Pina Bausch y El teatro Danza | Viaje de Autoconocimiento
Pina Bausch y El teatro Danza | Viaje de Autoconocimiento
Podcast: Pina Bausch y El teatro Danza | Viaje de Autoconocimiento
“Baila, baila, sino estamos perdidos”
Pina Bausch
Hola Caminantes, espero que vengan vestidos ligeros y con sus dancing shoes. Es que voy a hablar de un lenguaje nuevo, un lenguaje que no necesita las palabras y que escudriña en el fondo del ser, estoy hablando del teatro bailado, así, como escuchan, todo junto, que fue como bautizó Wim Wenders, el director de cine alemán el arte de Pina Bausch.
Vamos a hablar de lo inefable, de las emociones fuertes que no se pueden expresar con las palabras, de fusión de disciplinas y del cuerpo. Del lenguaje corporal.
Vamos a repasar el documental titulado Pina del mismo Wenders y dos ensayos sobre Pina del mismo cineasta, los cuales escribió en su libro Los Pixeles de Paul Cezanne. Al ser un episodio tan difícil de poner el palabras, me voy a apoyar bastante en imágenes. Por lo que recomiendo que lo vean, solo si pueden, en Youtube. Espero que disfruten el programa.
Pina Bausch fue una coreógrafa y bailarina alemana, que revolucionó la danza contemporánea con su estilo distintivo conocido como Tanztheater o teatro-danza. Se perfeccionó en Nueva York y de regreso en Alemania se hizo cargo de la dirección artística del Tanztheater Wuppertal, la compañía con la que desarrolló la mayor parte de su carrera y donde creó sus obras más célebres. Sus coreografías rompieron las barreras entre danza y teatro al integrar diálogos, emociones humanas y movimientos cotidianos, desafiando los conceptos tradicionales de la danza. Pina concibió más de cuarenta espectáculos, en solo 36 años, ya que el 2009 falleció de manera repentina. Absolutamente prolífica, creaba y luego pasaba a lo siguiente poseída por su oficio.
Fui por primera vez a una representación de Pina Bausch hace un cuarto de siglo. Fue en Venecia. Admito que no conocía mucho del teatro bailado. Fue una revelación tardía. Había visto anteriormente ballets y todo tipo de espectáculos de danza en el mundo, pero nunca me había embalado, alucinado, sacudido.
No puedo describir de otra forma como me ha conmovido el Cafe Muller. No, esto no era un huracán que se desencadenaba sobre el escenario, eran …hombres y mujeres que me emocionaban de una manera que jamás me había ocurrido. Desde los primeros instantes, tenía un nudo en la garganta y al cabo de algunos minutos de estupefacción, dejé libre correr mis sentimientos y lloré a lágrima tendida. Era algo que nunca me había pasado…si, en la vida, y también en el cine, pero jamás viendo una puesta en escena y aún menos en una coreografía.
Pero no era teatro, ni la pantomima, ni ballet y mucho menos la opera. Pina es como ustedes lo saben, la creadora de un nuevo arte
Wim Wenders , de su ensayo Se dejar conmover
A diferencia del gigante Wim Wenders nunca he ido a una puesta en escena de Pina, pero es uno de mis objetivos inmediatos, creo que se lo voy a pedir al viejito pascuero este año. Y superenlo los no chilenos, porque así llamamos en Chile a Papá Noel, viejito pascuero. Volviendo al tema, tengo una debilidad por la sensibilidad de Wim Wenders, es que es un buscador de espiritualidad en lo cotidiano, y un purista de las imágenes uno que se desprende de las palabras, las cuales solo utiliza cuando se ve forzado absolutamente a hacerlo. Como por ejemplo, en Wings of Desires, cuando evoca una y otra vez a través de los omnipresentes Angeles los monólogos y tormentos interiores de los ciudadanos de Berlín en los 80’. Esa economía del diálogo y ese amor por las imágenes es algo que adoro en su cine, y que se ve de manera preciosa en la rutina de Hiroyama en su película Perfect Days. Por lo que tal vez, mi sesgo a favor de Wenders, me haya hecho inconscientemente ver el documental de Pina predispuesto a maravillarme, pero la verdad es que superó todas mis expectativas.
