Episodios 51 – Juegos Olímpicos Woke?

Juegos Olímpicos Woke

La apertura de los Juegos Olímpicos Paris 2024 sacudió al mundo. Llovieron críticas del mundo conservador. Religión, inclusividad, género, sátira, hubo de todo en la performativa apertura de estos JJ.OO.

¿Tienen razón los conservadores para criticar? Explico porqué no, a través de la historia del voguing, el concepto de Estado laico en Francia, y me apoyo en el documental Paris is Burning.

 

Transcripción: Juegos Olímpicos Woke?

Hola caminantes, 

Espero que estén muy bien. Rompo una regla autoimpuesta de no hablar de contingencia en el Podcast, es que no me pude aguantar, es que viviendo en Francia, en París, y con lo polémico que fue la apertura de los juegos olímpicos este viernes 26 de Julio, creo que esta opinión puede tener algo de valor. Ya sea por la avalancha de la cultura woke como llaman algunos, por las  burlas religiosas, por la presencia de la delegación israelita, y Palestina, y por la ausencia de la delegación rusa, me digo que lo que se vió ayer en París fue mucho más que la apertura de unos juegos olímpicos, sino que resume el conflicto de fuerzas culturales en que estamos inmersos hoy día.

 

Espero que disfruten el capítulo.

 

Pequeña precisión, no vivo en París, vivo en Montreuil, una ciudad pegada a la ciudad luz, y que está a una estación de metro de Paris, donde puedo llegar caminando en media hora, y donde hago casi toda mi vida hace más de siete años.

 

Creo que antes de abordar la última cena, las performances vogue de los transgenero, y el contenido en sí, es importante dar un contexto. Primero que todo estamos en pleno backlash o contraataque cultural de lo hegemónico hacia lo nuevo, de las llamadas mayorías a las minorías o lo Woke, como dicen. No lo digo yo, lo dicen las alzas de las derechas alternativas, o extremas derechas en todo el mundo, esas derechas soberanistas, que sin darse cuenta apelan a las mismas políticas de identidad que acusan sus profesos enemigos, que es la cultura woke. 

 

Pero definamos primero lo que se llama la cultura woke rapidamente, aunque imagino que ustedes tienen una noción del wokismo, como se le llama despectivamente. El término viene del inglés, wake, del despertar, se refiere efectivamente a un despertar de consciencia, con respecto a situaciones de injusticia social, oportunidades, discriminación e inclusividad, entre otros temas, que han pasado colados desde siempre, especialmente para las minorías raciales, etnicas, de disidencia sexuales, pero ojo, que también cuando se habla de inclusividad esto incluye a la gente de movilidad reducida, y con discapacidades auditivas por ejemplo. Pero sé que me alejo ahí del meollo.

 

La gran critica de esta cultura woke sería su tendencia a la cultura de la cancelación, y al exceso de corrección política. Por ejemplo cuando vemos  a elfos de la serie del señor de los anillos, o cuando vemos a la sirenita, ambos de raza africana, cuando nunca fue así en las historias originales se dice que es por forzar cuotas de inclusividad. La cultura de la cancelación es lo que le ha pasado por ejemplo a Will Smith en los premios Oscar, por haber golpeado a Chris Rock en el escenario, por actuar como un matón. En fin, todo esto es mucho más profundo, pero no da para la finalidad de este Podcast.

 

Hoy vemos un contraataque conservador de lo hegemónico a esta cultura woke, y cuando digo de lo hegemónico, me refiero culturalmente, y con este aferrarse a lo antiguo, al cristianismo por ejemplo,  llegando a irracionalidades como abrazar el creacionismo, o sea rechazar la teoría de las evoluciones de Darwin, y negar que somos parientes hermanos del mono. Me refiero a un contraataque conservador de lo hegemónico racialmente, cuando las clases blancas y obreras en EE.UU se sienten abandonadas por esta nueva agenda más wokista de las izquierdas y los dejan botados, volcándose a las derechas. Esta figura se repite en mayor o menor medida en todos los países europeos occidentales que sufren de migraciones descontroladas.  Y que temen al grand remplacement, o el gran reemplazo, como llaman aquí en Francia, la entrada masiva de inmigrantes impuros, como yo mismo, aunque en realidad se refieren más a la gente musulmana.

 

En fin, entremos entonces en la polémica, en lo sabroso que dejaron los Juegos Olímpicos. Vamos de menor a mayor.

