Vincent Van Gogh – Cartas a Theo

Vincent Van Gogh – Cartas a Theo

 

Podcast: Vincent Van Gogh – Cartas a Theo

Ah querido hermano, sé perfectamente bien lo que quiero. Puedo muy bien en la vida y también en la pintura privarme de Dios, pero no puedo, sufriendo, privarme de algo más grande que yo, que es mi vida, la potencia de crear”

Hola caminantes, 

Después de un último episodio un poco oscuro, pero necesario sobre el desorden de angustia juvenil, hoy quiero salir de lo macro y escrutinar en lo micro, en un artista, un pintor, pero sobre todo un maestro incansable y fiel seguidor de su camino. Voy a hablar de Vincent Van Gogh.

Hay tanto mito y tema sobre su obra, sus accidentes y relaciones, pero lo que quiero hacer acá es resaltar al hombre profundamente sentimental y buscador infatigable del sentido de la vida a través del arte y contar la historia de amor fraternal más grande que conozca.

En este capítulo me voy a basar en su hermosísimo e indispensable libro Cartas a Theo.  Espero que disfruten el programa.

Para llegar a la verdad se necesita trabajar largo tiempo, y mucho. Vincent.


Son muchas las cosas que conmueven de  Van Gogh su tenacidad, su entrega, resiliencia y sobre todo el amor por su oficio. Un oficio que no lo retribuye y más bien lo despreció en vida, pero que a él, como trágico enamorado, no le quedó otra que ignorar esa realidad. Vincent oficialmente se envalentona con el oficio de la pintura ya tarde. Otra de las razones por la cual su historia es tan inspiradora, no solo para pintores o artistas, sino para cualquier ser humano, de que ni a la primera, ni a la segunda, sino a la tercera se puede seguir intentando entregar con toda su piel a algo.

Van Gogh murió a los 37 años vendiendo solo un cuadro. Sí, derrotado en vida, pero en el salón de su alma el fuego siempre crispaba. Es que como en todo camino, las rutas errantes también enseñan, y Van Gogh en Londres, donde ejerció como mercader de arte, aprendió de los pintores y se apasionó locamente de la pintura. Que importaba quedarse sin trabajo, si había encontrado una pasión. Hay gente que en su vida logra nunca escucha esos tambores, y peor aún, otros que prefieren no seguirlos. Pero esa valentía paga su precio, eso es lo que quiero contarles:

“Por cierto, que me gustaría estar acompañado; pero aunque no lo esté, no voy a entristecerme por esto, ya vendrá en día en que tenga a alguien” Ese alguién que esperaba nunca llegó.

Empecemos por su biografía, Mucha gente recomienda libros de aventuras juveniles para empezar a leer, yo les diría que se enganchen con biografías, la empatía y angustia que da seguir las peripecias, dolores y aventuras de grandes personajes históricos: cómo Van Gogh pone en perspectiva los caminos de la vida. En mi época más oscura y menos literaria, biografías como la de Darwin, y sobre todo la de Miguel Angel y Vincent Van Gogh, me volvieron a acercar a la literatura. Les recomiendo la breve pero extraordinaria biografía “Lujuria de vivir” de Van Gogh de Irving Stone.
Fin de paréntesis.
 
Van Gogh pertenece a una familia de clase burguesa holandesa. Vincent nace en 1853 en Zundert, en una pequeña localidad en los Países Bajo. Su padre era un pastor protestante, y su madre, Anna, provenía de una familia de editores con conexiones en el mundo del arte. Vincent fue el mayor de seis hermanos, entre ellos su hermano Theo. Curiosamente, Vincent fue nombrado en honor a un hermano mayor que había nacido muerto un año antes, lo que se cree pudo influir en su identidad y sentido de pertenencia.

Vincent tuvo una infancia tranquila pero marcada por su carácter introspectivo y solitario. Desde joven mostró un interés por el arte, pero no comenzó pintando; en lugar de ello, empezó a los 16 años, a trabajar como aprendiz en Goupil & Cie, una prestigiosa galería de arte en La Haya, gracias a la recomendación de un tío que estaba bien conectado en el mundo del arte. Este empleo le permitió familiarizarse con el mercado artístico europeo, y fue trasladado a sucursales en Londres y París. Sin embargo, su tendencia reservada y a ser crítico con los clientes llevaron a su despido en 1876.

Desayuné pan y cerveza, es un medio que Dickens recomienda a los que están a punto de suicidarse, como particularmente indicado para alejarlos durante un tiempo todavía de su proyecto”

Tras su fracaso como comerciante de arte, Vincent regresó a Holanda, donde luego de una gran crisis existencial, decide buscar un propósito en la religión. Inspirado por el ejemplo de su padre, aspira a convertirse en pastor protestante. Estudió teología de manera informal, pero no logró pasar los exámenes de ingreso en la facultad. Por lo que se matricula en un curso de evangelismo y trabaja como misionero en la región minera de Borinage, en Bélgica, donde vivió en condiciones extremadamente austeras, entregado a ayudar a los pobres y enfermos. Sin embargo, su fervor religioso y sus métodos poco convencionales (como dar su ropa y posesiones a los mineros) le valieron críticas de sus superiores, y finalmente perdió su puesto. Sin embargo, descubriría una temática de su obra: Los más desposeídos.