Viendo extractos de sus representaciones en el documental de Wenders sentí lo que el director alemán decía. Un lenguaje nuevo, era como si todos esos hombres y mujeres interpretaran mis dolores más secretos y profundos, esos que no me atrevo a decir ni a mi mismo. Esas imágenes contaban historias, y su efecto de masas amplificaba las sensaciones. Porque eran multitudes de personas en escena. Y como tu y yo contenemos multitudes, sentía la tensión de cuando por ejemplo, un hombre dejaba caer a su mujer -la cual le hacía completamente confianza- y la recogía a centímetros de caer con todo su peso de cara al cemento. Esa imagen se repetía una y otra vez, y representaba una escena nunca antes vista, ni sentida, pero de una forma misteriosa que conocía, la de la dependencia.
Sí, Pina como dice Wenders es la creadora de un nuevo arte. La danza-teatral. Movimiento y emoción, motion and emotion en inglés, que grafica lo hermanas que son esas dos palabras, y nunca tanto como en Pina. Que nos mostraba el tesoro inherente de seres humanos, que hemos perdido con la hiperracionalidad, de poder comunicar sin las palabras.
“Yo no creería más que en un dios que supiera bailar”.” Decía Nietzsche en Así habló Zaratustra.
El también alemán, estaba en contra de la plátonica división de cuerpo y mente. Nuestro cuerpo necesita también de expresarse, está sediento de removerse de las amarras contemporáneas y quiere seguir sus instintos que cargan con la sabiduría de la evolución. Por eso Pina dice Baila, baila, sino estamos perdidos. Porque, sino, no expresamos todo nuestro potencial, y aunque seamos eruditos, intelectuales -sobretodo ellos, los más atrofiados-, no lo lograríamos, porque lo espiritual nunca se logra representar con las palabras. Y necesitamos aunque sea de lejos acercarnos a ese misterio, a expresar nuestras complejidades y contradicciones, dejándonos ir.
Nietzsche en el Nacimiento de la tragedia, explica que mientras Apolo, que es el Dios de la luz, el Dios onírico, que nutre con las apariencias e imágenes y nos hace soñar despiertos. Es en ese estado cuando entra Dionisio, el dios del vino, la danza y las festividades, que nos ayuda a descargar todo el tumulto interno y a romper con el principio de la individuación, con el olvido de uno mismo. Y no hay nada más dulce que olvidarse de uno mismo en un arrebato de embriaguez. Bailando y desaprendiendo a andar y hablar, el ser se eleva, buscando otros símbolos. El ser humano en ese instante, ya no es un artista, es una obra de arte, para Nietzsche. (GLORIA IMAGEN)
Seguro lo has sentido, Escríbeme en los comentarios, si te recuerdas de un arrebato de felicidad en que te olvidaste de todo. Por lo general, son momentos importantes en la vida.
Hay que estar siempre ebrio. Todo se reduce a eso; es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo, que les destrozan los hombros doblegándolos hacia el suelo, deben embriagarse sin cesar.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como les plazca. Pero embriáguense.
Baudelaire -EMBRIAGAguense, de una de sus obras maestras Pequeños poemas en prosa.
Embriáguense, de vino, poesía o virtud, o como les plazca. Cito a Baudelaire, para que no encasillen este estado con exclusivamente estar borracho.
Nietzsche dice que el artista es siempre un imitador o del sueño o de la embriaguez. Y en la borrachera dionisiaca, ocurre una autoalienación mística, la cual se simboliza en el baile, y que debe expresarse de aquella forma simbolizando la persona: el mundo.
Y me cuelgo de ese puente Nietzscheano para volver a los también alemanes Pina y Wenders. En ese arrebato de autoalienación mística, la cual se simboliza en el baile se simboliza el mundo. Porque ese es el permiso que solo tiene el artista, el de representar el mundo a través de su subjetividad. Es desde ahí que se desencadena el huracán de Pina.
Pero aquí estamos hablando de solo una persona en éxtasis, lo cual en sí ya es raro, salvo en fiestas donde esto se induce con drogas, que exacerban ese sentimiento de comunión y conexión. Pero que son inducidos artificialmente.
Ahora imaginense lo mismo, sin drogas, pero en un escenario con un elenco de 20 a 30 personas, todos bailarines profesionales. Nunca actores, porque Pina no busca actores que representen personajes, no. Pina busca que los bailarines actúen de ellos mismos, busca las emociones crudas, pasar por la pantomima sería desproveer de fuerza su arte. Por lo que utilizaba palabras claves para permitir las asociaciones del lenguaje hablado de sus bailarines. No hay roles, lo único válido es la verdad de cada individuo.