 

Primero que todo, pareció muy raro que la delegación israelita pudiera participar y flamear su bandera en el río Sena, cuando los rusos y bielorrusos, también en guerra, habían sido vetados. Aparentemente, y lo que al menos al presidente Macron, aunque me gustaría escuchar a alguien del comité olímpico en realidad, se debió a que los israelíes reaccionaron a un ataque terrorista del grupo Hamas, mientras que los rusos invadieron un país. Ese es el criterio oficial, es irrelevante la cantidad de niños muertos, el bombardeo a hospitales, y todo lo que hemos visto los últimos meses.

 

Sigamos, si bien la apertura de los juegos olímpicos tenía notas kitsch, con personajes rosados con croissant pegadas en sus indumentarias, lo que me hacía pensar en que antiguamente esta apertura de los juegos olímpicos se reducía al relevo de la flama olímpica por leyendas del deporte y  las delegaciones de los países desfilando con sus vestimentas tradicionales en la pista atletica de un estadio, aquí estabamos ante una cosa a mi gusto un poco chabacana, en que se convertía a la ciudad, propiamente tal, en el personaje principal. Ojo, esta es la apreciación, de alguién más bien aburrido que no se compra ropa, y que le cuesta ver belleza en la arquitectura moderna, en fin alguién tal vez con poco sentido de la estética. Pero a medida que veía simbolos como el fantasma de la opera, escuchaba claro de luna de Erick Satie, o veía guiños al Jorobado de Notre Dame, a Carmen de Bizet, me iba envolviendo en la cultura de esta mi segunda patria, Francia. Y yo creo que salvo tal vez, la presencia de la banda metal Goji, con la presentación de una Maria Antonieta, guillotinada, sosteniendo su propia cabeza, al mismo tiempo que se veía la impresión del rey de España, esta ceremonia no estaba causando gran polémica, hasta que…

 

Si hasta que aparecieron en un puente cercano a la Torre Eiffel, bajo la lluvia y la música de una DJ con sobrepeso, una serie de modelos, modelas y sobre todo modeles, desfilando por casi media hora. Modeles con barba mostrando el pelo en el pecho, modeles abriendosse de piernas, y que culmina con una representación de la última cena, de Leonardo Da Vinci. Todo muy género fluído y muy de la cultura del espectaculo y polémico, con incluso un niño revoloteando entre medio de todos les modeles. 

 

Me metí a Twitter y vi que ardía Troya, “que era satánico”, “que era una falta de respeto a la cultura cristiana”, “que esto lo veía todo el mundo, que no era para niños”, “que son pedófilos”, “que Francia es una desgracia de país”, “que ahora entendían el alza de la extrema derecha en Francia”, “¿Por qué incluyeron niños en un contexto sexualizado? ¿Por qué tanta sobre representación de las comunidades LGBT+? ¿Se buscó la inclusión o la provocación y el grotesco? ¿Qué tenía que ver La Última Cena con los JJOO o con la historia y/o cultura de Francia?? “.

Este último comentario tal vez es la única crítica que considero válida. Y justo cuando me iba a embarcar en una pelea inutil en las redes con los autores de estos comentarios, ya que no hay nada más inutil que discutir con fanáticos, revisaba los perfiles y la mayoría eran políticos de Estados Unidos, religiosos, un par portando armas, en fin, decidí por eso crear este Podcast.

 

Estoy de acuerdo que la comunidad LGTB estaba sobrerrepresentada, y a mi esteticamente, no me pareció un buen espectáculo, sobre todo esta parte.

 

Pero hay que aclarar un par de cosas, Francia es un Estado laico, o sea, hay una separación del gobierno y de la religión. En las escuelas los niños no pueden llevar simbolos religiosos, ni cruces cristianas, ni velos musulmanes, ni kipas judías. La religión es un asunto más bien personal, espiritual e individual.
Segundo, esto significa que el Estado es neutral, y hay una cultura de satirizar, parodiar todo. De hecho, eso fue lo que le causó la muerte a gran parte de la plantilla de Charlie Hebdo, el semanario satírico, en el ataque terrorista por incluir en las sátiras a la religión musulmana.

 

Si vamos a hacer algo inclusivo y con la tradición francesa, creo que lo era justo agarrar pa el webeo, como decimos en Chile, a todas las religiones, bueno, no se hizo. Y eso si no me pareció, pero más que una debilidad de la religión cristiana, me parece que es una fortaleza, ya que sus creyentes son lo suficientemente civiles para entenderlo y no salir a ejecutar a los coreógrafos y bailarines de este espectáculo. Personalmente, ni me acerqué al Senna porque tenía miedo y veía esto el escenario ideal para un atentado. Espero fervorosamente que lleguemos a un estado en que nos podamos reir de todos, eso sí sería realmente inclusivo, de satirizar a los rabinos, a las mujeres con velo, a los a los beduinos, etc. Menciono a todos estos porque si,  me parecen los más cavernarios e intolerantes. Y cada vez me convenzo más que a los intolerantes no hay que tolerarlos, el problema es que si caemos en ese espiral, todos nos convertimos en intolerantes. Es muy complejo.

