Cuando Fellini soñó a Picasso

Cuando Fellini soñó a Picasso

 

Podcast: Cuando Fellini soñó a Picasso

“Yo me invente todo: una infancia, una personalidad, nostalgias, sueños, recuerdos.. para poder contarlos.”
Frederico Fellini

Hola caminantes, ruteros, ruteras. Hoy vengo a hablar de un gigante del siglo XX, de uno de los grandes cineastas que ha influenciado a David Lynch, Scorsese y un largo etcétera. Me refiero a Federico Fellini. Pero también uno que puede aterrizar algunos temas que hemos tocado en los últimos episodios a la práctica con los sueños.

Hoy voy a hablar de un ensayo colectivo: Cuando Fellini soñó con Picasso. Espero que disfruten el programa.

 

Ficcionales por esencia, los sueños son como pequeños cortometrajes, sabiamente puestos en óptica y en palabras. Es que los sueños eran elementos vitales del arte de Federico Fellini, pero no siempre fue así.

En 1960 Fellini, ya tenía dos premios oscar como mejor pelicula extranjera, y una palma de cannes, es en esta epoca que empieza a tratarse con un psiquiatra que practicaba psicoanálisis jungiano. Es a partir de este momento que Fellini comienza a llevar una recopilación de sus sueños, tanto escritos como dibujados,  y es aquí que emerge en cuatro ocasiones la figura, tutelar y reconfortante de Pablo Picasso, el gigante español

 

Las apariciones nocturnas de Picasso son una llave preciosa para comprender la transición a las películas, fragmentadas, con la estética cubista, en la que se embarcaría Fellini. Esa estética Picassiana con  figuras geométricas que descartaban imitar la naturaleza externa, sino que buscaban en la imaginación, la cual es también parte de la naturaleza. Vamos a revisar que aparte de los cuatro sueños de Fellini de Picasso, hay coincidencias en lugares donde viven ambos, sin saberlo, o más que coincidencias, como aprendimos gracias a Jung, sincronicidades.

 

Un artista como Picasso es una fuente. Picasso es tan grande como creador que me parece que él habita en el imaginario onírico de los artistas como el símbolo de una cosa nutritiva.

 

Decía Fellini.
Hay que poner contextos. Cuando Fellini irrumpió en los 50’ del siglo pasado como cineasta, Picasso llevaba casi 60 años creando pinturas. Si Picasso dominaba la primera mitad del siglo XX, Fellini, menos longevo, fue una figura rutilante de los 50 a 70, sobre todo.

 

Pero nuestras fragmentadas historias, son a partir del 60’ después de su filme La Dolce Vita, se pone a reflexionar a una película, cuya intención es “contar cómo nuestros días son multidimensionales, que el pasado, el presente y el futuro se mezclan”.

 

Este proyecto lo hace caer en la duda, por primera vez se aleja del neorrealismo italiano,  y es ahí donde entra en contacto con el doctor Ernst Bernhard. Es este psiquiatra quien le aconseja transcribir sus sueños a través de diseños. Hay que recordar que Fellini empezó como caricaturista y de ahí salta al cine como guionista y asistente de dirección, de nada menos que uno de los padres del neorrealismo italiano: Roberto Rossellini. Bueno,  esta práctica de transcribir los sueños en dibujo, cosa que Fellini práctica por más de 30 años, le permite obtener un medio para afrontar la realidad y de escuchar el inconsciente, un modo operatorio del cual fiarse para encontrar expresiones artísticas precisas. En este proceso de creación aparece Picasso. Tres veces.


La primera vez, a principios del 62, antes de su gran obra 8 ½ y considerada su obra maestra.