Pintar la vida del campesino es un asunto serio y me sentiría culpable si no procurase hacer cuadros que despierten serias reflexiones”

Esta es la época de la transición final al pintor. Plagada por esa piedad y esa consciencia social cristiana que lo atraía a los campesinos, mineros, y prostitutas. Vincent es más convive con una prostituta, Sien y su hijo, en La Haya. . 

Tío Cor me pregunta entonces si una mujer o una joven que fuese bella no me gustaría, pero le dije que me sentiría y que me entendería mejor con una que fuese fea o vieja, o pobre, o desgraciada por una u otra razón, pero que hubiese adquirido inteligencia y un alma por la experiencia de la vida y las desdichas y penas”

Van Gogh, en realidad lo que buscaba era esa complicidad, esa empatía en pares, porque él era un desdichado más. 

Bueno, revisemos la correspondencia de Vicent a Theo por más de 14 años y que se agrupa en este maravilloso libro: Cartas a Theo.

La correspondencia empieza en 1873, con Vincent en Londres, apasionado por el arte de Millet, Israel, Mauve y Tissot, de la escuela realista y naturalista sobre todo. Y como no, lo que los acerca es la pintura y el arte.

Con cuanto gusto hablaría todavía de arte contigo, pero no tenemos más que escribirnos con frecuencia; encuentra bello todo lo que puedas, la mayoría no encuentra nada suficientemente bello”

Le decía Vincent a Theo en 1974, quedando en evidencia dos cosas, la intensidad de Vincent, la cual parece de un personaje salido de Dostoievski y segundo: la relación entre ambos, que solo con el tiempo agrega otras capas de profundidad como la de benefactor y un beneficiario, pero que en detrás de todo aquello era sostenido por dos hermanos que se amaban y querían el uno al otro.

Hemos hablado mucho de lo que es nuestro deber y como podriamos llegar a algo bueno, y hemos llegado a la conclusión de que nuestro fin en primer término debe ser el hallar un lugar determinado y un oficio al cual podamos consagrarnos enteramente…El que vive sinceramente y encuentra penas verdaderas y desilusiones, que no se deja abatir por ellas, vale más que el que tiene siempre el viento de popa y que sólo conocería una prosperidad relativa…Desde el momento en que nos esforzamos en vivir sinceramente todo será para buen fin, hasta si debemos inevitablemente tener penas sinceras y verdaderas desilusiones; cometeremos probablemente también gruesas faltas y haremos malas acciones, pero es verdad que es preferible tener el espíritu ardiente, aunque se deban cometer faltas, que ser mezquino y demasiado prudente. Es bueno amar tanto como se pueda, porque ahí radica la verdadera fuerza, y el que mucho ama realiza grandes cosas y se siente capaz, y lo que se hace por amor está bien hecho.” Decía envalentonado de pasión Vicent en  1878 en Amsterdam.

Cuanto más rápido se intenta destacar en el dominio de alguna actividad o oficio, adoptando una forma de pensar y actuar relativamente independiente, y menos sujeta a reglas fijas, más firme se hará el carácter, sin que por ello haya motivo para sentirse disminuido.

Actuar de este modo es propio de los sabios, porque la vida es corta y el tiempo pasa veloz; si nos perfeccionamos en una sola cosa y llegamos a comprenderla bien, adquirimos además la comprensión y el conocimiento de muchas otras cosas.”

Termina de agregar Vincent con relación al fuego sagrado, que es lo que incendia toda la pradera del ser. Tenemos que embriagarnos, encendernos, levantarnos con ganas, con proposito y fuerza vital y eso te lo da solo el amor a un oficio. Y eso Van Gogh lo sabe con todo su ser, ya está germinando la semilla del arte en su corazón, siempre ha estado ahí, sus ojos están entregados a la belleza. Cuantas bellezas en el arte, con tal de poder retener lo que se ha visto. No se está nunca sin trabajo ni verdaderamente solitario, jamás solo, quien está volcado al arte.

Esa es la verdadera filosofía y fe de Vincent, un hombre así de pasional no puede dedicarse a ser pastor protestante. Es verdad que en estos años, a finales de los 1870, Vincent en sus correspondencias menciona frecuentemente la admiración que tiene por Jesucristo, sin embargo, en comparación a sus comentarios sobre el arte son ínfimas. 

