoración más antigua, del siglo XVI o XVII, con paredes de madera oscura. Mientras exploraba este nivel, Jung descubrió una trampilla en el suelo, que conducía a un sótano.
Curioso, abrió la trampilla y descendió por una escalera de piedra hacia el sótano. A medida que bajaba, notaba que las paredes eran cada vez más arcaicas, como si pertenecieran a una época medieval. El ambiente era húmedo y las paredes estaban hechas de roca tosca. Al llegar al fondo, Jung encontró una gran cueva con restos de un edificio, como si fuera una especie de tumba. En el centro de la cueva había un altar primitivo, hecho de piedra, sobre el cual había huesos humanos, dos cráneos y una vasija hecha de arcilla.
Freud estaba solo interesado en los dos cráneos, Jung lo sabía, conociendo la teoría de Jung, que había ahí algún deseo reprimido de matar a alguién, y sabiendo que no estaba a su altura intelectual para pelearle ese argumento, decide complacerlo diciendo que era su esposa y su cuñada, soldado que arranca sirve para otra guerra, como se dice. Jung no se consideraba a la altura de su maestro en aquel momento, pero sabía que el primer piso bajando era su inconsciente, mientras más profundo bajaba, más antigua y oscura la escena devenía. En la cueva descubrió restos de una cultura primitiva, de un mundo más primitivo que el ser humano mismo -un mundo al cual era apenas alcanzable o iluminado por la conciencia. Era la psiquis primitiva de los límites del hombre en la vida animal, la vida en las cuevas de los tiempos prehistóricos que antiguamente habían sido habitados por animales antes que los hombres lo reclamaran para ellos mismos. El sueño expresaba tiempos pasados y pasadas etapas de la conciencia.
Lo cito: Nunca pude estar de acuerdo con Freud con que el sueño era una fachada, en la que detrás de ella yacia un significado escondido. Un significado ya conocido maliciosamente, por decirlo retirado de la conciencia. Para mi los sueños son parte de la naturaleza, los cuales albergan ninguna intención para engañar, sino para expresar algo de la mejor forma que pueden.
Pero una forma de vida no puede simplemente ser abandonada, a menos que sea intercambiada por otra, Jung estaba trabajando en aquello. Jung publica en 1913 “Símbolos de transformación” en la que menciona precisamente este sueño, ampliando el concepto de la libido, por Freud restringido netamente a lo sexual. Jung consideraba la libido como una energía psíquica general, que no se limitaba solo a impulsos sexuales, sino que también se manifestaba en otras formas de creatividad, espiritualidad y búsqueda de significado y presenta al mundo el concepto de inconsciente colectivo. Un nivel más profundo de la psique que compartimos todos los seres humanos, compuesto por arquetipos y símbolos universales que no se derivan de la experiencia personal, sino que son inherentes a la humanidad. Un especie de ADN psíquico comunitario.
Freud quiebra de esta manera con Jung, el cual queda exiliado en el mundo académico, tildado de místico y poco serio. Todos los supuestos amigos y conocidos de este mundo le dan la espalda, pero a Jung no le importa, porque ya había anticipado esta respuesta.
Jung preparado para esto se recluye en sí mismo, renuncia a la Universidad de Zurich e inicia su confrontación con el inconsciente.
“Los años en los que seguí mis imágenes internas fueron la época más importante de mi vida y en la que se decidió todo lo esencial. Comenzó en aquel entonces y los detalles posteriores fueron solo agregados y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en elaborar lo que había irrumpido en aquellos años desde lo inconsciente y que en un primer momento me desbordó. Era la materia originaria para una obra de vida. Todo lo que vino posteriormente fue la mera clasificación externa, la elaboración científica, su integración en la vida. Pero el comienzo numinoso, que todo lo contenía ya estaba allí”
Esta época dió a luz al Libro Rojo.
Entonces, recapitulando, tenemos a un Jung exiliado académicamente, en crisis, aislado en su casita en el lago y que necesita reinventarse.
El libro rojo fue publicado póstumamente, porque primero, es una obra inconclusa, según el propio Jung, y segundo, e igualmente importante, por el temor a que su exilio se acentuará aún más por el mote de místico. Jung sabía que se metía en territorios en que podía terminar de ser despreciado por sus pares con aspiraciones científicas de la psicología. Fue tal su determinación que indicó en su testamento, casi cincuenta años después de su quiebre con Freud, que el libro no fuera publicado, tal vez con el miedo que su obra fuera desprovista de validez académica.