 

Otro punto para mi a criticar de la supuesta inclusividad, es que y esto solo pueden saber los que habitan y visitan la ciudad a diario, es que hubo una limpieza de mendigos, refugiados, y todos los sin casa en general. Las carpas que abundan en ciertos barrios no estaban, o sea un blanqueo de imagen. Leí que doce mil personas en estas condiciones fueron trasladadas, no sé sabe donde.

 

Pero si vamos a criticar la presentación en general, hay que criticarla desde su estructura, y estaba dividida en valores, pasó la fraternidad, la sorodidad con menciones y apariciones de estatuas de mujeres francesas iconicas como Simone de Beauvoir por ejemplo, igualdad, y así. La idea era mostrar la totalidad de la sociedad. Era importante, ya que después de todo eran los primeros juegos olímpicos paritarios entre participantes.

 

Vamos a la otra gran polémica ¿Que estaban sobre representados los LGTB? Puede ser, pero por primera vez se los veía en una presentación así. De hecho, y tal vez me puedo equivocar porque no maneja la estadistica, pero casi no hay transgéneros femeninos (o sea aquellos que pasan de hombre a mujer) en la competencia, todo está muy delimitado por los grados de testosterona que le impiden participar, esto no es un juicio sino una constatación. Es más, solo el 2016 se autoriza su participación. Aunque tengo la impresión, aunque no lo sé, que los bailarines eran travestidos y no transgéneros. 

 

Así que lo que veían en ese bizarro desfile bajo la lluvia, era su competencia, la competencia del Voguismo, o el Voguing, eso que en Nueva York se hacía en los años 80’, y que Madonna hizo conocido con su canción Vogue,  este fenomeno ocurre cuando las comunidades gay afroamericanas y latinas se juntaban a competir en salones a desfilar, en distintas categorías,  imitando las poses de las modelos de revista de alta costura, con caras serias, a lo zoolander, pero performativas desde la indumentaria hasta el maquillaje, una forma de competir y crear identidad, buscando la auto expresión, que les daba sentido a esta comunidad que siempre ha estado excluida de toda competición. Y todo esto bajo un espacio seguro y de permitir la autoexpresión en tiempos en que estas comunidades estaban absolutamente marginalizadas y criminalizadas. 

 

Bueno,  a esto practicamente se reduce la participación de estas comunidades en los Juegos Olímpicos.

 

Para explicar lo del voguing y este fenómeno, voy a comenzar a citar extractos del tremendo documental, Paris is burning de Jennie Livingston, que investigó este fenómeno en Harlem, en los años 80’.


Los desfiles son nuestro mundo, es como pasar por un espejo mágico, en el que finalmente te sientes 100% correcto contigo mismo, por ser gay. Debería ser así  también afuera en el mundo, pero no lo es. 

Estos balls o bailes, son nuestro mundo, la sociedad se vuelve loca por el fútbol, por el  basquetbol, el baile es nuestra forma de entretención y competición. Nos preparamos para los bailes y desfiles, de hecho le dedicamos tanto tiempo a los baile como los deportistas le dedican a sus entrenamientos. Los bailes y desfiles es lo más cercano a lo que accederemos nosotros a la fama y fortuna. Esos desfiles son nuestra fantasía de ser superestrellas, como los Oscar, o ser una modelo. Algunos de estos chicos que vienen no tienen nada para comer, vienen a los desfiles con hambre.
Explicaban sobre el fenómeno de ir a desfilar en estas competiciones de desfiles o balls como lo llaman en inglés. Bailes.

 

Cuando eres hombre o mujer puedes hacer casi cualquier cosa dentro de la ley. Pero cuando eres gay, tienes que monitorear todo lo que haces, tu aspecto, tu vestimenta, como hablas, como actúas… ¿Me vieron? ¿Qué habrán pensado?
Eso decían en EE.UU a finales de los 80’. Situación que no ha cambiado casi un ápice en los países donde el virus woke, como dicen los conservadores, no ha permeado, y no quieren que permeen. Cuando es antinatural, y 1 entre 1000 a 1500 recien nacidos nacen hermafroditas. Continuo.