“El arte es el hombre agregado a la naturaleza” Definición que le fascina a Vincent, porque vé a la naturaleza como la realidad, la verdad. Es distinta su concepción a la que veíamos en Kandinsky, que consideraba la naturaleza un velo más de la realidad. Sin embargo para Van Gogh, también un cuadro de Mauve o de Maris o Israels dice más y habla más claramente que la misma naturaleza. Este es su apogeo del arte.

Hasta que llega Julio de 1880, y Vincent envía una de sus cartas más extensas, desesperadas y bellas. Vincent sabe que está llegando al final de la línea en su búsqueda de hombre de fe, siente como hermano mayor que se ha convertido en la oveja negra de la familia, que como buen miembro de familia burguesa ya no es presentable, y que por el cambio de piel que debe llevar debe ser alejado de su núcleo familiar, no es de buen gusto convertirse en el tío soltero desesperado y cesante en una familia como la suya. Vincent entra en toma de conciencia de su estado, y bus ca en Theo, su hermano, como refugio.

Soy un hombre de pasiones, capaz de hacer cosas más o menos insensatas, de lo cual me arrepiento a medias. Me ocurre a menudo que hablo u obro con demasiada precipitación cuando sería mejor esperar con más paciencia…Es verdad que he perdido la confianza de algunos y es verdad que mis asuntos pecuniarios se encuentran en un triste estado; es verdad que el porvenir es bastante sombrío; es verdad que habría podido hacerlo todo mejor, es verdad que nada más que para ganarme el sustento he perdido tiempo, es verdad que mis estudios siguen en un estado bastante triste y desesperante y que es más lo que me falta, infinitamente más, que lo que tengo. Pero ¿a eso le llaman descender, a eso le llaman no hacer nada?
En el camino que me encuentro debo continuar. Si no hago nada, si no estudio, si no busco más entonces estoy perdido”

Pese a todo, Van Gogh estaba ya decidido. Puede sonar a autodesprecio, pero el tipo está dispuesto a pagar el precio de los monstruos con los que se encontrará en ese bosque encantado de los sueños. Vincent se mete a hablar emocionado de Shakespeare, del Rey Lear, para luego volver a decirle a Theo que no se preocupe. “Soy el mismo y mi tormento no es otro que este:¿Para qué podría yo servir?” Ahí me llega un flecha en el corazón, y espero que a ti también, que por algo escuchas este video y no cuando compras criptomonedas. Acaso¿No es el tormento de todos? ¿De conjugar esa pasión con la utilidad? Sigo, y creo que aquí en las próximas líneas Theo se desarma ante la fragilidad de este ser humano que es su hermano “No podría ser yo útil de alguna manera?¿Cómo podría yo saber más o ahondar en tal o cual tema? Ya ves, esto me atormenta continuamente, y además uno se siente prisionero en su tormento, excluido de participar en tal o cual obra, tales y cuales son necesarias están lejos del alcance. A causa de esto no se viven sin melancolía, después se sienten vacíos allí donde podría haber amistades y altos y serios afectos, y se experimenta como el terrible decaimiento que roe hasta la misma energía moral y la fatalidad parece poder poner una barrera a los instintos afectivos y una marea de náuseas sube a la garganta…”

Van Gogh se sabe solo, y  es consciente que el dedicarse y autoconsumirse en este arte, lo va a fundir y que el precio es la soledad. Pero Vincent lo acepta. En cambio, acepta esta prisión, pero acepta que no es lo suficientemente bueno. Debe mejorar.

Te escribo un poco al azar lo que me viene a la pluma, me sentiría muy contento si de alguna manera tu pudieras ver en mi algo más que un haragán…Un pájaro en la jaula, en la primavera, sabe muy bien que hay algo para lo cual serviría, siente fuertemente que hay algo que hacer, pero no lo puede hacer.
Mira que haragán -dice un pájaro que pasa- como una especie de rentista”

Estoy preso, estoy preso y no me falta nada, imbéciles. Tengo todo lo que hace falta ¡Ah, la libertad! ¡Ser un pájaro como los otros pájaros!…
¿Tu sabes como puede desaparecer la prisión? A base de afecto profundo, serio. A base de ser amigo, de ser hermanos, amar: así se abre la prisión como una fuerza soberana, como un encanto poderoso. Pero el que no tiene esto permanece en la muerte”

Vincent así retoma su correspondencia regular con su hermano, encuentra en él un confidente y empieza a compartir sus proyectos artísticos y su fijación con los pobres: “El hombre de las profundidades del abismo, de profundis, es el carbonero; el otro, de aire soñador, casi pensativo, casi sonámbulo, es el tejedor. Cada vez encuentro algo de emocionante, hasta aflictivo, en esos pobre y oscuros obreros, los últimos de todos, por así decirlos, y los más despreciados”

Es evidente que se ve en el espejo a través de ellos. Pero a Vincent no le queda otra que seguir, y prepara una estancia en Bruselas para estudiar el dibujo. El camino es estrecho, la puerta es estrecha y pocos la encuentran.