“Todo es simple, familiar, antiguo, que paz, que reconforte”  Estamos en la cocina.
Luego también en enero de 1967
“Toda la noche con Picasso, que me hablaba y hablaba…éramos muy amigos, el me comparte mucha afección, como un hermano mayor, un padre artístico, un colega que me estima y considera su par, alguien de la misma familia y casta”

Y finalmente en 1980 “Sueño con un Picasso un poco echado a perder, ya más viejo pero aún, lleno de vitalidad. “No estés distraído” Me dice, como si me leyera mis pensamientos en los cuales me esfuerzo para escrutar su cara ya roída y en su mirada los signos de decadencia: “Hablemos! O mejor dicho, escuchame”

En los tres sueños, es Picasso el que ocupa todo el espacio, es el maestro malagueño. Estas apariciones son para Fellini un real apoyo a la creación. El primer sueño, es un periodo de desafío, casi crisis, que resuelve con él para la crítica, una de las mejores películas de la historia. 8 ½. Una película que regularmente está siempre en la lista con las grandes películas de la historia.  Una película capital, también para Fellini, que es la bisagra y puerta de entrada al onirismo y a la autobiografía en su cine. Esta es una película profundamente personal, fragmentada.

 

En 1967, el momento de su segundo sueño, tenemos nuevamente a un Fellini en crisis creativa, abandonando un proyecto, el Viaje de Mastorna, en el cual venía trabajando por los últimos dos años. Este era un proyecto metafísico, de memoria con una visión aguda y profunda del mundo contemporáneo de las sociedades humanas a través del tiempo. Siguiendo probablemente la herencia de Picasso.


Finalmente hace Satyricon. Una película basada en esa antigua novela romana de Petronio, también fragmentada, en la cual Fellini inicia una búsqueda de la antigüedad.

 

Luego en el tercer sueño en 1980 , estamos en la antesala de La ciudad de las mujeres. Antigüedad y mujeres, como vemos, dos temas recurrentes, también en el pintor español

 

Y sé que les he mencionado cuatro sueños, y no tres. Es que hay otro sueño que se encuentra en el libro de sueños de Fellini, pero ya no en diseño, sino escrito:

el cielo está oscureciendo, me parece que me estaba alejando de la orilla. Y de golpe, veo emerger entre las olas color de plomo, burbujeantes, y amenazadoras, la cabeza calva de Picasso, que con su corona blanca de cura, y su espalda robusta, nadaba y nadaba.
Yo le digo “Quiero volver,” Picasso sacude su cabeza y me dice “No, No” y me incita a andar…Picasso estaba presente en el lenguaje onírico para darme la fuerza y guiarme”

No es anodino, ni baladí que Fellini soñara con el mar y abismos, él no sabía nadar y detestaba desde adolescente, mostrarse en traje de baño. Esto para un joven nacido y criado en una ciudad costera, como Rimini, seguro que era relevante en su personalidad. En ese mundo nocturno de miedo, de crisis creativas, de dudas, Picasso aparece como un faro, como el viejo sabio, como Virgilio que guía al descenso al infierno a Dante en la divina comedia. O como Yoda a Luke en La guerra de las galaxias. Es la figura, el arquetipo del viejo sabio, del guía, el que para Jung en el libro rojo era filemón, una figura del nuevo testamento, con barba blanca.

Es tal vez de los arquetipos más detectables en los sueños.

Otro aspecto relevante de estos sueños, es que dos de cuatro de estos sueños, son alrededor de su cumpleaños, o dos días antes, o tres días después. También que son momentos en que se hacen reflexiones y se cuestiona el camino personal seguido.

 

En este sentido, Picasso toma el rol de creador por excelencia en la psiquis del cineasta italiano, el malagueño es el talismán secreto de Fellini. Es también la parte oscura, que aparece desde las profundidades del mar oscuro, un gran símbolo del inconsciente, creador que lo incita a errar en el laberinto del deseo. En fin, es alguien que lo conduce por el arte, en el arte.

Como ya les he dicho, y es tarea tuya también, tomar atención quienes son esos o esas viejas sabias. Para mi siempre fueron deportistas, hasta que últimamente son escritores o artistas. Es importante detectarlos, porque dan pistas e incitan a seguir caminos, que tal vez en la vigilia de la consciencia uno bloquea ¿Quien es tu viejo sabio?

