Ciencia Ficción Capitalista: ¿Salvarán los Multimillonarios el Mundo o lo Destruirán?

Ciencia ficción capitalista: Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo

Como lo mencioné hace años, parece cada vez más probable que la humanidad es solo un bote biológico para la super inteligencia digital”

 

Elon Musk, 2 abril, 2025

 

Hola caminantes y buscadores del sentido. Soy Nico, y esto es En el Camino. En los últimos dos episodios he revisado en detalle el aterrizaje de la IA en nuestro caminos. Desde la historia con el libro de Harari Nexus y desde lo empírico, con la partida de Go entre Lee Sedol y AlphaGo. El momento en que la IA demostró sus primeros destellos de creatividad y superioridad al ser humano. El comienzo de algo nuevo, de algo que podríamos llamar, la posthumanidad.

 

Hoy voy a terminar esta trilogía del futuro. Hablando de los gigantes y cerebros del tech que con sus decisiones y -ausencia de ellas sobre todo-  están llevando la humanidad a un escenario incierto. Voy a hablar del ensayo de Michel Nieva, escritor argentino: Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo.

 

Espero que disfruten el programa.

 

Empezaba con la frase de Elon Musk, recién salida del horno, porque efectivamente ese es el sueño húmedo del emprendedor sudafricano-estadounidense. Y de un grupo de gigantes del tech. Es que en su visión de mundo, casi determinista y evolucionista, no hay forma alguna de que el ser humano pueda detenerse, prosperar en equilibrio, y lograr un balance con el medioambiente y el bienestar de la tierra. Eso es utópico. El único camino es preparar el terreno para acoplarse a la nueva vida que será la inteligencia artificial.


Somos como salmones nadando cuesta arriba, siendo devorados en el camino por osos,  pájaros, y rompiendo nuestras escamas en el camino, cambiando de piel y de color, solo para llegar y antes de morir desovar exhaustos una nueva vida: La inteligencia artificial.

 

Porque esa es nuestra misión como especie orgánica, es agotar los recursos de la tierra y seguir el viaje interplanetario y luego interestelar. Es que la vía láctea algún día va a morir. Pero no por eso la vida inteligente.

 

Esto tiene lógica. Pero la colisión de Andrómeda – la galaxia vecina- con la vía láctea, que terminaría con la tierra, sería en 4.500 millones de años ¡Tenemos tiempo! Para superar el problema del calentamiento global. El problema de la energía es real, cada vez que avanzamos tecnológicamente, se necesita más energía, es el caso de los modelos de lenguaje, que utilizan hasta 30 veces más watts de energía, con respecto a una búsqueda en Google. Irlanda, según un artículo de la revista Nature, del 6 de marzo de este año, reportaba que el 20% del consumo energético viene de estos centros de datos. Es un problema real.

 

Michel Nieva, el joven argentino autor del libro: Ciencia ficción capitalista: Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo. Nos dice que hemos dado el control del buque, o mejor dicho de la nave a los emprendedores y líderes del tech, solo porque han acumulado más plata ¿En qué momento nos volvimos tan fanáticos y religiosos del dinero que se les cree mesías a tipos como Elon Musk o Mark Zuckerberg? ¿En qué momento EE.UU llegó tan bajo para traspasar esa frontera entre lo político y lo económico?

 

Para Nieva, estamos en un momento en que estos tipos, y sus megacorporaciones han acumulado tanto poder, que ya están instalados en el gobierno. Ni siquiera tienen pudor, tienen cargos públicos como Elon Musk, el hombre de la motosierra gringa.

 

Pero la verdad es que las ideas de estos tipos, como Zuckerberg, vienen de la literatura de ciencia ficción, nos dice Nieva, como es el metaverso, el cual viene de Snow Crash, una novela de Neal Stephenson, quien ni siquiera le ha pagado regalías a este escritor por su obra original. 

 

SpaceX, la empresa de satélites de Elon Musk, según declara su sitio web, tiene como misión «hacer de la humanidad una especie interplanetaria», cuyo primer paso es colonizar y terraformar Marte. 

Lo que nos dice es que hay dos caminos posibles: «[…] quedarse en la Tierra y eventualmente extinguirse, […] o transformarse en una civilización espacial, una especie cósmica».

 

Musk piensa que para el 2029 enviarán al primer ser humano a Marte. Toda esta idea viene muy de cerca de la trilogía de Marte, del escritor Kim Stanley Robinson, libros que Elon Musk ha declarado que han sido gran inspiración para sustentar su idea de colonizar Marte. Jeff Bezos, también ha declarado que esa trilogía es uno de sus libros favoritos. Paradójicamente -y tal vez por culpa- Robinson también escribió El Ministerio del futuro, un libro ensayo-novelado, sobre como salvar la tierra. Del cual hice un video hace un tiempo en youtube.