En esta etapa Vincent comienza a depurar su técnica y comparte bosquejos y borradores en sus cartas a Theo. Es una etapa fructífera, tras lo cual se instala en Etten y se enamora perdidamente de su prima que ha enviudado, lo que trae feroces reprimendas de su padre. Pero como ocurre tantas veces, el amor es una bendición, e incluso más importante que el sujeto del amor, es el amor en sí. No estás enamorado del sujeto amado, estás enamorado de estar enamorado decía Nietzsche y luego Bolaño. Van Gogh no está dispuesto a resignarse pese a ya ser rechazado con ese rotundo “jamás, nunca jamás” que liquida a Vincent. Sin embargo, este no tan categórico lo termina por impulsar a mudarse a la Haya, donde seguirá sus estudios.

En esta etapa Van Gogh inicia estudios de uno de sus ídolos que es el pintor Millet el que lo tiene absolutamente fascinado.”El arte es un combate, en el arte es necesario jugarse hasta la piel” Preferiría no decir nada antes que expresarme débilmente”

En esta época ya Theo es el benefactor de Vicent, es tan evidente, que Vincent, aunque siempre con vergüenza, le pide dinero detallando en listados todas las herramientas: oleos, cabestrillo, etc, que necesita. Es una etapa de renacimiento de Vincent y de aprendizaje, siente que su hermano cree en él, y eso lo ayuda en su camino de soledad.

Para llegar a la verdad es necesario trabajar largo tiempo y mucho” Dice Vincent sin embargo, no puede rehuir de esta tristeza ambivalente que le acompaña toda su vida, que es el dedicarse al arte:

Que soy a los ojos de la mayoría de la gente? Una nulidad o un hombre excéntrico o desagradable, alguien que no tiene un sitio en la sociedad ni lo tendrá; en fin, poco menos que nada. Bien, supón que eso es exactamente así, entonces quiero mostrar por medio de mi obra lo que hay en un excéntrico, en una nulidad” El arte es su perdición y salvación.

En esta época Vincent empieza también a extrañar la naturaleza, viviendo en la ciudad, es que la naturaleza para él tarde o temprano hace eco en los artistas lo provee de colores. “Hay cosas que siento que hay en el color que surgen de mi mientras pinto y que no poseía antes, cosas grandes e intensas…”

Pero al mismo tiempo como Vincent se auto desprecia y duda todo el tiempo de su camino, nunca está absorto a la belleza: “Me siento lleno de nuevos goces que encuentro en las cosas que veo, porque tengo una nueva esperanza de hacer algo grande dondequiera que haya alma”

Vincent se nota en calma en esta época en la Haya, sabiendo que es una etapa de preparación. Así mismo, convive y mantiene a través de Theo a una prostituta con su hijo por un tiempo. Es una epoca más de paz porque tiene afectos. Pero luego de un tiempo empieza a desear el contacto con la naturaleza, y finalmente accede a ella por dos meses en una playa en Drenthe donde aprovecha de dibujar gente labriega, ese tipo de gente a priori ordinarios y comunes, pero que tras una segunda y paciente mirada reflejan toda la complejidad del ser humano. En este periodo hay varios bosquejos de personas. Pero al mismo tiempo, esta abundancia y cercanía a Dios que es la naturaleza para Vincent, lo arrebata de grandes esperanzas.

Precisamente en este momento siento en mí el comienzo de algo mejor. Algo que todavía no es, pero sin embargo veo en mi obra cosas que hasta no hace mucho yo no había usado todavía.” Vincent empieza a darse cuenta que puede llegar a ser pintor y lanza esta tremenda verdad a anotar para todo aspirante a artista: “Me gustaría más ganar como pintor 150 francos al mes que 1.500 francos mensuales por otros medios, aún como comerciante de cuadros” 


Es el comienzo y maduración de su eterno tormento:
“Conozco a dos personas agitadas en mi interior por el mismo combate:”yo soy pintor” y “yo no soy pintor”. Una lucha espantosa a veces, una lucha que es precisamente la diferencia entre nosotros y algunos otros que toman las cosas menos en serio; para nosotros mismos, es algunas veces muy duro; una crisis de melancolía, un poco de luz, un poco de progreso; otros, tienen que luchar menos, trabajan quizás más fácilmente, pero también el carácter del individuo se desarrolla menos”

La única forma de Van Gogh para vencer esa lucha, espantar ese fantasma que te dice no eres escritor, que no eres pintor, es escribiendo, es pintando. Vincent va más allá: “Sólo pueden ser tus amigos aquellos que también luchen contra esto”

Percibimos en Vincent un fino desprecio por todos los que esconden o no descubren su pasión, con el tiempo a Vincent se le va haciendo cada vez más difícil relacionarse con la gente. Van Gogh se radica por dos años en Neuen, donde empieza a fijarse más en las estaciones:

