Caos y orden: responsabilidad y una vida con sentido

Este episodio explora la relación entre caos, orden, independencia y sentido de vida. Una reflexión sobre cómo dejar de vivir según expectativas ajenas, asumir responsabilidad y construir un camino propio

¿Cómo encontrar independencia entre el caos, el orden y las expectativas ajenas?

Este episodio gira en torno a una pregunta central: cómo vivir con más independencia sin caer en el caos ni quedar atrapados en el orden impuesto por otros. A partir de ideas sobre responsabilidad, disciplina, riesgo y autoconocimiento, se abre una reflexión sobre cómo escuchar la propia voz y construir una vida con sentido.

Este contenido pertenece a la serie Volver a lo esencial, donde exploramos formas de vida, propósito y sentido en el mundo moderno.

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Derechos y agradecimientos de la música:

caos y orden

Caos y orden: cómo construir una vida con sentido e independencia

Independencia, individualidad y el ruido del grupo

Y sin mayor preámbulo, empecemos este nuevo episodio.
Este audio es la primera mitad de este episodio doble que se llama Independencia.
En dos semanas más lanzaré su segunda parte.
Ya les había comentado que esta temporada, al menos en intento, se viene más literaria, más ambiciosa en profundidad.
Y con la inquietud de responder la pregunta, entre varias, pero está siendo la principal, ¿cómo conocernos mejor?
La semana pasada hablaba de la importancia de las historias, de la inspiración y la información que estas revelan,
que son tal vez la primera toma de conciencia de una eventual persecución por conocerse.
Son los primeros murmullos de una individualidad y autenticidad en ciernes que lucha por manifestarse.
Pero ¿cómo hacemos para que estos murmullos, que no se callan nunca por lo demás,
se fortalezcan y nos manifiestan nuestro camino, nuestro sentido, que jueguen a favor nuestro?
Primero que todo, debemos poder escucharlos.
Son los mismos tambores que Thoreau, nuestro querido Thoreau, que hablamos tanto aquí en este podcast, nos habla de la primera temporada.
Cada uno escucha una música y ritmo diferente.
La infancia son los autos de carrera, una pelota, las muñecas, la actuación, las historias, etc.
Es en esa época en que todo es nuevo, todo maravilla, porque estamos explorando, o al menos deberíamos.

Escuela, disciplina y el silenciamiento de la diferencia

Luego entramos a lo grupal, llamada de manera oficial de las escuelas, donde es verdad,
podemos encontrar pares y amigos para toda la vida, y mentores en profesores.
Pero en rigor nos encontramos con disciplina y orden.
Salvo que vengas de Finlandia, donde la educación sí es individualizada,
y no se agobian los alumnos con tareas ni jornadas extensas y si se estimulan sus intereses.
Bueno, eso al menos es lo que dicen.
Pero salvo que no vivas en Finlandia, en menor o mayor medida las escuelas más tradicionales,
en ellas vas a encontrar disciplina y orden.
Y es necesario, no digo lo contrario, ya que nos otorgan seguridad y nos da un terreno firme donde pisar.
Pero a la larga y casi siempre ese orden te termina aplastando
y silenciando a poco a poco esa individualidad que se quiere expresar.
Y muchas veces por escondernos en grupo le damos la espalda a nuestra individualidad.
Nuestra set de alidación y integración es tan grande que sacrificamos todo.
Es por esta set que muchos por ejemplo escuchan reggaetón, cuando no nos gusta en realidad.
O practican x-deporte en vez de otro.
Hacemos todo esto sin darnos cuenta que nos acuchillamos a nosotros mismos, porque al imitar te abandonas.
Y tal vez suene exagerado y grave, pero tu inconsciente siempre encuentra una forma de castigarte por esta traición.
En sueños, en borracheras, al estar constantemente irritado,
al sentirse un biode que mierda esto, no tiene sentido.
La imitación a la larga es esclavitud.
Y nadie quiere someterse a tiranos, aunque seas tú mismo.