Pero volvamos. Pese a esto, Federico nunca conoció a Pablo. Cuenta, que la vez más cerca que estuvo, fue en 1957, en el festival de Cannes, cuando su esposa, Giulietta Masina, obtiene el premio de la mejor actriz femenina por Las Noches de Cabiria, película, que también gana el premio a la mejor pelicula extranjera en los oscar. Hermosísima, además, con uno de los mejor cierres mensajes de  amor a la vida del cine, con un Nino Rota extático

Así lo recuerda Fellini.

Lo vi solo una vez en Cannes, en la época de Cabiria, Estaba con Simenon, quien me lo quería presentar, pero Picasso desapareció entre la horda de gente. De todas formas pude remarcar sus ojos…penetrantes como el láser”

 

También en relación con Cannes, pero esta vez en 1961, cuatro años más tarde, dice lo siguiente:

Me recuerdo de que me vino la idea preparando La Dolce Vita, de querer romper la estatuilla y recoger todos los pedazos y la rehacer enteramente como una descomposición en el estilo de Picasso. Quiera hacer otra cosa y no seguir una historia de una forma lógica como una novela anticuada del siglo XX. No sé si lo logré o no. Pero me recuerdo, que cuando termine la película, le dedique uno de mis innumerables diseños de Anita Ekberg a Picasso”


Tenemos a Picasso como un médium, una fuerza que actúa a través de él, que lo posee. Pero es solamente que esto se hace consciente EN ÉL, gracias a ? Si ya lo sabían no? Al regalón del podcast, a Carlos Gustavo, a Carl Gustav Jung, quie le consagra un ensayo a Picasso en 1932, el cual golpeó profundamente a Fellini:

Yo tuve entre mis manos un ensayo de Jung sobre Picasso y me deslumbró…Panoramas nunca antes considerados se me abrían, fue el descubrimiento de perspectivas nuevas de donde mirar la vida, de la posibilidad de gozar de las propias experiencias de la forma más valiente. De recuperar tantas energías y materiales enterrados bajo la pila de miedos, de inconsciencia y heridas descuidadas.
Lo que yo admiro sin límites en Jung, es que él haya podido encontrar un punto de encuentro entre la ciencia y la magia, entre la racionalidad y la imaginación”

Y yo también querido Federico. Si bien en la vida real no se conocieron, Jung, hizo de mediador entre ambos titanes, Fellini y Picasso. Como un médium, que pone en relación a espíritus. El psicoanálisis jungiano permitió a Fellini penetrar en el poder de la obra de Picasso, en las profundidades de su ser.

Picasso en 1917 tuvo taller en Roma por un viaje, EN LA VÍA Margutta 53 bis lugar que estaba a pocos pasos de la residencia que elegirá Fellini, en via margutta 110, en el momento cuando dirige, la ya mencionada Satyricon, la película basada en la novela de Petronio, una de las primeras novelas que se tiene registro en occidente. Bueno, esta estadía coincide también con el segundo sueño de Picasso, ese cuando el español le habla y habla, como un hermano mayor, y Fellini se siente validado por tener tanta atención y afecto del pintor.

 

Aparte de ser artistas y creativos, hay coincidencias entre ambos Hablando de similitudes, tenemos su afición por modelos de mujeres robustas, voluptuosas. Ese es el ideal femenino Felliniano, que duda cabe. O su pasión por la bohemia, el circo, los cabaret, cosa que queda registrada en Los Vitelloni y La Strada.

 

Cine y pintura, son disciplinas de las imágenes. Fellini, es sobre todo un pintor de la sociedad, uno de los magos, que nos muestran lo desconocido, y nos revelan lo que hay detrás del velo.