El verano no es fácil de expresar; la mayoría de las veces, un efecto estival suele ser, o imposible o feo. Pero están los crepúsculos. Pero hay que añadir que no es tan fácil encontrar en el verano un efecto de sol que sea tan rico, tan simple y tan agradable de observar como los efectos característicos de las otras estaciones. La primavera tiene el nuevo trigo verde tierno y las manzanas rosas en flor. El otoño tiene el contraste de las hojas amarillas con los tonos violetas. El invierno tiene la nieve y los menudos personajes negros”

Pese a las ayudas, y como en toda relación Vincent tiene aparentes roces con Theo, a quien le pide que lo ayude no solo con dinero, sino que con sus influencias de mercante del arte y una colaboración más estrecha y una amistad de más valor. Van Gogh empieza a desesperar por su falta de éxito, cosa que persistirá.  Sin embargo, como siempre ambivalente, Van Gogh entiende algo vital con respecto a su valía.

Si no valgo nada ahora, no valdré más después, pero si valgo más tarde es que valgo también ahora. Porque el trigo es el trigo, aunque los ciudadanos lo tomen al principio por hierba y viceversa…Porque de todos modos suele ser cierto que la fortuna sonríe a los audaces y cualquier cosa que suceda, especialmente la felicidad o la “alegría” de vivir es necesario obrar y tener la audacia si se quiere vivir realmente”

Van Gogh está decidido de su camino y dispuesto a seguir aceptando su calvario y poco reconocimiento, con la sospecha paranoica y latente que su hermano tal vez no está moviendo todos los hilos como pudiera para poder ayudarlo, pero qué más da, sería mal agradecido continuar en eso. El quiere que lo deje de tomar como un benefactor, sino como un socio.

No quiero de ninguna manera suprimir el sufrimiento; porque a menudo es lo que lleva a que los artistas se expresen con mayor energía…y que aquel que quiera hacer algo bueno o útil no debe apoyarse en la aprobación general, ni desearla, sino por el contrario no esperar simpatía o ayuda más que de muy pocos espíritus y aun de poquísimos”

Es una época tumultuosa de Vincent, él siente que ha pasado su etapa de educación y que los frutos ya están maduros para que sean recogidos. Al mismo tiempo pinta mucho y exacerba su fijación por los campesinos:

Con su falda y camisas azules, cubiertas de polvo y remendadas, y que bajo el efecto del tiempo, del viento y del sol, han tomado los más delicados matices, una muchacha de granja es a mi parecer, más hermosa que una dama; al vestirse como una señora  todo lo que haya en ella de verdadero desaparecerá. Un aldeano es más bello entre los campos, con su traje de fustán, que cuando va a la iglesia el domingo acicalado como un señor.”

Vincent empieza a encontrar más y más su identidad como pintor y encuentra en la modificación de la realidad la verdad: “Mi gran anhelo es aprender a hacer tales inexactitudes, tales anomalías, tales modificaciones, tales cambios, tales cambios en la realidad, para que salga ¡pues claro! mentiras si se quiere, pero más verdaderas que la verdad literal”
Lo mismo le ocurre con los retratos los que piensa que deben ir más allá de lo que puede mostrar un retrato fotográfico. En un anticipo de lo que vendría con el expresionismo intentando expresar no solo lo visible, sino lo inconsciente.

Así mismo, su vocación por el trabajo duro es prodigioso, Van Gogh continúa enamorado de la naturaleza y de su oficio: “No se está en la tierra para divertirse y no es necesario vivir mejor que los demás. En el fondo, esto de vivir un poco mejor no sirve relativamente para nada, ni siquiera podemos retener nuestra juventud!”

Es en esta plenitud de sus fuerzas que desembarca desde Amberes, la ciudad portuaria belga, en el inicio de una primavera a París, restaría dos años en la ciudad luz, donde se codearía con pintores consolidados como Paul Gauguin, con quien viviría en el sur de Francia, además de Camille Pissarro, Georges Seurat y Toulouse Lautrec y se involucraría en el movimiento de los impresionistas. A través de estos encuentros, se inspira en el uso de colores vivos, la pincelada suelta y la exploración de los efectos de la luz. Este periodo marca un cambio radical en su paleta y estilo, alejándose de los tonos oscuros y terrosos de su etapa en Holanda, además de hacerse asiduo al barrio bohemio y lleno de cabarets de Montmartre y Pigalle. En esta etapa solo hay una carta en que Vicent le comunica su cambio de residencia improviso de Amberes en Bélgica a París, es que Theo vivía en París con su familia. 

Vincent deja París con destino a Arlés después de casi 1 año y medio, en busca de tranquilidad y de poder explorar esa paleta más luminosa influenciada por los impresionistas y neo impresionistas. Aquí se instala en una pieza con la ilusión de hacer vida de ciudad y vivir con más artistas.