Cómo podríamos vivir: la pregunta que cambia todo

Entonces desde muy jóvenes iniciamos a tiranizarnos.
Y ante esta problemática la pregunta que tenemos que hacernos no es como deberíamos vivir,
no, sino como podríamos vivir.
Y digo deberíamos con mayúscula, gritando casi, pero no lo haré.
Ese debería son las reglas y cadenas impuestas por otros, la familia, la sociedad, amigos, etc.
Como que siempre vemos todo en esa dimensión.
Pero más que hacernos la pregunta de cómo deberíamos vivir, deberíamos plantearnos cómo podríamos vivir.
Podríamos. El podríamos es sinónimo de exploración.
De salir de la zona de confort, de ir a lo desconocido, de ampliar el abanico de posibilidades.
Ojo que no es libertad, simplemente que tú eliges a qué cadenas y grilletes te sometes.
Es mejor empezar a comprenderlo lo antes posible.

Caos y orden: crecer fuera de la zona de confort

Según Jordan Peterson, el psicólogo clínico canadiense tan popular y polémico últimamente,
la vida con sentido se encuentra con un pie en el orden,
en lo que dominas y conoces que te da la seguridad suficiente
para no estar absolutamente desorientado en tu camino
y un pie en el caos que representa el territorio desconocido, que es donde creces.
Asumiendo esta pregunta de cómo podríamos vivir y tomándolo en acción,
es ahí donde ejerzo la responsabilidad y dejo de ser esclavo de las expectativas externas.
Es ahí donde dejas de echarle la culpa a tus papás, al capitalismo, a los políticos, al comunismo, al eje, al jefe, al profesor, etc.
No. Basta. Basta de excusas.
¿Cómo podríamos vivir?
Tenemos que escarbar honestamente en esta pregunta.
La respuesta en el fondo siempre la ha sabido.
Este punto es clave porque es donde pasamos de las ideas a la acción,
donde apuntamos a un objetivo.
Según Peterson, los objetivos no deben ser ni muy bajos ni muy altos.
Muy bajos porque ahí no hay desafío.
Es como jugar con la mamá piadosa que te deja ganar a todo.
Ni muy altos, ya que es inalcanzable, porque ahí solo hay frustración y castigos.
Ambos estados no te van a involucrar en la actividad a largo plazo, que es lo que se necesita.
Entonces, en vez de apuntar a diez, parto con cuatro o cinco, o el número que sea, o la situación que sea,
pero que te exija.
Y luego de dominar este nivel, reformulas el objetivo.
Lo reformulas porque ya está.
Obteniendo los beneficios del perfeccionamiento, de la repetición, de la rutina.
Es aquí cuando digo lo importante de comprender que los sacrificios son parte de la vida.
La buena noticia es que tú puedes elegir qué sacrificas si juegas este juego.
En vez de apuntar a la perfección, apuntamos a darnos cuenta de nuestros defectos y superarlos.
Ese puede ser un juego para toda la vida.
Yo no tengo nada en contra de la amistad, de juntarse de manera fraterna con personas con afinidades similares
y poder compartir proyectos y escuchar las obsesiones de amigos.
Es más, creo que es fundamental.
El apoyo entre amigos es vital, es primordial cultivar esas relaciones con amigos que hinchan por verte crecer.
Son esos que se alegran de tus victorias y sufren tus derrotas.
Lamentablemente, ya más viejos nos damos cuenta que este tipo de personas que permiten y estimulan esta individualidad son los menos.
Por eso, la labor rica en uno.
Sería ideal atravesar los campos minados del territorio desconocido con amigos.

Viajar, arriesgarse y enfrentarse solo a lo desconocido

Y esto lo vinculo con los viajes, porque un viaje es exactamente salir a lo desconocido.
Y por diversión y también seguridad queremos la compañía de amigos.
Tal vez más de uno ha planificado un viaje idílico con amigos
en alguna borrachera y el solo imaginarse en aventuras lejanas los emociona.
Yo lo he hecho.
Pero la verdad es que nunca, muy pocas veces se realizan.
Por el tiempo o timing y porque sobre todo inconscientemente sabes, al igual que Hemingway,
que never go on trips with anyone you don’t love.
Nunca viajes con alguien que no ames, decía el autor de El viejo y el mar.
Que sus libros me inspiraron tantísimo a venir a Francia,
que como buen viajero y escritor expatriado entendía esta máxima del viaje.
No estoy hablando de un viaje de dos semanas, eso es realizable,
sino de viajes extensos y ambiciosos.
Porque someter mi individualidad a lo grupal, no.
Al menos no en el largo plazo.
El caos o el recorrer el territorio desconocido es algo muy íntimo.
Hay mucho deprimitivo e instintivo en ello.
Sabemos que el verdadero caos lo debemos enfrentar solos.
Es la misma imagen del hombre de la caverna, con hambre en su cueva.
Si quieres alimentarse, tienes que salir y enfrentarte a los depredadores, a la maldad.
Si no, vas a morir.