 

Como ven muchos libros, y más aún, novelas, ficción están detrás de las ideas, visiones, obsesiones de estos “genios del tech”, que la gente sigue a ojos cerrados.

 

Nieva continua, dice que Aubrey de Grey, en su libro Age ending, sostiene que, para el año 2050, las personas con el suficiente dinero podrán pagar tratamientos capaces de extender la vida a más de mil años. El 2024, se considera que el 89,5 % de las personas más ricas del mundo tiene más de cincuenta años, y el 40,4 % supera los setenta, por lo que el desarrollo de una droga o tratamiento que asegure la longevidad ilimitada, por más costosa que fuere, garantiza un negocio perfecto ¿Oferta y demanda, después de todo, no? Antes con plata uno podía ir más lejos de vacaciones y tener una casa más grande, y vivir algunos años más,  en el futuro van a tener diez generaciones de sirvientes de la misma familia.

 

Este libro fue muy relevante, lo que causo que Google fundara Calico, dirigida por Ray Kurzweil y Bill Maris, quienes afirmaron que con los desarrollos de esta empresa ya sería posible vivir quinientos años. Jeff Bezos y Peter thiel tb compraron acciones también de United biotechnology, un laboratorio que está en esa carrera de extender la vida hacia el infinito.

 

Todos estos ejemplos, son parte de la apropiación del capitalismo tecnológico del lenguaje de la ciencia ficción. De autores. Pero también nos muestra algo siniestro, no les interesa un carajo joder este planeta, porque creen -aunque sea ligeramente- poder ser beneficiarios de estas tecnologías de punta y sobrevivir el fin de la tierra.

 

Si alguna vez se dijo que era más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, las corporaciones ya desarrollaron ese capitalismo extraterrestre que sobrevivirá al fin.

Y sus millonarios CEOs o directorios, nos quieren hacer creer que si queremos sobrevivir hay que seguirlos. Es el único camino.

 

Por eso Nieva, habla de La ciencia ficción capitalista, como la fantástica narración de una «humanidad sin mundo», de turistas que viven mil años y viajan por el cosmos sacándose selfies mientras la Tierra explosiona. La ciencia ficción capitalista es la violencia que restringe el monopolio de imaginar nuestro futuro a las corporaciones. ¿Quién les dio este derecho? ¿Por qué aceptamos que estos narcisistas psicópatas hagan esto? 

 

Asistimos a una era en la que el capitalismo enmienda el escepticismo de su catastrófico funcionamiento medioambiental, mediante estéticas y utopías hiper futuristas, basadas en la ciencia ficción.

 

Este mundillo nace de la más fuerte comunión ideológica entre hippies y yuppies californianos,  del odio rabioso en común contra el Estado y su intervención en las libertades individuales y empresariales. Es un matrimonio por conveniencia.

 

Han creado un antihéroe libertario e individualista que lucha por la supervivencia en un mundo opresivo y cruel. Ese es el arquetipo que promueven en sillicon valley.

 

Hemos visto como se ha mutado la identidad del emprendedor del tech, tipo bill gates,  genio nerd, a la idea del emprendedor visionario y políticamente incorrecto, el hacker cyberpunk, quien invertirá esa fortuna en aras del bien común, porque él también lucha contra las fuerzas opresivas del Estado. Es un rock and roll star.

 

Es que es un rebelde y sus esfuerzos y tecnologías salvarán al mundo. Es la idea básica de que el capitalismo puede solucionar con más capitalismo las mismas crisis que el propio sistema provocó, y puede colonizar otros planetas con las mismas tecnologías que destruyeron este.

 

Julio Verne declaró que el escritor de ciencia ficción «escribe en papel lo que después otros esculpirán en acero». Ese es el origen de la ciencia ficción capitalista.

 

El submarino gigante que julio verne imaginó en 20 mil leguas de viaje marino, luego fue replicado por ingenieros.

 

Este género alcanza su apogeo alrededor de la década de los cincuenta entre los colaboradores de la revista Astounding ScienceFiction, con plumas que provenían fundamentalmente del ámbito científico, como Isaac Asimov (de formación químico), y Arthur C. Clarke (de formación físico matemático). Estos forman parte de los autores de la Ciencia ficción dura. Que a diferencia de otros géneros literarios, su destinatario natural no es la persona de letras, sino quien menos tiempo o interés en apariencia tiene para la literatura: el empresario.

 

El autor de ciencia ficción más emblemático de esta colaboración corporativa fue Arthur C. Clarke, quien escribió y colaboró con Kubrick, también para crear Odisea en el Espacio, y quien postuló la factibilidad de poner en órbita satélites con fines telecomunicacionales. Clarke enfatiza la idea de que los satélites serían una imitación mecánica de la Luna, sus replicantes robóticos. 

Tecnología que sería capital para el triunfo de EE.UU en su carrera espacial con URRS. Victoria no solo norteamericana, sino del capitalismo (y del capitalismo en alianza con la ciencia ficción dura) como único sistema económico y político que regirá el Universo entero.