El talento es una larga paciencia, y la originalidad un esfuerzo de voluntad y de observación intensa” Le escribía en una de sus primeras cartas Vincent a Theo, citando a Flaubert, el escritor francés. Es importante mencionar que Van Gogh era un ávido lector de literatura de su época, Victor Hugo, Balzac, Maupassant, Emile Zola, Dickens, entre ellos, y el ya mencionado Shakespeare. Vincent salía a buscar la inspiración por todos lados.

En esta misma carta llena de optimismo Theo le comenta sus altas esperanzas del lugar y lo bien que se sentía en Arles y le agrega:
Solamente un no sé que me ha punzado y apretado la garganta de emoción y he escrito sobre mi cuaderno “Vincent y Theo”
Vincent en sus momentos más luminosos era una persona tierna y cariñosa. Pero como en toda relación hay altos y bajos, aunque en el fondo él  estaba profundamente agradecido de su hermano, quien fue tal vez su gran amor.

 

Pero como este camino de artista es siempre inestable, temperamentos como el de Vincent: sensibles, pasaban por malas rachas, como en la carta de Mayo.
…Pero con mi temperamento, divertirme y trabajar no son del todo compatibles y en las circunstancias actuales habrá que contentarse con hacer cuadros. Lo cual no es la felicidad ni la verdadera vida pero ¿Qué quieres? Aun esta misma vida artística, que nosotros sabemos que no es la verdadera, me parece muy viviente y sería ingratitud no contentarse con ella”

Van Gogh siempre está en ese vaivén emocional, de amar su oficio, pero sabiendo  que es un prisionero de ese amor, y que la vida verdadera, la que él llama casarse, formar una familia y tener horarios normales en un lugar fijo le es esquiva. Por momentos como este, parece más sereno y acepta sin claudicar su camino.

A mi el embrutecimiento me sale de dentro; no siento tanto la necesidad de distraerme, estoy menos atormentado por las pasiones, y puedo trabajar con más calma, podría estar solo sin contrariarme. El resultado es que me siento un poco más viejo, pero no más triste”

La verdad es que esta primera parte de Arlés encuentra a un Vincent sabio y maduro, casi en paz.


Es quizas muy tonto escribir todo esto, pero yo lo sentía así y me parecía que, como yo, tu sufrías al ver convertirse en humo tu juventud; pero si ella, por contragolpe aparece en lo que se hace, no hay nada perdido y la potencia de trabajar es otra juventud”

¿No es ese maravilloso consuelo? Que la potencia de trabajar sea otra juventud. Vincent en esta etapa ya ha superado los 35 años, lo que es para nosotros una persona joven, pero para alguien como él, su condición y su precariedad lo hacía sentir acabado. Esa es la lucha constante de Vincent.
Vincent se siente solo, le duele no encontrar pares artistas en el sur francés, y empieza a hacer planes con Theo para vivir con Paul Gauguin, el pintor francés que deja botada a toda su familia por la pintura y se encontraba en complicaciones en Bretagne, en el noroeste francés. La idea le entusiasma a Vincent, de cocinar juntos y de vivir en comunidad artística, es un deseo que no lo abandona.

Esta falta de reconocimiento sumada a la soledad en Arlés, sin embargo le empieza a hacer de a poco daño:
Ahora me encuentro decididamente mejor de salud; pero la esperanza, el deseo de triunfar está quebrantado y trabajo por necesidad, por no sufrir tanto moralmente, para distraerme”
Sin embargo en esa distracción su trabajo es prolífico y se entrega con todo su ser a ello: “Solamente que encuentro que lo que he aprendido en París se va y que vuelvo a las ideas que me habían venido en el campo antes de conocer a los impresionistas…Porque no puedo reproducir exactamente lo que tengo delante de los ojos, sino que me sirvo arbitrariamente del color para expresarme con más fuerza”

Tal vez en esta última frase está la clave de toda la obra y vida de Vincent Van Gogh, la realidad que percibe con sus sentidos no se condice con su intensidad interna, hay un desacople que para su sensibilidad le hace daño, sus grandes esperanzas y desmesura necesitan modificar el mundo. ¿Es que quien puede ser tan loco para contentarse cien por ciento con lo que se tiene delante de los ojos? ¿No es acaso esa la gran potencia de la vida? Ser raptado por esas fuerzas misteriosas e invisibles.