Como ya lo mencionaba, luego de la Dolce Vita, una película bisagra, tenemos su vuelco al cubismo, en el cual busca retratar los grandes frescos de Italia. Es en este periodo que comienza su deferencia por el maestro español, el busca una revolución cinematográfica. Que lo lleva a un recinto dividido, fraccionado y nos devela a un Fellini que busca describir sutilmente la sociedad romana errante.

Luego, y siguiendo por el hilo conductor de sus sueños de Picasso, en Satyricon Fellini hace como el pintor brujo y antropólogo, que busca en los antiguos a sí mismo a través de estos símbolos con personajes inquietantes.

 

Pero esta brujería, o metamorfosis en pantalla de cuadros vivos, es anunciada como ya he repetido a partir de 8 ½ que marca su entrada en el onirismo. Ya con esa primera escena claustrofobica y angustiante en que el personaje de Mastroianni no puede salir de un auto, mientras toda la gente lo mira. La pelicula se despliega en blanco y negro, más cercano al grabado que a la pintura, sin embargo fellini demuestra sus talentos de pintor de los matices de tonos, de estados del alma que explora y que se intesificara con los colores de Julieta de los espiritus. Es comparada incluso con pinturas de Hyeronimus Bosch, o el Bosco, el pintor flamenco, específicamente con Las Delicias terrestres

 

Y aquí hay un punto interesante, porque entramos en un asunto capital en Fellini: el barroquismo sabiamente organizado. Hay una poesía onírica, en esas reuniones llenas de gente y de ruido, de adornos y de intercambios. Es justamente como esos cuadros de El Bosco, llenos de detalles, de situaciones y personajes bizarros, profundamente cautivadores y de alguna forma verdaderos en nuestra representación de la realidad.

 

Fellini inicia aquí una tradición de homenaje a lo maravilloso con una intensidad sorprendente, el mete a la imaginación en una fiesta.

 

Fellini si ya era un asiduo fanático de los grupos y de la aglomeración de gente como en Cabiria o Los vitelloni, sube varios escalones en lo tumultuoso pero siempre logrando un orden, con su visión cinematográfica  enriquecida por el uso del color. Tal vez si hay un sinónimo de este Fellini es carnavalesco, es ruido, es festividad, insolencia, locura, fantasía, e impetuosidad. Cómo sudamericano me transforma en esos pequeños momentos en que nos permitimos como pueblo disfrutar, de dejarnos ir, en nuestro caso en los 18 de septiembre, en los días de fiestas patrias,  arga su imaginación y toda su energía vital en esas imágenes. Por eso Fellini se posiciona desde otro escalón, porque, qué importa que tal vez la trama fragmentada no esté tan hilada, las imágenes son tan representativas, tan verdaderas y evocadoras que te acechan y persiguen. Esa es su gran habilidad, por eso es un mago.

 

Esto es lo que le aporta el color, Fellini, tenía miedo y respeto al cine a color, es recién en la mencionada película, de Julieta y los espíritus, que logra aventurarse en el color:

En el cine todo es movimiento, pero la cámara, resta un ojo humano objetivo. Me obligué a mirar las cosas como si estuviera en la cámara, haciendo el esfuerzo de destruirme a mí mismo. Un obrero que me conocía bien, me preguntó si estaba enfermo. Pero mi enfoque había cambiado. El cine es movimiento. El color es inmovilidad. Combinar los dos tipos de expresión de arte, es una operación estúpida, como respirar debajo del agua”

Fellini ve al color como algo propio de la pintura, al cual es vedado en el cine. Por eso para usarlo, y no profanarlo, busca esas imágenes carnavalescas, como en Amarcord cuando queman objetos en la plaza de Rimini, su ciudad natal, para dar por terminado el invierno, o cuando en Fellini de Roma, se muestra lo bullicioso y tupido de la capital italiana, al llegar el joven Federico a la metrópoli a instalarse a buscar su camino en el arte.