 

Hay que recordar que el primer satélite y hombre en el espacio fueron rusos. Esta fue una victoria después de ir perdiendo la carrera.

 

Este acontecimiento, tras las ideas de Clarke, puso en práctica una manera eficiente y económica de construir cohetes aeroespaciales y marcó un antes y un después en la confianza del mercado en la privatización del espacio.

 

Copiando las lógicas espartanas de reducción de costos de la aviación comercial, SpaceX se promocionó como una low cost del espacio, y mientras United Launch Alliance le cobraba a la NASA cuatrocientos millones de dólares por lanzamiento, SpaceX le ofreció contratos por un cuarto de ese precio. Como spacex se hizo su espacio en la concesión ingresaron en la bolsa para financiarse, vehiculizando (con mucho éxito) la especulación financiera al rubro intergaláctico. Y con la reducción de costos de los cohetes se inició el servicio de turismo espacial. Esto no tiene nada de malo.

 

Pero cuando se afirma que la ciencia ficción pertenece al ámbito «especulativo», es esa capacidad de especulación la que las corporaciones traducen al mundo financiero. Tesla, no vale contablemente lo que vale, sino que está inflada por toda esta especulación mesianica, que se apoya en que su dueño y creador, cada vez que se sube a uno de sus autos, pareciera que fuera batman.

 

Nieva se pregunta: ¿Será entonces la ciencia ficción una fase superior del capitalismo, la asociación más virtuosa entre empresariado, literatura y tecnología?

 

El gran argumento a favor de los Homo Deus de Silicon Valley es precisamente ese: si la tecnología y el capitalismo fueron los causantes del desastre ambiental, y que solo más capitalismo y más tecnología (manipulados por la brillante pericia de los CEO de California) serán capaces de solucionarlo. O sea, salir del problema con el veneno.

 

Estas narrativas han crecido, y han agrupado huestes fanáticas, han logrado crear movimientos antiecologistas, bautizado Rolling Coal por ejemplo, esto se dedican a modificar motores y filtros de caños de escapes para aumentar la cantidad de hollín que lanzan.

 

Otros grupos son los ecopragmatistas, en sintonía con el discurso que también enarbola la ciencia ficción capitalista, los grandes problemas del mundo no son políticos, sino insuficiencias técnicas que solo el avance tecnológico de Silicon Valley podrá solucionar. Muchos son anti ambientalistas. ¿Y cómo no?…Si la tecnología y nuestros estándares de vida pudieron avanzar de manera impensable en nuestro tiempo, fue gracias a la libertad de competencia que propicia el capitalismo. El famoso Viva la libertad carajo, lo defienden a muerte. Libertad para destruir la tierra e ir a marte a conquistar ¿Quien les dió tanto poder?

 

Dentro de los métodos de enfriamiento tecnológicos encontramos técnicas de geoingeniería (que ya se ha empezado a aplicar en Australia) que consiste en bombardear los cielos oceánicos con toneladas de partículas microscópicas de agua salada que, al evaporarse, se condensarían en robustas nubes blancas que cubrirían el cielo y enfriarían los océanos. Hacer mas blancas las nubes para que reflectan los rayos solares. Nieva menciona muchas más.

Sin embargo, la mayor paradoja que entrañan las técnicas de geoingeniería solar es que no reducen la violencia contra la Naturaleza que desencadenó en el cambio climático, sino que redoblan sus esfuerzos bélicos. Bombardear . Rociar. Enviar misiles . Etc

 

Cuando las empresas de Silicon Valley producen sus mercancías baratas en el Tercer Mundo, contaminando territorios y explotando poblaciones en nombre de nuevas tecnologías que conquistarán el espacio, en realidad no forjan un futuro para la humanidad, sino que repiten un pasado de siglos de injusticias.¿Quién piensa que los ciudadanos de Etiopía llegarán a Marte?

 

Es que ese es el mayor problema que se avecina, el de la irrelevancia de toda nuestra especie, que primero será palpable para los países subdesarrollados. Pero tarde o temprano, todos y todas, tendremos nuestro momento Lee Sedol, de perdida de sentido en este nuevo orden con la inteligencia artificial. No es una herramienta, es una entidad.

 

Es así como la ciencia ficción adquiere en nuestro tiempo una centralidad inesperada, un género muchas veces despreciado en la literatura por los puristas y académicos, y que ahora es utilizado, colaborando y adornando estas narrativas de silicon valley. Esa es la Ciencia Ficción capitalista para Michel Nieva.

 

Y así me voy despidiendo, caminantes del sentido. Les envío un abrazo grande. Diganme si les ha gustado esta serie de inteligencia artificial y del futuro. Y sobre todo, si le creen a estos líderes mesiánicos como Elon Musk.

 

Hasta la vuelta, chau!

 

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