Si uno está bien de salud, es preciso poder vivir de un trozo de pan, trabajando toda la jornada, teniendo todavía la fuerza de fumar y de beberse un vaso, esto es necesario en esas condiciones. Y sentir, sin embargo claramente en lo alto, las estrellas y el infinito. Entonces la vida llega a ser casi fascinante”

Pero ese péndulo de intensidad siempre va de un lado a otro y la parábola se va haciendo cada vez pronunciada, para ambos lados:

Yo había comenzado a firmar las telas, pero pronto me he detenido, rrme parecía demasiado tonto” Van Gogh empieza a estar cada vez más bipolar en su autoapreciación, y cada vez más entregado con respecto a su futuro:
Los Flaubert y los Balzac no han hecho a los Zolas y a los Maupassant? Viva, pues no nosotros, sino la generación venidera. Tu eres bastante juez en pintura para ver y apreciar lo que yo puedo tener de originalidad y lo eres igualmente para ver la inutilidad de presentar lo que hago al público de ahora”

Vincent empieza a intentar de consolarse con al menos ser un eslabón más que pudiera servir a la pintura, si bien él no podrá ser reconocido, al menos que su obra sirva de inspiración.

La vida es sin embargo corta, y sobre todo el número de años en los cuales uno se siente lo bastante fuerte para desafiarlo todo.”

Es increíble como Van Gogh logra asimilar esta sensación de pérdida de energías. Siente que nuevamente y por tercera vez en su vida está llegando al final de la línea, pero ya no tiene más con que dar cara. Sin embargo, aún ama la pintura y tiene clarísimo lo que quiere hacer:

En un cuadro yo quisiera decir algo como consolador como una música. Quisiera pintar a los hombres o a las mujeres, con no sé que de eterno”
“En mi cuadro el Café Nocturno he tratado de expresar que el café es un sitio donde uno puede arruinarse, volverse loco, cometer crímenes”

Hay algo de premonitorio acá. Esta etapa de Vincent es maravillosa, y Arles ciudad que he tenido el gusto de visitar también es bellísima, uno siente el aura de Van Gogh en cada rincón, es una ciudad antigua, por lo que uno se imagina seguir sus huellas. Esas huellas llenas de sed de amor:

Cuanto más reflexiono, tanto más siento que no hay nada más verdaderamente artístico que amar a la gente…Nosotros vemos que el arte resucita siempre después de las decadencias”
“Por cierto, que me gustaría estar acompañado, pero aunque no lo esté, no voy a entristecerme por eso y después, sobre todo, ya vendrá el día en que tenga a alguien”

En esta etapa Vincent intenta desesperadamente encontrar un libro de Tolstoi, Resurrección, quiere leer sobre ese noble que labraba la tierra, que sabía reparar poleas, fabricar zapatos y conducir carretas. Vincent está buscando un espejo positivo en la fe de un gigante como Tolstoi.
En esta etapa la productividad de Van Gogh alcanza su apogeo, ya sea por su soledad, o por ese sol cegador del sur francés. Es tan así que la mayoría de sus cartas contienen dibujos, bosquejos, proyectos, es un volcán creativo.
Pero los recurrente tormentos no paran:
Mi deuda es tan grande que cuando te la haya pagado, cosa que pienso llegar a hacer, el mal de producir cuadros me habrá robado la vida y me parecerá no haber vivido”

Es en este final de año 88’ en que Vincent necesita más que nunca de compañía, al acostumbrarse a una vida más cobijada y con más afectos por Theo y los pintores, es que se anuncia la llegada de Paul Gauguin a Arles. Vincent no puede más de felicidad, piensa que esta sociedad puede ser productiva para ambos, y prepara el arriendo de una casita amarilla, como el mismo la llama para recibir a su amigo y colega. Y aquí hay muchas incógnitas, es que en un periodo de un mes, y de tres cartas, pasamos del entusiasmo casi juvenil de Vincent por la visita de su colega pintor, de la admiración por las habilidades en la cocina  de su amigo y su dedicación al trabajo, que incluye incluso un retrato de Gauguin en una larga carta llena de de grandes esperanzas, pasando luego a una escuetisima siguiente carta:
“Creo que Gauguin está un poco decepcionado de la pequeña ciudad de Arles, de la casita amarilla donde trabajamos y sobre todo de mi.”
“En efecto; preveo para él, tanto como para mí, dificultades graves que aún hay que superar. Pero esas dificultades están más bien dentro de nosotros mismos que en otra parte”
Esta carta es del 23 de diciembre del 88’, ya en la próxima carta del 1 de Enero del 89’, Vincent está hospitalizado y se ha mutilado su oreja, Theo ya ha venido a socorrerlo y a arreglar el asunto de la casa con Gauguin.
Aparentemente la discusión entre ambos ha escalado y en esa circunstancia tristes Vincent se ha mutilado su oreja en una borrachera el mismo 23 de diciembre.

La verdad es que no me puede interesar menos este evento de la oreja, escribo y hago este podcast no para llegar a este momento, sino para hablar de la desesperación que llega a niveles de automutilación en Vincent. Y es el precio de la soledad y del camino artístico realmente lo que me interesa.