 

Sobre Casanova, en 1976, y ya 11 años después de su primera película a color, Fellini explica más en detalle su visión con el cuadro y la película, como representaciones artística:

Lo que quería lograr con esta película? Era llegar de una vez por todas a la esencia del cine, a eso que para mi es el film total. Es decir a llegar a hacer de una película un cuadro..Si uno se instala delante un cuadro, se puede tener un gozo completo e ininterrumpido. Si uno se instala delante de una película. No. En el cuadro todos los detalles están adentro, es suficiente de mirarlo para descubrirlo. La película es un cuadro incompleto, no es el espectador que lo mira, sino la película que se deja mirar por el espectador, según  tiempos y ritmos extranjeros e impuestos, a ese que lo contempla. La idea sería de hacer una película con una sola imagen, eternamente fija y continuamente rica de movimientos. Con El Casanova de Fellini me gustaría verdaderamente eso: una película enteramente hecha de cuadros inmóviles”

 

Fellini es estricto consigo mismo, y con su disciplina, por eso tal vez no era un director cinéfilo, a la Scorsese, sino que era un adorador más de la pintura. En esa categoría también tenemos a David Lynch. Pero, lo que sí queda claro, es que el ojo de Fellini, es un ojo mágico, un ojo lleno de dicha por las situaciones barrocas, absurdas, profundamente humorístico, pero también por lo bizarro, lo burlesco, lo excesivo, y todo sazonado con una pizca de ternura, indispensable para emocionar, y otra porción de sensualidad italiana, carnal y desinhibida. Estamos en resumen ante alguien que ama profundamente la vida y el arte.

Pero ese barroquismo, esos decoro y exceso, con un mal gusto, sería chabacano kitsch, pero no es el caso de Fellini, bueno difícilmente para un italiano de la vieja guardia, ya que es un pueblo que tiene en estima la belleza como uno de los valores más altos. Su cine es como flotar en la posibilidad de la superficie de un lago, contemplando las verdades primordiales de la vida. Es un estado de gracia, y alegría del que uno no se puede privar.

 

Fellini decía que el cine era una ilusión, entonces, evitemos lo exterior, volquemos con toda la piel e imaginación a lo interno, y decoremoslo a nuestra manera. Y es ahí donde a ese amor por lo excesivo, por lo desmesurado aparece naturalmente surrealismo, es que Fellini está anclado en las catacumbas del inconsciente y de ahí obtiene sus imágenes, tanto como en su vida.

Y esa fuente, ese descenso, al subconsciente, está en El túnel del amor de Julieta de los espíritus, del tobogán de las visiones  En la ciudad de las mujeres y en el vientre de la ballena en Casanova. Justamente y volviendo al tema de las mujeres, encontramos mujeres con formas opulentas, voluptuosas, como una serie de cuadros de Picasso, de las figuras de una mujer embarazada. En esta categoría tenemos a la mamá de Roma o la vendedora de tabaco en  Amarcord.

 

También hay mujeres diosas. Como Anita Ekberg, Silvia, de La Dolce Vita, que Marcelo Mastroianni, no se atreve a tocar ni a besar, cuando están en la fontana de trevi: “Silvia, quien eres?”. Todo en ella denota el éxtasis y la voluptuosidad, es una ninfa, que en la brevedad del contexto de una imagen y fuera del tiempo, reina en los elementos de la naturaleza. Ella es quien dirige todo, Mastroianni, la sigue como un lacayo. Es una divinidad arcaica. Pero no es solo él su embrujado esclavo, sino que todos los hombres y todas las mujeres, entienden que hay un ritual en ciernes, un bacanal dionisiaco. Es una fiesta, una comunidad primordial.

Tu eres todo Silvia, si…pero lo sabes que eres todo? Eres todo, eres todo. Eres la primera mujer de la creación. La madre, la hermana, la amante, la amiga, el ángel, el diablo, la tierra, la casa … .sii, eso eres, la casa!…Silvia, ¿por qué has venido aquí? Vuelve a América. Hazme el favor. Lo entiendes? Que hago ahora? Le dice desesperado Marcelo, en italiano, cuando sylvia no entiende su lengua.  Es un diálogo imposible por un hombre turbado por la mujer total venida de tiempos antiguos.