Su voluntad fue respetada a rajatabla, hasta 1994, en que la comunidad de sus herederos deciden desclasificar material inédito, entre ellos: El libro rojo.
Este es un libro experimental, en que Jung a través de experimentos intenta buscar esas imágenes sagradas, esas imágenes arcaicas. El libro rojo es su proceso de autoconocimiento, una obra de psicología con forma literaria, muy parecido a lo que hacía William Blake en que mezclaba poemas con dibujos, algo que se hacía más en la edad media.
Cuando me separé de Freud sabía que me estaba sumergiendo en lo desconocido. Más allá de Freud, después de todo, no sabía nada, pero había tomado el paso hacia la oscuridad. Cuando eso ocurre, y luego ese tipo de sueños aparecen, uno siente como si fuera un acto divino.
Los sueños para Jung eran intentos de resolver los conflictos morales del individuo. Como tales, ellos no apuntaban simplemente hacia el pasado, sino que también preparaban el camino hacia el futuro. Afirmó que tenían que existir mitos típicos , que se corresponden con el desarrollo etnopsicologico, o sea el estudio de la manera y comportamiento del ser y de los pueblos. Jung denominó a estos mitos “imágenes primordiales”. Para él, los mitos eran vitales, quien no los tuviera es un desarraigado que no se halla sinceramente vinculado con el pasado, con lo ancestral(que siempre vive en él), ni con la sociedad humana actual”
Pero a través de reafirmar que en muchos de sus sueños habían mitos que se manifestaban en estas imagenes primordiales, se, dió cuenta de su propia falta de mito ¿Como podía tratar a sus pacientes sin el ejemplo, sin la ecuación personal del autoconocimiento a compartir? Ahí es cuando inicia su experimento más difícil.
Jung comienza a tener varios sueños, fantasías, que le prueban la vida de estos mitos. Aquejado por solo poder experimentar estas imágenes en los sueños, busca inducirlas en la vigilia. Jung acompañaba sus apuntes y enfrentamientos con el inconsciente dibujando, y rápidamente se da cuenta, que la regresión a la niñez y lo lúdico es vital. Jugando en el lago lanzando piedras y armando figuras, se da cuenta de la carga positiva que esto le remitía.
Desde ese entonces inicia a practicar frecuentes ejercicios vaciando su consciencia. Este procedimiento era claramente intencional. Recordaba que, bajo el umbral de la consciencia, todo estaba animado. Sin embargo, como es natural, Jung empieza a dudar de sí mismo, se pregunta si está padeciendo esquizofrenia justamente en una conferencia de esquizofrenia en Aberdeen, Escocia, se dice Voy a hablar de mi mismo! Pensaba. Finalmente al día siguiente de esta conferencia ve en el diario que había iniciado la primera guerra mundial.
Jung venía hace meses siendo acosado por una seguidilla de sueños destructivos, en total doce que habría considerado como precognitivas.
Pag 58-59.
Desde ahí Jung inicia a creer que no estaba loco ni padecía esquizofrenia, sino que el evento se le había comunicado por lo que él llamaba el inconsciente colectivo. En esa época Jung vuelve a estudiar profundamente el Zaratustra de Nietzsche, y toma de esta obra la estructura y estilo del Liber Novus, una parte del libro Rojo. Ambos libros están divididos en cortos capítulos, con una estructura casi religiosa, con encuentros y desencuentros, tipo trovador. Pero con la diferencia que Nietzsche quien proclamaba la muerte de Dios, el Liber Novus describe el renacimiento de Dios en el alma. Aquí es importante en el inicio Filemón, una figura del cristianismo, que se le aparece en varios sueños, con alas y con un pescado, martín pescador. Filemón viene a ser su guía espiritual, el sabio. Así como lo es Virgilio para Dante Alghiieri, o como lo es Zaratustra para Nietzsche.
Su técnica para inducir las fantasías : Practicar sistemáticamente la suspensión de la atención crítica, con lo que se produce un vacío de la conciencia. Uno comenzaba por concentrarse en un estado de ánimo particular, e intentaba volver tan conscientes como fuese posible todas las fantasías y asociaciones que aparecieran en conexión con él. El objetivo era permitir el libre juego de la imaginación, sin apartarse de aquel sentimiento inicial, en un proceso asociativo libre.
Continúa el testimonio de una paciente..página 97.