Encontrar a Pina fue como encontrar un nuevo lenguaje, antes no sabía como hablar. Y de golpe, ella me dio una forma para expresarme a mí misma. Un vocabulario. Cuando empecé era muy tímida, aún lo soy. Y después de varios meses practicando/ensayando me llamó y me dijo “Solo tienes que volverte más loca”. Y ese fue su único comentario en casi 20 años.
Decía una bailarina.
Los movimientos que vemos en Pina, no son un placer estéticamente, como en el ballet por ejemplo, pero sí un medio de comunicación puro del ser humano. Pina ha inventado un nuevo vocabulario del movimiento y del descubrimiento del otro, una súplica casi infinita de rituales entre los hombres y las mujeres, y una gramática de la soledad y de la comunidad, tanto de la reclusión del ser, como de la salida de sí mismo.
“En el teatro-bailado de Pina, una cosa es descubierta, sentida, revelada y mostrada finalmente, algo que había efectivamente escapado hasta aquí a todos los otros artes o que simplemente todavía no existían”
Dice Wim Wenders en el ensayo “Se dejar conmover”
En cual sea el campo de la danza o del teatro, Pina Bausch ha encontrado, inventado, abierto, como nadie antes de ella, su propia vía para explorar el espacio entre los seres humanos. Para medir su proximidad, y su soledad. Con nada más que gestos y movimientos, para expresar la alegría, la felicidad, el sufrimiento, la esperanza, la tristeza, el entusiasmo o la desesperación con su propia gramática, con su propio lenguaje bailado.
Tal vez pueda sonar exagerado, pero me encanta el asombro y la admiración genuina entre artistas. La inspiración hay que salir a buscarla a palos, o en espectáculos artísticos, como lo grafica Wenders con su admiración desmedida después de salir de un espectáculo de Pina.
“Cada vez que me levanto de mi asiento, soy otro, bajo las escaleras de otra forma, doy la mano a los demás de distinta manera…Soy consciente de todo lo que ha quedado tanto tiempo inexpresado en mi lenguaje corporal, tan ignorado por tanto tiempo”
Su descripción es la de una epifanía. Y eso es un regalo, porque querámoslo o no, tenemos solo un cuerpo y es primordial entender cómo funciona. Es algo casi terapéutico, contagioso, visualizar los recovecos, los espacios libres que se van abrir en uno, tanto en el corazón como en el espíritu e integrarlos en tu propia conquista del espacio. Es algo profundamente íntimo y espiritual.
Mejor dejo al mago, a otro cineasta, a Federico Fellini.
El teatro de Pina Bausch libera de todos los miedos, festeja, juega, simboliza, recuerda, intuye, conmemora. Es un consuelo tiernamente doloroso, porque ya no querrías prescindir de tanta armonía y ligereza, de tanta magia, y deseas que tu vida sea justamente así”
Tremenda alabanza de Fellini, uno que no acostumbraba a repartir loas. Uno que apostaba al arte eterno de Kandinsky(COMO DECÍAMOS EN EL EPISODIO ANTERIOR), y que según él, no veía casi peliculas y se volcaba con todo su ser a su fantasía, imaginación y sueños para crear sus imágenes e historias.
La buena noticia es que pese a la muerte de Pina el 2009, la compañía, Tanztheater Wuppertal, sigue reviviendo sus espectáculos y haciendo giras, sobre todo en Europa.
Para Wim Wenders, en su otro ensayo La mirada y el lenguaje, Pina Bausch era también una lingüista, una investigadora radical del lenguaje del cuerpo. Pero ella era empírica, intuitiva, y lo comprobaba en terreno, en el acto. Como ocurre con su siguiente descubrimiento en el documental Pina de Wenders.
Yo bailé en el Cafe Muller, estábamos bailando y todos teníamos los ojos cerrados. Cuando hicimos una repetición no podía volver a la sensación inicial, un sentimiento que era vital para mi. Y de golpe, entendí que hace toda la diferencia estando con los ojos cerrados, si miro hacia abajo o si miro hacia adelante. Eso hacía toda la diferencia. La sensación estaba ahí todo el momento. Increíble lo crucial que era, los pequeños detalles importan. Es todo un lenguaje que puedes aprender a leer.