 

En este ensayo colectivo, uno de los autores hace un cruce con los cuadros de las Menadas, de Picasso, poseída por lo Dionisiaco.

Estas mujeres, son tal vez lo que más tienen en común Picasso con Fellini, mujeres gigantes. Fellini no es que sea plagiador, sino que viene de la caricatura, no es cubista, pero si busca estos personajes característicos como estas mujeres voluptuosas, intimidantes, para sus personajes. Como cuando Tita, en Amarcord, sostiene a la vendedora de tabacos. Que es como sostener un monumento. Hablo en sentido figurado.

 

Otro elemento en común es el circo, son los payasos. Tenemos a la entrañable Gelsomina, de la Strada, tal vez lo más parecido a un Charlot, de Chaplin, pero en femenino. En Picasso, también hay muchos cuadros de arlequines, acróbatas, bufones y bailarinas, seguramente inspirados de su primera etapa en Montmartre. Es un escenario propiamente Felliniano. Para Federico, el circo se parece mucho al cine. “Si fuera todavía un espectáculo de actualidad, me habría gustado ser un director de circo, que es una mezcla de técnica, precisión e improvisación” Decía.

 

Pero estos números de acrobacia visuales de bufonería de payasos, masculinos o femeninos, cómicos o crueles, participan de una gran fiesta que convierte en nimiedad nuestra melancolía: ya que la alegría y lo fasto del circo esconden la finitud.

Es indudable el impacto de la obra de Picasso en Fellini:
“Trabajo como los pintores…un pintor comienza un cuadro sin saber absolutamente donde va, y a medida que el trabaja su cuadro todo cambia. Picasso por ejemplo, empieza queriendo hacer un árbol, y luego eso se convierte en un toro.”

 

Picasso diseñaba los objetos como los imaginaba, no lo que veía. La verdad, así en mayúscula no le podía interesar menos. Es parecido a lo que dice Fellini.

“La persona más realista es el visionario, porque él atestigua de su visión de la realidad a través de su imaginario. No hay división entre imaginario y realidad. La verdadera realidad es su imaginario”

 

Pero si hay algo en común entre estos dos maestros, es la devoción por la creación, impulso que es sacro, para Picasso, cualquier freno o bloqueo a esto, tiene que ser eliminado, y eso incluye a parejas, que son desechadas por montones ante el solo indicio de competición con su arte.  Nada lo puede sustraer de su fuerza creativa.

Fellini en ese sentido es menos brutal, pero igual de radical: “No creo ser capaz de sentimientos profundos, más allá de hacer películas”

 

Sin lugar a dudas, ambos han entregado a través de su lectura del mundo que los rodea, un gran recinto de vida construídos con sus propios instrumentos propios. Fellini utilizaba los sueños como herramienta de inspiración, no solamente para guardar un contacto con su inconsciente, sino para superarlos afrontando los miedos que lo inspiran a sus fantasmas.

 

Son limbos, esa es la frontera entre el mundo de lo tangible y lo intangible, el cual es el reino del artista” Decía Fellini.

 

“Yo no creo que sea en las profundidades de los sueños donde se crea. Eso es porque yo pienso que el artista despierto crea, por eso no estoy nunca sorprendido de mis sueños”

 

Como sea. Ambos se apropian de todo lo que tocan, ven, respiran. Sus realidades son modificadas, adulteradas, pero eso no es relevante.

 

Porque como dice Picasso:

“El arte es una mentira que nos permite develar verdad, ya que todo eso que puede ser imaginado es real”

Y me despido y a ver si pueden comentar ¿Cuál fue tu pelicula favorita de Fellini?

 

Hasta la vuelta, chau!

 

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