O sea es suspender el juicio y pensar en una emoción como la rabia, e intentar vaciar la consciencia, ahí se van aparecer imágenes a las cuales hay que aferrarse e intentar incluirse en el paisaje y ver como la escena dialoga con nosotros, como una obra de arte. Va por ahí, permitir las asociaciones libres. Incluso Jung dice que se pueden llegar a escuchar palabras o ruidos. Es lo que le ocurre con Filemón con quien dialoga, dialogos que están en libro rojo sobre lo venidero, sobre el camino. Jung dice que uno debe tratar las fantasías de forma completamente literal mientras uno se encuentre involucrado en ellas, pero simbólicamente a posteriori cuando las interpreta.
Y antes de que lo empiecen a llamar a Jung de espirita ¿Por qué es tan importante para él comunicarse con estos símbolos? Es porque lo inconsciente contiene la sabiduría y la experiencia de indecibles eras, por ello constituye un guía sin parangón, es la sabiduría acumulada de todos los viejos de la tribu. Si este inconsciente colectivo le había mostrado ya su poder múltiples veces, anticipando un evento mundial, como no seguir escuchando a esas voces. Pero para poder identificar estos símbolos, estas imagenes, Jung se da cuenta que debe empezar a estudiar los mitos, la historia de las religiones ¿Quien podría entender en su sano juicio que ese tipo con barba que se le aparece con alas y con un martín pescador era Filemón? Bueno, Jung ya había empezado estos estudios, y más encima venía de una familia donde su padre era pastor protestantel, por lo que la religión fue importante en su vida. Solo de esa manera podría entender los sueños.
Las imágenes primordiales y la naturaleza del arquetipo tomó un lugar central en mis investigaciones, y se me hizo claro para mi que sin historia no puede haber psicología y ciertamente no puede haber psicología del inconsciente. Una psicología de la conciencia, por supuesto que se puede contentar con el material erigido de la vida personal, pero tan pronto necesitamos explicar una neurosis requerimos una exploración clínica la cual alcanza profundidades más hondas que el conocimiento de la consciencia.
Como sea, Jung empieza a tomar resguardos ante estos ejercicios que lo agotan de sobremanera, la práctica del Yoga lo ayudaba a balancear estos confrontes con su inconsciente, ayudando a que las emociones y fantasías se pudieran manifestar de manera prístina. También para Jung era vital tener un soporte en la vida real en medio de todos estos experimentos. El cable a tierra, su familia eran lo único que mantenía su sanidad, eso fue lo que lo diferenció de Nietzsche, ya que este no tenía la capacidad para atravesar el puente entre el mundo interno y lo que llamamos real.
Jung es muy consciente del peligro de la ilusión de profeta que trae lidiar con el inconsciente. Es el diablo que dice : desdeña toda la razón y ciencia, los mayores poderes de la humanidad. Eso nunca es apropiado, aún cuando nos vemos forzados a reconocer la existencia de lo irracional.
Al final su teoría del contenido manifiesto en los sueños, a diferencia de Freud con su teoría de los deseos, es un intento de comprenderse a sí mismo y de integrar y desarrollar los distintos componentes de su personalidad; un intento por comprender la estructura de la personalidad humana en general, la relación del individuo con la sociedad actual y con la comunidad de los muertos. Por eso el tema central del Libro Rojo es como Jung recupera el alma y supera el malestar contemporaneo de alienación espiritual, cosa que logra en ultima instancia permitiendo el renacimiento de una nueva imagen de Dios en su alma y desarrollando una nueva visión del mundo bajo la forma de una cosmología psicológica y teológica.
Jung como mencioné anteriormente, ya se había dado cuenta cuando niño caminando en la naturaleza en su pueblito rural en Suiza, que una parte de él vivía en el presente y la otra está conectada con los siglos. Él comprende que en definitiva hasta ese momento de su vida ha servido al espíritu de su época, caracterizado por el uso y el valor y había dejado la segunda personalidad, la adulta, la que llama el espíritu de las profundidades. Esto es importante, la personalidad 1, la que es hijo de sus padres, la mundana, el espíritu de la época, mientras que la dos, es la adulta, el espíritu de la profundidad. Por lo que este periodo puede ser visto como una regresión a los valores de la personalidad dos, a la del espíritu de la profundidad.