El mito del héroe y la necesidad de salir del rebaño

Es el mismo escenario el que te hace bullying.
No lo puedes acusar a tu mamá o al profesor, debes enfrentarlo tú mismo.
Si no, rompes ese contrato social.
Y sobre todo no aprendes cómo enfrentar esta situación.
Es el eterno mito del héroe que sale a lo desconocido.
Las mejores historias y los mitos universales parten así.
Son meta historias.
Es el hombre de la caverna que mencionaba.
Es también Moisés huyendo de Egipto y liberando el pueblo esclavo hebreo por 40 años.
Errando por el desierto y así seguimos.
No, no es que sea bueno salir un poco de la zona de confort.
Es que fuera de ella está la vida.
El caos esperando por ser domado.
En el proceso algo tiene que morir dentro de nosotros
y revivir el héroe que domina al caos a través de riesgos y ponerse a punto con el desafío.
Se necesita coraje.
Y volviendo a Peterson, es el símbolo, el símbolo del taoísmo del yin y el yang.
Es el dualismo filosófico.
Peterson describe el símbolo como dos especies de serpientes gemelas,
una blanca y otra negra que encierran el círculo.
La serpiente negra tiene un punto blanco en su cabeza
y la blanca posee un punto negro en la suya.
Representa los dualismos filosóficos de luz y sombra, bien y el mal.
Entre ellos el caos y el orden que son intercambiables y unidos eternamente.
Los opuestos se juntan y acechan unos a otros.
No son excluyentes.
Todo lo contrario.
En su encuentro es donde se pavimenta el camino con peso,
el camino significativo en el que el tiempo vuela
y te abocas a una actividad con entereza y disfrute.

El mito del héroe y la necesidad de salir del rebaño

Es en ese camino que vamos viviendo y sintiendo estos cambios.
Es lo que sentimos al tomar un bus por 28 horas en un viaje
o cuando vives por 200 dólares al mes
o cuando vives en un camping un mes trabajando en una vendimia
o cuando haces deo para un aventón
o cuando empiezas a dominar una lengua extranjera
y sientes, después de todas estas cosas, una especie de virtuosismo.
No, no es sentirse el mejor de algo o tener superioridad moral,
sino es virtuosismo.
A diferencia de la moral que estudia el bien y el mal,
el virtuosismo no es polarizado ni desmesurado.
Lo sentimos en estos momentos que he mencionado
porque es cuando empezamos a domar el caos de no tener plata,
de sobrellevar la incomodidad de un bus por 28 horas
o vivir en carpa o tienda para los españoles.
El caos de no poder desenvolverme en una lengua extranjera,
iniciamos a dominar estas situaciones llevándolas todas al mundo del orden.
Es cuando nos hacemos más sabios y ampliamos nuestro territorio.
Por lo que más nos castigan es por nuestras virtudes.
Nietzsche, más allá del bien y el mal.
El viejo Nietzsche lo sabía,
pero este genio alemán se fue encerrando cada vez más en su mundo interior
que abarcaba el tamaño del cosmos,
lo que decantó en su triste final de demencia.
Más allá del bien y el mal, es un libro que recomiendo infinitamente
para todos los que quieren profundizar en el mundo de la moral,
el mundo de lo que es bueno y es malo.
Un libro que destruye todo, la democracia, la compasión, la igualdad.
Un libro que te cambia para siempre.
Bueno, así de aterrador es salir de la zona de confort.
Y siempre lo ha sido.
Ahora me dirán, hey, pero fue gracias a nuestro talento de trabajar cooperativamente
como especie que podíamos correr, cansar y luego cazar animales
mucho más grandes, rápidos y fuertes que nosotros como los mamut.
Y es verdad, pero no estoy hablando de supervivencia,
no estoy hablando de empoderarte de tu individualidad
y darle sentido a tu camino, a tu vida, a ser independiente.
Ojo, no critico el viaje en conjunto o en empresas grupales,
pero más te vale conocer bien a tu compañero o compañera.
Pero quien haya viajado solo sabe de lo que hablo.
Ahí uno empieza realmente a saber de lo que es capaz,
a no vivir de las expectativas de los demás
ni a ser esclado de tu pasado.
Verás cómo los tambores, los auténticos sentimientos
y necesidades más básicas se revelan de manera pristina.
El ruido de la turba queda detrás, es casi imperceptible.
Para ser independiente, para salir del rebaño, hay que sufrir.
Se necesita primero un gran valor moral y una gran confianza en uno mismo.
Es mirarse al espejo y escuchar los deseos más íntimos de uno
y actuar, por mucho que uno tenga miedo.
Tu entorno te va a juzgar,
porque en mi caso se espera todavía al Nico de 20 años
que se tome una botella de pisco y vomite con ellos.
Pero ese Nico murió, aunque, amigos míos,
no se preocupen que ese Nico lo revivo en ocasiones importantes.
Pero entonces, ¿cómo empezamos a ser más independientes?
Hay un momento en la educación de cada hombre
cuando él llega a la convicción de que la envidia es ignorancia.
Ralph Waldo Emerson