En las próximas cartas vemos a un Vincent avergonzado, pero extrañamente positivo. Mucha gente piensa que Van Gogh se ha enamorado de Gauguin, pero no creo, simplemente quería vivir acompañado, escuchen lo que escribe a Paul en Enero:

Mi querido amigo Gauguin, deseo que te abstengas hasta de una más madura reflexión por ambas partes, de hablar mal de nuestra pobre casita amarilla, que saludes de mi parte a los pintores que has visto en París. Te deseo la prosperidad en Paris, con un buen apretón de manos.
Vincent”
Yo aquí solo leo a un ser humano al que una vez más se le rompen sus anhelos humanos de tener afecto, ya no importa si es carnal o no, Vincent no puede más con esta vida solitaria, y quería formar algo con alguien, ¡Lo que sea! Tenía enormes esperanzas en esa pobre pequeña casita amarilla en que trabajaría con su amigo. “La pobre casita amarilla” Me da una tristeza…

En este punto, me parece que Vincent, a pesar de continuar su correspondencia con su hermano, ya no es capaz de ser completamente sincero. El accidente de la oreja marca un antes y un después en su relación, Theo tiene miedo de que se haga más daño, y Vincent, sabiendo que no puede controlarse, seguramente toma esta actitud más conciliadora y positiva. Es una máscara necesaria:

Y aunque hoy todo el mundo tenga miedo de mi, con el tiempo eso puede desaparecer” Le escribe al salir del hospital .
La verdad es que el trabajo me distrae. Y me conviene hallar distracciones: ayer estuve en las Folies Arlésiennes, el reciente teatro de aquí; ésta ha sido la primera vez que he dormido sin pesadillas graves”

Sin embargo esta máscara se caería con su propio peso el 19 de marzo:
Esa es la verdad: un cierto número de personas aquí ha dirigido al alcalde(creo que se llama Tardieu) una nota (había más de 80 firmas) señalándome como un hombre indigno de vivir en libertad o algo por el estilo”
El estado moral de Vincent está por los suelos, humillado por toda una ciudad que le impide volver a su casita amarilla. Pero sabe que no puede enojarse.

Siento el deseo de abrazar algo, una mujer de la clase puta barata, pero en fin, hay que tomar todo esto por lo que es, un efecto de sobreexcitación histérica más bien que visión de exacta realidad…”

Theo inicia de a poco a convencerlo de que se venga a Normandía, que se acerqué a su hermano. A lo que el de a poco, ya empieza a aceptar.

Es que me he vuelto tímido y vacilante desde que vivo como maquinalmente” En este caso hablando de su estado actual en Arlés.

Y en verdad Millet, que no tiene casi color…¡que obra la suya!” Escribe Vincent ya empezando a resignarse a dejar el sol furioso de Arlés por el norte normando. Sin embargo, en esa negociación, Vincent se queda un año más en Provence, pero esta vez en un hospital para que lo traten. El doctor está inclinado a considerar que Vincent ha tenido ataques de epilepsia, pero más que eso, no se sabe de su caso. Hay que tener en cuenta que estamos en un periodo pre psicoanálisis.

Vincent continúa trabajando arduamente y contra todo tiene momentos bellísimos en sus cartas, como cuando le escribe a su hermano al saber de su matrimonio, al cual no puede asistir por estar hospitalizado:
“¿Sabes lo que espero cada vez que me pongo a tener esperanzas? que la familia sea para ti lo que es para mí es la naturaleza, los montones de tierra, la hierba, el trigo amarillo, el aldeano, es decir, que encuentres en tu amor por la gente no solamente de que trabajar, sino de que consolarte y rehacerse cuando haya necesidad”

 

Vincent en esta última etapa es menos exuberante al menos en sus cartas. Sigue trabajando, pero no quiere saber nada más de esto:
“Hacer cuadros me distrae; pero si oigo hablar de ellos, me causa una pena que él no sabe…” Eso con respecto a un periodista de arte que empieza a interesarse en escribir artículos de la obra de Vincent. Irónicamente, Vincent ya no tiene la fuerza para volver a ilusionarse con una carrera como pintor, o más bien, ya tal vez avecina el fin.

Vincent finalmente llega a Normandía en Mayo de 1890, a Auver Sur Oise. En esta etapa final, Van Gogh continúa trabajando y le comenta sus proyectos a su hermano, además también le escribe a Gauguin, al que lo titula como gran amigo de quien piensa seguido.

 

29 de Julio: “Pues bien, mi trabajo, arriesgo mi vida y mi razón destruída a medias -bueno-, pero tu no estas entre los comerciantes de hombres, que yo sepa, y puedes tomar partido, me parece procediendo realmente con humanidad, pero ¿que quieres?

Theo nunca respondería aquella carta, la cual fue encontrada en la chaqueta de Vincent el 27 de Julio de 1890 luego de que éste se disparara en el pecho, falleciendo dos días después en los brazos de su hermano menor. Dos meses después Theo Van Gogh perdería la razón. Y tres meses después, el 25 de enero de 1890 Theo fallece.


“No creas que los muertos están muertos
mientras haya vivientes
los muertos vivirán, los muertos vivirán”



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