Pero volvamos a la falta de mito, que es la razón de la búsqueda de Jung. Debido a esta falta, todo este libro es la tarea de su individuación, o sea la transformación a un individuo único, el escarbar en sí mismo. Para eso se necesita la integración de la sombra y otros arquetipos que Jung va conociendo, y encontrando en sus sueños,en los cuales a través de diálogos con estas figuras símbolicas que representan el inconsciente colectivo- pueden integrar en la conciencia, para recuperar, así, el valor de la imaginación mitopoética que se hallaba perdida para la edad moderna. Jung es de la idea que vivimos en un mundo hipertrofiado de razón, y que el animal apaleado y enjaulado irracional que somos también, se está muriendo de sed. Como esos turistas de europa del norte, perfectos, puntuales y funcionales en horarios de oficina, productivos, pero que en la tercera pinta de cerveza se transforman en bestias.
Jung divide el inconsciente en el inconsciente colectivo que es heredado con lo que vivimos en nuestra vida, que es el inconsciente personal. Jung se dió cuenta que habían simbolos, y mitos que no tenían nada que ver con su vida, ahí es donde se ve obligado a hacer esta diferencia entre el inconsciente personal y el colectivo o psique heredada.
Al final tal vez es más fácil pensarlo como un equilibrio entre lo racional e irracional, Jung ve que es ese desequilibrio lo que produce una explosión de las guerras, una necesidad de lo irracional. Es que los símbolos son la comunión entre lo racional e irracional.
En este diálogo surge el arquetipo del sí-mismo, que es distinto al yo. Mientras el yo es solo el sujeto de mi consciencia, el sí-mismo, es el sujeto de mi psiquis completa, que incluye el inconsciente, es mi totalidad, mi lado femenino, irracional, mi sombra, mi todo. La confrontación del sí-mismo, es una de las etapas para llegar a la individuación, integrar la totalidad de la psiquis a través de símbolos que unen lo racional con lo irracional.
Vemos que Jung siempre está uniendo opuestos y para eso también tiene que integrar el hombre su lado femenino, el arquetipo del ánima, mientras que la mujer tiene que hacer lo contrario con el animus, su lado masculino.
El libro rojo es la batalla entre el mundo de lo real con el mundo del espíritu de Jung. Pero más que un libro de autoconocimiento propio, fue la autoexperimentación que le permitió reformular la práctica de la psicoterapia, que ya no solo se ocupaba del tratamiento de la psicopatología, sino que se convirtió en una disciplina para permitir el más elevado desarrollo del individuo, al fomentar el proceso de la individuación. Jung continuó ayudando a sus pacientes a inducir fantasías en estado de vigilia.
Jung aconseja a todos y todas que construyan su propio libro rojo, escriban sus sueños, describa fantasías y las dibuje. De esa forma se pierde la atracción y obsesión por las imágenes y se integran en nuestra personalidad ¿Por qué tenemos miedo a la oscuridad, por ejemplo? Este cuaderno, dice Jung, será nuestra iglesia, nuestra libro sagrado, a la cual siempre nos podremos volcar, el lugar silencioso del espíritu donde se encontrará la renovación.
Estamos en constante transformación, siempre buscando lo venidero, ahí, ya sea para el arquetipo del héroe, de iniciación, Jung dice que en nuestra segunda mitad de la vida sentimos la necesidad de la cultura, los individuos deben desplegar los aspectos no desarrollados y desatendidos de su personalidad.
Tal vez lo más poderoso de Jung y su libro rojo es de la pertenencia con el todo, el diálogo constante con el inconsciente colectivo, con la eternidad y los ancestros, esa totalidad es lo que me hace volcarme más a él, que a Freud, por ejemplo, en reconocer que los sueños no solo son egoístas, sino que nos hablan también del mundo.
Cuando miro hacia atrás y considero lo que pasó durante este periodo de mi trabajo con las fantasías, me parece como si un mensaje hubiera venido hacia mí con una fuerza abrumadora. Había cosas en estas imágenes que no incumbían solamente a mí, sino a muchos más. Fue ahí cuando cesé de pertenecer solamente a mí mismo, cesé de tener derecho a eso. De ahí en adelante, mi vida perteneció a la generalidad.
Me veo en la obligación por la extensión del libro y del contenido, tal como en el episodio del Segundo sexo, de Simone De Beauvoir, de dividir este capitulo.
En la próxima mitad, seré explicito e iré capitulo a capitulo acompañando a Jung.
Hasta la vuelta, Chau.