Emerson, Nietzsche y la construcción de una vida propia

Emerson fue, tal vez, uno de los grandes amigos de Thoreau
que hablaba en el principio del podcast.
Emerson era un filósofo trascendentalista del siglo XIX
de Estados Unidos, de Massachusetts,
donde ejercía como terrateniente.
Fue él quien le cedió a Thoreau el estanque Walden,
que fue donde este universo se convirtió en un mundo
en el que el último vivió por dos años
en ese ejercicio de aislamiento.
Pero Emerson es mucho más que el amigo rico de Thoreau,
su ensayo, self-reliance o independencia,
de hecho en lo que motivó este episodio.
Envidia es ignorancia.
Tantas veces personas expertas en temas que me interesan
me han revelado estar envidia.
¿Qué proviene, cierto, de la ignorancia?
Por lo mismo, el primer paso es ser humilde
y asumir que no sabemos nada.
Pero al mismo tiempo ser fiel a los tambores internos.
Debemos educarnos y reconocer que en un punto de la vida
nadie sabe más de ti que tú mismo.
Es un momento terrorífico, el momento en que nos convertimos
en adultos, donde ya no podemos más acudir a
figuras paternas y recibir órdenes.
Cuando sabes que el consejo o la respuesta ya no está en ellos,
¿qué puede saber mi papá de los beneficios
y la educación sentimental que obtener en Brasil
por nueve meses o de irme a los viñedos en Francia?
No puede, la respuesta la tienes tú.
Freud decía que un ser humano requiere matar a su padre
para obtener un orden social en su vida.
Obviamente lo decía de manera metafórica, simbólica,
en matar la figura del sabio con todas las respuestas.
Sólo ahí puedes nacer.
Tenemos que ser honestos con los tambores que escuchamos
por las noches y darnos cuenta que no sabemos nada.
No seas tan estricto tampoco ni implacable con el tiempo.
Por ejemplo, si tenemos suerte elegimos
una carrera universitaria con 17 años.
Y esa edad, hace 5 años, que es tu experiencia,
tenías 12. O sea, no sabes nada.
Ya los 12 años tenías sólo una pelusa como bigote.
No tenías conocimiento ni experiencia alguna,
sólo esa pelusa.
Y no era mi culpa, el ser humano siempre
debería estar transformándose y convertirse
en lo que debe convertirse.
El primer paso es ser humilde y reconocer esa ignorancia
de ti mismo y de lo que te rodea.
Y la ignorancia es caos, es el monstruo debajo de la cama,
es el examen al que no estudiaste,
es caminar por la noche en una ciudad que no conoces,
es intentar abrir una cuenta bancar en un país
donde no hablas la lengua, es estar cesante,
es el impulso de acercarse a alguien que te atrae,
pero sin saber cómo. En resumen, son todas las situaciones
y cosas que no conocemos.
Y si todavía no estás seguro de este camino de independencia
que no sea para ti, entonces piensa en el futuro.
¿En serio quieres seguir teniendo la misma fiesta
con las mismas personas, hablando de las mismas cosas
y las mismas anécdotas todos los fines de semana?
¿En serio quieres ser esclavo de tu pasado
y andar por la vida como esos autos de recién casados
arrastrando latas, porque esas latas son tu pasado?
Imposible desprenderse de ellas,
sobre todo si vieses en una ciudad pequeña.
La vida, al contrario de lo que dicen muchos, es larga.