Se refería Pina al ojo de águila, o eye of the tiger, el ojo de tigre, o de depredador, de hiper focalizarse en una cosa y concentrarse como si dependiera la vida en ello. Desde ese espacio, de esa tensión podía crear. Es todo lo contrario a Simba en el rey León, que cuando es joven, pasando sobre todo cuando encuentra a Timón y Pumba, tiene una mirada risueña, relajada, de Hakuna Matata, filosofía que no tengo nada en contra, pero que no es precisamente la ideal para recuperar el reino y sacar al asesino de tu padre y violentador de tu madre. Esa mirada cambia cuando tiene la aparición de Mufasa, Simba gana decisión desde el dolor, desde la voluntad y no vuelve a tener esa mirada perdida.
Bueno, eso que me había dado cuenta, nunca lo había entendido hasta qué Pina, la maestra del lenguaje corporal lo explica de esta manera tan simple y precisa. Como solo los grandes maestros pueden. Pero esta es una excepción, ya que a Pina, no le interesaba explicarse ni analizar su trabajo.
(LA HISTORIA DEL DOCUMENTAL)
Por ese misterio y Wim Wenders quería hacer un documental con Pina, pero el cineasta no encontraba el formato, la cámara en dos dimensiones se quedaba corta en visualizar el poder de la danza, que es sobre todo la conquista del espacio. Ya era una broma recurrente entre ellos, cuando se veían:
¿Ya sabes como hacer la película, ahora? Le preguntaba Pina.
No. Le respondía Wim.
A lo que se reían, hasta que Wim Wender el 2007 vió por primera vez una película en 3 dimensiones. Era un concierto de U2.
La proyección bidimensional a la cual el cine nos había habituado, lo que se consideraba como evidente deviene tridimensional. Voila! Así, sí podía funcionar! El 3D permitía incluir la profundidad, el espacio podía finalmente abordar la danza de otra forma. Es que el espacio era el reino de los bailarines a cada paso, a cada gesto, a cada movimiento conquistaban algo nuevo…Llamé a Pina saliendo del cine “Ahora si lo sé”
Dijo Wim Wenders.
Se pusieron manos a la obra, pero era una tecnología nueva para Wenders, y hubo un par de problemas técnicos, lo que retardo el proyecto, y cuando ya lo había comprendido cómo llevarlo a cabo. Pina muere de golpe con solo 69 años.
Hubo un freno, y desazón y profundo dolor por la muerte de la Princesa, como la llama Wenders en su ensayo. Pero la compañía decidió seguir.
Si la película existe hoy es gracias a los bailarines de la compañía.
Si no podemos hacer la película con Pina, debemos intentar hacerla por Pina. Para todos los participantes será una forma de le decir adios, de agradecerla y de hacer su duelo.
Dice Wim, Wenders
Pero al comenzar a grabar a la compañía y montar las grabaciones, se da cuenta que no era suficiente el material para hacer una película. Faltaba algo. Faltaba Pina.
Atormentado con el problema, se da cuenta con la compañía, que su tropa, que solo los bailarines habían sentido la mirada de Pina sobre ellos, durante años. Solo ellos podían expresar esa mirada. Por lo que Wenders al entenderlo, solo aplico ell método de Pina y comenzó a interrogarlos sobre élla.
Sobre lo que me podían contar de los ojos de Pina, de lo que había visto ella en cada uno de ellos -a veces cosas que ni siquiera ellos sabían- y cómo esa mirada había sacado lo mejor de cada uno. Y como con Pina, los bailarines no debían responder con palabras, sino únicamente con su propio lenguaje ¡El baile!
Esas “respuestas bailadas” hacen el film. Un nuevo idioma tridimensional que graba un nuevo lenguaje corporal que se desarrolla en el espacio y el tiempo.
Y ya me voy despidiendo y les terminó por repetir la pregunta ¿Has tenido un momento de arrebato y de olvidarse de sí mismos bailando que haya sido significativo en tu vida?
Y cuando Wim Wenders termina el documental con la frase con la que empezaba el capítulo: “Baila, baila, sino estamos perdidos”.
Ella no exagera un ápice de lo que significa el baile para ella. La danza era para ella una respuesta a la vida y a los problemas que aparecen. Esa era su forma de enfrentarse con las cosas, bailando.
Hasta la vuelta, chau.
Las palabras no pueden hacer más que evocar cosas. Es ahí cuando la danza vuelve.
Pina