 

Siempre tuve esperanzas de ser una gran estrella,  luego miras, y haciéndote viejo, apuntas un poco más bajo. Y luego digo “aún podrías dar una buena impresión. Todo el mundo quiere dejar algo detrás, una impresión, una marca en el mundo… Y luego piensas, tú dejas una marca en el mundo… si tan solo lo sobrevives y un puñado de personas recuerdan tu nombre… Entonces dejaste una marca, No tienes que doblar todo el mundo… creo que es mejor simplemente disfrutarlo…Si lanzas una flecha y llega realmente alto, bien por ti.

Terminan rematando en el documental.  

 

Ahora, si hubo una banda de metal, si estuvo Lady Gaga, la cantante mali-francesa, africana, que no se sabía mover y Celine Dion, es porque era un espectáculo. A mi, lo que más me fascinaba cuando niño de esta apertura de los juegos olímpicos, era ver las delegaciones, ver la cantidad de países y los deportistas orgullosos representando su país, de eso me recuerdo, de Mohamed Ali con parkinson llevando la flama en Atlanta 96’. Para mi, repito, aburrido y sin sentido de estética, todo lo externo a lo deportivo, no me agregaba gran valor, sobre todo sabiendo que para poder montar este espectáculo tuvieron que anegar la ciudad, reducir los accesos por semanas, duplicaron el valor del metro, todo esto por un espectáculo artístico en un evento deportivo, perjudicando la calidad de vida de los residentes como yo mismo. Todo este despilfarro, me parece grotesco en un mundo donde más que seguir creciendo económicamente se necesita redistribución de la riqueza, divertido sí, pero ya basta con la política del espectáculo y convertir todo en show. El afán de mercantilizar todo y cada vez más grotescamente.

 

Pero eso es otro problema más profundo. Y si vamos a validar esto tal como es, o sea, en un espectáculo, no veo porque no hayan podidos ser incluídos -cuando ni siquiera casi compiten en los juegos olímpicos- parte de la comunidad LGTB. En hora buena que sean visibilizados, cuando ni siquiera en los grandes deportes pueden salir del closet tranquilos. Cuando recién hace un par de años el primer futbolista, un  valiente australiano se declaró gay, y gran parte de los fanáticos se rieron homofóbicamente, lo que ha impedido que lo sigan más colegas. Cuando en el basquetbol, en las olimpiadas de Barcelona 92’, el Dream team, el declarado mejor equipo de la historia de la competición,  la selección de Estados Unidos, no dejó de ser polémico que Magic Johnson, haya sido miembro del equipo, por ser portador positivo de VIH, en años que recién se dejaba de conocer este virus como el gay cancer, y si esto hubiera ocurrido cuatro años antes, seguro que no se habría podido llevar al mejor base de la historia al gran Earving Magic Johnson, showtime. Cuando a la fecha en el tenis, hay múltiples campeonas como Martina Navratilova y Amelie Mauresmo, esta última francesa portadora de la flama olímpica al final de la ceremonia de la apertura, que han declarado ser lesbianas, pero en el lado opuesto, en los hombres, no hay nadie que haya salido del closet. Me parece sospechoso, que no hay ningún gay, decididamente, en todos estos grandes deportes. Soy escéptico ante esto, entonces me queda pensar, que o bien los gays hombres son tan malos en todos estos deportes que nunca ha habido alguno en la historia que haya llegado mínimamente a un nivel destacado, o bien que estos mundos deportistas son homofóbicos. Tiendo a pensar más en lo segundo.

 

Así que si queremos que esto en el futuro sea más inclusivo, no veo mal la inclusión de estos bailarines transgéneros. Que puede ser chocante, obvio que lo es, si esa era la intención. Que más medular del canon sociocultural hegemónico que el espectador deportivo tipo Homero Simpson tomandor de cervezas y comedor de Doritos en el sofá, ojo que yo también lo soy. Y ese perfil es moderado al lado de los barras bravas y ultras que se pelean y matan por  pasión, o en realidad por quien es más macho en un encubrido patriarcado. En ese mundo, nunca ha sido bienvenida la gente de la comunidad LGTB, ni siquiera los más piola, y llamativos, como el primer futbolista que salió del closet, el australiano, carvallo, así que un poco menos de hipocresía.

 

Y me voy despidiendo de este extraño y espontáneo episodio.

 

Espero volver pronto con una trilogía de “los sueños”, y apuntense al club de lectura, que justamente en Agosto vamos a leer “Temporada de huracanes”, un libro que incluye temas LGTB, y ojo, que se vienen cositas.

 

Hasta la vuelta, chau.

 

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