Tienes tiempo, no tal vez para ser el mejor,
pero sí por lo menos para tener una vida plena.
Y además, me resulta un poco siniestro
querer ser siempre el mejor en todo lo que se hace.
Eso significa que hace mucho tiempo dejaste de expandir
tu mundo, que ya no estás tomando riesgos
y sobre todo que no estás descubriendo nuevas disciplinas
porque para descubrir nuevas disciplinas tienes que empezar
siendo el peor desde cero.
Entonces no estás aprendiendo y no estás teniendo nuevas sensaciones.
Yo quiero un sentido en mi vida, quiero plenitud.
Eso es ganar para mí. Esa es la carrera que me interesa
contra la versión mía de ayer.
Por mucho tiempo me castigue a mí mismo
por no haber estudiado algo relacionado a las humanidades
como cine, literatura, periodismo, etc.
No escuché bien los tambores
o la verdad es que no fui valiente.
Pero la verdad es que la universidad es solo un instrumento
de movilidad social en estos tiempos,
una fábrica del orden. Sin embargo,
las habilidades se pueden obtener en todo momento,
en todas partes, sobre todo en estos tiempos
gracias a la tecnología.
Claro, estoy en desventaja con respecto a un doctorado
en literatura, filosofía, psicología,
y hay una lista enorme. Pero tú eres tú y yo soy yo.
Y a la larga las habilidades lo son todo.
A los judíos, al pueblo obreo, nadie los contrataba
en Estados Unidos en el siglo XIX.
Pero eso no provocó que se victimizaran
o le lloraran al Estado.
Como pueblos resilientes sabían que si se victimizaban
se pondrían en la posición de esclavos.
Esa en que el universo-Estado les debía algo.
Y por lo tanto no asumir las responsabilidades,
lo que los hacía un blanco fácil para ser tiranizados.
Eso no impidió que los judíos se contrataran
entre ellos, prosperaran y dominaran en industrias
como la del espectáculo y la banca.
Tal vez en el corto plazo, es verdad, no vas a ver resultados.
No te van a contratar, pero a quién le importa
si ya estás ganando, le estás ganando a tu versión de ayer.
Eres más independiente y fuerte.
Has iniciado a salir del rebaño y tu mundo se expande
peligrosamente, pero sobre todo significativamente.
Es la única carrera que me interesa
donde se encuentra un significado
y podemos soportar el sin sentido de la vida.
Necesitamos un peso, una responsabilidad, solo así
nos liberaremos del rencor y resentimiento de ser parte
del rebaño. Atrevámonos a cagarla,
atrevámonos a fracasar, a ser devorados
y heridos por las bestias afuera del rebaño.
Sí, te van a herir, pero qué importa, al menos dejarás
de esa moral de esclavo que ya te está aplastando.
Démosle un sentido a la vida, si no alcanzamos
el objetivo pero fuimos sinceros y fieles en el proceso,
en el camino vas a aprender y tú vas a hacer
una mejor versión de la que eras antes de iniciar esta búsqueda.
Eso me parece el mejor trato posible,
al menos mucho mejor que reprimir tus aspiraciones
y auto engañándote, surfeando las olas de la nada.
Prefiero fracasar mil veces que despertarme un día
con 50 años y ver que no he luchado por nada.
Eso sí es terrorífico, eso sí es fracasar.

 

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